20 jul. 2011

Tripitiendo en La Atalaya

Si a los que no superaban el curso les llamábamos repetidores y los que repetían dos veces eran tripitidores, nosotros tripitimos La Atalaya.
Es más, podríamos decir, en virtud de no sé qué propiedad matemática, que no solo subimos tres veces a la parte más alta, sino que, además, como esta cota está adornada por "repetidores", si tripitimos los repetidores es como si hubiéramos subido seis veces, por eso de que tres por dos son seis.

Repetidores del Parque Forestal "La Atalaya"
Pero bueno, dejando a un lado chorradas científicas, sobre todo para gente de letras como nosotros, tenemos que deciros que este fin de semana hemos disfrutado de lo lindo al ladito de casa.
A veces olvidamos lo que tenemos cerca, precisamente por eso, porque está cerca.
A poco más de tres kilómetros de Ciudad Real el parque forestal de "La Atalaya" es nuestro verdadero pulmón urbano con una extensión de 104 hectáreas de pino y matorral. Además, en muchas partes del recorrido los árboles nos regalan una sombra que hace llevadero el correr incluso en horas calurosas.

No obstante, nosotros quedamos a las 8 de la mañana por eso de no "robarles" tiempo a las labores del hogar, las contrarias y los churumbeles. Somos más majos...
Enfilamos el camino que sale del kiosko indicado con un cartelito de madera en forma de flecha que reza "senderismo" hasta que nos "colamos" (sin saltar ninguna valla, claro) a las fincas privadas colindantes para enlazar con el camino de la Ruta del Quijote que va hasta El Reino de Don Quijote (anda que no le sacamos partido al ingenioso hidalgo) para volver a entrar en el camino que nos lleva otra vez a la curva que hay antes de los repetidores. Los caminos están perfectos como puede verse más abajo.


Subimos a lo más alto (repetidores) para bajar por la circunvalación hasta la salida del parque hacia los chalets, atravesar otro trozo de monte, salir nuevamente al carreterín que pasa por delante del depósito de agua antiguo, bajar por otra de las sendas marcadas, rodear el parque entre sombras de pinos hasta encarar nuevamente una considerable subidita hasta la curva de los repetidores, llegar hasta ellos (y van dos), bajar nuevamente por la circunvalación, hacer lo de antes hasta salir otra vez al carreterín que pasa por delante del depósito antiguo y ahora, sin dejarlo, llegar otra vez hasta los repetidores (y van tres), bajar y parar donde habíamos empezado: en el kiosko de Hierbabuena (La Terraza de la Atalaya).
A las 9:30 habíamos terminado.
Qué gustico para nuestras cuerpas serranas!!!!


2 comentarios:

CorriendoporelCampo dijo...

Mira que te tengo dicho que subas el perfil, que tu te explicas regular y con el dibujico queda muy claro. Eso sí ¡comostálcampo!

Anónimo dijo...

Pf! Agostao, está agostao!