14 oct. 2015

CxC en Nepal (por Mónica Ferreira)

En CxC no nos quedamos en La Atalaya. Ni nos conformamos con ir al Mont Blanc. En CxC nos va la marcha.

Mónica y Miguel, nuestra portuguesa y nuestro hipster particulares han estado en Nepal. Han hecho de todo, han disfrutado de lo lindo y, además, han echado una manita por allí, que falta hace.

Mónica quiere compartir con todos vosotros su descubrimiento del mundo. Ahí va:


Un viaje comienza cuando la idea de hacerlo cruza tu mente o cuando el que se cruza es otro que te ofrece realizarlo.

Así fue...

Yo esperaba una oferta para realizar un viaje a Londres con motivo de mi décimo aniversario de boda.

Mi marido, en vez de la oferta, traía una sonrisa y una emoción que le salían hasta por los poros de su piel.

- A Londres noooo... ¡A Nepal! ¿Te gustaría? – me dijo.
- Bueno... lo que veas... pero... - ¿Quién era yo para robarle ese momento de locura? – pensé.

Ese primer momento es difícil. Hay que ANIMARSE, cruzar la barrera de los prejuicios y de los miedos y tener el coraje de “dejar” a quiénes más quieres... ¡TUS HIJOS!

Os podría contar tanto del viaje a Nepal… Ciudades, pueblos, templos, monasterios, olores, paisajes, el río y sus piscinas naturales de agua caliente, el lago, la selva, la comida, el trekking, el rafting, los bichos… Pero de todo lo que vi y sentí me quedo con las sonrisas de los niños, con las miradas de la gente, con la amabilidad, con el silencio que te aporta la montaña, con su paz y con la emoción y el brillo en los ojos de aquéllos a quienes tratas de ayudar... Ver y sentir que, viniendo de un país civilizado, estás en uno de los llamados tercermundistas para darte cuenta de que tú no sabes nada, que la vida es otra cosa…

Un viaje de este tipo te enseña muchas cosas.

Dejé de mirar la realidad por la televisión, sentada en mi cómodo sofá y salí a conocerla y a poner un poquito de mi parte para que esta fuera un poco mejor... He aprendido que "EL MUNDO" -en mi caso, NEPAL- no es un lugar peligroso como mucha gente nos quiere hacer creer. Más bien todo lo contrario: es hospitalario, amigable y muy fuerte.

Hay que aprovechar las oportunidades que te ofrece otra cultura, un país distinto, unos compañeros que apenas conoces...

Ahora mismo no soy capaz de imaginar un viaje “normal”, un destino “fácil”. Quiero coincidir con gente que me haga ver las cosas que yo no veo, que me aporten todo eso que me falta. Necesito aprender y crecer con otros. Eso me hace FELIZ. Hace que mi mundo, sea otro mundo, un mundo más real.

Sé que Nepal pasará a formar parte de nosotros y que ya no seremos iguales.

Por eso quiero agradecer a todos - mis hijos, mi familia, mis amigos y todos los que han vivido desde aquí “nuestros momentos” en Nepal, a mis compis de viaje por todo lo que me aportaron, por el cariño, por las emociones y por todas esas risas juntos (¡y por la paciencia de algunos!)  Pero sobre todo quiero agradecer al pueblo Nepali por “limpiarme” y “llenarme” el corazón.

¡Estoy deseando volver!
  

¡NÁMASTE!




2 oct. 2015

Pre-crónica de la Canal de Castilla Ultra Race (antes de correrla, claro!)


Hemos hecho de todo. Hemos analizado zapatillas sin probarlas. Hemos dado nuestra opinión sobre libros que no hemos leído. Hemos bebido (una vez) cerveza sin alcohol...

Esta vez damos una paso más en nuestra irresponsabilidad: hacemos la crónica de una carrera que no hemos corrido (aún). Manu y Ramon. Ramón y Manu. Nuestro lidl y nuestro filósofo heavy se van mañana a zascandilear por el Canal de Castilla a lo largo de más de 100 km. Hoy nuestro lidl nos manda la crónica resumida de la carrera por si acaso mañana está demasiado cansado para hacerlo. Ahí va:

En CxC no tenemos límites.

Bueno, sí, confieso: los tenemos, pero son tan lustrosos, tan frondosos, tan estupendos... Que da gusto verlos y uno se pierde en ellos.
Vamos, que no nos hace falta un where is the limit de esos que te dejan flaco y épico. No hay ninguna necesidad.
Por eso los conceptos de pretemporada y temporada, pico de forma y demás son ajenos a nuestro clús. La mayoría de nuestros miembros miden su estado físico por su grado de hambre o sed, con la excepción de Guti que lo hace por el nivel de testosterona. Y punto.
Nos guiamos por el ímpetu, por las mareas, por las ofertas del Lidl, por el "y yo más". Y si alguna vez a alguién (¿a quién?) se le ocurre contar los kilómetros semanales que hace es por la sana y noble intención de decirle a otro miembro: ¡Eres un mierda!
No confundan esta peculiar filosofía con necedad o irreflexión. Al contrario, no saben ustedes lo difícil que resulta pensar lo justo, ¡ni más ni menos! 
Pensar lo justico y necesario, para hacer kilómetros y retos de apariencia monstruosa (por simple convención social) sin convertirnos en estatuas de sal ni tener que soplar algún mustio a rodabrazo.
Así, con esa planificación ceporcense, nos plantamos en el Canal de Castilla Ultra Race, Manu "el cazador de remontadas infernales", Javier de Cárdenas "aspirante a aspirante" y el menda (Lidl, a secas)  
Pateada de 108 km, llanos, cansinos, rectos. Eternos. Lógicamente, sin el entrenamiento necesario. Darse una paliza con el eufemismo de "entreno" largo no tiene precio. Lo que viene siendo un rato largo en buena compañía, sin mayor ni menor historia que las buenas y duras (c.p) sensaciones que deja una carrera - caminata de este tipo, sobre todo cuando se consigue llegar a meta.
Enhorabuena a la organización. No soy yo quién para juzgarla, pero ahora que hay muchos trails que se suspenden o que tienen graves problemas organizativos, hay que reconocer el trabajo bien hecho. Cierto es que balizar el Canal de Castilla no tiene gran complicación, pero no todo son las balizas.
Ya prometía su denominación realista de "Carrera-Caminata". Es muy tranquilizador saber que por cruzar la meta no te vas a convertir en un superhéroe... O en la cenicienta si abandonas.
En definitiva, que nos hemos espabilado a base de hostias. 
Y no amigos, no crean que somos unos descerebrados, ¡lo difícil que es darse una hostia en el momento justo! ¡Y lo bien que viene!

P.D.: No lo intenten en casa. Planifiquen la temporada debidamente. No todo el mundo tiene nuestra buena genética.