15 abr. 2015

Trail Batalla de Alarcos (TBA2015)

«Estas son las palabras que ha pronunciado Alá, el Todopoderoso: Me lanzaré sobre ellos, les convertiré en polvo sirviéndome de ejércitos que no han visto nunca y de cuya fuerza no podrán librarse»
Desafío de Abū Yūsuf Ya'qūb al-Mansūr al rey Alfonso VIII por Whatsapp (bueno, o por lo que hubiese en aquella época)
El 15 de julio de 1195 Almansur (Abū Yūsuf Ya'qūb al-Mansūr), al frente de quizá treinta mil aguerridos soldados y "a dos tiros de flecha de Alarcos" según las crónicas árabes, consiguió NO pasar a la historia cuando nuestros antepasado musulmanes le dieron para el pelo a nuestros antepasados cristianos frente a lo que hoy es Poblete, Ciudad Real. Ese lugar en los libros de texto fue reservado a los ganadores de la Batalla de las Navas de Tolosa diecisiete años después en la que, más del gusto del historiador tradicional de nuestro país, nuestros antepasados cristianos dieron para el pelo a nuestros antepasados musulmanes. Momento clave de la muy mal llamada desde el punto de vista histórico "Reconquista", aunque muy bien elegido branding desde el punto de vista del marketing.

En cien años todos calvos. Bueno algunos quizá no necesitan un siglo, pero el resultado final es el mismo. Qué nervios, qué nervios... otra crónica en Corriendo por el Campo. Me ha tocado (con perdón) a mi.

Fotografía: Atleta Manchego
Fotografía: Atleta Manchego
El pasado domingo un buen montón de CxC se dieron reunión en la cita anual de uno de los dos trail pirata más afamados de Poblete (y varias leguas alrededor), el Trail Batalla de Alarcos (TBA), que organiza Ivan Palero a costa de su esfuerzo y patrimonio personal para que nosotros nos divirtamos. Allí estuvimos unos cuantos para darnos un festín de kilómetros por los verdes, por ahora, campos que son regados por el Guadiana, sus llanuras volcánicas, sus lagunas y los rincones de una historia milenaria y a veces olvidada. Campos que la sangre de nuestros antepasados regaron con sangre, cimitarra o espada en mano y camello o caballo bajo los muslos. Luchando en nombre del mismo dios y gritándolo en dos idiomas distintos. O quizá simplemente acortando y malogrando sus vidas por los intereses políticos y económicos de los que mandaban entonces.

No puedo ofrecer una crónica exhaustiva (ni los amables lectores merecerían el suplicio) de todo lo que hicieron cada uno de los miembros (con perdón) del equipo. Miguel Ángel, el de las luengas barbas, salió disparado como si fuesen a prohibirlo mañana, o por lo menos como si fuesen a poner un impuesto especial para gravar a quienes corremos (no das una idea güena Manuwar), Tomás... ni idea, solo le vimos las espaldas un momento, Ramón, nuestro lidl poco más o menos, no con tantísima ansia viva porque tenía que reservarse para hacer otros veinte kilómetros al día siguiente con la lidlesa Marian. Ella se reservó por completo para hacer un podio en la Trebol Trail en Becerril de la Sierra (Madrid), que si ella va a una carrera y no se lleva una medalla algo raro ha pasado. Esto dicho sin quitarle ningún mérito, que subir al podio siempre requiere luchar por ello y sentimos una rendida admiración por sus (muchos) triunfos. Quique y Jorge, los utemebitas, dijeron eso tan típico de que "iban a ir tranquilos" y a la primera de cambio les perdimos de vista. El resto se quedó "en barbecho" para próximos compromisos deportivos.

En definitiva, Anne y yo nos quedamos atrás y no podemos contaros nada sobre su carrera porque no estábamos allí presentes y no quisiéramos faltar a la verdad.

Fotografía: Mariví. Modelo: Brad Pitt

A quien no la conozca (ya os vale) le entrará la duda sobre qué demonios sea eso de la TBA.

Vivimos en un mundo que nos mantiene inmersos en ideologías de auto superación, con mensajes constantes que nos exigen hacer proezas, lograr éxitos, triunfar en desafíos y, en definitiva, en una sociedad que lleva a la frustración y la infelicidad si te ves atrapado en una competencia constante por conseguir ser un super(man/woman)spartanXtrem-paleohipster-totalradical-megabestia. Si queremos mejorar permanente las marcas, acabar todas las carreras, ser más rápidos que nadie, no tener celulitis ni michelines, correr todas las competiciones más largas y duras (con perdón), al final nos pondremos un horizonte de objetivos que nunca alcanzaremos y nunca nos satisfará. Cuando bajemos de tres horas en maratón, querremos bajar de dos horas cuarenta y cinco. Cuando corramos una prueba de cien kilómetros, querremos hacer una de cien millas y cuando lleguemos los terceros, nos consideraremos "perdedores" y fracasados por no haber subido a lo más alto del podio. Si lo ganamos todo, como Kilian Jornet, aún querremos batir la marca de ascenso al Everest y, en definitiva, sea cual sea nuestro objetivo, siempre nos generará la angustia de no haber conseguido ir más allá. Correr se convertirá en otro de los aspectos en los que la sociedad nos pide para ser felices más de lo que podemos dar o tener: coches más grandes y caros, cuerpos de modelo, casoplones con piscina en el centro de la ciudad, ser madre trabajadora con éxito social, independiente pero cuidadora... nadie puede ser tanto.

Sea cual sea el resultado obtenido, la marca, la distancia... siempre puede pensarse en alcanzar algo distinto más satisfactorio. Es un tema de reflexión que la Filosofía Occidental consideró un aspecto clave de la felicidad humana en tiempos de estoicos y epicúreos. Pero si queréis más filosofía podéis rebuscar en el blog de un servidor, que le gusta dar la matraca con estos asuntos filosóficos y otros cuantos peores.

Pues de eso no. De eso no va, en absoluto, el Trail Batalla de Alarcos.

No va de ganar, aunque hay todos los años quien acaba primero y recibe un premio de recuerdo, no va de hacer marcas, que ni siquiera aparece una clasificación oficial de la prueba, aunque cada cual sabe si ha ido bien o mal esa mañana y lo que ha tardado, ni de ganar dinero, que el amable organizador, no solamente no vive de ello, sino que "palma pasta" conscientemente a menudo y aunque últimamente parece que cubre los gastos, no sobra ni una cerveza (sin que se la beba alguien en algún momento). A la TBA no se va a otra cosa que a hacer un recorrido muy chulo con la gente con la que compartimos la afición de correr por el campo. Si alguien se pica más allá de un saludable juego, no se ha enterado de qué va esto y mejor estaría corriendo por un polígamo industrial una de esas muchas carreras que hay todas las semanas en las grandes ciudades y donde a la gente le importa si corre a 4'16'' o a 4'18'' el kilómetro.

Nosotros nos situamos por la parte de atrás, y allí nos encontramos con un grupo formado por amigas de distintas familias deportivas, que charlaban cuesta arriba y cuesta abajo, sin cambiar el ritmo y sin un mal resuello. Aquí, con permiso de la autoridad, están ellas:

Fotografía: Marivi. Modelos: de pasarela si quisiesen.
Y por ahí fuimos, "de los últimos" hasta que, tras dudar en un tramo en el que un rebaño de vacas tapaban las marcas, tomamos mal un camino y nos alejamos medio kilómetro... luego otro medio de regreso cuando el GPS se quiso ubicar y nos dijo que había que retroceder y volver hasta el vacuno ganado. En ese punto cundió (un poco, tampoco exageremos) el pánico, el grupo aceleró y nos quedamos atrás.

Nos quedamos Anne, yo y otro joven que al llegar al conocido cortafuegos (en Poblete y varias leguas a su alrededor) en el que había que virar a la izquierda y subirlo... se perdió de nuevo con nosotros por segunda vez. Tiramos recto hasta constatar que no había marcas, volver a sacar de GPS y hacer un giro rodeando el cerrillo hasta retomar el camino. Algo muy habitual en este tipo de reuniones deportivas y que forma parte de la prueba. Sin duda el recorrido estaba suficientemente marcado y es responsabilidad de quien va a una de estas cosas tener los conocimientos y medios para orientarse y volver al recorrido.

A pesar de que es responsabilidad de cada cual seguir el camino o volver a él si lo pierde, la cuidada organización, que llevaba la contabilidad exacta de todo el que pasaba los controles como los asientos un contable con TOC nos llamó y se aseguró de que estamos bien, orientados y que íbamos en la dirección correcta hasta el kilómetro veintisiete. Punto de avituallamiento en el que nos espera Iván y para nuestra sorpresa, también los utemebitas Quique y Jorge que tienen molestias y han decidido no arriesgar lesión (que hay mucha temporada por delante).

Los cinco euros de inscripción daban opción a coger un autobús de regreso a mitad de recorrido, además de seguros, avituallamientos, duchas a la llegada y todo lo que pueda pedir un correcampista.

Nosotros, Anne la guapa francesa que cruzó los Pirineos para quedarse entre nosotros alegrándonos la existencia, y yo, decidimos seguir. No merece la pena contar mis penalidades el resto del recorrido completamente fundido. Se me había olvidado comentar que la semana anterior había hecho 51'1 kilómetros de cuesta arriba de la Remontada Infernal y ahora notaba que era la segunda semana consecutiva que hacía más que un maratón (otra muesca maratoniana en el revolver).

Mi compañera Anne Souplet iba bastante más fuerte que yo, pero por indicación de la organización de no dejar solo a nadie (y sobre todo porque es su naturaleza bondadosa), me acompañó hasta llegar a meta. trotandillo suave y andando algunos tramos. Despacito y sin prisas, que ya la vida tiene bastante ajetreo Una meta con migas, con cervezas, con colas (con perdón) y con los amigos. Una meta como Odín manda.

Fotografía: Marian. Modelos: de virtud y recta moral 
Acabamos el recorrido, como ya anunciábamos, en el polideportivo de Poblete, donde nos zampamos unas migas para aprovechar eso de la "ventana metabólica" (una excusa, si no hubiese habido ventana desas igualmente hubiésemos practicado un butrón en nuestro metabolismo y nos las hubiésemos comido con mucho gusto), nos despedimos de todo el mundo y desde allí nos retiramos a tomar una ducha y una siesta en la cercana Chez Ureña-Ramos para reponernos.

[...]

Después de una siestecita y ya repuestos, nos damos cita con casi todo el equipo, allegados, cónyuges, parejas de hecho y casi, si nos despistamos, mascotas en Carmen-Carmen Resto-Bar, un paraíso para los sentidos.

Lo cierto es que acompañamos con unas cervezas y unos vinos las muchas delicias que allí ingerimos en una cantidad generosa, hasta el punto de que Carlos Javier, el celebro detrás de la barra y los fogones de Carmen Carmen nos informó en litros de la llamativa cantidad surtida, aunque bien pudiese habernos dado el dato en arrobas per capita. El dato exacto lo voy a ocultar a vuestro conocimiento para no perturbar vuestra sensibilidad de gente de bien.

Para ese menester ya tenemos nuestra sección de recetas.


Podéis degustar, si vais por Ciudad Real, este
Tataki de Salmón con jugo de Lima en la c/Toledo, 12
Si decís que vais de nuestra parte... vigilarán que no os llevéis los cubiertos

Merecería crónica a parte cada uno de los platillos que pasaron por nuestros gaznates hambrientos, pero es mucho mejor que lo comprobéis un día por vuestra cuenta.

Y eso es, en definitiva la TBA, una carrera distinta, una carrera como muchas deberían aspirar a ser, donde lo que importa es lo importante y aún en lo secundario se cuidan los detalles, buscando siempre mejorar año a año.

Un placer.

1 comentario:

Santi Palillo dijo...

Manuwar, Anne y tú nos pasasteis bajando de las antenas, cuya cima creí que nunca llegaría a alcanzar de tan petao como iba; antes de cruzar la carretera también nos adelantó el nutrido grupo de chicas, vistas desde abajo ¡qué bien subían la cuestecita!

Nuestro grupo se quedaba en el 27, allí estaban los que ya habían llegado descansando al sol, esperando la vuelta en autobús.

Bien descrito el TBA y su filosofía.

Pudimos saludar a algunos miembros (con perdón) del CXC, Quique, Luis el presidente y otros; a propósito, he oído esta mañana que a lo mejor se animaban al MAPI 2015, la carrera de los Paquetes por la sierra de Madrid.

Aprovecho para saludarles desde este balcón de su casa y también a vosotros dos.