23 abr. 2012

CORRIENDOPORELCAMPO corre con FORREST

Hace solo unos días os cansineaba con mis miedos por tener que enfrentar los 32 km de la X Carrera por Montaña de Cuenca.
 
Hoy, solo una semana después, no solo hemos corrido y terminado esa carrera, sino que, además, nos hemos puesto a prueba en otro sentido: el deportivo-solidario.
Santi de la O, auto-proclamado presidente de nuestro club de fans y técnico de deportes de Fernán Caballero, nos animaba a participar en una carrera solidaria: el “PROYECTOFORREST 2.0

Decidimos echar una mano recaudando lo que pudiéramos gracias a los amigos y miembros del club (lástima que seamos tan pocos). Además, como nos gusta correr, pensamos que, a pesar de que nuestros cuerpos no estarían del todo recuperados del esfuerzo del domingo anterior, correríamos por esta buena causa lo que nos permitieran  nuestras fuerzas.

Aleccionando a Ramón para que actuara de líder
SÁBADO: Daimiel – Torralba de Calatrava – Carrión de Calatrava – Miguelturra – Ciudad Real
Antes de la salida, en Daimiel
Luis, Ramón y yo, llegábamos a Daimiel el sábado a las 8:30. Allí estaban ya varios miembros del club Saturno de la localidad y del club Extenuación de Valdepeñas, además de otros corredores. Empezamos a correr al ritmo que marca José María (el valiente FORREST) a 6:15 min/km. Cada uno hace el recorrido que puede, lo que le permiten sus fuerzas, sus horarios, sus responsabilidades… Incluso algunos, como Joaquín -del club Extenuación-, al día siguiente correrían el maratón de Madrid. Sin embargo, allí estaban para trotar unos kilómetros, animar a José María y colaborar con el proyecto, para, en definitiva, ayudar a los niños con cáncer y a la asociación AFANION. Por las localidades de paso (Torralba, Carrión y Miguelturra) se iban uniendo y separando corredores, con presencia de los clubes de atletismo de éstas. Incluso se unieron algunos militares de la Base de Helicópteros de Almagro pertenecientes al club BHELA I (Almagro).
Camino de Torralba de Calatrava
Al llegar a Carrión de Calatrava hicimos nuestra primera y única parada (km 23) para que José María pudiera recuperar un poco su maltrecho peroneo a base de masaje y antiinflamatorios. Aprovechamos para comer algo, beber agua tranquilamente y estirar un poco.
Llegando a Carrión de Cva.
Fotografía de Ana Estrada, del blog: http://conviviendoconunrunner.blogspot.com.es/
Con fuerzas renovadas nos dirigimos hacia Miguelturra por su magnífica red de caminos hasta llegar al pueblo en el que, como siempre, no faltaron los ánimos, uniéndose un buen número de corredores del club Fondistas de Miguelturra y de otros colectivos para “empujar” a José María hasta la meta en Ciudad Real. Ya en la capital, pasamos por la plaza Mayor que, a esas horas -las de las cañas- se vieron sorprendidos por un pelotón de corredores. Como es habitual en esta ciudad, nos animaron como suelen hacerlo: con caras de extrañeza, sorpresa y sin el más mínimo gesto de satisfacción. No somos más pijos porque no nos entrenamos. No sé por qué será, pero somos sosos con el deporte popular hasta la saciedad. Como no sea para ganar la Copa de Europa, no te anima nadie. ¿Será que somos demasiado importantes para esta cosillas? Y no sigo, que me caliento.
Al final, José María se animó y decidió aumentar el ritmo considerablemente en los últimos kilómetros para llegar a meta tras 4:23 horas y 42,5 km en las piernas, en la cabeza y, sobre todo, en el corazón.
Esta etapa fue realizada íntegramente por José María (FORREST), Marcial (del club Fondistas de Miguelturra) y por Ramón y yo (CDE CorriendoporelCampo). Luis completó como un valiente los primeros 32 km de la etapa, acudiendo rápidamente a la meta con María y Carlos para recibirnos.
De Dcha a Izq: Marcial, José Mª (Forrest), Ramón, yo
Los dedicos son de Luis
DOMINGO: Ciudad Real – Peralvillo - Fernán Caballero – Malagón - Fuente el Fresno
La etapa del domingo comenzaba en Ciudad Real y terminaría en Fuente el Fresno.
Ramón y yo intentaríamos acompañar a José María hasta donde pudiéramos. Las piernas de Luis habían tenido más que suficiente con lo del día anterior y Jorge no podría hoy tampoco por motivos laborales. Para evitar que FORREST fuera solo en algún momento, David (El Tori) y Santi (Pte. del club de fans) estarían en Fernán Caballero para relevarnos si las fuerzas nos abandonaban.
(Dije que no iba a seguir para no calentarme, pero no me queda otro remedio)
Al llegar al polideportivo a las 9:00 horas del domingo se nos cayó el alma a los pies. Solo tres corredores esperaban a José María para acompañarle. Con Ramón y yo seríamos cinco. Y ninguno de los clubes de la capital. Ni de ALA 14, ni de QUINTO ALIENTO, ni de POLCRE. Nadie salvo nosotros dos de CORRIENDOPORELCAMPO y otros tres corredores “anónimos” más.
¡Vale! ¡Vale! Ya sé que no se puede exigir a nadie que colabore corriendo con un proyecto solidario a favor de una asociación de familias con niños con cáncer, ni siquiera a un club de atletismo que corre allá donde puede, incluso fuera de nuestras fronteras. Ya sé que era el maratón de Madrid y que ésta no era una carrera competitiva. Puede ser que no se enteraran, que se les olvidara… Puede ser que solo hayan colaborado económicamente…
En fin, cada uno sabrá, pero al menos a Ramón y a mí nos dio mucha pena –y un poco de vergüenza- ver que Ciudad Real, la localidad de mayor población y con mayor número de clubes fuera la que menos corredores aportaba (¡ninguno de los clubes grandes!) al Proyecto FORREST.
No obstante, José María es un tipo de una fortaleza fuera de lo común. De lo contrario no podría afrontar este reto solidario.
Empezamos a correr hacia el camino de Moledores desde Ciudad Real hacia Carrión de Calatrava para desviarnos por la Ruta del Quijote hacia el parque forestal de "La Atalaya" y el campo de golf de "El Reino de D. Quijote". José María comenzaba a notar desde el principio molestias en su peroneo, pero su ánimo estaba intacto. Charlábamos animadamente con una temperatura agradable y el viento de espaldas lo que nos hizo romper a sudar desde el primer momento. Ramón y yo notamos al empezar unas molestias en las rodillas como consecuencia, sin duda, del cansancio acumulado. En ese momento piensas en la dimensión del reto de José María para recorrer casi 600 km en 15 días. Te das cuenta de lo que alguien es capaz de hacer por otros, sin recibir nada a cambio. Bueno, nada material, de lo otro -de eso que no tiene precio- se va a hartar…
A medida que avanzaban los kilómetros las molestias parecían desaparecer. Las de Ramón persistían levemente. Justo al lado del parque forestal "La Atalaya" perdimos a uno de los corredores (Emilio Moreno-Chocano, del Club BHELA I de Almagro) que se marcharía en dirección al repetidor, por el camino de las tinajas y al otro (nuestro Fiscal-Jefe, Jesús Caballero Klink) justo a la entrada del antiguo puente de hierro, como consecuencia de un tirón.
Cruzando el "Puente de Hierro"
El tercero, Félix, aguantaría como un jabato, sin poner jamás un gesto de contrariedad, hasta el final de la etapa en Fuente el Fresno.
El paso por el puente de hierro y los agradables caminos hasta llegar a Peralvillo animaron a José María, haciendo que éste olvidara su dolor incluso en las subidas (varias desde la ascensión a la Atalaya) lo que le pasaría factura al final de la etapa.
Antes de llegar a Fernán Caballero nos recibieron muchachos de la localidad de todas las edades, capitaneados por nuestro Santi y por Tori, llegando este último hasta el final de la etapa como había asegurado. Ya en el pueblo nos esperaba otro grupo para animar y correr al lado de José María.  Allí hicimos una parada técnica (km 19) para recuperar fuerzas. El grupo de muchachos, mujeres y hombres de Fernán Caballero nos acompañaron corriendo hasta dejarnos en el camino que nos llevaría directos a Malagón.
Entre Fernán Caballero y Malagón, a la altura del kilómetro 23, Ramón decidió abandonar como consecuencia de un fuerte dolor en la cintilla iliotibial de su pierna izquierda. Habían sido 66 km en dos días. A pesar de ello, quiso acompañar a José María en el coche de apoyo hasta el final.
Antes de llegar a Malagón, los del club de la localidad nos esperaban para introducirnos en el pueblo y llevarnos en volandas hasta Fernán Caballero. El grupo era numeroso, simpático y muy animoso. Los chavales del club tiraban con tanta ilusión y fuerza que había que ir frenándolos para que los que veníamos con menos bríos y más años pudiéramos aguantar. En Malagón hubo que hacer otra parada para que José María fuera atendido por la ambulancia. Su peroneo le estaba diciendo a gritos que tenía que parar, pero su corazón le decía que siguiera. Decidió seguir unos kilómetros hasta que pudo advertir que si no paraba un rato, quizá tendría que parar del todo. Mientras él era atendido, nosotros seguiríamos corriendo por él, por el proyecto, por los niños. Unos kilómetros más adelante, comenzaría a andar y, posteriormente, en la entrada de Fuente el Fresno, animado por los muchachos de Juan Antonio Santos, del club de atletismo Fuente el Fresno, decidió seguir adelante corriendo hasta una meta abarrotada de gente que le animaba sin parar. Le recibieron las autoridades, le hicieron entrega de un detalle conmemorativo y le agasajaron, como no podía ser de otra forma, con muestras de respeto y admiración.
Final de etapa: Fuente el Fresno
A mí se me puso el vello de punta al ver ese caluroso y emotivo recibimiento después de poco más de cuatro horas y 39,5 km recorridos.
En algún momento, entre Malagón y Fuente el Fresno, las fuerzas parecieron abandonarme, pero solo tuve que pensar en lo que estaba haciendo José María, en lo que le faltaba por hacer y en los niños que había detrás. Eso y los ánimos que me dio Félix en el peor momento, hicieron que llegara a meta después de 82 kilómetros en dos días.
La experiencia ha sido inolvidable, sobre todo en lo personal.
GRACIAS, JOSÉ MARÍA. ERES TODO UN EJEMPLO

18 abr. 2012

X Carrera por Montaña de Cuenca

Ya han pasado tres días desde que corrimos la X Carrera por Montaña de Cuenca.

He tenido que esperar un poco para evitar que me dijerais que estoy loco, porque vine con las pilas puestas de tal manera que pensaba que el año que viene no solo tendría que correrla, sino ganarla. Se me olvidaba que el primero ( Miguel Caballero ) llegó dos horas y dieciséis minutos antes que yo a la línea de meta. Al parecer lleva un plan de entrenamiento más serio que el mío. Yo salgo y corro (unas veces más deprisa y otras más despacio, según me dice -y deja- la cuerpa).

Ahora, más tranquilo y reposado, pienso un poco mejor.

Sé que no hace falta que pase un año para poder ganar a Miguel Caballero. De hecho, estoy seguro de que este año no me ha ganado, como mucho me habrá empatado. Al menos, en disfrutar de la carrera. Yo lo he pasado en grande durante casi cinco horas y él -el pobre- no ha llegado ni a tres…

Es cierto que acudía con más miedo que vergüenza. Los días de antes recordaba que en esta misma carrera (aunque en su versión corta) nos estrenábamos el año pasado en esto de las carreras de montaña, que tardamos unas dos horas y cuarenta minutos en completarla y que la misma se nos había hecho tan dura como bonita. No estaba seguro de pasar el corte de las tres horas en el kilómetro 15.3 o si tendría suficiente con las seis horas que daba la organización para recorrer los 32 km de sube y baja sin parar.

Cuando el sábado por la tarde Jorge, Luis y yo llegamos al briefing (o sesión informativa, que diríamos en mi pueblo) comprobamos lo mismo que el año anterior: para correr bien por montaña hay que ser calvo (o en su defecto raparse) y tener los pómulos como Mick Jagger después de tres meses de huelga de hambre. Será moda, pero en el briefing había una sorprendente proporción de calvos enjutos. También acongojaba un poco eso de verlos equipados, con ropas de marca muy marcadas (tanto por letras, como por músculos) de la Selección Región de Murcia de Montaña, Federacio Balear De Muntanya, Selección Aragonesa, Selección Andaluza,  Seleccio Catalana Curses De Muntanya-FEEC

Y nosotros, que solo somos grandes bebedores de cerveza a cholón, comedores de campeonato y trasnochadores del copón –una buena selección, eso sí– compartiríamos senda, campo y recorrido con aquellas fieras.

Como no podía ser de otra forma, después de la sesión informativa y por llevar la contraria, nos fuimos a hidratarnos convenientemente a base de cañas de cerveza inmejorablemente tiradas y a alimentarnos a base de carbohidratos de baja calidad e ínfimo precio. Nos fuimos a un restaurante chino, sabiendo que ahí no fallaríamos. Todos son iguales. Quienes fallaron fueron ellos cuando nos preguntaron si queríamos algo de postre y les dijimos: “Sí, haga Ud. el favor de traernos la carta nuevamente, que cenaremos otra vez”. Se les pusieron ojos de occidental cuando vieron los fideos y tallarines chinos, el pollo con almendras, verduras, pato pequinés y demás etcéteras que éramos capaces de engullir.


Después, teniendo en cuenta que era temprano, nos vimos obligados a tomar una copita (yo cerveza, por mi respeto hacia la prueba) en un garito de esos que nos sabes si es un café, un bar de copas, de cañas, un bingo o una sala de fiestas (de los que nos gustan a nosotros; de los que puedes entrar a las 13:00 h. y salir a las 6:00 h.). Fuimos prudentes y a las once y media estábamos en la cama como si nada.


Al día siguiente, ya los cuatro (Ramón acudió esa misma mañana, saliendo de Ciudad Real a las 4:30 de la madrugada) fuimos a desayunar a las inmediaciones de la salida con mucho tiempo de antelación (una media hora antes de que empezara la carrera). Café con leche y churros (porras, para los puristas; de los grandes, vamos) ¡Claro! Las miradas a nuestro alrededor parecían de carnaval: con ojos muy grandes y boca muy pequeña.

Calenté unos cinco minutos escasos y a correr (8:30 a.m). Los otros tres corricamperos saldrían 15 minutos después para correr la corta.

Desde ese momento empecé a disfrutar y no paré hasta la línea de meta.

Desde el principio coincidí con unos tipos muy majos de GRUP DE MUNTANYA MONOVER, JOSE FRANCISCO LEAL FERNÁNDEZ y ALBERTO RICO DELTELL (lo pongo así, con los nombres completos, por si les da por teclearse en San Google y se encuentran aquí algún día) y entre los tres fuimos tirando unos de otros hasta completar todo el recorrido. El pobre Alberto (apodado “Campana”, para más señas) había pasado una noche de perros y hasta tuvo que aliviar el estómago en mitad de carrera para poder continuar. Pensó en abandonar en el punto de control intermedio, pero siguió con un par hasta ver el cartel de META. Quizá José y yo podríamos haber ido durante la segunda mitad de la carrera más rápido que Alberto como consecuencia de su estado, pero no merecía la pena. Jose, que era el que más fuerte iba durante toda la carrera tuvo un susto en la última parte (en forma de pinchazo en el abductor). Yo que fui bien durante la primera mitad (pasamos el control del km. 15.3 en dos horitas), me encontraba eufórico en la segunda. Nos ayudamos unos a otros, nos esperábamos, tirábamos cuando nos encontrábamos mejor, animábamos al que iba peor… En fin, un gustazo compartir una carrera tan bonita, con unos paisajes impresionantes y con tipos que, como yo, daban más importancia al fondo que al tiempo. (Si no vas a ganar, céntrate en disfrutar)

José Francisco a mi izquierda, Alberto a la derecha

Recorrimos sendas preciosas, cruzamos el río varias veces, atravesamos bosques, nos acercábamos y nos alejábamos de Cuenca, subiendo y bajando sin parar, por escalones, puentes, piedra… hasta tuvimos que agarrarnos a unas cuerdas para hacer rappel y cubrir un desnivel en mitad del recorrido. ¡Impresionante!


La organización también fue excelente. En los avituallamientos teníamos agua, isotónica, orejones, dátiles, ciruelas pasas, plátanos, naranjas, barritas energéticas y geles (menos mal que no había jamón y caldito calentito; no hubiera terminado nunca ). Además, tanto los puestos de avituallamiento como los médicos estaban estratégicamente colocados (justo donde podías necesitarlos, donde venía un gran esfuerzo o donde había algún peligro de caída) Los voluntarios no paraban de animar…

No sé si sería el paisaje, los compañeros, la organización, la temperatura, el ritmo… pero yo no llegué a sufrir en ningún momento. Disfruté, disfruté y disfruté.

Cuando llegué a meta, me esperaban los otros tres corricamperos que habían terminado muy bien su carrera (Ramón tardó 1:45, Jorge 2:11 y Luis 2:12), reduciendo con creces los tiempos y aumentando las sensaciones positivas del año anterior.


Ducha, bocata de la organización (no nos quedamos a la paella que ofrecían para llegar a casa cuanto antes), otro bocata a la salida de Cuenca, carretera y manta.

El año que viene corremos la larga los cuatro (y quien se apunte).

¡Que tiemblen Miguel Caballero y los calvos enjutos!

13 abr. 2012

QUIJOTES TRANSALPINOS

Tenemos unos amigos (sí, ¿qué pasa?) empeñados en esquivar la cordura, la sensatez y el estilo de vida plumbeo a base de machacarse la cuerpa como si no hubiera un mañana. Vamos, buena gente en calzonas de correr.
Pues bien, los tales amigos, manchegorros de pro para más señas y menoscabo de su imagen atlética, se han aburrido de ultratrailes, hombres-plancha y barbaridades varias... se les queda corto todo, animalicos. Así pues se han apuntado a una cosa denominada TransalpineRun 2012 que curiosamente da comienzo el día de mi cumple (avisados quedáis) 1 de septiembre para recorrer por esos cerretes de Los Alpes 320 kilómetros en ocho días. Vamos que se les va a quedar la cuerpa como a mí el año que fui por esas mismas fechas a las muy entrañables y etílicas fiestas de San Antolín de Medina del Campo (algún día si me emborracháis lo suficiente os volveré a contar la atlético-taurina anécdota que me hizo quedar en ridículo delante del pueblo entero).
A lo que vamos, Fernanda. Los amiguetes necesitan apoyo atlético (está ya gestándose una salida -con perdón- conjunta con los tullidos de CxC) y, sobretodo, económica. Así que en cuanto el compañero Quique pueda que yo no se hacerlo, pondremos el bonito link a su paginita para que cliquéis al menos una vez al día en todas sus publicidades del googleaps ese y se les haga menos onerosa la aventura transalpina. Una vez dentro del blog es poco recomendable leer los entrenos y barbaridades que hacen estos mozos con cuádriceps de cemento con mortero porque el ego queda muy tocado.

PD: de momento pongo aquí el link hasta que Quique (majete tú) lo instale convenientemente en su sitico.
www.transalpina2012.blogspot.com

Ale, a clicar en los anunciejos que no cuesta nada y se hace mucho bien.

(Sus deseos son órdenes, Sr. Secretario: ¡ENLACE DOBLE AL CANTO! Al pasar, a la derecha, como en los bares...)

11 abr. 2012

¡Ay, qué será de mí!

Sí. Esto es otra divagación prescindible, casi una reiteración, un erre que erre sin sentido para todos vosotros.

Solo quiero trasladaros mi inquietud, mis miedos, mis inseguridades, mis anhelos...

Esta entrada es, por tanto, una entrada terapeútica. Dicen que las heridas del alma se curan, al menos en parte, escribiendo. Aunque yo, siendo un pobre diablo, no tengo ni alma (y dale con lo metafísico). Espero entonces que esta entrada sea paliativa, analgésica.

Tengo ciertos bultos en la parte baja del cuello... Los mismos que, desde hace días, no encuentro en la parte baja del vientre.

Y es que, como hemos dicho ya en dos ocasiones (sí, también soy un cansino; lo sabe todo el mundo) este fin de semana me voy en compañía de Luis, Jorge y Ramón a Cuenca a correr.

Si corremos, disfrutamos, sin duda. ¿Cuál es el problema entonces?

Pues que no sé si lo que voy a intentar es muy duro para mí o, lo que es lo mismo, si soy yo blando para lo que quiero correr. Y no es que sea yo como la mierda de pavo (al menos no tan blando).

A lo peor es que soy, simplemente y como diría mi prima Merce, un "enterao" y me voy a pasar de listo a listillo.

Hay dos carreras: la corta, de casi 15 km y casi 900 metros de desnivel positivo (es decir de casi un kilómetro p'arriba a lo vertical) y una larga, de casi 32 km y casi 2.000 metros de desnivel positivo.

Vamos cuatro y solo yo voy a hacer la larga. Soy un bacín, no hace falta que me lo digáis.

Me da no sé qué cuando leo por ahí (en el internáis) que la carrera larga es la más decisiva de las cuatro pruebas del calendario de la Copa de España de carreras por montaña. Además, es valedera para la Copa de Castilla la Mancha de carreras por montaña y para la Copa de Cuenca de carreras por montaña. ¡Ah! y que tiene un coeficiente de dificultad del 62 (que no sé qué es, pero asusta...)

En definitiva, esta carrera de tanta y tanta copa, debe ser una prueba del COPÓN, tanto que me tiene las gónadas reducidas a la mínima expresión.

Y si miro las páginas del tiempo me dicen que la temperatura oscilará entre 1 y 8 grados, pero que la sensación térmica será de hasta -4º; que llueve seguro y, además, aguanieve; que el viento vendrá del noroeste con velocidades de hasta 32 km/h.

Pero lo peor no es eso. Lo peor es ver los perfiles... (pinchad en ellos, si tenéis lo que hay que tener)



¡Ah! ¡y los tiempos! Si no fuera bastante con la dureza del recorrido, te dan un tiempo máximo para terminar y, además, ponen tiempos de corte y si llegas a la mitad de recorrido fuera de tiempo, te dicen: ¡Venga, chato, a tu casa, por "enterao"!


¡Ay, qué será de mí!

Ya os lo contaré... si sobrevivo

6 abr. 2012

Tú a Poblete y yo a Cuenca

Estamos muy enchufados para la carrera de Cuenca, como se verá. El sábado que viene es la X carrera por montaña de Cuenca, organizada por la asociación Dolomía, con una doble distancia: de 15 km y 850 m de D+, la corta, y de 32 km con 1950 de D+, la larga (con perdón), que es campeonato de España de no sé qué. El año pasado hicimos la corta y este año vamos a repetir con algunas variaciones: en lugar de Vargas viene el Oh, Lider, y Quique va a hacer la larga en lugar de la corta, que sería mucho más apropiada.


En cualquier caso llevamos ya muchas semanas de duros entrenamientos aplicando con severidad la ley de la roscapiña: si sales un día a correr, da igual cuánto y cómo, luego tienes derecho a ponerte cicatero a base de cerveza y de pan con chorizo. Infalible. El último entrenamiento de esta naturaleza tuvo lugar el pasado ¿miércoles?, justo después de mi media de Madrid, y consistió en 11 km nocturnos subiendo riscos (incluido el temible cerro de Alarcos) con más miedo que vergüenza debido a la lluvia persistente y al poco vigor de nuestros frontales.
¡Mirad qué salaos!
Yo terminé destrozado a nivel general, aunque mis compañeros parecían estar bastante bien. La sensación de correr de noche es estupenda y hacerlo con un frontal de salir al campo y no con uno de leer libros es ya indescriptible. Si a eso le añades la lluvia en el cogote ya solo falta que vaya un tío detrás dándote tobitas detrás de las orejas. En fin, todo sea por la roscapiña, pensaba yo. Y así, pensando, pensando, llegó: en casa de Jorge nos estaban esperando decenas de latas de mahou, de las verdes (que tienen menos alcohol y así puedes beber más cantidad), dos barras de chorizo con pan y, cuidado, dos roscapiñas de pan con jamón serrano y queso. No podíamos ni hablar. Y encima en la tele había un canal con deportes extraños. Más aún: un reality show en el que se selecciona al luchador perfecto. De pronto, esa reunión dejó de ser un entrenamiento de un CDE (con todas sus letras) para convertirse sin solución de continuidad en un simulacro de fiesta organizada por Homer en el salón de su casa (con todos sus amigotes). Llegamos a casa a la 1.30 de la noche bastante célebres. No estuvo mal.
Este fin de semana que hoy empieza Quique no está, así que tendremos que hacer una salida cojonuda para generar un poco de envidia y mal rollito. Alternativas: exploración de vía pecuaria descubierta por Iván entre Poblete y Valverde y ruta de don Quijote subiendo la sierra de Villarubia.

5 abr. 2012

Fin de semana de pasión (de la serie allí donde fueres haz como si corrieres)

Con devoción y recogimiento. Así me disponía a pasar el fin de semana del domingo de ramos junto a María y los niños, en Madrid, dando de comer palomitas a los peces del estanque del Retiro, bajando a jugar a los columpios un rato por la mañana o dando un paseo tranquilamente antes de cenar. Así iba a ser hasta que la semana pasada  me acerqué a comer con unos amigos del Tribunal Constitucional (sí, es posible) y uno de ellos me dijo que estaba preparando su primera media. El hecho fatídico tendría lugar, precisamente, ese domingo: la Media Maratón de Madrid. No contento con decirme eso, Carlos (así le llamaremos para que sus vecinos no le critiquen aún más de lo que ya lo hacen) me animó a correr y a mi me faltó tiempo para echar las zapatillas en el hato.
                                               
Una vez llegado el domingo por la mañana me encontré en el Retiro con el propio Carlos y con Corchete, amigo no sólo del Tribunal, sino también de la Universidad, lo cual, según algunas opiniones infundadas, resultaría ser una combinación altamente nociva para la defensa del interés general. Sea como fuere, lo cierto es que nos echamos a correr por las calles de Madrid en una mañana sencillamente perfecta para practicar (con perdón) esto del correr. A la altura de Cuatro Caminos, apostada tras una Vanette de color blanco, apareció de repente Margarita, la famosa fotógrafa a quien su jefe llama Márgaret. Según cuenta la leyenda, ella sí sabe agotar la vía. El caso es que, tras un sprint que seguramente le habrá pasado factura, nos hizo una foto que captura el mágico momento.

Aquí aparecen Carlos y Ramón García junto a Juliete, una chica muy maja y simpática, como diría el Dr. Iglesias, ese referente moral de nuestro tiempo a quien tanto añoramos. Yo soy el de detrás.

Al final logramos terminar la media tras muchos esfuerzos pero con la sensación de haber superado un reto y de haber pasado un estupendo día de correr. Aunque echamos de menos a Pedro y Curro. Lo mejor de la organización, sin duda, que al parecer daban información sobre la Madrid-Segovia.

¡Una media en Madrid, como los marqueses! Temblad, Tuercelindes: los de CxC comenzamos a dejarnos ver en eventos de postín.