6 dic. 2010

27/11/2010 Carrerita por el Boquerón del Estena

Acabábamos de comer y, casi con el bocado en la boca, aprovechando que los cachorros estaban durmiento y las madres con un ojo abierto y otro cerrado (ellas nunca duermen, vigilan) nos calzamos las zapas traileras, cogimos el coche y en diez minutos estábamos empezando a trotar donde comienza la ruta del Boquerón del Estena, en pleno parque de Cabañeros.
No se sabe si Luis está en mitad de una carrera o
descansando entre fundamento jurídico y fundamento jurídico de una sentencia

Temperatura inmejorable y sin viento.
Luis estrenaba zapas (unas asics de color negro y verde fosforito que nos encantaron) lo que nos permitió bromear durante nuestros primeros minutos de trote cochinero.
Cruzamos un arroyo por un puente de madera y la ruta comenzaba a discurrir por donde lo hace el río Estena , ofreciéndonos parajes dignos de ver, como os enseñamos en estas fotos.

Lástima que la ruta no sea circular, cuando sólo llevábamos tres kilómetros, nos encontramos con una jodida valla. Vaya por Dios! y la valla pasaba por encima de lo que parecía ser un río o riachuelo. ¡Qué cabrones!- dijimos Jordi y yo. Luis no. Él suele pensar antes de hablar (claro que cuando no lo hace... bueno, qué os voy a contar...)
Así que vuelta sobre nuestros propios pasos

Todo igual de bonito, pero al revés. Casi al final del recorrido se nos ocurrió subir a una ermita que se encuentra a unos 100 de metros de altura desde el camino, los cuales se cubren en unos 600 metros de camino ascendente. Vamos, una barbaridad para quien pesa casi 100 kilates como el menda. Luis y yo subimos una parte (la menor) corriendo y otra (la mayor) andando a buen ritmo. Jordi, que está hecho un torito, se merendó toda la ascensión corriendo sin decir esta boca es mía.
Lo bueno es que desde arriba hay unas vistas impresionantes

En fin, algo más de siete kilómetros preciosos por donde da gusto correr.
Si queréis saber algo más de esta ruta, podéis pinchar aquí: Ruta del Boquerón del Estena
Me acordé mucho de Carloja y de Antonio (Carlos hubiera dicho que había muchas piedras para su gusto)
¡Otra vez será!

3 comentarios:

Jorge dijo...

El detalle más importante es que Luis bajó y mucho su habitualmente olímpico rendimiento porque no calzó ¡PI-RA-TAS! Habrase visto tamaña sinvergonzonería, tamaño dislate, qué poco saber estar.

Quique, Jorge y Luis dijo...

queda claro que me llevais de mascota, no? Luis.

Antonio dijo...

Lo reconozco, me ha dado muchísima envidia. Mola mucho lo poco que se ve, imagino que el resto es un pasote. Bueno, para la siguiente.

Luis, molan tus zapatillas