29 ene. 2013

Parece igual, pero no es lo mismo

Este fin de semana hemos reincidido, pero al revés. No, no es que hayamos des-reincidido o que se nos deba una. Es que hemos hecho prácticamente lo mismo que el fin de semana anterior, pero al revés. No, no es que hayamos corrido de espaldas. Tampoco es que hayamos ido haciendo el pino. Cuando digo al revés, me refiero al contrario. Bueno, simplemente hemos variado el sentido de la marcha. Como la ruta es circular se corre lo mismo, pero lo que se sube se baja, lo que se baja se sube y así hasta llegar al mismo sitio que la vez anterior, pero con otras vistas. 

Y ¿a qué viene esto? Pues muy sencillo: hay cosas que parecen iguales, pero que no son lo mismo. Y eso sucede, también, corriendo por el campo. Suele pasar, incluso, en otras muchas facetas de la vida. Incluso en una fotografía de un sencillo post, con sus cosas del comer y del beber después de un duro entreno. Si no lo crees, fíjate en estas dos fotografías y lo comprobarás. Y, sin embargo, no se sabe cuál de ellas es más real. Las dos resultan inquietantes. Ambas parecen imposibles. Nada es lo que parece. ¡Ejpaña es asín

Fotografía núm. 1: 
De izq. a dcha: Marín (Ala-14), José Luis e Iván (Quijotes Transalpinos), Quique (CxC)

Fotografía núm. 2:
De izq. a dcha: Marín (Ala-14), José Luis e Iván (Quijotes Transalpinos), Quique (CxC)


23 ene. 2013

Corriendo con los “Pros” (más majos oyes)

¡Buen grupo!
Correr con los “conperdón” (es decir, “miembros”) del CorriendoporelCampo está muy bien, vamos a nuestro trantrán, charlamos de la vida, hablamos de teta-culo, nos metemos los unos con los otros, “coño, ¡para!, que esa seta se parece al Tori, hazle una foto”, y así un kilómetro tras otro. Huelga decir que no vamos deprisa porque nuestras cuerpas -aunque van mejorando de presencia y motor- no dan para ir rápido y diciendo tontás, no nos da el riego para tanto.

Sucede que llevamos dos domingos seguidos saliendo a correr con unos amigos que rozan el profesionalismo. Son de esos seres humanos bien proporcionados, con cuerpas sin tejido adiposo de ese y un motor que les da para aventuras que a nosotros nos parecen sobrehumanas cuando menos. Vamos que les ves y dices “miau, esos me llevan  hoy con la lengua por el suelo (sic). Y sí, ahora digo “miau” porque me han dicho que los CxC hacemos uso excesivo de palabros malsonantes que nos podría valer una reprimenda.

Las dos citas dominicales se llevaron a cabo en las cercanías de Fernán Caballero, pueblo que acoge las peripecias vitales del presidente del club de fans de CxC, Santiago de la O, y tenían como objetivo trazar una ruta que será la segunda del Circuito Trail Pirata de Ciudad Real después del éxito de la IKENONA.
 
Entre los dos domingos nos habremos apretado unos 40 kilómetros con casi 2000 metros de desnivel y, lo que es peor, a un ritmo mucho más vivo que el que tenemos pensado coger de cara al gran reto de la temporada, el Gran Trail de Peñalara en su versión machotrón de 110 kilómetros.
El Sr. Secretario haciendo el "Kilian Crazy"

En las dos salidas (con perdón) se repitió el mismo patrón, nuestros compañeros más aventajados capitaneados por José Luis (Iván Manzano se unión en la segunda) subían cortafuegos a una velocidad que a nosotros se nos antoja inhumana. A mitad del recorrido los correcampistas en pleno proceso de adaptación a sus bastones proferían “cáspitas” (sic), “carambas” (sic) y “árreas” (y sic) comparando capacidades aeróbicas y musculaturas.
Aunque Iván parase a... lo que fuera, siempre iba primero

Y así un montón de veces. Cortafuegos que veíamos, cortafuegos que Toty decía que había que subir. La idea era unir la ruta que organizamos el pasado mes de agosto con la zona del Gigante para dar forma a la In-Fernan Caballera. La zona, muy bonita; el recorrido, muy duro.
Luis, Quique y una Sra. Pared
La verdad es que el ritmo que imponen estos tipos es muy rápido comparándolo con el nuestro pero hay que reconocer que es una gozada correr con los Quijotes Transalpinos y otros compañeros de parecido nivel atlético.

Por parte correcampista repetimos en ambas ocasiones Enrique, Luis y este su seguro servidor y secretario. A la segunda se apuntaron también el Oh! Líder y Juan Carlos, que demostraron que están más cerca de aquéllos que de éstos, vamos que cualquier día los echamos del club por exceso de velocidad, que una cosa es ponerse fuertes y otra cosa es faltar a los preceptos del club. Avisados están.
Quique, Luis y Juan Carlos
Por cierto que Toty amenaza con unir ambas rutas este domingo con casi 30 kilómetros de cortafuegos y sendas. En fin...

Foto de grupo. Faltan el fotero (Quique), José Luis y Marín

Aquí tenéis unas fotillos más:








  





18 ene. 2013

Una marmota corriendo

durmiendo en vistoenlaweb.org
Después de padecer unos terribles terrores nocturnos durante la infancia y parte de la preadolescencia me convertí en lo que podría denominarse una marmota.

Me encanta dormir.

Soy un tipo de biorritmos nocturnos. Si a eso le sumas mi especial tranquilidad (mi abuela siempre decía que era un “huevazos”) el resultado es un tipo con poca prisa para acostarse y mucha menos para levantarse. Eso –lo de levantarme- me cuesta horrores.

Me encanta dormir.

No tengo problemas de insomnio. Tampoco tengo el sueño ligero y, aunque me levante en mitad de la noche, vuelvo a dormirme como un bendito como si nada hubiera pasado. Y si me dicen que tengo que dormir, me duermo. A cualquier hora. Me da igual que entre luz por la ventana o que me encuentre en la más absoluta oscuridad. No “extraño” camas y las “cartas de almohadas” de los hoteles me parecen una broma. No echo de menos la mía y me da igual si ésta es dura, blanda, alta o baja. No necesito pijama. No me muevo. No doy ruido. No ronco. Simplemente duermo.

Me encanta dormir.

Aun recuerdo a mi amigo Paco zarandeándome en las mañanas de los fines de semana para despertarme. Cuando llegaba a casa a la hora prevista –para ir a un entrenamiento, a un partido de balonmano, a la piscina o, simplemente, a dar una vuelta- yo aún estaba durmiendo. Daba igual que hubiéramos quedado a las nueve que a las once. Mi madre, cansada de intentar levantarme sin conseguirlo, le decía que pasara a llamarme a ver si así –aunque fuera por vergüenza- me espabilaba de una vez. No sabía mi madre lo duro que soy yo para la vergüenza. Bueno, sí lo sabía, pero no quería admitirlo. Al final, siempre llegábamos tarde. Después, cuando ya fui más talludito, recuerdo que, si salía por la noche y llegaba tarde, me pasaba el día durmiendo. El sábado y el domingo me levantaba a comer, eso sí, pero me volvía al “sobre” con el último bocado del postre en la boca.

Y nada me quita el sueño. Ni el café, ni la coca cola, ni el te, ni la prima de riesgo… A veces me viene a la cabeza algo relacionado con el trabajo pero, al final, me da un sueño pensar en el trabajo… Cuando quiero darme cuenta estoy dormido. Y no tengo pesadillas, ni sueños raros, ni nada de nada. Por eso no tengo bastante con un despertador. Ni siquiera me fío del segundo. Y me encanta quedarme un rato "perreando" en la cama, saboreando esa temperatura ideal del momento antes de poner un pie en el suelo. 

Me encanta dormir.

Por eso, cuando le digo a mi madre que algunos días me levanto a las 5:15 de madrugada para correr no se lo cree. Y eso que le digo que me voy con César y Nano, los gemelos. Los conoce y sabe que son buena gente. A pesar de eso, cree que estoy loco. Y, lo peor de todo, es que las madres siempre, siempre, siempre tienen razón y se salen con la suya.

¡Uy! las 00:12. En cinco horas me levanto. ¡Me voy a la cama! Me encanta dormir. 

11 ene. 2013

2013. De momento...


Otro año que nos cae encima. 2013. ¿Año importante? ¿Año gafado por el dichoso numerito? Ni idea. Al menos es un año con rima y, con suerte, alguien se descuida y a nosotros nos crece (con perdón). Si llega el día, os lo contaremos.

El año pudiera ser importante si Jorge (el secre), Paco (el tesorero) y yo (el vocal, que no bucal) fuéramos amantes de la cabalística. En 2013 nos caerán 40 tacos. Así, como quién no quiere la cosa…

Bueno, a lo que iba, que estamos dándole vueltas a lo que queremos hacer este año con nuestras cuerpas serranas. No, no estoy hablando de lo que seguro que haremos con ellas: cuidarlas con mimo, con chicha de la buena y cerveza (buena o mala) pero en abundante abundancia. A lo que me refiero es a los retos deportivos del año.

No obstante solo hemos echado la vista hasta el verano no sea que se nos atragante la cosa y la liemos. Así, la cosa parece que se va aclarando, aunque tampoco mucho.  

Como plato fuerte (esto SÍ está claro) ya nos hemos comprometido a ensilarnos 110 km a lo largo y 5.500 metros p’arriba y otros tantos p’abajo en el mes de JUNIO, acudiendo al Gran Trail Peñalara (GTP). Los afortunados seremos “El Líder”, Jorge y yo. También se ha unido al grupo y, sin darse cuenta, al club, Juan Carlos. Además, Luis (el Presi) está convencido de que este año terminará la versión más digestiva del Trail Peñalara 60 (TP60) con 60 km y 2.500 m D+. Y, ¡Atención! es probable, además, que dos de nuestras contrarias (María y Raquel) se animen a acompañar a Luis o, en su caso, a probar la versión nocturna de 12 km que la organización ha incluido como novedad este año. Además, nos acompañarán otros colegas de trail manchego en la gesta (Toty Moraleda, Miguel Ángel Gª Lara, David Gutiérrez y, al final -ya veréis-también, José Luis Glez. e Iván Manzano). Ejte año en Peñalara se hablara manchego.

Pero antes de llegar a Peñalara haremos otras cosas. De hecho, lo que queremos es no parar.

En el primer trimestre del año uniremos a la carrera dos enclaves históricos de nuestros alrededores. Serán más de 50 km con un trazado al más puro estilo “Luisiano” o “Presidencial”. Os informaremos más adelante del asunto.

Entre tanto, esperamos alguna convocatoria del maestro SPANJAARD para correr largo y divertido con frío, chascarrillos, enseñanzas impagables y ganas de pasarlo bien.

En abril nos iremos a correr con ABILIO y PABLO, que están organizando una carrera por el campo de las que nos gustan, con su desnivel, sus buenas vistas, con gente maja y con comercio y bebercio para terminar.

Y, entre col y col, un Circuito Trail Pirata de Ciudad Real que nos hemos sacado de la manga entre unos cuantos, tratando de organizar unas 6 ó 7 “quedadas” al año para suplir la ausencia de carreras trail por la zona. Entre ellas, estará la IKENONA que organizamos estas navidades, el Trail Batalla de Alarcos 50 KM (de nuestro amigo CABESC), otra que discurrirá por la Sierra del Gigante y enlazará con parte del trazado de la que organizamos el año pasado por Fernán Caballero, otra… Bueno ya os iremos contando… No os lo vamos a soltar todo junto. Que os cansaréis solo de leerlo.

Además, nos gustaría repetir en la Carrera por Montaña de Cuenca, ir a San Pablo de los Montes… ¡Nos gusta esto tanto como comer con los dedos!

¡Ah! Se me olvidaba, nuestro Líder (que para eso lo es) quiere debutar en triatlón, distancia medio ironman (o medio hombre-plancha), es decir 1.900 metros de nado, 90 km de bici y medio maratón. Y el animal lo quiere hacer en junio, a principios. Dice que le servirá para afinar, 3 semanas antes del GTP. Jorge también quiere debutar (él también está fatal de lo suyo) pero lo aplaza hasta después de verano lo que demuestra, por primera vez, su sensatez (¿le pasará algo? ¿estará enfermo del cerebro? ¿madurez? ¿la cercanía de los 40?).

Así que… ¡Al lío! ¡Qué Uds. lo pasen bien!

Nos vemos corriendo por el campo. Este año, un poco más y mejor.

1 ene. 2013

Croniqueja "La IKENONA"

21:30 del 28 de diciembre de 2012.

Solo faltaba media hora.

Llegando al Reino Golf, donde empezaría y terminaría la -a partir de ahora- famosa IKENONA, había una niebla que podía cortarse. No se veía a dos metros. Imposible orientarse. No podía ser. La previsión era de noche despejada, fría y sin viento. ¿Por qué no nos habían dicho nada de la niebla?

Esperábamos a unas ochenta personas, pero estaba claro que, cuando la gente llegara a aquel punto, se daría la vuelta y si te he visto no me acuerdo. ¡Adiós, IKENONA. ¡Hasta otra, amigos!

Sin embargo, al llegar al aparcamiento... ¡SORPRESA!... Ya había gente esperado.Y más que seguían llegado. ¡Qué valientes!

La cosa se enderezaba (con perdón). Todo iba según el horario previsto. Hasta que... le pregunté a Santos si había llegado quién tenía que abrir los candados de la puerta que daba al campo de golf. Desde allí llegaríamos a la falda donde subiríamos el primer cortafuegos.

- ¿Qué candados? - dijo Santos
- Los de la puerta de al lado de la caseta - respondí sorprendido.
- Pero si están abiertos desde esta tarde.
- Pero si yo mismo los cerré a las siete, cuando terminamos de balizar -. La había cagado.
- ¡Qué esos no había que cerrarlos, desgraciao! - espetó Santos con los ojos abiertos como platos.

Había que esperar a Juan que, con un trancazo de aúpa, tenía que abandonar el calor del hogar y venir con la llave a deshacer mi error. (Desde aquí le pedimos disculpas por ello y agradecemos su colaboración y la del Reino Golf para el buen fin de la IKENONA)

Mientras tanto, aprovechamos para explicar un poco el recorrido de los corredores para evitar cualquier problema. Los andarines no tendrían ninguno. Irían capitaneados por Santos (a la cabeza) y protegidos por Paco (en la retaguardia)
Soltando el rollo (también llamado briefing) (foto: cabesc)
En un periquete llegaba Juan y podía dar comienzo la aventura.

Empezaba la IKENONA. Y empezábamos a disfrutar todos los miembros (con perdón) de CxC.

Primero saldría el grupo de los corredores con sus frontales a la cabeza para ensilarse los dieciséis kilómetros y pico del recorrido. Después los andarines para hacer lo propio con algo más de ocho kilómetros de paseo campero.

Nada más salir, la niebla desaparecía para dejarnos correr y andar a la luz de la luna por el balizado circuito. Una pasada ver a tanta gente corriendo y andando por el campo.
Grupo de cabeza, con Juan Carlos de director (foto: cabesc)
Se fueron creando unos cuantos grupos según capacidades, ritmos y ganas. Gente con experiencia, novatos, más jóvenes, menos, hombres, mujeres... Todos con un mismo objetivo: Disfrutar

El ritmo era vivo, pero asequible, hasta que llegamos a la segunda subida, la más dura de todo el recorrido. Allí se empezó a alargar el pelotón, una serpiente de luz que ascendía al camino de las tinajas para llevarnos al carreterín que sube a las antenas para, desde allí, bajar por una senda (desconocida para la mayoría) hasta la parte más baja del cerro de La Atalaya. Habíamos pasado la parte más técnica de todas. Seguiríamos por una pinada,bordeando el parque forestal hasta llegar a una nueva senda que, serpenteando en continuo ascenso, nos llevaría otra vez al carreterín y, desde allí, al sendero entre los pinos que finalmente desemboca en el parque infantil, junto al kiosco de la Terraza Hierbabuena. Lo cruzamos, avanzamos por una senda que nos llevaba, primero recto y después a la derecha, hasta el borde sur del parque forestal, saliendo por el camino que da a los chalets. Desde allí, seguiríamos un camino paralelo a las ruinas del antiguo sanatorio hasta llegar a cruzar la carretera que viene desde Ciudad Real, para entrar nuevamente en la finca privada que iríamos recorriendo en ascensos y descensos más tendidos hasta llegar primero a "La casa de la Atalaya", después al camino público que lleva al "puente de Hierro" y, finalmente, al campo de golf.
Entre la niebla (foto: cabesc)
Una vez allí solo había que seguir las balizas hasta encontrar nuevamente el camino que atravesaba el campo de golf, hasta llegar a una caseta donde estaba la puerta que daba a la calzada de hormigón que llegaba al aparcamiento de donde habíamos salido. Sin embargo, en aquel punto la niebla hacía nuevamente acto de presencia. Ni se veían las balizas. Ni la caseta, ni la puerta, ni la calzada, ni las luces del aparcamiento. No se veía ni de cantar. Menos mal que algo se oía y los corredores escobas "salvaron" a un corredor que, al verlos, suspiró aliviado. Salvo mi grupo y el de los corredores escoba, creo que se perdieron todos. A pesar de ello, todos se lo tomaron con humor y no hubo ni una mala cara, ni un mal gesto.
¡Que noooo! ¡Que no estábamos fumando! ¡Que era niebla! (foto: cabesc)
También hubo alguna torcedura de tobillo, algún resbalón, pero nada de importancia. Lo normal en un entrenamiento de este tipo, por la noche, en esta época...

Mientras, los andarines hacían su recorrido de más de ocho kilómetros a un ritmo asequible para todos a través de los caminos de la finca privada, compartiendo solo el inicio y final de la ruta con la de los corredores. Todo se desarrolló sin incidencias y, según nos dijeron, de forma que muchos de los que lo hicieron ya nos están pidiendo repetirlo con buen tiempo en primavera.
Unos pocos andarines
Cuando todos llegaron, nos esperaban en la cafetería del Reino Golf con caldo calentito, refrescos y cerveza a cholón. También había tortillas, jamón, queso, salchichón, migas y gachas que hicieron las delicias de todos. El ambiente magnífico, la gente encantada, charla y chascarrillos al más puro estilo CxC. Todo a pedir de boca (y nunca mejor dicho).
Comiendo y bebiendo
En definitiva, el mejor y más concurrido entrenamiento de CxC. Esperamos poder organizar más y mejores. Sin duda, todos los que vinieron a acompañarnos se lo merecen.

Si quieres ver las fotos que hizo nuestro amigo Iván Palero (Cabesc), pincha  AQUÍ

Ya solo nos queda dar las gracias a todos lo que han colaborado de una forma u otra en que todo esto saliese adelante.

Gracias a Juan Carlos y a Jorge (y a los churumbeles de ambos), a Ramón, Paco, Santos y Luis por probar, marcar y balizar el recorrido.
Gracias a Juan Carlos por tener capacidad suficiente para dirigir al grupo de cabeza de los corredores.
Gracias a Jordi y a Tori por hacer de corredores escoba, dejando a un lado su obsesión competitiva.
Gracias a Santos y Paco por guiar al grupo andarín.
Gracias a Toty, a Iván y al resto de los miembros que estamos gestando el Circuito Trail Pirata de Ciudad Real por preocuparse de difundir la kedada y de todos los que venían de su parte.
Gracias a Iván (cabesc) por "ir y venir" por el recorrido para inmortalizarnos.
Gracias a los socios del Coto de Caza "La Atalaya" por colaborar con nosotros y por enseñarnos que los cazadores no siempre molestan a los que corren o pedalean por el campo.
Gracias al Reino Golf por dejarnos sus instalaciones para hacer posible todo esto.
Gracias a los de la Cafetería-Restaurante por tener el bebercio caliente o frío (según procedía) y por hacer  todo rico, rico; por su simpatía y por su paciencia "frente" a tanta gente hambrienta y sedienta.
Gracias al Hospital General de Ciudad Real, por darle un destino solidario a los juguetes que donaron todos los participantes.

¡Hasta la próxima, amigos!

¡FELIZ 2013!