2 jul. 2014

Jesús Carrasco, Intemperie, Seix Barral


Querido ultrarunner,
No seas animal y coge un libro. No todo va a ser dar patadas a las piedras. Ten en cuenta que cuando vayas por el kilómetro 46 y aún te falten otros tantos tu celebro necesitará alimento. Bueno, pues un libro es algo así como un power-shot pero con la diferencia de que te lo tomas antes de salir. Y además entretiene, así que son todo ventajas.
Siendo esto (como es) así, desde CxC -Sección disfruta y aprende- también recomendamos libros para personas como tú: gente despierta, dinámica y con ganas de convertirse en mejores personas. Y esta vez hasta nos hemos leído el libro antes. Va de un niño al que la vida le obliga a hacer un ultratrail con pinchos.
De la contraportada
Un niño escapado de casa escucha, agazapado en el fondo de su escondrijo, los gritos de los hombres que lo buscan. Cuando la partida pasa, lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente de aquello que le ha hecho huir. Una noche, sus pasos se cruzan con los de un viejo cabrero y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos.
Intemperie narra la huida de un niño a través de un país castigado por la sequía y gobernado por la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral ha escapado por el mismo sumidero por el que se ha ido el agua. En ese escenario, el niño, aún no del todo malogrado, tendrá la oportunidad de iniciarse en los dolorosos rudimentos del juicio o, por el contrario, de ejercer para siempre la violencia que ha mamado.
A través de arquetipos como el niño, el cabrero o el alguacil, Jesús Carrasco construye un relato duro, salpicado de momentos de gran lirismo. Una novela tallada palabra a palabra, donde la presencia de una naturaleza inclemente hilvana toda la historia hasta confundirse con la trama y en la que la dignidad del ser humano brota entre las grietas secas de la tierra con una fuerza inusitada.

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