23 dic. 2015

(MAKING OF) IKENONA 2015: CxC fuera de control

No, queridos lectores. ¡NO! 

Es cierto que no tiene mucho sentido hacer "reviews" de material sin probarlo, ni críticas de libros sin ni siquiera haberlos hojeado. Pero así es CxC, amigos.

La última CxCesada ha sido hacer la crónica de una carrera sin haber asistido a ella. La habéis visto en la entrada anterior.

Esta vez el ausente, el que no estaría en nuestra IKENONA, el que se encargaría de realizar la crónica de la carrera sería nuestro amadísimo presidente -exiliado a los Estates para ver si así comienza a valorar a sus amigos de club- (¡Ojo!, me refiero a este club, a CxC, malpensados).

Y la cosa no fue tan simple como contó él:

"Tenía que llegar este momento... en alguna ocasión alguien iba a decir en voz alta: “¿Y si la crónica la escribe el que no vino?” Pues eso, que aquí estoy... 
Me dejaron una nota... Escribe algo en el blog, decían, si es posible que no sea una gilipollez."

No, señores. No. La cosa no fue así de sencilla. En CxC las cosas tienen su profundidad (y no me refiero a la altura del Lidl o a las conquistas del figura). En CxC lo fácil se descarta, se deja a un lado. Si no, por qué unos tipos como nosotros (de complexión anti-atlética la mayoría y amantes de la buena mesa y de todo lo que engorda, está prohibido o es pecado) íbamos a arrastrarnos durante kilómetros y kilómetros sin otro objetivo que terminar reventados como un petardo en fallas. Si por allí se llega antes y más rápido, nosotros vamos por el otro lado. Y así podemos echar algún chascarrillo -o una cerveza- más por el camino.

Bueno, a lo que íbamos. Que no fue una simple nota lo que recibió Luis. Que no nos limitamos a decirle eso de "anda, escribe tú esto, que yo estoy muy mal de lo mío". No.

Estuvimos discutiéndolo, sopesando los pros y los contras, analizando la conveniencia de ello, la posibilidad de cagarla una vez más y, al final, entre cervezas, copas de cava de Socuéllamos y bocadillos de salchichón (que nosotros somos glamurosos, pero del terruño) lo decidimos. Y como para convencer a un listo no sirve un tonto, fue Manu (nuestro filósofo de cabecera) quién se lo comunicó mediante WhastsApp de la forma que os trascribo:

"Presidente.

El otro día hablábamos después de la Ikenona, entre platos de migas y cervezas y cervezas, de cómo Kenneth Pike extendió los conceptos de emic y etic desde la lingüistica, hasta el resto de las ciencias sociales, es especial al campo de la sociología y la antropología y a las técnicas de investigación social relacionadas con la observación de culturas "primitivas" (ahí Jorge y yo nos enzarzamos a mamporros y a gritos ¡Materialista dialéctico! ¡Joputa!). Fue un sesudo y tenso debate que se prolongó durante horas.

Concluímos la tertulia pensando que, si bien, desde dentro del fenómeno deportivo acontecido, teníamos la visión de la ikenona como aborígenes, "desde dentro" (phonetics), nos faltaba una visión frejca "desde fuera" (phonemics) y, en definitiva, que pensamos que la crónica de la ikenona, retransmitida por Whatsapp para todo el planeta, debería ser un trabajo de análisis externo y no de observación participante, es decir, que nuestro bienamado y malrespetado presidente debería hacer la entrada del blog en esta ocasión aprovechando su posición privilegiada desde la Capital del Imperio de la que disfruta. Verum est quod legitur, fronte capillata, sed plerumque sequitur occasio calvata."

Y si no os lo creéis, tengo fotos:








22 dic. 2015

Ikenona 2015: CxC fuera de control

Tenía que llegar este momento. Si en este blog hacemos reviews de material que nunca ha llegado a caer en nuestras manos, si recensionamos libros mucho antes de leerlos y si nos emocionamos con olorcillos de guisos ricos que no llegaron a existir, entonces en alguna ocasión alguien iba a decir en voz alta: “¿Y si la crónica la escribe el que no vino?” Pues eso, que aquí estoy. La manera en que me han encomendado tan grata tarea me recuerda, además, el modo en que, estando yo en 6º de EGB, mis compañeros del equipo A de la clase me informaron de que habían decidido en asamblea que su portero, o sea yo, descendiera al equipo B como consecuencia de un gracioso malentendido con las reglas del futbol sala, también conocido como futbito. Me dejaron una nota. Está claro, todo tiene una explicación. Y lo que vino después también. El caso es que aquí también me dejaron una nota. Escribe algo en el blog, decían, si es posible que no sea una gilipollez. Mi información sobre el magno evento está limitada a un puñado de fotos (eso sí, reveladoras) y a varios cientos de mensajes de WhatsApp. Veamos qué podemos sacar de todo esto.

Programación

Desde hace mucho tiempo vienen los chicos de CxC planificando la Ikenona con la dedicación y el rigor propios de un contable prusiano. Como poco desde el verano se prodigan en el chat del club los comentarios del tipo “Bueno, ¿y la Ikenona qué?”, “Joder, algo habrá que hacer, ¿no?”, “Al final nos pilla el toro como siempre”, “Para cagarla como el año pasado mejor no hacemos nada”, trufados con otros, no menos certeros, como “Pincha aquí y verás qué risa”, “¿Cómo dices que se llamaba tu amiga”, “En el Lidle lo han vuelto a hacer: a 39 cs. si te llevas más de 24”. Bueno, cosas así.

El caso es que al final el tiempo pasaba inexorablemente y nuestros héroes se ataron los machos. Sólo hicieron falta unas pocas semanas dando el coñazo a diario con que tenían que quedar para hablar de la Ikenona (y durante las cuales quedaron una media de tres noches a la semana para correr y tomar cervezas sin que saliera nada en claro), para que ya, por fin, se sentaran y decidieran algunas cosas: que sería el 19 de diciembre con la fresca, que el recorrido sería como el año pasado porque era muy bonito, que habría grupos de corredores y senderistas, que al igual que en la InFernán acudiríamos a la familia de JAN porque nos caen de puta madre y además les salen las migas como dios, que pediríamos ayuda a los aledaños de CxC (a los de siempre y algunos otros nuevos) y lo demás que ya verían. Todo muy español.

Preparación

Esta fase se resume muy rápidamente: nadie hizo nada hasta que no había más remedio. Y ello incluye hablar con el de la finca (que un año más se portó muy bien), con el del ayuntamiento (que colaboró con el evento hasta el punto de dejarnos el polideportivo) y con los posibles colaboradores (Carmen-Carmen, Embutidos JAN, Club Balonmano Caserío, Twinner, Herbalife, Peluquería Gutiérrez, Javier Ortiz, Balonmano Alarcos, etc.). El listado acojona por lo numeroso y variado de los que accedieron a poner su nombre junto al nuestro. Y ya de paso nos ayuda a relativizar la sorpresa de los últimos resultados electorales: podía haber sido peor.

El día de antes no se había hecho prácticamente nada. Pero en ese momento Quique se puso serio y los puso a todos a balizar.  Como yo no estaba balizaron sin orden ni concierto, a lo loco, como si la carrera fuera en dirección contraria y encima mal. Y sin mi intervención facilitadora todo fueron enfados y reproches. Lo que empezó siendo un proyecto ilusionante entre amigos llegó al punto de poner en riesgo la estabilidad del club y de las relaciones entre sus miembros. Tanto echaba de menos la institución la férrea (y sabia) coordinación de quien esto escribe. Un puto desastre, vamos. Nadie sabía cómo terminaría la cosa la noche de autos.

Caras de mal rollo

"¡Un desastre, sin el presi no vuelvo!"

- "Déjame la moto que te la devuelvo mañana"
- "Pfff"

Perpetración

Hasta que llegó esa noche y con ella muchos corremontes  y senderistas de la provincia. Estaban los habituales (quijotes, corricollanos, quintoalientos, alacatorces, fondistas, etc.) y algunos nuevos (en un momento dado pudo oírse “¡coño, si ha venido hasta Félix Torroba!”). Una vez que llegó Marín ya pudieron salir. El grupo de corredores lo cerraba Miguel Ángel, aka EL Conseguidor, y el de senderistas Paco (el Inconmensurable) Vargas. Salieron del Polideportivo y recorrieron los cerretes de Poblete por los que entrenamos durante la semana risco arriba y risco abajo, subieron por el cerro de Alarcos, desde donde se podrían ver, supongo, las luces de las poblaciones de alrededor, bajaron por la cantera, pasaron por la cueva en la que al parecer había un avituallamiento magníficamente gestionado por Iván Palero (luego llegó Toribio pero no pasó nada) y llegaron hasta Los Castillejos. Alguno con cabeza a lo mejor paró a echar un vistazo tranquilo. Al parecer también había chicas de largas piernas. Y finalmente volvieron al polideportivo donde les esperaban unos grifos de cerveza, unas ricas viandas y amigos con los que seguir hablando de correr, del monte y de las piernas. 

Marín dice que ya pueden salir y a José Luis le parece bien

Palero mirando el asunto


Palero mirando al cielo

Avituallamiento de la cueva

Corredores contentos

Corricollanos preguntándose cuándo llegan los cerros

Chicas

Un tío que no conozco de noche con un cuchillo en el monte

Correr por el campo por la noche se parece a esto

Balance

Se lo comieron todo. Y debía de estar muy rico a juzgar por las caras de satisfacción del personal. Algo bebieron porque al día siguiente no hubo comentarios en el chat hasta bien pasadas las 11 de la mañana, hora peninsular. En definitiva, la Ikenona 2015 ha sido todo un éxito a pesar de mi ausencia. Algunas fotillos lo demuestran.

No le presentes a tu hija, su rollo es el rock

Este no sé quién es pero si trajo un jamón bien está

Así terminó la sartén

Vino hasta Felix Torroba

CxC os desea felices fiestas

2 dic. 2015

Revolcon Potatoes Limited Edition

Hoy firma esta bitácora, un miembro de honor de CxC: Don Luis Arribas, también conocido como SPANJAARD. Carrerista y escritor de pro. Un tipo que dice lo que piensa y hace lo que debe en cada momento. Maestro de los ceporcés en lo de correr largo por el campo. Aprendiz (muy aventajado) de los ceporcés en lo del comer y beber sin tino. Buena gente de los de verdad. Amigo. 
Ahí va:
Alegres y ufanos corriendo por el campo
Y Jorge, periodista de alta cuna, eructó. Bien fuerte. Hasta cuatro veces. Como San Pedro negando a Cristo (a este personaje aún no he podido asignarle un miembro) pero añadiéndole una cuarta vez. Y entonces se repuso y se le desavinagró el carácter.

Buenos días. Soy un ceporcé ocasional y vengo a contarles a todos la penúltima bravata de los aquí firmantes. Mi nombre es Luis Arribas. En realidad tengo algo de culpa de que este club ande en las que anda. Es uno de mis defectos. Meto al personal en embolados de incierto resultado. Aún así, me aprecian y me toman como uno de ellos en su seno.

Y me estreno con la crónica de una carga de fusileros en mitad de la sierra de las Parameras de Ávila. Que es lo que fue aquella salida organizada para homenajear a las piedras, a las cajeras, a las cuestarracas y a las patatas revolconas, sobre las que tendremos ocasión de volver más veces.

Se convocó a los ceporceses con la excusa de volver sobre los pasos de una carrera que existió antaño y dejó de existir antaño y dos años más tarde. Un servidor metía a cientos de corredores en autocares a sendas ignotas y los hacía regresar por cuestas arriba y abajo, cruzando ríos de escaso caudal pero a pelo, sin puente, y todo ello en mitad del noviembre de Ávila.
De camino a Ávila
Acudían el hombre de los embutidos a la llamada. Con él, a modo de copiloto, el Quique. De tercer hombre la bestia de la Bonhomme. Cuyos graznidos guturales despertaron los dioses de la montaña, espantaron la caza y nos quitaron los tapones del oído interno a los demás humanos. Porque había venido en cierta medida con lo justo. “Es para un amigo”, preguntaba, “si se podría acudir sin entrenar nada” y tirar de talento, pensé yo antes de contestarle cualquier cosa por el whatsapp.

Como no recuerdo bien qué contesté pero sí que eran las seis y media de la mañana y tenía que acudir desde la capital de vuestro reino, salí. Pertrechos: los justos y precisos para un maratón de montaña a celebrarse en una zona pretendidamente fría. Así las cosas empecé a ingerir donuts de chocolate hasta el hartazgo. El último fue retratado para meter prisa a los manchegos en carretera y decirles que yo ya estaba en el Florentino café en mano y muñeco a la puerta de salida del intestino.

Llegaron. Redesayunaron. Nos cambiamos. Intercambiamos las barritas energéticas porcinas y turrón de yema tostada por si la flojera. Alguien se persignaría, intuyo, porque todo nos fue bien. Los caminos no eran cuestas sino autopistas alfombradas. Los metros de altitud nos acercaban a recovecos escondidos. Las vacas nos miraban pero hasta ahí. No traer al presi insufló una tranquilidad taurina enorme, según mencionó alguno.
Barritas energéticas de verdad
El mantra era: Caminar, correr, comer. Granito arriba y pinares abajo. Aquello estaba muy rebonito. Y correr, todo el mundo sabe, da hambre. Voraz. Atroz. Arroz. ¡Con perdiz!. Vale, paro.
Isotónica de verdad, de cebada con limón
Carbohidratos y proteina de verdad
(Patatas revolconas con torreznos)
Cuando las barbas del rudo Jorge empezaron a llenarse de mínimas quejas comprendí que era la hora de parar a tomar algo. Antes de encarar la segunda fortaleza del día, el castillo de Sotalvo o de Manqueospese, nos metimos a por una cervecita. Llevábamos 28 kilómetros y no teníamos prisa. Coño los puristas. El tabernero, sacado de lo más áspero de la sierra, debió oler deporte y hormona en aquellos cuatro pares de piernas. Así que nos obsequió con unas sólidas patatas revolconas coronadas por torreznillos de tamaño teja de iglesia. Salir de ese paraíso nos costó y al barbas del grupo empezaron a aparecerle síntomas de que no tolera bien los kilómetros o los torreznos.
Así que se nos apioló.

Y empezó a proferir quejas. Que si un pinchacillo. Que si mal cuerpo. Tanto que apenas se nos oía bufar a los demás en plena subida. No miento si digo que tras coronar la fortaleza me entraron ganas de abandonarle ahí en mitad de la nada castellana. Pero mi tarea era regresarlos enteros al coche y, a poder ser, contentos. La psicología de los dos ceporceses que me acompañaban aconsejaba que le dejáramos gruñir en paz. Que se le pasaría.
Jorge, la bestia de la Bonhomme, el del gruñido atroz
Y Jorge, periodista de alta cuna y mejores cuerdas vocales, eructó. Bien fuerte. Hasta cuatro veces. A la cuarta le pedimos de salir y le vareamos un poco camino de unas sendas de regreso fantásticas, entre bloques de granito imposibles. Llevábamos casi cuarenta kilómetros y teníamos que engatusarle para que retomara el pulso al trote por el campo.

No hizo falta. Como decían las proféticas palabras de los otros miembros (cp) de la expedición, “se le pasará y empezará a tirar cuesta arriba”. El conocimiento de los seres humanos lleva a la pérdida de todo factor misterioso ni de sorpresa. En efecto. Jorge empezó a carburar de nuevo. Tuvimos que parar un par de veces con la excusa del “¡Qué bonico está tól campo!” pero a fe mía que era por decelerar. Corríamos el riesgo de llegar a poco más de la hora de comer.
Tres patas pa un banco
Finalmente arrastramos alguna legua más nuestras cuerpas y llegamos al punto de partida, al lado de la Plaza de la Pisada del Niño. ¿Del niño pronador? ¿De la pisada en la yugular que tenía ese niño? Ni paramos a preguntar a nadie ni decidimos que aquello nos llevase a ningún lado.

El reloj de medir metros de los colegas debió perderse porque dio casi un kilómetro más que el mio. No es algo que nos importara pero lo de las distancias y las medidas es algo peliagudo. Induce a sesudas preguntas que solo un ceporcé filósofo como Manu podría deslindar.

Si hay cosas iguales pero ochocientos metros más largas, ¿hay chuletones iguales pero doscientos gramos más pesados? ¿Pedir siete rondas de botellines es lo mismo que pedir cuatro? ¿Que nos digan “veinticinco” al cobrarnos las copas se refiere a los euros o al número de copas? (era casi imposible que fuera algo menos de veinticinco copas, como bien se adelantó Jorge a explicar) ¿En aquellos Castillos de Ávila, la gente iba o venía?
Poco antes del final de la ruta, sobre verraco vetón
Jorge, buscando un miembro bajo el verraco vetón
Nosotros, afortunadamente, volvimos. De aquel modo, pero volvimos. Será complicado que vuelva a haber una Revolcon Potatoes Limited Edition así que los no asistentes os perdísteis una, como se dice en esas sierras, mú cojonuda.


27 nov. 2015

IV IKENONA


Ya está aquí de nuevo la IKENONA. ¡Y van cuatro! 

Sabéis que se trata de una excusa para hacer con todos vosotros lo que más nos gusta: CORRER POR EL CAMPO. Y, a pesar de que este club es bastante incrédulo en todos los sentidos, venimos aprovechamos las NAVIDADES por lo que éstas tienen de entrañables en el imaginario colectivo, porque despiertan sentimientos solidarios, exaltan la amistad y no causan mal a nadie. Por eso, este año CxC vuelve a organizar la "IKENONA".

Recordad que se llama así porque comenzó siendo una kedada  (KE), porque se hace por la noche (NO) y porque se celebra durante la Navidad (NA).

Sin embargo, la "I" del principio ha ido variando año tras año. La primera fue la "I" de INOCENTE porque aquélla vez tuvimos la suerte de hacerla coincidir con la noche de luna llena del 28 de diciembre, día de los "santos inocentes". El segundo año la luna y el día de los inocentes nos pilló a desmano y, como ya no era día 28, la "I" fue de ILUMINADA. El año pasado la "I" fue de ILUSIONANTE, fue la IKENONA de Beatriz, de CxB (Corriendo por Beatriz) y fue "ilusionante" porque Beatriz consiguió que todos nos ilusionáramos con los retos deportivos de este año, porque detrás de todos ellos, estaba ella y porque su ilusión nos contagió -y nos sigue contagiando- no solo para correr, sino también para vivir.

Por tanto, este año, bien podría seguir atribuyendo esa "I" a la palabra ILUSIONANTE, pero no, amigos, en CxC somos inconsistentes, variables y muchas cosas más que no podemos decir por miedo a que esto lo vean nuestros vástagos (bastantes razones tienen ya para no querer darnos la mano cuando los llevamos al cole).

¡A lo que vamos, que también somos unos rolleros! Este año la IKENONA será la "KEDADA" (KE), "NOCTURNA" (NO) "NAVIDEÑA" (NA). Y a la "i latina" que la ondulen, que este año no la necesitamos.

No cambiamos de escenario respecto del año pasado. Recorreremos los alrededores de POBLETE, los caminos y las sendas que desde allí llegan a la ermita de Alarcos. El recorrido será muy parecido al del año pasado, salvo alguna sorpresilla de última hora que ya os contaremos.


Así que, ya sabéis, marcad en rojo en vuestras agendas el próximo 19 de diciembre. A las 20:30 horas, tendrá lugar la "IV IKENONA", la Ilusionante Kedada Nocturna Navideeeeeeeeeññaaa en POBLETE

Esperemos que nos sonría la suerte y nos acompañe una magnífica noche. Lo podremos ir viendo pinchando AQUÍ

Además, como otros años, pensando en quienes no tienen el vicio de correr, también tendrá lugar una ruta senderista para que nadie tenga excusa para faltar. Lo cuadraremos para que todos terminemos a la misma hora, para que nadie se quede atrás, ni vaya solo por esos campos de Dios.

Y, al finalizar, siendo fieles al más puro estilo CxC, nos tomaremos unos botellines, botellones o lo que sea menester, acompañados de ricos -y, a ser posible, abundantes- manjares. Lo haremos en el PABELLÓN POLIDEPORTIVO de POBLETE (que amablemente nos cede el Ayuntamiento de Poblete). Allí no pasaremos frío.

Trataremos, también, de que no paséis hambre ni sed.

Y recordad que, aun formando parte del circuito TRAIL SERIES CIUDAD REAL, y que por ello cuenta con las medidas de organización y seguridad acordadas en él, el formato de nuestra IKENONA no renuncia a seguir siendo una KEDADA, por lo que no será competitiva, ni estará cronometrada. Que cada uno corra lo que quiera y pueda. Nosotros -por si acaso- estaremos siempre al lado del más lento y no le dejaremos solo nunca (habrá corredores escoba). 

INSCRIPCIONES: 
PRECIO: Diez euros (10,00.-€) 
FORMA DE PAGO: 
     - 1º: Realizar ingreso o transferencia a la cuenta de C.D. Corriendo por el Campo, indicando nombre y DNI del participante 
                 ES97 2100 2191 3902 0035 9113 (La Caixa), 
     - 2º: Remitir por e-mail: corriendoporelcampo@gmail.com o fax: 926219147 el justificante del ingreso o transferencia, indicando (si no, no podremos tramitar los seguros correspondientes):
                 -Nombre completo:
                 -DNI
                 -Télefono
                 -E-mail
                 -Modalidad: "TRAIL" o "MARCHA SENDERISTA" 
PLAZO: Hasta las 14:00 horas del día 15/12/2015 ¡¡¡AMPLIAMOS PLAZO: HASTA LAS 24:00 horas del 16/12/2015!!!
Nº máximo: 150 personas

Más detalles en breve!

*Nota: 
Distancia aproximada de la ruta trail: 10-12 km
Distancia aproximada de la ruta senderista: 6-8 km

14 oct. 2015

CxC en Nepal (por Mónica Ferreira)

En CxC no nos quedamos en La Atalaya. Ni nos conformamos con ir al Mont Blanc. En CxC nos va la marcha.

Mónica y Miguel, nuestra portuguesa y nuestro hipster particulares han estado en Nepal. Han hecho de todo, han disfrutado de lo lindo y, además, han echado una manita por allí, que falta hace.

Mónica quiere compartir con todos vosotros su descubrimiento del mundo. Ahí va:


Un viaje comienza cuando la idea de hacerlo cruza tu mente o cuando el que se cruza es otro que te ofrece realizarlo.

Así fue...

Yo esperaba una oferta para realizar un viaje a Londres con motivo de mi décimo aniversario de boda.

Mi marido, en vez de la oferta, traía una sonrisa y una emoción que le salían hasta por los poros de su piel.

- A Londres noooo... ¡A Nepal! ¿Te gustaría? – me dijo.
- Bueno... lo que veas... pero... - ¿Quién era yo para robarle ese momento de locura? – pensé.

Ese primer momento es difícil. Hay que ANIMARSE, cruzar la barrera de los prejuicios y de los miedos y tener el coraje de “dejar” a quiénes más quieres... ¡TUS HIJOS!

Os podría contar tanto del viaje a Nepal… Ciudades, pueblos, templos, monasterios, olores, paisajes, el río y sus piscinas naturales de agua caliente, el lago, la selva, la comida, el trekking, el rafting, los bichos… Pero de todo lo que vi y sentí me quedo con las sonrisas de los niños, con las miradas de la gente, con la amabilidad, con el silencio que te aporta la montaña, con su paz y con la emoción y el brillo en los ojos de aquéllos a quienes tratas de ayudar... Ver y sentir que, viniendo de un país civilizado, estás en uno de los llamados tercermundistas para darte cuenta de que tú no sabes nada, que la vida es otra cosa…

Un viaje de este tipo te enseña muchas cosas.

Dejé de mirar la realidad por la televisión, sentada en mi cómodo sofá y salí a conocerla y a poner un poquito de mi parte para que esta fuera un poco mejor... He aprendido que "EL MUNDO" -en mi caso, NEPAL- no es un lugar peligroso como mucha gente nos quiere hacer creer. Más bien todo lo contrario: es hospitalario, amigable y muy fuerte.

Hay que aprovechar las oportunidades que te ofrece otra cultura, un país distinto, unos compañeros que apenas conoces...

Ahora mismo no soy capaz de imaginar un viaje “normal”, un destino “fácil”. Quiero coincidir con gente que me haga ver las cosas que yo no veo, que me aporten todo eso que me falta. Necesito aprender y crecer con otros. Eso me hace FELIZ. Hace que mi mundo, sea otro mundo, un mundo más real.

Sé que Nepal pasará a formar parte de nosotros y que ya no seremos iguales.

Por eso quiero agradecer a todos - mis hijos, mi familia, mis amigos y todos los que han vivido desde aquí “nuestros momentos” en Nepal, a mis compis de viaje por todo lo que me aportaron, por el cariño, por las emociones y por todas esas risas juntos (¡y por la paciencia de algunos!)  Pero sobre todo quiero agradecer al pueblo Nepali por “limpiarme” y “llenarme” el corazón.

¡Estoy deseando volver!
  

¡NÁMASTE!




2 oct. 2015

Pre-crónica de la Canal de Castilla Ultra Race (antes de correrla, claro!)


Hemos hecho de todo. Hemos analizado zapatillas sin probarlas. Hemos dado nuestra opinión sobre libros que no hemos leído. Hemos bebido (una vez) cerveza sin alcohol...

Esta vez damos una paso más en nuestra irresponsabilidad: hacemos la crónica de una carrera que no hemos corrido (aún). Manu y Ramon. Ramón y Manu. Nuestro lidl y nuestro filósofo heavy se van mañana a zascandilear por el Canal de Castilla a lo largo de más de 100 km. Hoy nuestro lidl nos manda la crónica resumida de la carrera por si acaso mañana está demasiado cansado para hacerlo. Ahí va:

En CxC no tenemos límites.

Bueno, sí, confieso: los tenemos, pero son tan lustrosos, tan frondosos, tan estupendos... Que da gusto verlos y uno se pierde en ellos.
Vamos, que no nos hace falta un where is the limit de esos que te dejan flaco y épico. No hay ninguna necesidad.
Por eso los conceptos de pretemporada y temporada, pico de forma y demás son ajenos a nuestro clús. La mayoría de nuestros miembros miden su estado físico por su grado de hambre o sed, con la excepción de Guti que lo hace por el nivel de testosterona. Y punto.
Nos guiamos por el ímpetu, por las mareas, por las ofertas del Lidl, por el "y yo más". Y si alguna vez a alguién (¿a quién?) se le ocurre contar los kilómetros semanales que hace es por la sana y noble intención de decirle a otro miembro: ¡Eres un mierda!
No confundan esta peculiar filosofía con necedad o irreflexión. Al contrario, no saben ustedes lo difícil que resulta pensar lo justo, ¡ni más ni menos! 
Pensar lo justico y necesario, para hacer kilómetros y retos de apariencia monstruosa (por simple convención social) sin convertirnos en estatuas de sal ni tener que soplar algún mustio a rodabrazo.
Así, con esa planificación ceporcense, nos plantamos en el Canal de Castilla Ultra Race, Manu "el cazador de remontadas infernales", Javier de Cárdenas "aspirante a aspirante" y el menda (Lidl, a secas)  
Pateada de 108 km, llanos, cansinos, rectos. Eternos. Lógicamente, sin el entrenamiento necesario. Darse una paliza con el eufemismo de "entreno" largo no tiene precio. Lo que viene siendo un rato largo en buena compañía, sin mayor ni menor historia que las buenas y duras (c.p) sensaciones que deja una carrera - caminata de este tipo, sobre todo cuando se consigue llegar a meta.
Enhorabuena a la organización. No soy yo quién para juzgarla, pero ahora que hay muchos trails que se suspenden o que tienen graves problemas organizativos, hay que reconocer el trabajo bien hecho. Cierto es que balizar el Canal de Castilla no tiene gran complicación, pero no todo son las balizas.
Ya prometía su denominación realista de "Carrera-Caminata". Es muy tranquilizador saber que por cruzar la meta no te vas a convertir en un superhéroe... O en la cenicienta si abandonas.
En definitiva, que nos hemos espabilado a base de hostias. 
Y no amigos, no crean que somos unos descerebrados, ¡lo difícil que es darse una hostia en el momento justo! ¡Y lo bien que viene!

P.D.: No lo intenten en casa. Planifiquen la temporada debidamente. No todo el mundo tiene nuestra buena genética.

22 sept. 2015

No crónica de la Madrid-Segovia 2015

“Cuando uno ha podido tener El Prado y al mismo tiempo El Escorial situado a dos horas al norte y Toledo al sur y un hermoso camino a Ávila y otro bello camino a Segovia, que no está lejos de La Granja, se siente dominado por la desesperación al pensar que un día habrá de morir y decirle adiós a todo aquello” 
Ernest Hemmingway

Hace mucho tiempo en una ciudad de una provincia muy muy lejana y fronteriza alejada del centro de La Mancha y su poder civilizador. Un antiguo campamento militar árabe cercano a la sierra de Guadarrama (confín septentrional del imperio manchego) llamado Madrid, vivían en triste exilio algunos miembros (con perdón) de Corriendo por el Campo.

Como los CxC "orginales" y los clunienses en general andaban liados, unos recluidos en el estudio y la meditación en la universidad de Llorchtaun (Guasinton), donde se barrunta la participación en algún trail en los cercanos Apalaches, otros zumbándose llintonis después de los entrenamientos no-sé-sabe-pa-qué por las metrópolis megalopolíticas cercanas al acuífero 23, otros, simplemente dados a la molicie y la vagancia, o a lo que viene siendo también el ayuntamiento carnal (cosas de la mocedad) alguien se tenía que correr (con perdón ) algo ya. Una carrera, digamos.

Y es que en Madrid, somos así de chulos. Todo el mundo lo sabe.

Así que el pasado fin de semana, a las 3:30 a.m. estábamos el señor Luis Arribas "de Spanjaard", que tuvo que irse a vivir a Holanda una temporada para que le llamasen "el español" porque aquí nunca lo hubiese conseguido siendo un rojeras, con mi humilde persona, Manuwar, el tractor de Usera, echando un ratito en el coche a la espera de la salida (con perdón) de la carrera que era a las cinco, con la fresca (con perdón, también).

A esa hora no hay forma de llegar a Plaza Castilla razonablemente en transporte público, así que nos fuimos con Anne Souplet, mon petit chou, tercera cxcesa madrileña implicada, aunque tan francesa como su nombre sugiere, que estaba convocada como voluntaria en la salida a esa hora intempestiva antes de la madrugada en la que los borrachos sienten una atracción invencible, como las moscas por la miel, por la gente que parece que va a hacer algún deporte.

Dorsales 57, 58 y ¿57 1/2?
Foto: Corre con el cuento
El problema logístico consiste en que la carrera sale de Madrid y va hasta Segovia, también conocida en las tierras del Quijote como "la mítica y lejana Castilla la Vieja al Norte del Muro", y dan veinticuatro horas para hacer estos cien y pico kilómetros que separan ambos enclaves, administrando fuerzas corriendo y caminando conforme al criterio y entrenamiento de cada cual. Nosotros habíamos pactado entorno a dieciséis horas, lo que viene siendo correr dos terceras partes.

Como la zona de aparcamiento alrededor de la salida los sábados es de pago (constante y frecuente a lo largo de la mañana), era imposible ir en un vehículo que se quedase allí esperando nuestro regreso sin encontrarlo cubierto de multas de aparcamiento.

Tras un rato de charla al abrigo del coche, haciendo tiempo (que no perdiéndolo, si entienden ustedes la diferencia que establecía Ortega y Gasset en sus "Lecciones de metafísica"... ¿Qué no lo han leído? Corran, corran a sus librerías, ya me lo agradecerán). Nos acercamos a la salida para reunirnos con más compañeros con los que habíamos quedado cuya enumeración excede los límites de lo lógico en una ágil narración.

Como si a mi me importase la agilidad narrativa, dirán ustedes, que aún no he ni tomado la salida (c.p.) y sigo gastando tinta a lo loco.

Aclaro que siempre me siento obligado a pedir disculpas cuando hago la crónica de una carrera. El motivo no es otro que la sensación de que hay una enorme saturación de esta especie de género que atasca Internet después de cada competición. Han surgido bitácoras como setas de cardo en el otoño tras las lluvias creando una marea de diarios de carreras que amenaza con convertirse en tzunami y que, en general no son una gran aportación a la literatura universal. Entre ellas me incluyo aunque hoy mancille el honrado blog de Corriendo por el Campo con unas letras.

En definitiva, lo que se suele contar en este tipo de páginas (no como en www.manuwar.es, dicen) es desde dónde y hasta dónde se va y por dónde se pasa, las sensaciones que se van teniendo, los amigos y conocidos que te vas encontrando, alguna anecdotilla o alguna dificultad a la que hay que sobreponerse. los tiempos de paso y quizá alguna epifanía o revelación que en la agonía del esfuerzo sobreviene a la conciencia. Algo que puede acabar saturando.

Comenzando por el recorrido, se trata de este:

Camino de Santiago entre Madrid y Segovia: pasa por
Tres Cantos, Colmenar, Manzanares el Real, Mataelpino, Navacerrada y Cercedilla.
Las sensaciones normales. Al principio bien, luego duele un poco. Se hizo fácil gracias a la compañía de Eduardo, que tuvo a bien apostar por mis ritmos y dejar que el Maestro Spanjaard se dejase llevar por su ardor juvenil y trotase alegremente por delante de nosotros camino de la sierra de Guadarrama cual gacela.

Ninguna anecdotilla reseñable, ninguna epifanía, si algún problemilla o dolor al que sobreponerse, como suele ocurrir, por lo demás, cuando se trata de una carrera de tres cifras. Los tiempos de paso, como un metrónomo, camino del objetivo previsto gracias a mi compañero que los llevaba apuntados y se mantuvo firme en su consecución.

Y sobre los encuentros, todos muy agradables. Hay gente majísima que se acerca a saludarte o que está en los avituallamientos, currando de voluntarios y que, después de algunos años, conoces en este círculo relativamente cerrado que es el mundo de la montaña y también buenos amigos.

El encuentro más sorprendente, en meta, con Miguel Ángel, el amable caballero que hace dos años me llevó haciendo autoestop a meta desde la Granja de San Ildefonso en el tortuoso camino de regreso cuando me perdí al final del recorrido.

Postureo a la mitad del recorrido en Mataelpino.
Es increíble como la cabeza, cuando sabe que le queda
la mitad, no manda señales de cansancio. Cualquier otro día 50
kilómetros es una burrada descomunal que no te permite dar un paso más.
Foto: Ana Barroso
Saliendo de Cercedilla, repuestos tras un descanso y acompañados
por Anne, mon p'ti chou, y el padre de Eduardo. PK 69.
Foto: Ana Barroso

Entrada en meta. Un poco borrosa, no por la velocidad extraordinaria que llevamos,
que solo es la justa para que no le demos tiempo a la fotógrafa de pillarnos bien.
Al fondo, dos mil años nos contemplan.
Foto: Ana Barroso
Es una carrera muy recomendable. No para alguien que solamente haya corrido medios maratones o que esté empezando, pero si se ha hecho alguna vez un maratón, habría que entrenarla simplemente bajando un poco los ritmos y metiendo algunas pateadas (mejor de más de cuarenta kilómetros) e ir mezclando correr y andar escuchando las sensaciones del cuerpo para ir siempre muy conservador. De esa manera se mantendrá el impulso durante más tiempo que es lo más importante en estas "carreras de cien fáciles".

Que fáciles no son, oiga, hay que hacer cada kilómetro como en cualquier otra y la dureza la pondrá usted. Si quiere que sea dura (con perdón), tan solo tendrá que apretar un buen ritmo desde la salida y ya verá, ya.

Verás la maravilla del camino,
camino de soñada Compostela
-¡oh monte lila y flavo!-, peregrino,
en un llano, entre chopos de candela.
     Otoño con dos ríos ha dorado
el cerco del gigante centinela
de piedra y luz, prodigio torreado
que en el azul sin mancha se modela.
     Verás en la llanura una jauría
de agudos galgos y un señor de caza,
cabalgando a lejana serranía,
     vano fantasma de una vieja raza.
Debes entrar cuando en la tarde fría
brille un balcón en la desierta plaza.

Antonio Machado