28 dic. 2011

LOCURA PRESIDENCIAL


Imagen tomada de http://pizroberto.blogspot.com/
Sí. Se ha vuelto loco. Loco de remate.

Será un cable cruzado. Será un cortocircuito tremendo. Quedarán secuelas, sin duda.

De momento, Luis -todavía nuestro Presidente- no es el que era.

Lleva cansineándonos varios días. Quiere correr por encima de los veintitantos kilómetros, más de lo que él nunca quiso correr en un solo día. Quiere convivir con el cansancio, exponerse, medirse, machacarse, llegar al éxtasis correril, abandonarse a su suerte. Se quiere hacer un corredor de los que causan perplejidad, miedo, pena...

Él. Que aprendió a dormir con luz por no correr las cortinas...
Él. Que ha sido siempre rencoroso por no querer correr jamás un tupido velo...
Él. Que siempre quedaba como un soso por no querer correrse una buena juerga.
Él. Que nunca nos invitó para que nada corriera de su cuenta.
Él. Que jamás meó tranquilo en el baño de un bar por no correr el cerrojo
Él. Que prefirió la frustración de que le llamarán cobarde de niño, con tal de no correr ningún peligro.
Él. Que siempre usa lapicero para que no se le corra la tinta.
Él. Que nunca quiso correr la voz ni para avisar de un peligro de muerte...
Él. Nuestro Presidente. Luis, el cabezón perseverante.

Y qué explicación nos da: ¡Que se le ha metido entre ceja y ceja!.

Y yo, sorprendido, he medido con el google earth lo que quiere que hagamos mañana (jueves, laborable, navideño) y salen 40 kilómetracos de ruta.

Y Jorge, sorprendido, no quiere dejarme solo con el monstruo y, a pesar de su lesión, quiere acompañarnos.

Y él, el muy... ha tratado de engañarnos. A mí me ha dicho que iremos corriendo y a ratillos andando, en las subidas duras... A él le ha dicho que iremos andando y a ratillos corriendo, en las bajadas fáciles...

Se encargará de comprar jamón y orejones para avituallarnos, de preparar conversaciones amenas, de distraer nuestros pensamientos tarareando pegadizas cancioncillas, de... (aprovecharemos su inusual entrega incondicional...)

Quiere que empecemos en el anejo de Valverde, llegemos a la Laguna de Peñarrolla (situada justo en el trazado de la Cañada Real Soriana), la rodeemos, visitemos las ruinas de El Martinete  (enigmática fundición del siglo XIX única en España que posteriormente fue fábrica de luz), que crucemos por el Puente de las Ovejas (construcción romana, que fue utilizado como contadero de ovejas y punto de recaudación de tributos por la Mesta) y que volvamos a la verita del Guadiana, hasta la finca de Villadiego (la del dicho de "tomar las de Villadiego") coger el tramo de carretera que une Poblete con el Puente de Alarcos (sí, Alarcos, el de la famosa Batalla), cruzarlo y regresar por un camino hasta Valverde...

Así mirado, puede estar bien...

Ya os contaré...

22 dic. 2011

VIII Carrera de Navidad de Cercedilla

Helados, como llavines; contentos, como chiquejos
Dicen dos amigos nuestros – Stephen Haworth y Felipe Huertas – que estamos como regaderas, que ni los profesionales se mueven tanto como nosotros y que, en definitiva, somos unos frikis depadreymuyseñormío del carrerismo.  

Teniendo en cuenta que el término friki viene del inglés freak (extraño, extravagante, estrafalario, fanático) queríamos saber cuál era la carrera por el campo más multitudinaria de España. La Carrera de Navidad de Cercedilla, nos dijeron. Y nos matriculamos, que diría Luis. Ah! Y nos llevamos unos tutús de color rosa que nos hizo Angélica para ser más frikis todavía. Al final, vimos que el personal no iba disfrazado y los dejamos para Almagro... 

El sábado por la noche, ya en los madriles, nos juntamos con María (Pta. Consorte) y Luis para, literalmente, hincharnos de pasta y pizza. No por nada, sino porque lo más cercano que vimos en los alrededores de nuestra casa-fonda (cortesía de unos amigos de Jorge) era un restaurante “La Mafia” en el que, sin tirar cohetes, comimos y bebimos cerveza hasta que casi se nos quitó el hambre y la sed.

Después, de forma absolutamente extraordinaria, nos fuimos a dormir; y eso que los estímulos externos nos los pusieron difícil…

A las siete del domingo sonaba la alarma del móvil (por cierto, ¿siguen existiendo los despertadores? ¿o han desaparecido como lo hicieron las cintas de cassette, los bolígrafos BIC naranja o la mercromina roja?

A las ocho de la mañana íbamos camino de Cercedilla alegres y ufanos cual ignorantes cachorrillos.

Al bajar del coche se nos heló hasta el pensamiento. ¡Qué puto frío!

Rápidamente pensamos que habría que tomar algo ISOtónico, ISObárico, ISOtópico… (daba igual, el caso era entrar en calor) y nos vino a la cabeza y al estómago lo bien que tendrían que curarse allí los jamones y los chorISOs… (riquÍSOmos, al natural o en algún guISO).

¿Qué engoooordan? ¡Caso omISO!.

Pues ISO, que nos metimos en un bar, y nos tomamos un café y unos bollos. Y como allí no había salao, tuvimos que acudir a otro bareto cercano para aplicarnos unos bocatas y unas porras isotónicas.
Barritas energéticas de diseño original
Entre tanto, la calle estaba llena de gente con dorsales (barrigales, que diría Spanjaard) y el ambiente era festivo al máximo, con música, speaker, un fulano haciendo esculturas en madera con una motosierra, perros vestidos de runners…

Con los ojos como platos y el buche lleno, nos pusimos a correr.

¡Y empezó el espectáculo!

2000 chalaos empezaban a darle a las canillas con nosotros (y nosotros con ellos). Al principio nos pusimos a tirar como si aquello no cansara, hasta que nos dimos cuenta de que nos habíamos distanciado unos de otros y, entonces, recordamos el pacto que habíamos hecho: correríamos todos juntos, disfrutando del paisaje, sin importarnos ritmos, pulsaciones, tiempos, ni tontunas por el estilo. Había que respetar el pacto y la rodilla perra de Jorge (que le está dando más disgusto que Paquirrín a la Pantoja).

Aflojamos considerablemente el ritmo y nos pasó gente y gente y gente… Y seguía quedando gente y gente y gente por detrás. El paisaje precioso, el ambiente inmejorable, la organización excelente.
¡Casi los cuatro!
El recorrido perfectamente marcado, incluso con carteles de ánimo o de cachondeo como el de la foto.
Foto by Commedia (http://correconelcuento.wordpress.com/)
Casi al final, Jorge tuvo que ponerse a andar por culpa de su rodilla y nos obligó a los demás (solo hubo que verle la cara) a correr, abandonándole a solo un kilómetro y pico del final. Por no aguantarle, corrimos como cabrones en la bajada hacia meta y nos paramos a solo unos cien metros de la misma a esperarle. Así, conseguimos dejarle a solas con su rodilla (que, al parecer, la puso fina insultándola y acojonándola como solo él sabe hacerlo) y, a la vez, llegar todos juntos a meta, tal y como nos habíamos propuesto.

Otra para la colección de este grupo friki que disfruta como nadie en el campo, por el monte y donde sea menester.

Ale! ¡FELICES FIESTAS, corricamperos del mundo!

13 dic. 2011

BANDO DEL CLUB


Señoras, señores, cuerpas extrañas, líderes sin ficha, lisiados convalecientes, galegos insurrectos, gladiadores de pega, Sr. Presidente e, incluso, Toribio:

Sabed todos y todas, miembros (con perdón) y miembras del CDE CorriendoporelCampo, que este sábado 17 de diciembre a las 10:00 horas se abre el plazo de inscripción de la prueba de “101 KILÓMETROS EN 24 HORAS DE RONDA”,  actividad cívico militar que desde 1995 acerca La Legión y sus legionarios a la población civil a través de una prueba deportiva de dureza extrema, donde la entrega y camaradería entre civiles y militares es un valor tangible… VIVA ESPAÑA!!!!

Ni que decir tiene que estamos seguros de que todos y cada uno de los miembros de nuestro club que participen en la prueba obtendrán la tan preciada “Sudadera de Finalista” y el famoso “ladrillo”, medalla de cerámica que reciben los que cruzan la línea de Meta, tal y como la denominan los “cientouneros”.

No obstante, para llegar a meta hay que poder comenzar la prueba y, para ello, realizar la inscripción correctamente. Por eso, a pesar de que en la última edición la participación fue de más de 7.000 deportistas en la distintas modalidades (marcha individual, marcha por equipos, duatlón, MTB), las inscripciones suelen “volar” en las primeras horas desde que se inicia el plazo.

Por eso, queridos miembrillos y miembrillas, es necesario coordinarse para poder realizar las inscripciones en el mismo momento en el que se abra el plazo, es decir, a las 10:00 horas del día 17 de diciembre de 2011. Ojo, que es sábado y la mayoría estaremos catatónicos (cenas de empresa), en corral ajeno (casas de suegros) o fuera de cobertura (tajaos), siendo posible que esa hora nos hallemos desprovistos de raciocinio (de internet ni hablamos).

En principio, parece que la lista de valientes es la siguiente:
- Luis (Pte.)
- Jorge
- Ramón
- Paco
- Marcos (sí, el galego insurrecto)
- Yo (Quique, el vocal desbocado, el roturador o como cojones queráis decir…)

No sabemos, por tanto, si Toribio (el miembro colorista del club, que, por cierto, ya tiene sus zapatillas naranja fosforito como quería) se atreverá, ni si Carlos podrá operarse de menisco hasta entonces y sorprendernos llegando “nuevo” para ganar la prueba a todos los que día a día nos arrastramos por esos campos de Dios (digo, de la Madre Naturaleza). Tampoco sabemos si alguna fémina se animará.

Así que, lo dicho:
1.- Confirmad quiénes tienen intención de inscribirse (primero se hace la inscripción para que se nos asigne dorsal y después –en los siguientes 15 días- se paga)
2.- Coordinad cómo vamos a realizar las inscripciones (si va a ser uno o varios los que se encarguen de hacerlo)
3.- Comprobad que tenemos plaza
4.- Abonad la inscripción en los siguientes 15 días (ojo, son 50 euritos pero, claro, nos dan de comer y de beber cada 5 km, una comida fría y en el km setenta y tantos otra caliente, asistencia médica…)
5.- Poneos manos a la obra para buscar alojamiento para todos los que vayamos (esposas, esposos, queridos, queridas, amas de cría, churumbeles, suegras, mascotas…), teniendo en cuenta que la prueba dará comienzo el día 12 de mayo a las 11:00 horas y terminará (ella con nosotros o nosotros con ella) como máximo 24 horas después, lo que implica  preparar un fin de semana largo y divertido en tierras malagueñas.

Seguiremos informando

PD: Todo este rollo lo remito por pardillo, es decir, por indicación del Sr. Secretario que, a su vez, ha recibido órdenes del Sr. Presidente.

Y LOS PLANES SE FUERON CUMPLIENDO...

El 27 de noviembre el Líder se nos marchó a Tolox (Málaga) para participar en la INFERNO TRAIL corriendo los 19 km (y su desnivel positivo de 900 metros) en  2:34:15, lo que supone un ritmo por km de 08'07''. Teniendo en cuenta que fue parando cada dos por tres para hacer fotillos, no está mal, aunque para un líder...
Tanto se esforzó el zagal que no pudo acudir la semana siguiente a la ANTINORTE. Sus cuádriceps parecían un ovillo, un nido de pollos recién nacidos abriendo el pico para decirle: Ay, payo, dame argo que no sea correr parriba y pabajo!
Foto durante la INFERNO TRAIL, by Ramón
Ese mismo día, habíamos quedado para intentar probar distintas rutas y desniveles, tratando de diseñar una carrera campestre en el término municipal de Fernán Caballero, en los alrededores del pantano de Gasset. Sin embargo, al final, solo yo tuve el valor de acercarme hasta allí para pelearme con el entorno durante unas dos horitas, sin poder encontrar finalmente una ruta circular que subiera y bajara lo suficiente. Habrá que volver con los demás. No obstante, encontré sitios preciosos. Después de aquéllo acudieron Luis, María, Carlos, Marisol y Paula y disfrutamos de una sencilla y abundante comida en un restaurante al pie del pantano.

Dura subida
Tras la subida, el pantano de Gasset y, al fondo, la sierra de Malagón
¡Qué sed tenemos siempre...!
El sábado 3 de diciembre, Luis y yo acudimos a la sierra de Madrid tras la llamada del amigo SPANJAARD para recorrer su ANTINORTE. Por fin me desvirgué en lo de la ultradistancia, superando la distancia del maratón por el campo, aunque no pudimos ensilarnos los 51 km que pretendíamos por unas vallas mal puestas en el peor sitio posible. A pesar de eso, disfrutamos como chiquillos en compañía de dos ultra-monstruos (bueno, mejor dicho, dos monstruos del ultra, que suena mejor), Spanjaard y Manu, que nos ensañaron muchas cosas sobre el correr por el campo, tal y como os contamos en la entrada anterior.

Luis cierra el grupo para vigilar el descenso del Pico de la Miel
Hace dos días, el domingo 11 de diciembre, Ramón, Tori y un servidor nos presentamos en Daimiel para correr el "XXIII Memorial Galo Sánchez Bermejo", última prueba del Circuito de Carreras Populares de Ciudad Real, tardando en recorrer los 10.000 metros, respectivamente, 41:48 (4:10 min/km), 53:13 (5:19 min/km) y 44:29 (4:26 min/km), mi mejor marca personal. ¡Qué alegría!
Vimos por allí a muchos conocidos, aunque llegamos, corrimos y nos fuimos rápidamente. Vimos a Pepe (de los Fondistas de Miguelturra), a Felipe (que como estará el pobre que no actualiza su blog ni aunque se lo pidamos de rodillas), a Iván y familia (de Poblete, aunque parecían del Polo Norte: iva de Papá Noel!!!!)... Después nos dimos un homenaje corporal en la piscina cubierta municipal que tiene hasta zona de relax con jacuzzi incluido. Un gustazo. Ya podrían aprender en la capital...

Hasta aquí, el pasado, pero ya estamos concretando la celebración de las Navidades porque este domingo 18 de diciembre volveremos a Madrid  para correr los 13 km largos y los 600 metros cortos de desnivel positivo de la "VIII Carrera de Navidad de Cercedilla". Y, atended, los cuatro gañanes (Ramón, Luis, Jorge y yo) correremos con los "tutús" que nos está confeccionando nuestra animadora Angélica y que también amortizaremos en las carreras (y lo digo en plural) del día 31 de diciembre. A Ramón se le ha metido entre ceja y ceja que va a correr la del Pavo de Ciudad Real por la mañana y la San Silvestre Almagreña por la tarde. Él sabrá...

Y alguno ha dicho por ahí que el año nuevo lo vamos a celebrar corriendo...


¡Qué actividad! ¡Qué locura!

5 dic. 2011

ANTINORTE: la ruta de SPANJAARD por la SIERRA DE MADRID



Eran las siete de la tarde del viernes cuando Luis pasaba a recogerme para irnos a Madrid. ¿Fiestuqui? ¿Despedida de soltero? ¿Salida por la capi? ¿Celebración? ¿Boda? ¿Bautizo? ¿Comunión? ¡NO!

Nos íbamos a dormir allí porque al día siguiente, a las 8 de la mañana, habíamos quedado con dos tipos desconocidos. ¿Negocios turbios? ¿Contacto para amistad seria sin compromiso? ¿Amor de pago? ¿Sexo furtivo? ¡NO!

De acuerdo, lo diré: habíamos quedado para CORRER POR EL CAMPO.

Sí, en Madrid, por la sierra…

Así, sin más. ¿Qué pasa?



A las 7:50 ya estábamos en Alcobendas, expectantes, nerviosos. A lo lejos, una silueta se dirigía hacia nosotros. Al principio, con las primeras luces, un frío del carajo y media neblina, no sabíamos si era un hombre o una tortuga ninja. Su espalda y su cabeza no parecían de este mundo. Al acercarse más comprobamos que era, simplemente, uno de nuestra especie: lo de la espalda era una mochila y lo de la cabeza un buff a lo Nadal aunque más ancho y arrugado.

¡¡¡Era SPANJAARD!!! (D. Luis Arribas). Quien quiera conocerlo que pinche AQUÍ y navegue

Así, visto de cerca, no parece tan fiero como cuando, sin verlo, solo lo lees. Ni siquiera tiene pinta de gruñón. Tiene cara de cachondo mental y de tío sencillo, de verdad, sincero, de tío viajao y que no repara en gilipolleces.

Ahí estábamos los tres diciendo las típicas sandeces propias de una conversación de ascensor, cuando a lo lejos aparecía el cuarto: MANU, un tipo con una cara de buena persona que te desarma, de esos que te dicen que han visto un burro volando y te lo crees.

SPANJAARD, con gafas; MANU, con bigote y perilla
Pronto llegó el autobús que nos llevaría a la localidad de Lozoyuela para comenzar la ruta que había preparado SPANJAARD (o SPJ, como firma en ocasiones). Si queréis echarle un vistazo podéis PINCHAR AQUÍ. Rápidamente, la conversación de ascensor empezó a dar paso a otra más normal, natural, sencilla, interesante; sobre todo para Luis y para mí que, con la boca abierta, oíamos lo que Luis (SPJ) y Manu contaban (ultratrails, pruebas de más de 100 km, carreras de montaña, de aquí, de allá…) Luis (el nuestro) y yo somos pardillos, porque lo somos, pero allí empezó a ponérsenos una cara de aprendices que nos duró hasta por la noche.

Pronto llegamos al punto de partida (LOZOYUELA), nos pusimos a trotar y desde ese momento hasta que nos despedimos todo puede resumirse en muy pocas palabras: fue lo que se denomina un auténtico placer o, en manchego, un día delahostiaputa o, si nos ponemos un poco más fisnos, un día deputamadreparriba. Y lo fue en varios sentidos.
Qué bella estampa si no fuera por los chiquetes...
Lo fue en lo DEPORTIVO. Corrimos, sudamos, experimentamos, sufrimos en algún momento por no saber escuchar a nuestro cuerpo, nos alegramos al ver cómo éste se recupera si le das lo que necesita (Dije en lo deportivo, no estoy hablando de sexo, eh) Ah, y que la mejor isotónica es la cerveza con limón y el jamón serrano.

También lo fue en lo PERSONAL. Disfrutamos de la compañía de dos personas desconocidas que, gracias a una afición en común, resultaron ser sorprendentemente agradables y cercanas. Parece mentira que pasen estas cosas cuando todo el mundo tiene tantos problemas para llevarse bien con la gente. Serán las famosas endorfinas… Será el jamón serrano…

Y lo fue, incluso, en lo FILOSÓFICO. En un momento de tensión, cuando bajábamos la Sierra de la Cabrera, sorprendimos a Luis (el nuestro) y a Manu hablando de Aristóteles. Hay que decir que Manu es filósofo, pero en aquellos momentos, en aquel lugar… Ni que decir tiene que el otro Luis (SPJ) y yo apretamos el paso por si acaso.
¡Cómo se puede mentar a Aristóteles ahí!
A los 23 km. recorridos, Luis (el nuestro) haciendo gala de su infinita cabezonería perseverancia se retiró, tal y como había dicho unos días atrás. Daba igual que fuera bien o mal. Lo había dicho ya y punto. Nuestro presidente es un tío de palabra. Con dos cojones.

Seguimos hasta el 28 y allí nos tomamos una cervecitas con limón (2 tubos, para más señas) y Manu unas coca-colas. Nos las tuvimos que tomar con unas patatas con salchichas que nos pusieron y unos trocitos de pollo frito que no pudimos rechazar. SPJ dijo que era bueno y le hicimos caso. Faltaría más.
Fijaos como pone la mano en un gesto de adoctrinamiento...
Seguimos trotando y al poco de salir y de empezar a subir hacia donde se veía el cerro de San Pedro, mi cuádriceps derecho empezó a hablarme al oído. Yo no le entendía y empezó a moverse como un poseso. Paré a estirarlo y, nada más empezar, mi bíceps femoral dijo: si estiras a ese capullo me encojo yo. O todos moros o todos cristianos.
-Haya paz, les dije.

Tuvo que intervenir SPJ. El sabía de eso. Me dijo que en realidad lo que me estaban diciendo era que necesitaban gasolina. Y se la di. Me ensilé una barrita de esas que si lees lo que tienen no te las comes, eché un trago de agua, caminé un poco y la cosa fue mejorándose hasta el punto de olvidarme por completo de la historia.

Cuando mi cuerpo estaba como una rosa (bueno, lo mejor que puede estar mi cuerpo...) el camino se partía en dos. Y los dos vallados. Por un lado, una puerta y una pista magnífica que, oh mierda, se terminaba a los pocos metros. Si seguíamos por allí, tendríamos que haber subido por una zona complicada, según SPJ. El otro camino tenía cartel: PROHIBIDO EL PASO. RESES BRAVAS. (Más que nosotros?, pensé)

SPJ nos preguntó qué queríamos hacer. Yo, fiel al espíritu de corriendoporelcampo, contesté: yo por cabezón subiría a tronchalindes. Manu dijo: yo, lo que veáis (Si Manu hubiera dicho que sí...) SPJ me miró a los ojos y dijo: vamos a darnos la vuelta. No tuve cojones a preguntarle por qué. Nos dimos la vuelta y volvimos a Guadalix de la Sierra para, al final, apretarnos algo más de 42 km por el campo que, en el momento de terminar, me parecieron cojonudos. Lo había vuelto a hacer. Mi cuerpo superó la distancia del maratón por el campo, con sus pausas, sus subidas, sus bajadas, sus cervezas con limón y sus chascarrillos. Habían sido, en total, 7 horitas de campo, deporte y magnífica compañía.

Esperámos a Luis (el nuestro), tomándo más cervezas con limón, el jamón y el lomo que nos quedaba y unos frutos secos. Llegó Luis, nos tomamos un café y nos fuimos a dejar a Manu y a Spanjaard. Fue bonito y, a la vez, triste. El día se acababa y mañana no tendríamos otra ración de campo, de sierra, de Manu y de SPJ. Vale, y de Luis (el nuestro).

Volvimos a Ciudad Real comentando y recomentando la jugada varias veces, sin cansarnos.

Nos acordamos de Ramón y de Jorge que querían venir y, al final, no pudieron, pero pensamos que serían la excusa perfecta para poder repetir otra ruta spanjaardiana en cuanto sea posible.

Por cierto... ¡¡¡Qué bonito estaba el campo!!!

Si queríes ver lo que ha dicho Spanjaard sobre esta ruta PINCHAD AQUÍ
Si queréis ver la ruta que salió al final PINCHAD AQUÍ
Si queréis ver todas las fotos PINCHAD AQUÍ
Si queréis algo más PINCHAD AQUÍ

21 nov. 2011

PLANES HASTA FINAL DE AÑO


Sí, es verdad, estamos perracos para escribir... Sin embargo, no lo estamos para hacer planes, con independencia de que éstos salgan o no. Tenemos previsión de cubrir (con perdón) los próximos fines de semana con varios quehaceres corricampestres o campestres sin más .


Este fin de semana estaremos presentes en dos saraos (no es que tengamos el don de la ubicuidad, es que somos varios):

     -El 27 de noviembre el Líder se nos marcha a Tolox (Málaga), situado al sur de la Serranía de Ronda y enclavado en la Sierra de las Nieves (Parque Natural y Reserva de la Biosfera) al INFERNO TRAIL para correr 19 km con un desnivel positivo de 900 metros, debiendo subir 850 de ellos en los primeros 7 kilómetros (por eso también se le denomina 1/2 milla vertical). El 75% del recorrido lo hará por sendas, el 15% por pistas cómodas y “corribles", el 8% por cortafuegos y solo un 2% por asfalto. Vamos, que se lo va a pasar fetén. 

     - El 28 de noviembre el resto de los que quedamos por aquí pasaremos un DÍA DE CAMPO corriendo casi a tontas y a locas, subiendo y bajando dos o tres cerros cercanos, intentando probar distintas rutas y desniveles ya que nos han "engañado" para ayudar a diseñar lo que será una carrera campestre en un futuro cercano (ya os iremos contando más cosas conforme nos vayan autorizando a ello). Además, como el entorno es agradable para los sentidos, acudirán nuestras contrariascontrarios y churumbeles para esperarnos con bebidas y vituallas varias, organizando, así, sobre la marcha, un bonito día de campo.


El fin de semana que viene nos vamos a los madriles. El sábado 3 tenemos intención de desvirgarnos en la ultradistancia campera (dícese de lo que supera la mítica distancia de los 42 kilómetros) de la mano del amigo SPANJAARD, un tipo curioso con un blog como él, que hemos conocido por casualidad y la internés, corredor de multitud de barbaridades y organizador de muchas otras. Esta vez ha diseñado una ruta de 51 km, bautizándola como la ANTINORTE, que discurre de Norte a Sur por la sierra de Madrid, con inicio el Lozoyuela y final en Tres Cantos, pasando por sierra de la Cabrera, Navalafuente, Guadalix de la Sierra, Cerro San Pedro y Colmenar Viejo. Estamos ilusionados por la ruta, por el simple hecho de empezarla y, si se puede y nos respetan las cuerpas y las chinostras, por tratar de terminarla. No obstante, Spanjaard ha pensado en todo y la ruta tiene varias escapatorias para evitar fallecimientos por cabezonería (que de eso andamos sobraos). También nos hace ilusión conocer y compartir senda con un tipo como Spaanjard. No sabe él lo que le espera... Como Jorge tenga el día tonto... También irá el Líder (por eso de que alguien del club llegue vivo a Tres Cantos), Luis (que está como un chiquillo con la ruta) y el menda (alguien tendrá que escribir luego algo, ¿no?). Además, también vendrá Manuel, otro tipo al que no conocemos que, sin duda, estará igual de mal de la cabeza que nosotros. ¿Que somos unos frikis? Sí ¿y qué? A otros les da por ganar elecciones por mayoría absoluta... y nos aguantamos... (joder, ya me he vuelto a acordar...)


El próximo día 11 de diciembre correremos el "XXIII Memorial Galo Sánchez Bermejo", última prueba del Circuito de Carreras Populares de Ciudad Real, que se celebra en Daimiel, localidad que ha dado muy buena gente, como nuestra amiga Lola sin ir más lejos. Serán 10.000 metros en asfalto que correremos para luego poder quejarnos y decir que a nosotros lo que nos gusta es el campo (así tenemos excusa para justificar los lamentables tiempos que hacemos)


Y para celebrar la Navidad (esas entrañables fiestas en las que todos, creyentes o no, nos inflamos de comer y beber sin tino, sin ganas y casi sin darnos cuenta) el próximo día 18 de diciembre volveremos por Madrid  para correr la "VIII Carrera de Navidad de Cercedilla". Tiene algo más de 13 km y algo menos de 600 metros de desnivel positivo y, sobre todo, dicen que es divertida. ¡Por eso vamos! 

Ah! se me olvidaba, el día 31 de diciembre correremos la que será la "IV SAN SILVESTRE ALMAGREÑA" (si queréis ver la crónica del año pasado podéis pinchar AQUÍ). Este es el tercer año que la correremos (solo nos hemos perdido la primera). Es muy divertida y se corren solo seis kilómetros, tres muy despacito (hay un vehículo de la Policía Local marcando un ritmo de unos 6 min/km, haciendo que todos vayamos juntos) y tres a lo que dan las bielas. Al final te dan una camisetilla de recuerdo y un chocolate calentito que sienta fenomenal. Mucha gente va disfrazada y es, realmente, una fiesta-running popular.

Bueno, me he cansado solo de escribirlo. Ahí tenéis los planes de CxC hasta final de año, más los que vayamos sumando. Quien quiera apuntarse, ya sabe lo que tiene que hacer: dejar el mal humor a un lado, calzarse unas zapatilllas y una gran sonrisa y seguirnos.

Besos, prendas!

PD: Por cierto, no temáis por las inclemencias del tiempo que están controladas… Hemos hablado esta misma mañana con Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal (que están que se salen y, por tanto, han bajado la guardia) y nos van a apoyar en todo. Nos han asegurado para esos días un tiempo de puta madre (bueno, ellos han dicho que los días serán “chupipirulis”), con sol y buena temperatura a eso del medio día… Han dicho que no nos preocupemos, que como tienen mayoría absoluta...

14 nov. 2011

De CINCO a UNO

El Líder lo es por algo...
Eso nos pasa por "bocas".

¿Que íbamos a correr la Media Maratón Rural de Miguelturra? ¿Que íbamos a ser cinco miembros los que la correríamos? ¿Qué? ¡Que no!

Estábamos inscritos cinco, pero al final solo uno -el Líder- acabó la prueba en una hora y treinta y cinco minutos (y sin despeinarse).

Si atendemos a quiénes la empezaron la cosa tampoco mejora. Solo dos corricamperos se atrevieron...

Los otros tres -entre los que me incluyo- resultamos ser unos auténticos mierdas-secas.

Vamos por orden:

     1. El Sr. Presidente, Luis para más señas, al parecer (porque nadie lo ha comprobado) tiene que pasarse una semana en tierras lusitanas soltando rollos académicos de no te menees. Por si eso no fuera bastante, tiene que hacerlo en inglés. Tanto está practicando el idioma que ayer, por poner un ejemplo, nos mandó un mensaje por ese maravilloso invento llamado WhatsApp que literalmente decía: "By de way, I love Dora the explorer an Boots the monkey". Cómo se ponen las cabezas... Total, que tenía que estudiar mucho y se rilaba para ir a la carrera o half marathon, que diría él en estas fechas.
     2 y 3. Toribio y yo no teníamos problema alguno. Para celebrarlo decidimos salir un rato la noche de antes. Lo decidimos por separado, sin saber del otro. Nos encontramos por sorpresa en el Daiquiri ya de madrugada. ¡Qué alegría nos dio! Asi que decidimos celebrar aún más el encuentro... Tanto que el exceso de hidratación hizo que Tori no apareciese a la hora prevista, ni cogiese el teléfono (aún no ha dado señales de vida, ni de muerte, con lo que estamos tranquilos) y que yo experimentase indescriptibles sensaciones  a la hora de abrir el ojo y levantarme. Mi casa, en concreto el dormitorio, jamás había alcanzado tales velocidades (o al menos yo no lo recordaba). Cuando logré sacar un pie de la cama y frenar con éste mi casa noté un no se qué, que me asustó. A pesar de ello, me planté en Miguelturra con la intención de correr, pero nada más bajar del coche mi estómago y mi cabeza me dijeron algo al oido: ¡Si corres, feneces, gañán! Ni que decir tiene que hice caso. (Si hubierais oído el tono que emplearon -con un redoble de tripas ensordecedor de fondo- también habriais hecho caso vosotros).

Lo de nuestro Secretario, Jorge, fue otra cosa. El sí empezó a correr. Aquí os enseño una fotografía realizada justo antes de la salida. Fijaos en la cara de felicidad que tenía. No sabía lo que le esperaba...



Se las prometía muy felices hasta el kilómetro cinco, hasta que su rodilla le dijo: "hasta aquí hemos llegado. Y ahora corriendo a Urgencias". Los fisios de la prueba le indicaron que podría tratarse de una tendinitis. Después, ya en Urgencias, un señor que dijo ser médico, tras hacerle el molinillo durante diez minutos,  le diagnosticó que tenía un poco tocado el menisco externo, aunque yo descartaría tal diagnóstico, al menos hasta ver alguna RMN (Resonancia magnética nuclear) que pueda confirmarlo, sobre todo teniendo en cuenta la morfología de Jorge (genu varo o piernas en paréntesis) que hace que la presión sea mucho mayor en los meniscos internos que en los externos. Si me tengo que quedar con un diagnóstico, me quedo con el de los fisios... y si hiciera falta, yo, para hacer honor a mi descripción en la sección "los miembros (con perdón)", diagnostico... una simple sobrecarga que se irá igual que ha venido (sin decir ni "mú")

En resumen, tengo que deciros (por si no lo sabéis ya) que carecemos -en general- del más mínimo sentido de la responsabilidad y la mesura, que tenemos el término medio apoyado en un extremo y que, consecuentemente, nuestra virtud no es virtud, sino defecto.

Así somos -en general- los corricamperos. ¿A que cada vez os gustamos más?

10 nov. 2011

Volvemos a las andadas, digo... carreras


Pues sí. Estábamos deseando volver a correr. No era necesario ponerse dorsal ("barrigal", según Spanjaard), pero sí era imprescindible comprobar que hay vida después del maratón.

Así que, después de haber descansado y recuperado alguna extremidad inferior, articulación o cintilla iliotibial, según los casos, nos hemos decidido a correr una media del circuito provincial que, total, es la mitad de un maratón... Na, una tontá, una bagatela...

Os sorprenderá la decisión, sobre todo teniendo en cuenta la brasa que hemos dado con lo del asfalto, el maratón y bla, bla, bla. Sin embargo, tenemos que deciros que esta media maratón es la única del circuito que, en realidad, no nos importa correr por eso de que es como el Tío de la Vara, que dirían los Tuercelindes, es decir, RURAL.

¿Que cómo es eso? Pues muy fácil, que de los 21.097 metros de carrera, unos 17 km discurren por caminos sin asfaltar. Por eso se llama "VIII Media Maratón Rural Villa de Miguelturra".  Viva la tierra, las piedras, el campo, las flores, el polvo y la madre que nos parió a los cinco miembros (con perdon) que vamos a disfrutar de un día por el campo churriego para comprobar el estado y engrase de nuestras bielas.

Ale, gañanes, a correr!!!!!

2 nov. 2011

RETO CONSEGUIDO: MARATÓN TERMINADO



Publicado el día 31-10-2011 en "Lanza". Jorge Ureña.
  
Parece que he ganado yo, pero no.

He llegado al final de mi primer maratón pero con la sensación de que si hubiera querido la carrera habría terminado conmigo.

Gracias al cielo el maratón ha sido benévolo y me ha dejado llegar hasta el final.
Eso sí, me he tenido que ganar el privilegio de llegar en cada kilómetro, sobre todo a partir del kilómetro 30. Háganme caso, futuros maratonianos, el muro existe y es más alto de lo que nadie dice. Ése es el secreto mejor guardado del maratón. En el kilómetro 30 hay un francotirador que te deja maltrecho en el mejor de los casos. Lo de antes puede considerarse anecdótico. La carrera empieza en el 30. Y ahí hay que darlo todo.

No es por fardar, al revés, me hubiera gustado narrar una carrera sin penurias, pero no ha sido así. He penado tanto que durante toda la tarde he disfrutado una barbaridad de cosas triviales como ir en el coche con los niños, dar un pequeño paseo o visitar a los parientes. Cualquier cosa era una delicia si lo comparaba con esos últimos kilómetros. Pero no se crean que es todo penar, la gente repite en estas barbaridades y no son masoquistas. Las sensaciones que regala una carrera como el maratón simplemente hay que vivirlas.

El que suscribe, sin ir más lejos, en vez de huir del carrerismo como los gatos del agua fría, ya tiene en mente una carrerita de 101 kilómetros por Ronda, organizada por la legión y con fama de experiencia que te acerca al nirvana. Además es por el campo, como a mí, como a mis compañeros de farra, nos gusta. Ya os iremos informando.

29 oct. 2011

DE CÓMO SE PUEDE PASAR DE MENTIR EN PÚBLICO A CORRER UN MARATÓN

(Transcripción íntegra y literal del artículo publicado hoy en el diario "Lanza". Como no podía ser de otra forma, ha sido escrito por nuestro literato, periodista de pro y, a la sazón, Secretario del CDE CorriendoporelCampo: D. JORGE UREÑA.. ¡Un gustazo!)

42 kilómetros? ¡”Amos” anda!

Debo reconocerlo: mentí. Hace un par de años, por estas fechas, en un especial igualito que éste, falté a la verdad. Además, no fue un faltar a la verdad así como sin querer, no. Fue premeditado. Escribí un artículo sobre el maratón y al final lancé un: “así que prometo correr algún año el maratón de mi pueblo” (o alguna barbaridad por el estilo).

Era una gran mentira. Era la madre de todas las tomaduras de pelo. Era un brindis al sol de noche y con la copa vacía. Era una promesa más falsa que el negro de Ana Rosa Quintana cantando una de Milli Vanilli. En fin, que ni yo mismo creía en mis palabras.

Sucede que, sin saberlo, me estaba equivocando. La mentira se negó a sí misma y se convirtió en verdad. ¡Oh, paradoja!

¿Voy entonces a correr el maratón de Ciudad Real? Sí. ¿Y cómo es eso? ¿Cómo un cambio tal? Qué se yo.

Yo era un tipo normal y como bien dice Mateo Gómez Aparicio los tipos “normales” no corren maratones, así que tal idea no rondaba mi cabeza. Bueno, lo que dice el alma mater de la prueba capitalino-churriega es que “una media maratón la puede correr cualquiera, un maratón no”. En mi condición de ser humano “normal” acataba el axioma y no se me ocurriría jamás pensar en rebatirlo.

¿Cómo se obró el cambio? ¿Cómo se transformó un ser normal en un aspirante a maratoniano nada menos? Insisto: ¡Qué se yo!

El caso es que ciertas personejas me instaron a retomar el deporte de forma más o menos seria, tal era el tamaño de mi “faja abdominal”.

La cosa empezó como un pasatiempo que metía más calorías en el cuerpo de las que quemaba. Como cada vez que salíamos a correr luego nos íbamos a comer, la cosa no funcionaba demasiado bien. A cada carrerita de media hora le seguía una pantagruélica sucesión de carnes magras a la brasa como para llenar un agujero negro, sin hablar de la cerveza. El pescado cocido ni sabíamos que existía. Ahora sospechamos de su existencia, pero no se nos ocurre acercarnos siquiera.

Así eran nuestras existencias:  apacibles, serenas, tranquilas como un lluvioso domingo por la tarde.

Ahora vivimos en una película de acción, nos levantamos al alba los domingos y corremos kilómetros y kilómetros sin nadie que nos persiga, ni incendio que apagar. A veces, incluso, disfrutamos. Entre semana no fallan al menos tres carreritas.

¿Cómo tal cambio? ¿Cómo? Ni respondo.

Pasó lo que suele pasar en estos casos. Alguien dijo: “¡no teneis narices a hacer una media maratón!”. ¡El apocalipsis!

Tres semanas después estábamos enfilando uno tras otro 21 kilómetros de asfalto.
Hay que reseñar que nosotros somos más de correr por el monte donde los caminos son más blandos, los paisajes más bonitos y las cuestas cuestan más.

Superado el reto de la media nos dimos al vicio del correr ya sin tino ni mesura. Seguíamos inflándonos de comer en cuanto la ocasión se presentaba. Si no se presentaba nos presentábamos nosotros, que no está la cosa para penar por penar. Pero como corriamos por el campo con tal asiduidad nuestros orondos cuerpos perdieron parte de su orondez. Ahora éramos aerodinámicos y eso había que aprovecharlo.

Llegó el cambio radical cuando  alguien nombró al innombrable: maratón.

La palabra nos asustó en un principio, pero como ya eramos un club, CDE Corriendo Por el Campo y teníamos un blog: www.corriendoporelcampo.blogspot.com, nada ni nadie podía pararnos.

El reto estaba ahí y nuestros cuerpos aquí. Sólo faltaba hacerlos coincidir en el tiempo y el espacio a poder ser con una mínima preparación.

Desde aquellos días a estos han pasado por nuestras piernas cientos de kilómetros. Lo que un año antes era un reto casi imposible, acabar una media, se ha transformado en una anécdota de fin de semana y nuestros cuerpos... lamentablemente siguen más o menos igual.
Aún así tres amigos y el presidente del club nos juntaremos en la línea de salida este 30 de octubre, fijaremos nuestras miradas en un punto del infinito y diremos al unísono: “¡después de esta nos vamos a inflar de carnaza y cerveza!”. Ese es el espíritu. Y como quedaremos cuatro horas después para comer, no sería raro que nos ensiláramos 42 kilómetros y pico que es una cosa que nos han dicho que abre el apetito.

De si acabamos o no la maratoniana aventura con éxito tendrán ustedes noticias el mismo lunes 31, porque mis compañeros de trabajo amenazan con no dejarme descansar ni después de semejante paliza. Ya veremos. Suerte a todos los chalaos que tomen parte en esta bendita locura.

26 oct. 2011

Cuatro días ¡¡cuatro!! para la hora M (de “Maratón”)


Miércoles, 25 de octubre de 2011. 9:30 horas
Cuatro días ¡¡cuatro!! para la hora M (de “Maratón”) del día P (de “Puto maratón”).

Como ya os conté (que no puedo estar con la boca cerrada, ni con el post en blanco) en la semana M-2 (es decir, a dos semanas del maratón) estaba hasta los mismísimos de preparar la prueba reina del atletismo de fondo (que no de “fondones”; que si así fuera, no necesitábamos preparación alguna y hasta podríamos optar a algún que otro premio sin mucho esfuerzo).

Cuánto estrés de tanto pensar en si has corrido, si el ritmo ha sido bueno, si te has encontrado bien, si te estás pasando, si no llegas, si va a llover ese día, si habrá viento, si te va a dar de cara o de culo, cuándo y dónde… Y lo peor: al final de la preparación tienes que dejar el campo (que es lo que nos gusta) para meterte de cabeza y a piñón en el jodido asfalto, esa superficie monótona, negra y dura que aburre hasta a las ovejas (porque habréis visto ovejas cruzar el asfalto, pero quedarse en él… ni ellas aguantan)

Sin embargo, a partir del domingo 16 de octubre, después de habernos apretado semanas de más de 70 kilómetros en las patas y de los sabios consejos de Ramón (¡oh, Líder!), Jorge y yo decidimos abandonarnos a nuestra suerte (o a nuestra mala suerte, ya veremos) creyéndonos eso de que a esas alturas lo hecho, hecho está y que es más importante el descanso que el entreno. Hay que asimilar las cargas, que dicen los entendidos.

A lo que iba, que como me interesaba tanto esa parte de entrenamiento desentrenante me he abandonado casi por completo en estas dos últimas semanas. He bebido y he comido prácticamente lo que he querido (y digo prácticamente porque yo siempre quiero más…) He trasnochado de la mano de algún que otro gin-tonic e incluso he conversado a altas horas de la madrugada con mi amigo Marcos (que es gallego, ojo)

Como consecuencia del desentrenamiento entrenante, tengo una desazón que no sé si me explico (que va a ser que no). Es cierto que a mi cabeza le ha venido de perlas. Me he relajado y he dejado de pensar en tiempos, ritmos, kilómetros, bebidas isotónicas y otras tontunas atléticas. Sin embargo, la relajación no ha sido absoluta y, de vez en cuando, piensas que todo lo que has estado haciendo durante las últimas semanas no ha servido de nada, que lo has echado todo a perder. Y, por si fuera poco, recibo WhatsApps de Jordi del tipo “cada día me noto peor” o “tanto descanso no puede ser bueno”.

Así las cosas, anoche tuvimos que salir el periodista y yo a estirar las patas, para comprobar una vez más que somos de la categoría diesel y que cuando paramos, después de unos pocos kilómetros, es cuando realmente empezamos a sentirnos bien. Al menos, todos nuestros pensamientos mientras corríamos esos miles de metros fueron positivos. Nos acordamos de que el año pasado por estas fechas (septiembre de 2010) nos propusimos correr de forma continuada, quedando en la casa-residencia de los Ureña-Ramos, más conocida por la casa de Jorge y Raquel, para pesarnos y echarnos al monte a correr con el objetivo de reducir nuestras magras, aumentar nuestro rendimiento atlético y, si todo se daba bien, correr una media maratón. Solo nos pesamos una vez (rompimos la báscula). En mi caso, dio tiempo a ver la cifra capicúa de 101 kilos de pura carne serrana, entreverada claro. (Aun podéis verlo en el blog de Jorge si pincháis aquí). Un año y un mes después, mi índice de masa corporal se ha visto reducido como consecuencia de haber perdido 9 kg de peso por el camino. El reto ya no es la media, sino la entera y, entre tanto, hemos disfrutado de lo lindo por campos, cerros, caminos, sendas, subiendo, bajando...

Es cierto, es UN RETO al que estamos a punto de enfrentarnos. Sin embargo, no es “el reto”. Es solo un reto más, antesala sin duda de otro. Lo fundamental es que sabemos (y queremos que sepáis, porque sabemos que nos queréis aunque no lo merezcamos) que estos retejos de nada no nos quitan el sueño, ni el hambre, ni la sed.

Vamos a disfrutar pase lo que pase. Y si llegamos a META, mejor. Así somos los de CorriendoporelCampo.

PD: No decimos nada del Presi porque no queremos desconcentrarle para su media maratón de 30 kilómetros. Y si no, tiempo al tiempo...

12 oct. 2011

La sierra de Villarrubia de los Ojos

Villarrubia de los Ojos y más allá desde la sierra (foto de CARRI)
¿Qué íbamos a hacer si entre semana teníamos un día de fiesta, el Pilar para más señas (o de la Hispanidad, incluso de las Fuerzas Armadas)? Estuvimos a punto de ir al desfile, pero... al final decidimos echarnos al monte, no fuese que nos dieran ganas de apuntarnos a la Legión, que peores cosas nos pasan por la cabeza.

Eran poco más de las ocho de la mañana cuando Ramón y yo salíamos en coche hacia Villarrubia de los Ojos (por cierto, siempre he pensado que este pueblo tiene un nombre precioso). Se me había metido entre ceja y ceja una ruta por la sierra de unos 18 km y casi 700 metros de desnivel positivo que había visto en wikiloc. Tendría que haber descargado el track al Garmin (Garmin no es una discoteca, es la marca del reloj-gps), pero no lo hice, así que únicamente tenía la ruta en la cabeza y la ayuda del IPhone para poder ver el mapilla en chiquitillo y hacernos una idea. Lástima que lo del IPhone fue como el que tiene un tío en Alcalá. Nada más salir perdimos la cobertura y, ya sabéis, sin cobertura... hasta la raza se extingue.

Desde el centro de Villarrubia de los Ojos, cogimos la calle D. Quijote hasta que nos salimos del pueblo. Allí había unas antenas y lo que parecía ser el depósito municipal de agua.

Y empezamos a correr frente a la sierra. Casi desde el principio el camino comenzaba a ascender y a bifurcarse cada cierto tiempo, con lo que continuamente debíamos decidir si íbamos hacia un lado o hacia el otro. Normalmente la cosa es sencilla: se le pregunta a Ramón y se hace justamente lo contrario de lo que piensa (la famosa técnica de "lo que NO diga Ramón"). De esa manera no suele haber problemas, pero esta vez... sí los hubo. Después de subir una parte considerable del cerro nos encontramos una valla con su correspondiente puerta. Dimos la vuelta y bajamos por otro lado tratando de encontrar el camino correcto. Al mirar a la ladera de la otra sierra comenzamos a ver bastantes venaos en la distancia. Qué bichos más bonitos...
Ahora sí, ese parecía el camino correcto. Otra vez hacia arriba. Sin embargo, cuando quisimos darnos cuenta estábamos otra vez frente a la misma valla de antes. Menos mal que esta vez nos dió por leer el cartel medio borrado de la puerta: ¡Vía Pecuaria! La puerta no tenía mecanismo de cierre, solo había que empujarla... Con razón nos sorprendió que la técnica del ojímetro (o de "lo que NO diga Ramón") hubiera fallado. Aquéllo nos animó y empezamos a subir andando a muy buen ritmo (por allí era imposible correr por la cantidad de piedra suelta que había). La vía pecuaria se iba estrechando y perdiendo, hasta que desembocamos (de milagro) en una pista en condiciones. El paisaje era cada vez más bonito, más monte, más verde, más silencioso, más cerrado... hasta que llegamos a una encrucijada de caminos (donde volvia a anunciarse la vía pecuaria).
Desde allí pudimos divisar lo que había al otro lado de la sierra: mucha, muchísima más sierra. Y ¡qué sierra! pistas y más pistas a lo lejos, sendas, cortafuegos transitables, ni rastro de tendidos eléctricos, ni de poblaciones, ni de carreteras. El paisaje te traslada. Parece que estás en otro sitio. Y si nos dábamos la vuelta para mirar por dónde habíamos subido veíamos la inmensa llanura manchega hasta donde alcanza la vista, toda cubierta por una fina bruma como si hubieran puesto una enorme gasa sobre un gigante tapete multicolor (joder, qué lila... estoy más tierno que el día de la madre...)
Allí podíamos correr de nuevo, primero un poco de subida, luego llanear, después bajada, otra vez subir y el paisaje cada vez más bonito. Esta vez no decíamos lo de "qué bonito está el campo", nos sabía a poco. Solo repetíamos "alucinante", "otra senda", "camino", "qué pasada", "joderrrr", "mira, mira, mira", hasta que nos quedamos parados (y sorprendidos) como consecuencia de tres ciervos que nos cortaron el paso cruzando nuestro camino a unos diez o quince metros. El último con una cuerna enorme. A partir de entonces el espectáculo fue impresionante. Teníamos que parar cada dos por tres para ver animales corriendo de un lado a otro. Machos, hembras, crías... ¡A-LU-CI-NAN-TE! Lástima que con la emoción no hicieramos más fotos de los bichos, del paisaje... Solo se nos ocurrió hacérselas a una cierva con su cría que, a pesar de habernos visto, no se iban. Imagino que se encontraban a una suficiente distancia de seguridad y ni se inmutaban. La próxima vez haremos más fotos para que vosotros también podáis disfrutar como lo hicimos nosotros (o casi, que si queréis disfrutar lo mismo tendréis que animaros a correr por el campo).
Cuando llevábamos una hora y media más o menos paramos a tomar un zumo y unas barritas al lado de donde parecía que en invierno debía discurrir un arroyo. Y entre bocado y bocado, trago y trago, no decíamos prácticamente nada, salvo palabras sueltas para intentar expresar lo que estabamos disfrutando y lo que disfrutarían los demás la próxima vez...

Con energías renovadas, continuamos corriendo, bajando hasta llegar a un valle en el que corría un arroyo que tuvimos que cruzar (quizá de las zonas más bonitas del recorrido, que estará impresionante cuando llueva en invierno y en primavera). Desde allí volvimos a ascender poco a poco hasta llegar por otro lado a la bifurcación que cogimos a la derecha nada más terminar de subir la vía pecuaria.
Ascendimos un poco más y casi cresteando la montaña que veíamos enfrente de la que empezamos seguimos corriendo para luego descender durante unos dos kilómetros hasta que encontramos una puerta con logo al estilo Falcon Crest que nos cortó la respiración. Menos mal que no tenía candado, la abrimos, pasamos y la cerramos (en el campo hay que dejar las cosas como las encuentras) seguimos corriendo en bajada, pasamos al lado de la casa que también parecía de Falcon Crest y cuando ya estábamos casi abajo del todo... ¡Vaya, otra valla! Pero ésta sí tenía candado y pinchos malos y feos en la parte de arriba y alambrada y alambre de espino del tipo delqueseclavaprontomuchoybien. Menos mal que hemos visto muchas pelis de fugas y saltamos aquéllo como si tal cosa. Ramón es más recogidico, pero yo que soy xxl (sobre todo en anchura) estuve diez segundos en lo alto del alambre que ni para un lado ni para otro. Aquéllo se movía más que un garbanzo en la boca de un abuelo y yo encima, como un funambulista mareado, pero con el espino entre las patas... A pesar de todo, en un alarde de valentía, equilibrio y agilidad logré cruzar al otro lado con un simple raspón en la pierna derecha. A Ramón se le rompió la malla casi nueva que llevaba y se cagó en los alambres, terratenientes, fincas de caza y similares. Prometió que la próxima vez llevaría alicates.

Lo que no entendíamos es cómo la ruta que marcaba el wikiloc estaba destinada a la bici... nos habríamos equivocado... Cuando descargué los datos del Garmin en el Google Earth comprobé (con cierta sonrisilla en los labios) que nuestra (nuestra???) capacidad de orientación había dado resultado. Lo que había pasado es que en la imagen de wililoc la casa de Falcon Crest (y sus correspondientes vallas y puertas) se estaban construyendo o no estaban. La próxima vez habrá que planear la ruta mejor, porque por allí volvemos. ¡Fijo!

Os dejo la gráfica del recorrido y de elevación. Al final nos metimos unos 800 metros de desnivel positivo acumulado y otros tantos de bajada. ¡Qué gustico para la ancas, madre! ¡Y para la vista! ¡Y para el olfato!
Lo dicho: que volvemos fijo. ¿Se apunta alguién?

10 oct. 2011

Hasta los Maratones estoy!!!


Ya es lunes, 10 de octubre. Solo quedan 20 días para el Quixote Maratón.

Si brujuleas por la internáis descubres que lo del maratón se prepara en unas 16 semanas, siempre que lleves un año corriendo de forma más o menos regular (3 días/semana).

Nosotros (que somos muy largos) pensamos que, siendo el maratón el 30 de octubre, si contábamos hacia atrás 16 semanas nos plantábamos en mediados de julio. Así que (como también somos unos chalaos, según Bea) decidimos que nos daríamos unas carreras en Asturias en la primera quincena de agosto (aprovechando las vacaciones y el entorno), que la segunda la utilizaríamos para descansar (aprovechando las ferias y fiestas de Ciudad Real) y que ya en septiembre empezaríamos en serio (aprovechando que el Guadiana pasa por el puente de La Quintina -q.e.p.d.-). Las 16 semanas preceptivas se han convertido en 8.

Pues a pesar de eso estoy hasta los mismísimos maratones de pensar en el maratón.

Realmente llevo cavilando 6 semanas, pero he tenido bastante.

Además, se mezclan varias cosas a la vez. Lo de correr 42 kilómetros y pico tiene su aquél, pero a pesar de ello, todos los entendidos (y nuestro líder) dicen que no es aconsejable darle de seguido a las canillas más de dos horas y media. Y yo me pregunto: si los buenos corren la distancia mítica entre dos y tres horas (recordad que el record está en poder de Patrick Makau, con 2:03:38) yo que lo voy a correr en cuatro o más (si sale bien y termino) ¿será suficiente con dos horas y media? ¿Y la otra hora y media que me va a faltar? ¿Qué?

Por otro lado, (siempre según los entendidos y nuestro líder) hay que acostumbar al cuerpo a correr por asfalto y las tiradas largas (dícese de aquéllas que superan con creces la hora) deben hacerse en tan fatídica superficie. Con lo que eso jode, con lo bonito que es el campo, la montaña, los bichos varios y la flora florida y hermosa...

Y por último, trágate los comentarios de quienes ya han pasado por el trance maratoniano culipardo-churriego: "es un coñazo", "los polígonos industriales son insufribles", "como le dé por hacer viento...", "en Ciudad Real no anima ni Dios","el año pasado no se podía correr con el tiempo tan malo que hacía", "el centro de la ciudad, que suele estar concurrido, ni se pisa". Menos mal que alguno te da ánimos y te dice: "al menos en Miguelturra hay mucha animación". Aunque siempre hay alguién al lado para apostillar: "sí, pero eso pasa pronto y luego te queda todo el polígono, la carretera, la rotonda, más carretera y todo el paseo del Erosky". Podrían callarse, pero no. Como ellos ya lo corrieron...

Pues eso, que después de oír, sentir y correr lo que llevamos oído, sentido y corrido estas últimas semanas te preguntas si serás capaz de terminar, si te dolerán mucho las piernas, si tendrás calambres y, cuando todo eso pasa por tu cabeza (por mal que esté) dices: ¿y para qué coño voy yo a correr un maratón?

Pues no lo sé, pero lo voy a correr. Y quiero terminarlo, a ver si después de estar acumulando kilómetros no voy a terminar (que tampoco sería raro)

En definitiva, nos lo tomamos como un reto personal. Aunque, bien pensado (o mal) no sé qué será peor si terminarlo o no, porque cuando terminas una cosa así te crees que eres como Paco (digo Gladiator) o como un superatleta al que no hay reto que se le resista. Nosotros no lo hemos terminado y ya estamos pensando en los 101 km de Ronda para el próximo mes de mayo

La locura del corredor no tiene límites. La de CorriendoporelCampo tampoco.

3 oct. 2011

Diálogo con la cuerpa (de la serie dialoguemos con ¡qué coño!)

Con las heridas de la última salida larga (perdón y perdón) todavía frescas en mi cuerpa, con la mente espesa como un yogur de cemento caducado por aquello del fin de semana laboral, con más miedo al maratón que al hombre del saco disfrazado de el coco, con un calor de suputamadre narices, con una introducción a todas luces demasiado larga: me eché esta mañana a correr.
Reloj que busca satélites y los encuentra (magia) y mozo que se echa al monte iniciando un curioso diálogo con su hermoso aunque rechoncho habitáculo corpóreo. Los protagonistas del diálogo fuimos el menda (desde ahora Mozo), el cuádriceps izquierdo (desde ahora elhijoputaldel Quad) y el corazón (en adelante Señor Patata).
El diálogo en cuestión respondió más a la tercera acepción que aparece en el RAE: "Discusión o trato en busca de avenencia". Y es que cuerpa y mozo necesitaban ayer avenencia para llegar a buen término sin enfados.Ya se sabe que un enfado, o riña, o disputa incluso con la cuerpa puede devenir en lesión y eso no interesa a un mes escaso del maratón (es mentarlo y me tiemblan las canillas).
La conversación se inició cuando el mozo tuvo a bien salir corriendo como si un aldeano le hubiera apretado una pedrá en el mismo culo y amenazara con otro certero cantazo. Es decir: muy rápido.
QUAD: Adiós tú, Bekele.
MOZO: ¿Perdón?
QUAD: Afloja.
MOZO: Si voy fetén.
QUAD: Afloja digo.
MOZO: Es que me viene mal, que tengo mucha ansia que quemar después del fin de semana trabajando.
QUAD: Tú mismo pero a este ritmo no llegamos a los árboles.
MOZO: Pues me dispongo a asaltar el monte aquel que en lontananza divisamos.
QUAD: ¿Dónde has dejado el coche?
MOZO: ¡Serás cabrón!
QUAD: Seré
Y el mozo aflojó. A ver si no.
De morros Mozo y Quad y con Señor Patata a su ritmo fueron pasando los kilómetros en incómodo silencio. Kilómetro tres y pico y todos juntos empiezan la subida a Alarcos. No tardó Quad en manifestarse.
QUAD: ¿Estás de cachondeo?
MOZO: No hombre. Si esto lo hemos hecho muchas veces, no te vengas abajo.
QUAD: Donde no me vengo es arriba. Concretamente no más arriba de los próximos diez metros.
MOZO: Venga, que nos viene bien un esfuerzo para hacernos cuenta de lo que nos espera el día 30.
QUAD: Mirá que eres cabezón.
SEÑOR PATATA: ¿Oigan?
MOZO: ¡La jodimos!
SEÑOR PATATA: ¡Que digo yo que a ver si os centráis en lo vuestro que yo voy regular ná más y me puedo empezar a cagar en vuestras putas madres vestidas de manchegas, peroya!.
(Quizá convenga advertir al lector menos versado en mi persona, que mi corazón funciona bien pero gasta una leche pelín agria y un vocabulario poco dado a lindezas y mucho a barbaridades. No pasaré un filtro censor sobre sus palabras porque estas cosas hay que publicarlas tal cual en honor a la verdad).
QUAD: No si yo ya voy calentando...
MOZO: Arfg!
SEÑOR PATATA: Así mucho mejor.Y ahora, calladitos y para arriba.
Y llegamos la triple entente cordiale en calzonas de correr a lo más alto del cerro como si fueramos la Dora y el mono.
Como quien no quiere la cosa nos lanzamos a la bajada.
SEÑOR PATATA: ¿Mejor?
QUAD: Dónde va a parar.
MOZO: Arfg!
Desde ahí todo fue mucho mejor. Quad se engrasó y pasó a no molestar, Mozo le dio la vuelta al reloj para olvidarse de ritmos y centrarse en sensaciones y Señor Patata recuperó su trantrán.
Vuelta a subir por la carretera de Piedrabuena hacia el Puente viejo de Alarcos y de regreso a Poblete.
MOZO: Ha sentado bien el calentón ¿verdad?
QUAD: Bastante.
SEÑOR PATATA (para sí): Qué habré hecho yo para tener que aguantar a estos dos taraos. (Ya para los demás) ¡Tontacos!
MOZO: ¿Nos damos cañita?
QUAD: ¡Enga!
SEÑOR PATATA: ¿Sabeis lo que duele un infarto? Pandilla de desustanciaos, par de imbéciles... Su puta madre que se han puesto a correr, ¿serán zumbaos? Pero este cuerpoescombro quién coño se cree que es. No si al final me va a dar un perrendengue y por aquí no hay desfibriladores. Me van a tener que reanimar las putas ovejas esas de ahí que míralas que tranquilicas pastando a su puta bola y no como el cabrón éste que me trae a mal traer. ¿Se le habrá olvidao el pollo en el horno al gilipollas? Porque hay que ser gilipollas porque los hornos de ahora tienen una alarma que te lo para él solo. Ya me lo decía mi madre: "te ha tocado un deportista, qué pena más gorda, con la de informáticos que hay por ahí que no se menean de la silla... Mi niño que me lo van a desgraciar...".
MOZO: Que ya hemos llegao, no seas llorón.
QUAD: Pues yo estoy nuevo.
MOZO: Eso me lo dices mañana, listo.
SEÑOR PATATA: Si no sois tan cabrones, lo que pasa es que me enciendo y no conozco, coño. 
Al final las buenas sensaciones llevaron al trío "lalala" a apretarse 11 kilómetros con su subida a Alarcos incluída en 58 minutos. Que no está mal.