24 de mar. de 2015

CANELONES (de chicha, claro)

Canelones de tupperdelcurro.es
Agua nueva que ayer era nieve nutre arroyos cantarines, verdes brotes adornan las veredas de los caminos por los que pasa el correcampista embelesado en el paisaje que cambia, embebido en aromas primaverales. 
Asoman las calores.

Es hora de dejar atrás los cocidos mastodónticos, los pucheros de judías pintas con guarros enteros dentro cocidas al suave amor de un leño casi consumido, los guisos que arrebatan el paladar y adormilan el vientre, los asados cárnicos (piernas de cordero, conejos especiados, lomos de enormes bichos...) que huelen a antiguo y levantan el ánimo de los esforzados que se esfuerzan y por ello se cansan, como es lógico.

Ahora ya hay que ponerse ciego de comer, nada de regímenes, no podemos bajar la guardia justo ahora si no queremos parecer atletas de verdad embutidos en nuestros coloridos polipropilenos y exiguas prendas terriblemente técnicas.

Y la delgadez llegará -si no le ponemos solución- porque ahora entrenamos más tiempo y más fuerte con el miedo a lo que se nos viene encima. Hay que evitarlo a toda costa, como evitan el agua los CxCs originales.

Inevitablemente ha de llegar una nueva ReCxCeta que nos devuelva al buen camino, al ensile metódico, al inflarse dejando a un lado el argumentario de la lógica deportiva, a ser, en fin, ceporceses.

La llegada del buen tiempo trae a las mesas del deportista (y a las de este club también) un montón de amenazas en forma de paisaje bien en plato, bien en vaso. Ensaladas, gazpachos, zumos de fruta, ensaladillas, cremas frías... ¡el puto apocalipsis del paisaje comestible, el demoño!

Ojo, no digo yo que una buena ensaladilla rusa o un capacho de cogollos de Tudela con salmón fumao y sal maldon sobre capa de reducción balsámica de vaustéasaberqué sean malos pero -¡ATENCIÓN!- como aperitivos, nunca -¡NUNCA, JODER!- como plato principal. Que los frescos atractivos de la verde hoja y las bayas aderezadas con vinagres antiguos no desvíen nuestra atención de los torreznos saladitos, de los chorizos a la sidra, de las magras con pisto, de la vida, amigos. Lo digo desde la experiencia, que una vez me tomé un gazpacho de la señora Concha (“Hola madre”) que de tan bueno casi, casi, me quita las ganas de echarme una Perlembacher pal coleto. Pude reaccionar y después de medio litro del maligno bebedizo con tropezones me di sin tino al líquido elemento llegado desde las entrañas de la germania aquella. ¡Qué mal rato! Dos montados de jamón con queso manchego curadito me tuve que tomar para aliviar la pesada carga de la culpa sobre mi alma pecadora.

Si el invento pantagruélico que hoy presentamos cayera en manos de un vegano -Perry no lo quiera- se le convertirían al instante en ceniza negra antes de desaparecer como a los vampiros de los flines. Esto se lo come alguien que no esté acostumbrado y lo mismo fallece, es el responsable último de que los curas de pueblo sean gordos, es la perfección hecha canuto. Y está bueno que te orinas encima.

Si alguien está leyendo y se encuentra a plan (tiene que haber degenerados de todo tipo) que retire de inmediato los ojos de la pantalla. No sos lo digo más.

Antes de ponerse a preparar el engendro saciante sería una idea formidable hacerse con pasta para canalones (el tamaño da igual, que estáis obsesionados con el tamaño), carne picada (ternera, cerdo, jabalín, marmota, gremlin o lo que sea) pechuga de pollo, el puñetero bote más grande y barato de algo parecido al foigras que encontréis, cebolla, pimienticoe, vino blanco, ajos, tomate frito y lo necesario para hacer bechamel. ¡Ah! ¡Y queso rallado, no sea que le quepa alguna caloría más!

Se empelota uno, se pone el mandilón que le hizo su hijo para el Día del Padre con manotones de colores, se abre una Perlembacher y se lanza al trabajazo.

Lo primero es cocer convenientemente los canalones en mucha agua con sal. Toda vez que esta vida que llevamos es un estrés fatal aprovecharemos el tiempo de cocción para alicatarnos otra Pelermbacher debatiendo internamente asuntos mundanos como un “¿deberíamos poner un cuadro en el hueco aquel?” o el “endebé la vecina cómo se ha dejao, lo gorda que sa puesto, ¡otia que me ve!”.

Cocidos los cuadraditos de pasta procedemos a echarlos sobre un trapete limpio que no suelte pelusilla.
Troceamos la cebolla finérrima al igual que el ajo y los pimientoe que pasamos a pochar con la tranquilidad del hombre que tiene el alma en paz.

Mientras se pocha lo pochable troceamos la pechuga de pollo y la añadimos a la carne picadita. Cuando el poche esté pochado (sí, lo se, me estoy pasando con la pochez) agregamos los productos cárnicos de la tierra a fuego vivo, les damos un meneo y agregamos un vasejo de vino blanco. A la que la chicha se embeba con el vino, forjamos el material añadiendo el foigras. Una vueltecita más y el hormigón está pertrechado.

Ahora viene lo fácil. Sacamos un recipiente ad hoc, lo untamos con tomate frito y colocamos los canutos de pasta llenos hasta el colodrillo del emplaste cárnico. Le echamos por encima la bechamel -me niego a decir cómo se hace-, queso rallado y al horno.

Nos echamos otra cerveza, que esto va fenóneno y hay que esperar a que la cosa se dore.

Sacamos y emplatamos a la manera tradicional, quicir colocando los canutos en vertical hacia el comensal (que él es un moderno y los quiere poner en algún ángulo antinatural, allá él).

Por último un truco en forma de recomendación: Conviene hacer firmar a los comensales una suerte de pliego de descargo de responsabilidad para evitar problemas mayores.

15 de mar. de 2015

Corricollano. Llegamos, vimos y vencimos



Pero sólo porque no era una carrera y porque, además, correr era lo de menos.

El domingo pudimos disfrutar de la hospitalidad del Corricollano, ese club que lo mismo obtiene resultados inmejorables en maratón, manda a diez personas a los 101 de Ronda o se marca un cocido para trescientos amigos y conocidos. Así, sin alharacas. Habían organizado una salida de amigos por la Dehesa Boyal de Puertollano, un paraje magnífico para triscar, pasear o montar en bicicleta, y hacer entrega a continuación de los corrijotes, los premios anuales del club.

Llegamos prontito después de recoger borrachos por las cunetas, a uno directamente en una rotonda. Día soleado y temperatura inmejorable para esto del correr por el campo, en el punto de no estar seguro de si te llevas los guantes o si te pones una capa más: en Puertollano o Ciudad Real eso significa que no debes hacerlo.



Durante un par de horas vimos gentes disfrutando al echar un rato en el monte con amigos, conocidos o simplemente con otras personas con las que se comparte afición. Entre ellos había un espécimen de corredor de esos que todos aspiramos llegar a ser cuando seamos mayores: setenta y muchos, con cuerpo para seguir haciéndose sus dos horitas y con las ganas suficientes como para no recortar ni diez metros. “Yo sigo por donde vaya Julio”, decía. De existir y haber tenido esta afición, el hombretón de La Solana no sería muy diferente. Vuelve uno a casa con un par de cosas claras.

Y vencimos porque al llegar nos agasajaron sin tino ni merecimiento. Todo eran cosas ricas que no tenían fin. Choche estuvo pendiente de que no nos faltaran botellines (“que se los bebe JAN…”, pensaba Miguel; “allá él si me los bebo”, pensaba JAN) y la nueva presidenta fue muy simpática y estuvo muy acertada en su intervención (esto lo digo en el necesario tono institucional que caracteriza las relaciones entre clubes).





El último mohicano



Lo que más me gustó a mi fueron los premios. Con ellos corricollano distingue a algunos de sus miembros (con perdón) por sus méritos, de los de competir y también de los de otro tipo. Estos segundos son más importantes que los primeros en un club deportivo: sin lograr buenas marcas un club puede seguir siendo un buen sitio para estar, al que pertenecer, pero sin buenos compañeros no dura ni un suspiro. A uno de ellos le mencionaron por haber acompañado durante varias horas al amigo lesionado, o deshidaratado, o lo que fuera, en un ultra trail de montaña. De eso se trata, claro. Bueno, y luego está Luismi, que reúne los dos tipos de méritos y además es un cachondo, así que su diploma estaba cantado. 





El resumen podría ser: a mi se me saltaron un poco las lágrimas por lo emotivo, Quique creía que algún premio le iba a tocar a él y Jorge no estaba pero se acuerda.




2 de mar. de 2015

CxC, un club de amigos

Cena Ultra del sábado en Carmen-Carmen
CxC no es un club al uso. Es verdad que somos el Club Deportivo Elemental "CorriendoporelCampo", con nuestros estatutos, nuestro CIF y nuestro registro correspondiente, pero eso no es lo importante para nosotros. Hay muchos clubes y mucha gente que corre por el campo. Y muchos de ellos lo hacen, además, muy bien, muy deprisa y durante mucho tiempo.  

Pero en CxC lo importante son otras muchas cosas. De hecho, ni corremos tanto, ni corremos muy bien, ni corremos muy deprisa. 

Por eso, a pesar de que en nuestros estatutos se indica que el club tiene como finalidad la actividad deportiva relacionada con el atletismo, la montaña, la escalada o la orientación, no siempre nos juntamos para hacer deporte, salvo que por deporte entendamos... otras cosas. 

En realidad, CxC es un CLUB DE AMIGOS o, mejor dicho, un grupo de amigos que nos reunimos porque nos apetece, porque estamos a gusto los unos con los otros, porque no hace falta que guardemos las formas entre nosotros, porque somos como somos y, además, nos gusta. Unas veces corremos y otras no.

También es verdad que aunque CxC nace con solo cinco miembros (con perdón), amigos de toda la vida, gracias a esto del correr hemos tenido la suerte de ir conociendo a gente excepcional que, sin ningún esfuerzo, han pasado a formar parte del grupo. Y da igual que nos veamos poco o que vivamos a cientos de kilómetros de distancia, en Ourense, Murcia, Barcelona o Madrid. Poco a poco la amistad se va forjando, los lazos se van estrechando y el grupo se va agrandando. Es el caso, por ejemplo, de Luis Arribas (Spanjaard) y Manu García (Manuwar). De una quedada con unos desconocidos para correr por la sierra de Madrid hace solo unos tres años a tenerlos ahora como gente muy cercana, muy "de los nuestros". Y, como en otras ocasiones, a los "amigos-corredores" se unen los contrarios y contrarias, corran o no. Con Luis llegó Teresa y con Manu llegó Anne. 

Así que este fin de semana lo importante no era correr, sino todo lo demás. Hemos tenido la suerte de poder disfrutar de ellos cuatro durante casi cuarenta y ocho horas y, el sábado por la noche, también de Marian, la ya conocida como "Lidlesa" (por motivos obvios). 

Lo hemos pasado en grande. Nos ha dado tiempo a visitar las Tablas de Daimiel, Almagro y el Castillo de Calatrava la Nueva. El resto del tiempo lo hemos empleado en comer, beber y charlar. (Bueno y un ratillo que echamos Luis Arribas y yo trotando por la Atalaya) Aquí os dejo una muestra para que se os pongan los dientes largos.

¡Ya estamos deseando que vuelvan!

Aprovechando un contraluz
Manu, Luis y Anne por las pasarelas de las Tablas de Daimiel
Así, sin preparar
Qué delgaditos se nos ve
En "Casa Toñi" (Almagro)
Luis Arribas encantado con el azul manchego (añil de toda la vida)
Paseando por Almagro
La sonrisa de Anne, los dedicos de Luis y la mirada heavy de Manu
Como un grupe de pop-folk
Besitos de JAN en El Corregidor (Almagro)
En "Carmen-Carmen" desde un lado
En "Carmen-Carmen" desde el otro lado
En el Castillo de Calatrava la Nueva
Los niños pasan de las explicaciones de Luis
Saliendo
Romanticones
JAN tocándole el "pirulo" a Guti
Luis, haciendo como que hace gachas
¡Al ataque!
Jorge cree que no habrá suficientes Perlembachers
La tarde fue magnífica
Primeros entrenamientos de un CxC
Feliz con un chorizo (JAN, claro)
Pequeños CxC disfrutando de la migas
Lebreles CxC
Los últimos de Filipinas




24 de feb. de 2015

Ya vamos nosotras si eso...

No es que haga mucho que no escribimos (que sí), es que hace más que no corremos en condiciones, aunque parece que nos vamos animando... Estamos intentando retomar las buenas costumbres y enlazar varios entrenos a la semana, tratando de hacer la tiradita más larga del finde en grupo y, por tanto, con más ánimo. Varios entrenos son tres. Yo no enlazo más de dos desde octubre. 

Este domingo saldríamos con la única intención de disfrutar. Ni la distancia sería demasiada, ni el desnivel sería excesivo. El ritmo sería tranquilo, muy tranquilo. 

Para eso elegimos una ruta bonita y sencilla, de ida y vuelta: desde la carretera que une Alcolea de Calatrava con Corral de Calatrava a la altura de la pista que viene desde la casa de la Posadilla (cerca de la laguna del mismo nombre) hasta el río Guadiana, pasando por el volcán y la laguna de Peñarroya (también llamada laguna de Alcolea) y utilizando un PR, que coincide con la ruta del Quijote, para descender desde uno de los "bordes" del volcán hasta el río. La ruta es un trocito del trazado de las primeras ediciones de la TBA (Trail Batalla de Alarcos) de nuestro querido amigo Iván Palero.

Eran las ocho de la mañana cuando habíamos quedado. Como casi siempre, alguien se retrasa, alguien pasa a recoger a Jorge por Poblete, vamos al punto de inicio y nos dan casi las nueve.

Acudimos seis "ceporceses" (Jorge, Miguel, Guti, Carmen, Ana y el menda lerenda) y el corremontes (que diría Mayayo) Toty, el rugbier Julián Amores y el triatleta David Nieva. Sin duda, los tres en mejor forma que nosotros (aunque tiempo al tiempo...)

Nada más empezar la cosa se empina (con perdón) para alcanzar la cota de la antena de TV que hace que en Alcolea pueda verse "Gran Hermano". Las "miembras" se ponen en las últimas posiciones y yo me pego a ellas sabiendo que como no paran de hablar se les olvida correr y, sin darse cuenta, cada vez corren más despacio y hablan más deprisa. "Tú déjanos, que ya vamos nosotras, no te preocupes" me decían de vez en cuando.

Después se baja un pelín y, al poco, se encara la subida a una de las partes más altas del volcán, dónde se encuentra una gran masa rojiza de escoria, la culpable de su nombre. (Si queréis saber más del volcán de Peñarroya PINCHAD AQUÍ)

Después de la subidita, comienza una agradable bajada hasta el maar de Peñarroya, donde la pisada es muy agradable al estar el suelo en esta época mullido por la hierba, la humedad y, seguramente, por los piroclastos acumulados del volcán.

El tramo final de bajada se realiza por una de las sendas más bonitas de la zona. Casi todo está cubierto de jaras de un verde precioso. En primavera éstas se adornarán de flores blancas haciendo que el descenso sea una auténtica maravilla. 

Miguel y yo nos quedamos con Carmen y Ana, que siguen hablando como si no estuviéramos, salvo cuando nos dicen eso de "vosotros id a vuestro ritmo, si no pasa nada, no nos vamos a perder". Los demás van por delante.

Al final, llegamos al maar de Peñarroya que, en epoca de lluvia, se convierte en una laguna preciosa. Allí nos reagrupamos.

Desde allí entramos en la ruta del Quijote (que viene desde Alcolea) para seguirla hasta la ribera del río Guadiana. Por cierto, nos encontramos los indicadores arrancados y tirados en el suelo. ¿Quiénes serán los que hacen esto? Bueno, lo dejo que se me empieza a notar la vena del cuello...

Desde allí comienza una preciosa senda de bajada entre vegetación durante unos dos kilómetros. Avivamos un poco el ritmo ayudados por la gravedad. Aún así, los demás se adelantan y aunque dejamos de verlos en un momento, sabemos que tienen que ir disfrutando como nosotros.

Al final de la bajada volvemos a reagruparnos y nos hacemos una fotillo para que se nos vea a todos.


Ya queda poco para llegar al río, pero Carmen tiene prisa en volver, así que nos dice que no nos preocupemos que ya se vuelve ella con Ana. Aún así, Miguel y yo nos quedamos con ellas para volver por donde habíamos venido, mientras los demás llegan hasta el Guadiana y vuelven. 

Carmen y Ana se han callado. Lo que antes bajábamos a buen ritmo ahora había que subirlo. Por fin solo se oyen nuestras pisadas. Y la respiración entrecortada.

Pronto llegan los demás y nos pasan. Va tirando Julián, que está más fuerte que el vinagre. Es un sufridor nato y le encanta machacarse, aunque, al parecer fue Jorge el que empezó a tirar en la subida porque -según me dijo luego- hacía meses (desde el Mont Blanc) que no disfrutaba subiendo. Sabía que su forma física (lamentable, como la mía) no le permitiría terminar a toda leche el ascenso, pero quería experimentar esa sensación tan agónica y, a la vez, tan placentera de subir con fuerza a pesar de llevar el corazón en la boca, las piernas echando bombas y la respiración acelerada. ¡Ay, que ganas tengo de volver a hacer eso! Sólo tengo que quitarme algunos kilitos y entrenar con más asiduidad. Para los 110 km del GTP a finales de junio tengo que estar en mi mejor momento. A ver qué pasa.

Aprovecho que se quedan Miguel y Toty con las miembras para seguir corriendo hasta arriba sin parar. En la laguna nos reagruparemos nuevamente, pero no llegan... Vuelvo a por ellos y me entero de que Carmen ha sufrido un tirón en su soleo. Menos mal que Toty se lo ha estirado y parece que todo ha quedado en un susto. Seguimos subiendo todo lo que habíamos bajado por la senda de las jaras y hasta la parte alta del volcán. Pude oír nuevamente unas diez veces lo de "vosotros id a vuestro ritmo, si ya sabemos nosotras volver, que no pasa nada". Desde allí se veía la pista que había que bajar hasta pasar al lado de la antena de TV y, a unos trescientos metros, estaban los coches. Así que, estando ya casi allí, me lancé en la bajada con el resto para estirar las piernas y correr al menos un kilómetro a buen ritmo. Así fue.

Y llegamos a los coches. Y nos empezamos a cambiar para ponernos ropa seca. Y oímos las voces de las miembras. Y les voceamos nosotros como haciéndoles el eco para que notaran que estábamos allí. Y ya estábamos todos cambiados. Y las miembras no llegaban. Y empezamos a llamarlas. Y ya no contestaban. ¿Dónde estaban?

Guti y Jorge, subieron corriendo por la senda por la que tendrían que estar bajando. Yo subí con el coche por el carreterín paralelo que sube a la misma antena.

Allí estaban las dos mirando a todos sitios sin saber por dónde tenían que ir. Al verme pusieron una cara como si hubieran visto a alguien querido (con lo difícil que es quererme a mí). Pronto estallaron en risas (no sé si risas flojas o risas nerviosas) y se subieron en el coche volando como si hubieran estado perdidas dos noches en el monte sin comida ni agua. 

Han aprendido que deben hablar lo mismo, pero fijarse más por dónde van.

Al final, todos hemos pasado un día magnífico. 15 kilómetros al solecito, casi dos horas trotando y un desnivel acumulado de unos 700 metros.

Y luego, aprovechando que aquí en la capital era día de "Carrozas de Carnaval" nos hidratamos convenientemente en ESSENCIA, donde nos trataron magníficamente bien en todos los sentidos (sobre todo en el gustativo)

Pruebas hay.








13 de ene. de 2015

TRAIL SERIES CIUDAD REAL

De aquellos polvos, estos lodos
"Dios los cría y ellos se juntan", dice el refrán. 

Así que, una vez criaditos, nos hemos juntando unos cuantos amigos a los que nos gusta eso de correr por el campo para crear un circuito de carreras en modalidad trail (dícese de aquéllas que discurren “fuera de pista”, por senderos de montaña, huellas, rastros o caminos secundarios, a través de montañas, cerros y montes, por suaves lomas, cruzando rios y arroyos y con grandes trepadas y abruptas bajadas si es necesario. 

Nuestro objetivo es sencillo y humilde: que todo el que quiera practicar este deporte pueda hacerlo en una serie de pruebas de distinto nivel, distancia y recorrido, agrupadas todas ellas bajo el nombre de TRAIL SERIES CIUDAD REAL (TSCR).

Habrá pruebas desde los 11 km hasta los 66 km, con mayor y menor desnivel, pruebas competitivas y no competitivas, nocturnas, por etapas. En realidad, habrá de todo y para todos. 

Nuestro objetivo no solo es la competición, sino también la difusión de este deporte, sirviendo de escaparate y de prueba para aquellos que no conocen lo que a nosotros tanto nos gusta: correr por el campo de una forma u otra.

Además, todas las pruebas ya han sido celebradas con anterioridad, lo que garantiza un mínimo bagaje de todas ellas y, por tanto, del circuito.

En principio, las carreras y los datos aproximados y provisionales de las mismas son los siguientes:

- 29 marzo: CORRETRAIL (Corral de Calatrava). 2 distancias: 16 km (350 m. D+ y 28 km (550 m. D+)
- 11 abril: TRAIL BATALLA DE ALARCOS. (Poblete) 50 km. (900 m. D+)
- 17 Y 18 abril: TRAIL DE LOS CASTILLOS (Aldea del Rey): Varias modalidades: 27 km (906 m. D+), 66 km (1443 m. D+) y por etapas (34 km + 32 km) (804 m + 638 m. D+).
- 3 mayo: MINEROS TRAIL (Cabezarrubias del Puerto). 24 km. (750 m. D+)
- Junio: IN-FERNAN CABALLERA (Fernán Caballero). 3 distancias: 11 km (250 m. D+), 18 km (575 m. D+) y 22 km (700 m. D+). También ruta senderista
- 22 agosto: Carrera popular por el campo "VILLA FERNÁN CABALLERO". (Fernán Caballero). 14 km.  (250 m. D+). También ruta senderista.
- 27 septiembre: Maratón de Montaña "MONTES DE FUENCALIENTE". (Fuencaliente). 43 km (2.000 m. D+).
- 8 noviembre: ZENAGAS TRAIL. (Puertollano). 30 km.  (1.050 m. D+). También ruta senderista.
- Diciembre: IKENONA. (Ciudad Real). "Kedada Nocturna Navideña". No competitiva. 12 km. (250 m. D+). También ruta senderista.

De momento, aún seguimos inmersos en las tareas burocráticas y administrativas necesarias, atando flecos, buscando presupuestos y financiación para mejorar los servicios al corredor, imaginando nuevas carreras... Así que, ya sabéis, estad atentos porque pronto echará a andar este proyecto que, en definitiva, reúne y unifica la experiencia nacida de todas las pruebas que lo componen. ¡Estad atentos!

¡Nos vemos corriendo por el campo!


31 de dic. de 2014

FELIZ 2015


¡Sed felices, muchachada!
Si no, os perseguiremos. Y os vais a cansar vosotros antes...

La TOMASADA de Navidad


Casi todos los años por estas fechas solemos hacer una salidita (con perdón) por el campo, aprovechando el gélido ambiente exterior para compensar el tórrido corazón de los ceporceses.

Nuestro presidente, ese hombre que te sorprende sin piedad organizando salidas sin ton ni son, quiso empezar la pretemporada el pasado domingo. Así, sin anestesia.

Tengo que decir que yo no paré lo suficiente después del UTMB (el montblanc ése, para quien no haya oído hablar jamás de estas cosas nuestras del correr). Cuando consigues  hacer una barbaridad de ese tipo, te crees invencible y, como consecuencia de ello, no paras, sigues, quieres más. Si has hecho el UTMB, puedes con todo. Y es cierto que ese poso queda en tu cerebro y que, aun siendo una afirmación absolutamente falsa, te ayuda a superar malos momentos y te da un plus de experiencia de la que podrás tirar cuando sea menester. Pero hay que parar, amigos. De lo contrario, el cuerpo -que es sabio, a pesar de sus caprichosas formas como las que adopta el mío- te dice: ¡O paras, o te paro! Y a mí me lo dijo el pasado mes de noviembre en Málaga, en la Axarquía Trail. Di un petardazo que ni queriendo. Mi cuerpo me dejó más tirado que una colilla y, para regocijo suyo, me dejó en el mismo lugar que a Ramón (nuestro ¡oh, Lidl!) le dejó el suyo. Se pusieron de acuerdo los hijos de puta. A treinta y tantos kilómetros de la salida y a cuarenta y tantos de la meta (con perdón). Justo en el sitio que más frío hacía de todos lo que habíamos pasado y en el avituallamiento en el que más chicas simpáticas había, con lo que no sabías si que te "repatriaran" o que te "remataran" entre aquellas agradables y solícitas señoritas (en lo que al avituallamientos se refiere, claro está).

Bueno, que me lío. A lo que iba: Que Luisito se fraguó su salida de Navidad simplemente para empezar a mover las piernas después de mes y medio de parón que, todo se ha dicho, nos ha venido muy bien a nosotros y a las distribuidoras de cerveza en general. Yo, personalmente, me llevo cinco kilitos de regalo con lo que esta vez le he pedido a Papá Noel que en vez de traerme algo, se lo lleve. Pero no me ha hecho ni puto caso. Tendré que tragarme mi ateísmo, rebajarme y confiar en los Reyes Magos. Ya verás como ahora me las pagan todas juntas y me traen algo hipercalórico.

Joder, otra vez me he ido.

Bueno, que el domingo quedamos Luis, Jorge, Tomás y yo para echar un ratillo, estirar las piernas y empezar a saborear de nuevo esas agradables sensaciones que produce el correr por el campo en el cuerpo y la mente. Al final, Jorge se cayó de la convocatoria por haberse levantado con el cuello como el de un cantaor flamenco (de los que tanto le gustan a JAN) cuando está en pleno "quejío": duro y tieso (con perdón).

Quedando solamente los tres y viniendo Tomás, nuestro "Aspirante" (al que de aspirante solo le queda el sobrenombre) que suele parar por tierras catalanas inspecciona que te inspecciona, decidimos sobre la marcha dedicarle la salida a él y llamarla "La TOMASADA de Navidad". ¡Somos así!

Haríamos un trocito de la ruta de ida y vuelta de la última TBA (Trail Batalla de Alarcos), lo que comúnmente podríamos denominar "la Ruta Palera" por haber sido ideada por nuestro querido amigo Iván Palero (Cabesc)

Para recortar los cincuenta kilómetros que tiene la ruta (25 de ida y otros tantos de vuelta) empezaríamos en la carretera que une Alcolea de Calatrava y Corral de Calatrava, a la altura de la ruta que viene de la Casa de la Posadilla. Desde allí iríamos hacia el final de la ruta (las antenas de Alcolea) y vuelta. La verdad es que no recordábamos cuántos kilómetros saldrían, pero no habría problema porque cuando quisiéramos nos daríamos la vuelta.

El campo está precioso. Al principio el verde destaca del marrón rojizo y arcilloso hasta llegar a lo alto de Peñarroya. Después, se mezcla con la tierra gris del volcán y más tarde se va aclarando y tiñendo de un marrón claro por la caliza del terreno, hasta que llegas al cortafuegos del Boquerón y te adentras en un bosque de pinos que te lleva a lo más alto de la ruta, donde están las antenas de TV de Alcolea, en el pico Hoya Redonda. Podéis PINCHAR AQUÍ si queréis ver la ruta. 

Habíamos llegado al primer cortafuegos y, ya que estábamos allí, ¿como no íbamos a subirlo? Llevábamos una hora más o menos. Lo bajamos, cruzamos el arroyo de los Clérigos y, poco después, vimos las antenas de TV, allá en lo alto. Y, ya que estábamos allí, ¿cómo no íbamos a subir? Justo antes nos habían pasado unos motoristas y unos quadtreros (¿se dice así?). Nos preguntaron si subiríamos hasta arriba y les dijimos que sí. Pero no nos creyeron. De hecho, subieron con sus máquinas y esperaron para ver qué hacíamos. Cuando nos vieron correr hacia arriba no daban crédito. Cuando llegamos nos preguntaron de dónde éramos y cuando les dijimos que de Ciudad Real, dijeron: ¿No vendréis de allí?.
"Esta vez no"- les respondimos.

Hasta fotos quiso hacernos uno de ellos, el apodado "Mazorco". Y Luis, nuestro presidente, ejerció de tal y tomo la iniciativa en la conversación y hasta en los "selfies". 

Luis y "Mazorco"
Con los motoristas, quadtreros y sus máquinas.
El homeless es Tomás. Es que es hipster...
Y después de aquello, vuelta a casa por donde habíamos venido, pero más cansados. Al final, salieron 25 s kilómetros y más 1000 metros de desnivel acumulado. Lo que iba a ser una salidita para tomar contacto con el campo y para ir poniendo el cuerpo a tono se convirtió en un palizón de aúpa, que hizo que la última parte se nos resistiera. Tres horas y pico de disfrute, de reencuentro con el trail running, de conversación animada y de miedo durante los últimos kilómetros, pensando en que al día siguiente no podríamos con nuestra cuerpa serrana. Hasta ayer (martes) por la tarde, Luis seguía teniendo fiebre y el cuerpo dolorido como si lo hubieran apaleado. Yo ya voy sintiendo que los tobillos, rodillas y demás coyunturas corporales son mías y Tomás... Tomás aún no ha dicho nada.

Por tanto: ¡Señoras, señores, animalejos atléticos, trail runners de pacotilla!, recuerden: para empezar a correr siempre es mejor empezar por distancias inferiores a los 25 km y con menos de 1000 metros de desnivel acumulado, al menos el primer día. 

¡CxC, aprendiendo a palos desde 2010!