26 dic. 2012

Previa "IKENONA", la Inocente Kedada Nocturna Navideña

Tranquilos, no os preocupéis. Seguid centrados en las gambas y el turrón. El equipo expedicionario CxC ya ha revisado la ruta.

Y como somos muy aplicados, sólo para esto de correr (sin prisas) por el campo, la hemos revisado dos veces: por la noche y por el día.

Avisados estáis: No habrá hoja de reclamaciones, salvo si os quedáis con hambre o sed.

El  raudo lidl y el veloz Juan Carlos

Reconocimiento nocturno (18/12/12).-

El martes de la semana pasada (a las 21:15 p.madre.) los ikenitas Quique, Juan Carlos y el que suscribe (el Líder) nos apretamos 18 km con una temperatura propia de la primavera. Pero no os confiéis: el viernes harán un par de grados bajo cero.

Vamos, que a pesar de que habrá una estupenda luna llena y el cielo estará despejado podéis prescindir de las gafas de sol. Tuvimos alguna zona con barro porque chispeó por la tarde, pero el viernes es probable que por el frío y posibles heladas este el terreno duro (con perdón) por lo que es recomendable zapatilla de trail o, al menos, con suela fuerte que se agarre al rocaje vivo.

Aviso a los de las voladoras: Podéis salir volando, sí, pero del repetidor a la azucarera. Recordatorio: No es una carrera, ni tiene carácter competitivo, ni hay seguro ni controles de alcoholemia.

El terreno no es en exceso técnico ni hay bajadas complicadas. Casi todo transcurre por camino, alguna senda y un par de tramos por asfalto. Se puede ir tranquilo pero al haber bastante piedra y terreno desigual no perdáis el puntito de alerta. En todo caso, cualquier moratón será convenientemente regado con cerveza a la llegada.

Reconocimiento diurno (23/12/12).-

             De día pero con una niebla espesa volvimos a “El Reino Golf” para apretarnos otros 18 km. La ruta oficial serán los 16 km avisados pero, a nosotros, panda de zapadores CxC nos gusta atronchar, buscar sendas, perdernos y aberroncharnos a las dunas del campo de golf inconcluso. Nunca sabe uno lo que se puede encontrar en el campo.

         Como nos pareció poco la niebla, dimos vueltas de más para que nos anocheciera, por lo que tuvimos menos visibilidad incluso que en la misma noche. ¡Cómo sufrimos para que vosotros lo paséis bien! (Se aceptan regalos de Reyes, de Salomón para arriba).

No os preocupéis, que el domingo el recorrido estará balizado en los puntos clave, sobre todo para que no se pierdan los propios organizadores.

En esta ocasión los ikenitas fueron el ¿secretario? Ureña, Quique el de siempre, el candidato Tomás (que demostró maneras… y una paciencia infinita) y el presunto Líder (yo)

Ajustamos algunos cruces y la bajada final para no repetir ningún tramo y que pasemos así por los sitios más singulares de nuestra pateada Atalaya. Os quejaréis. Hasta alguno quiso poner algún mojón.

Algunos consejos que dejó la tarde-noche, y que podéis obviar porque os los repetirá Quique, el de siempre, en su acostumbrado briefing técnico previo a la salida:

1.- Consejo patrocinado por Tomás (el candidato a CxC) :
Los tres primeros kilómetros son los más duros. Tras una breve salida llana, es el tramo donde se acumula más desnivel pues se sube toda la falda (con perdón) de La Atalaya desde el campo de golf al mismo repetidor. Además hará frío y costará calentar. La prudencia (y el freno) al principio será la mejor manera de disfrutar de toda la IKENONA sin el gesto torcido. Además, esta subida enlaza con la bajada más técnica del recorrido y es recomendable llegar con oxígeno en el cerebro.

2.- Consejo patrocinado por los voladores:
Bajada del repetidor. La senda comienza justo desde dentro del mirador que hay detrás de las antenas. Es la bajada más larga y estrecha, y hay algo de piedra resbalona y un par de saltos. Tampoco es nada del otro mundo y con tranquilidad y en fila es divertida, pero es el momento que requiere más concentración del recorrido. Como se baja de una vez todo lo subido, habrá que cruzar dos veces el carreterín de circunvalación, así que prestad atención por si pasa algún bólido con ganas de amor por allí.

3.- Tras pasar el antiguo sanatorio también se cruza el carreterín que viene desde Ciudad Real y conduce a la puerta de La Atalaya. Estará todo debidamente señalizado pero tener especial cuidado con la valla que está tumbada y arrugada en el suelo, por el tema de no partirse las narices y eso. Si, además, miráis a derecha e izquierda al cruzar sería la leche.

4.- Si hacéis caso a los puntos anteriores lo demás es coser y cantar, salvo que os aparezca un jabalí hambriento.

5.- En cuanto a la visibilidad, a pesar de que hemos reconocido la zona de noche y de día con niebla, no hemos tenido problemas. Si el viernes no hay nubes que tapen la luna llena incluso no hará falta frontal. Quién tenga, que se lo lleve por si acaso. No merece la pena que compréis material técnico para la ocasión. En todo caso llevar un poco de “almax forte” y “aerored” que en estas fechas…

Recordar, los que no lo hayáis hecho ya, que tenéis que confirmar asistencia, sobre todo por el tema de las cervezas finales.

Feliz Navidad y feliz IKENONA.

Más detalles de la IKENONA, pinchando AQUÍ

13 dic. 2012

Más detalles de la IKENONA, la Inocente Kedada Nocturna Navideña


Se acerca el 28 de diciembre y, con él, la Navidad, la luna llena del mes y la madre de todas las "kedadas": la IKENONA, la Inocente Kedada Nocturna Navideña.

Ya os lo avisamos AQUÍ, pero no nos importa repetirnos, redundar, ser cansinos... Lo que queremos es que nos acompañéis.

Queremos juntarnos para hacer lo que más nos gusta: CORRER POR EL CAMPO.

Y, además, queremos hacerlo de una forma especial: POR LA NOCHE.

Y, por si eso fuera poco, la noche también será especial: LA DE LOS SANTOS INOCENTES Y CON LUNA LLENA.

También queremos que el lugar no desmerezca: Saldremos de las instalaciones de "EL REINO GOLF",  lo atravesaremos, iremos por caminos y pistas forestales privadas, llegaremos a las antenas del parque forestal "La Atalaya" y regresaremos a "El Reino Golf".

Además, aprovechando el buen rollo de esas fechas, OS ANIMAMOS A QUE TRAIGÁIS UN JUGUETE (NUEVO O EN BUEN ESTADO) para que podamos contribuir a que los niños que menos tienen también puedan sonreír como lo hacemos nosotros.

¿Qué? ¿A que tiene buena pinta?

¿Que no te gusta correr?. No importa. A pesar de que siempre nos hayan dicho que tenemos menos detalles que un Seat Panda, esta vez hemos pensado en todo y en todos. Por eso, no solo correremos, también habrá una sección senderista.

¿Más detalles? Ahí van:

DÍA: 28 de DICIEMBRE

HORA: 22:00 horas

INICIO Y FIN: Aparcamiento de "El Reino Golf".

RUTA SENDERISTA: 8 km (1:45 - 2:00 horas). 90 metros de desnivel positivo y otros tantos de negativo al ser una ruta circular. Se recomienda calzado fuerte. Vamos a andar por el campo. Y en el campo hay piedras y ramas y algún escarabajo. Por las fechas y la hora no nos quemaremos con el sol. Un gorrito y unos guantes vendrían bien.
Si quieres ver el perfil y la ruta pincha AQUÍ.

RUTA TRAIL-RUNNING: 16,5 km (1:45 - 2:00 horas). Ruta circular con 200 metros de desnivel positivo y otros tantos de negativo. Se recomiendan zapas que no sean "voladoras", si son de "trail" mejor. Si está despejado no hará falta frontal, pero tampoco pesa tanto en la mochila.
Si quieres ver el perfil y la ruta pincha AQUÍ.

AL FINAL: "EL REINO GOLF" nos abrirá sus instalaciones para que podamos tomar unas CERVEZAS y UNAS TAPAS para celebrar la Navidad. Por eso, teniendo en cuenta que estarán allí por nosotros, os ROGAMOS que nos digáis si pensáis venir a correr o a andar y si os quedaréis al refrigerio para que puedan hacerse una idea de los botellines que tienen que poner a refrescar y las terneras que tendrán que sacrificar para pasar el trago.
También nos dejan un vestuario para que, al menos, podamos ponernos camiseta seca y lo que cada uno vea conveniente para no arruinar la velada a los demás.
¡Ah! y echaos dinerete en la cartera, la riñonera o la mochila que pagaremos "a escote". No está la cosa para hacer excesos. En cualquier caso no os preocupéis que nos tratarán estupendamente.

Esperemos que nos sonría la suerte y nos acompañe una magnífica luna llena. Lo podremos ir viendo pinchando AQUÍ

Os recordamos también que, siendo una CARRERA PIRATA, no habrá dorsales, ni cronómetro, ni arco de meta, ni bolsa del corredor, ni tontunas de ésas, pero lo pasaremos en grande.

¡Os esperamos!

10 dic. 2012

III Carrera x Montaña Sierra de Chiva


No sé por dónde empezar. No sé si describir la carrera o, simplemente, centrarme en lo que sentí.

Lo único que sé es que aún me duelen los cuádriceps de subir y bajar cerros.

¿Quién dijo que esto sería un paseo por el campo?

No eran todavía las cuatro de la madrugada cuando estaba camino de Chiva (Iba desde Campello, desde casa de mi hermana). A las seis empezaba la entrega de dorsales. Tenía sueño, pero no importaba. No iba a trabajar, sino a disfrutar. O eso esperaba...

Mi estómago, que no entiende de horarios, empezaba a despertarse sobre las cinco. Me llamó con un sonido hueco. Menos mal que había sido previsor y llevaba dos buenos trozos de la mejor empanada casera (made in Marisol). Di buena cuenta de ellos y mi estómago, agradecido, selló su boca (de momento).

A las 6:00 estaba en Chiva. Hacía frío y no sabía qué ponerme. Poca cosa, pensé. Si no, luego paso mucho calor. Camiseta, pantalón corto y para proteger un poco más, un buff en la azotea y unos manguitos en los brazos.

Recojo dorsal y bolsa, vuelvo y me encuentro con Luis Arribas (spanjaard) y Jorge (trailxtrem). Poco después con Iván (cabesc) y Ana. Abrazos, besos y preguntas sobre salud.
Jorge y Luis enajenados y Rubén sin querer acercarse mucho

Iván y Ana
Frontal a la cabeza.

La música y un speaker muy speakerante comienzan a calentar motores.

5, 4, 3, 2, 1… Empezamos. Es de noche. La gente te rodea y se avanza en rebaño.

Voy con spanjaard. Él sabe de esto mucho más que yo. De hecho, lo que yo sé es por los libros…

Un poco de asfalto para salir de Chiva y empieza la subida. Ver solo el metro de delante, decenas de pies alrededor y el ímpetu del momento hacen que el ritmo no sea lento. Charlamos mientras amanece. La temperatura es perfecta. Luis me recuerda que el mediterráneo proporciona una luz anaranjada que no vemos ni por asomo en el interior. Disfrutamos. Pensamos en el calor que debe hacer por allí en agosto y nos alegramos de que sea diciembre.
la foto es borrosa, pero no tengo otra de ese momento
Corremos mientras el ritmo sea más rápido que si fuéramos andando.

Casi sin darnos cuenta llegamos al primer avituallamiento (Fuente Tornajos – 9 km). Ya hemos subido 413 metros de desnivel positivo ("D+" para los entendidos). Un trago y seguimos. Luis marca un ritmo que no me cuesta demasiado trabajo seguir, pero todavía quedan 50 km. Aunque Luis se adelanta, quiero mantenerlo a la vista. Ya estamos en la senda “Malos Pasos”, que bien podría llamarse “duros pasos” o, incluso, “putospasosdeloscojones”. Mis cuádriceps empiezan a quejarse, pero no les hago caso. Sigo subiendo. Otros 360 m. D+ con pendientes del 20%. Llegamos a lo más alto y, ahora, toca bajar. Si la subida era dura, la bajada tiene una pendiente del 22% y piedras para tapar el mar.

¡Por fin! Segundo avituallamiento (Fuente Umbría – 15 km). Allí está Luis. Lo tenía a tiro, pero como él va con más fuerza sale rápidamente. Sabe que me dejará atrás. Por eso me pregunta que si llevo abrigo para cuando sigamos subiendo. Ya no volveré a verlo. Fue bonito mientras duró… Él es un crack y yo un catacrack.

Empiezo a pensar (¡¡¡error!!!): Llevo un cuarto de carrera. Estoy reventado. Me queman los cuádriceps. Me freno en las bajadas porque no me veo con fuerza suficiente para lanzarme y, al frenarme, los músculos se cargan más. El piso es absolutamente demoledor. No hay un trozo donde no haya piedras o, al menos, yo no lo veo.

Y otra vez a subir. Ahora nos toca la Senda del Rincón de la Campana (otros 363 m. D+ y pendiente del 30%). La cosa va a más. Y yo a menos. Bajamos por la Senda de Bojet (360 m. D- al 24%). Más castigo para pies y piernas. Miro el reloj en el kilómetro 20 y veo que solo llevo 2:25 horas.

Vuelvo a pensar (vuelo a errar). No puede ser. He ido demasiado deprisa. Todavía quedan los picos más altos y otros dos tercios de carrera. No podré llegar. Es imposible. En ese momento me doy cuenta de que a ese ritmo sería capaz de completar la carrera en 8:00 horas. Una barbaridad para mí. A la vez pienso que hay 13 horas para completar el recorrido. Es decir, que si aún no llevo dos horas y media, me quedan diez y media para terminar.

Me cago en mi estampa, aprieto los dientes y vuelvo a pensar (Esta vez en modo “xtrem”) Si lo que estoy haciendo no es del todo normal, no puedo pensar con normalidad. 61 km y 3.000 metros de desnivel positivo no son moco de pavo. Debo empezar a correr en plan “Chiquito de la Calzada”, comer y beber bien en los avituallamientos, no forzar en absoluto ni en subidas ni en bajadas pronunciadas, trotar en las bajadas más suaves y en los escasos llanos y mantener el “Espíritu CxC” intacto (ése en el que la máxima es: “¿Qué yo no voy a poder con esto? ¡Amos no me jodas!”) Lo que no sé es si ya es demasiado tarde.

¡Vamos, que nos vamos!

A partir de este momento, no sé muy bien por dónde voy, qué he hecho o qué me queda. Tengo suficiente con un dar un paso detrás del otro (con independencia de que éste sea para arriba o para abajo) y disfrutar de las vistas. Otra cosa no, pero vistas impresionante hay a patadas.

El color verde lo inunda todo. El viento sopla con fuerza en la parte alta y el sol calienta en el valle. Más. Menos. Arriba. Abajo. Verde y más verde. Gris y marrón de roca. Rojo de tierra. Azul cielo. 



Cuando voy bajando, alguien se pone detrás. Le invito a que me pase. Me responde que no, que lleva tiempo solo y que prefiere ir más despacio, pero con un poco de compañía. Se llama Sebas, es polaco y vive en un pueblo cercano a Chiva. Charlamos, nos animamos y tiramos para adelante. Le digo que voy fundido de cuádriceps. Él tampoco va bien del todo. Lleva dos bastones y, cuando la cosa se pone para arriba (con perdón), me ofrece uno de ellos para hacer más llevadero el ascenso. Éstas son las cosas que me gustan de este deporte. Sebas está más fuerte que yo. Creo que también es más joven. El no está cercano a los cuarenta (y, si lo está, se conserva de pelotas). No me conoce de nada. Seguramente iría mejor con los dos bastones, pero me deja uno para que yo pueda subir más cómodo. Seguimos. Él sube bien y baja mucho mejor que yo. 

Mediamos la carrera. Avituallamiento de Fuente Lándiga (km, 31,5). Yo me ensilo dos sándwiches de jamón york y queso, un poco de chocolate, unos frutos secos y agua e isotónica. Sebas se atreve con el sándwich por  indicación mía y le sienta estupendamente. Empezamos a subir otra vez. Sebas dirige, yo le sigo. Y con él -y gracias a él- coronamos el Pico Yerbas (el techo de la carrera). Llegamos al control de tiempos con más de una hora de margen. 

Antes hemos tenido que superar otros 534 m. D+ y pendientes del 37%. La organización te informa con cartelitos del nombre de la senda y su inclinación. 


En la bajada Sebas se va distanciando, pero no deja de animarme, ni de echar la vista hacia atrás de vez en cuando para ver si le sigo. Le grito que vaya a su ritmo, no sé si me oye, pero al poco oigo que dice algo, aunque no le entiendo. Por el gesto parece que seguirá más rápido. Vuelvo a la soledad. Vuelvo a mis adentros. 
Aquí tenéis a SEBAS con un solo bastón
Al poco me encuentro con otro muchacho cuyas piernas están en sintonía con las mías. Me dice que tiene que parar de vez en cuando a estirar los cuádriceps. Se llama Alberto. Poco después se une al grupo otro amigo de Alberto, montañero y con experiencia, le llaman "Piru". Desde ese momento, iremos los tres juntos tirando los unos de los otros para ir pasando kilómetros. Nos vamos poniendo al día de nuestra experiencia en la materia (yo acabo pronto) y, en un momento determinado, surge en la conversación, como el que no quiere la cosa, que el tal "Piru" ha sido el artífice de la puta senda más puta de todas las que llevábamos subidas hasta el momento. Él mismo, con sus manitas y unas tijeras de podar, había "descubierto" la senda con la pendiente del 37%. Como sería que la organización había dispuesto cuerdas en algunos puntos para poder subir y bajar por ciertos lugares "imposibles". En ocasiones ni corríamos, ni andábamos, solo trepábamos o destrepábamos. Y, allí, rodeados de campo y más campo, tenía yo delante a uno de los causantes de aquel penar tan penoso. Por un momento pensé en despeñarlo, pero se me pasaron las ganas cuando le dije "o sea, que tú eres el culpable de parte de esto y, en concreto, de la puta senda esa que tiraba pátras". Al decirlo pensé que si no hubiera sido por "Piru" y sus tijeras nos habrían hecho subir por el mismo sitio pero a base de arañazos, tropezones y putadas varias que él había cortado, si no de raíz, a corta distancia del suelo. ¡Coño, gracias, "Piru"!- pensé. Aunque no se lo dije, no se fuera a crecer para el año que viene...

Así, pensando en la paella que nos esperaba en la llegada, seguimos tragándonos los kilómetros a pequeños sorbos, como cuando quema la sopa o como cuando el licor es muy fuerte. 

En mi cabeza ya solo había un convencimiento: Iba a terminar antes de las 13 horas máximas permitidas. ¡Qué mas quería!. Además, lo haría en magnífica compañía. Primero con Luis. Después con Sebas. Finalmente con Alberto y Piru. 
¿A que me ha cambiado la cara? Pues van 50 km.
Recuerdo los dos trozos de fuet con pan del penúltimo avituallamiento (La Máquina, Km 49,7). Recuerdo que ya no tenía ni frío ni calor. Recuerdo que mis cuádriceps se quejaban, pero como de lejos, como cuando oyes a alguien quejarse en la habitación de al lado de un hospital. 

Todo volvía a estar en orden... Hasta que llegamos al kilómetro 55. 

A solo 6 km de la meta nos encontramos un Cartelito: Pendiente del 50%. ¡Su puta madre!. 45º de inclinación. Daba igual, eso ya no podría con nosotros. "Piru" nos dijo que seguro que no eran más de 300 m. D+. 

¡Venga, Piru, ponte delante! - Le dije. 

Piru nos guiaba con pasos pequeños, cortos, lentos, pero seguidos. Nos decía que así se avanzaba en la nieve. Pues a avanzar sin prisa, pero sin pausa. Detrás oímos a uno que iba cagándose en la pendiente, en el desnivel y en todo lo vivo. Al oírlo tuvimos que reírnos. En un periquete (como cambia la percepción del esfuerzo en función del estado de ánimo) estábamos arriba. Último avituallamiento. 5 kilómetros y estaríamos allí. Trotamos un poco, andábamos otro poco y, casi sin darnos cuenta, entrábamos en el pueblo y, rápidamente, en meta. Era aún de día. No éramos los primeros, pero tampoco los últimos. Habíamos terminado en 10 horas y 33 minutos. Nos ensilamos 61 kilómetros, 3.000 metros de desnivel positivo y un montón de recuerdos buenos y un poco menos que buenos para la colección.
Parchís: Piru (de rojo), Alberto (de verde), yo (de azul) 
Después caldo calentito, cerveza fría, paella, fruta y bizcocho por gentileza de la organización que estuvo de diez (10) durante toda la carrera. El marcaje del recorrido perfecto, la gente de los avituallamientos encantadora, los propios avituallamientos variados y en cantidad. En definitiva, todo a pedir de boca. Un placer. Incluso me facilitaron ponerme en contacto por teléfono con Sebas para poder devolverle el bastón que me había dejado.

Tras la paella en compañía de Alberto y "Piru", merecida ducha de agua caliente y otra vez a Campello. Cuando fui a bajarme del coche creí que me habían cosido las piernas al asiento. Casi tengo que avisar a una grúa.

Durante el viaje me dio tiempo a pensar varias cosas. Dos de interés para esto que traemos entre manos: 1) Que las carreras en las que peor lo pasas son las que más te enseñan. 2) Que esto de correr largo tiene más de cabeza que de otra cosa.

Menos mal que de cabeza (aunque solo sea por volumen) voy sobrao.

4 dic. 2012

CxC en remojo

Sábado. 9:00 horas. 1º C.
Luis, Jorge y el menda lerenda.

Hoy tocaba hacer una ruta sencilla por el campo. Una de ésas que diseña Luis para que formen parte de otra más grande para hacerla cualquier día del tirón, como le pasó con la INTEGRAL DE LAS TABLAS (desde Ciudad Real a Villarrubia de los Ojos, pasando por Calatrava la Vieja y las Tablas de Daimiel).
Miiiiiii tesoooooorooooo  (o de cómo cuida LUIS su mapa)
Esta vez salimos en dos coches hacia la localidad de Aldea del Rey. Allí dejamos uno para no tener que hacer ruta de ida y vuelta. Volvemos con el otro hasta las ruinas de los antiguos baños de Fuensanta en la carreterra CM-4111, km. 12. 
El camino empieza aquí, en este lado de la carretera, frente a esa puerta
Nada más dejar el coche junto a la carretera, nos alcanza un vehículo todoterreno para indicarnos de forma muy educada que por aquel lado estaban cazando. Les decimos que queremos cruzar el río y que no nos alejaremos de éste hasta llegar a Aldea del Rey. Nos dicen que entonces no tendremos ningún problema con los cazadores, pero que no podremos cruzar por el siguiente puente porque hay mucha agua. Cuando les decimos que iremos a patita, concretamente corriendo, nos dicen que entonces sí podremos pasar. Uno de ellos no salía de su asombro. O eso o es que había salido la noche de antes. Tenía un careto…

Nos despedimos y empezamos a correr. En un kilómetro y medio más o menos tendríamos que llegar al río y, nada más cruzarlo, giraríamos a la derecha para seguir la Ruta del Quijote por la margen derecha. Después tendríamos que volver a cruzar a la izquierda para llegar a nuestro coche.

En principio estaba todo controlado.

El día era fantástico. El ambiente era frío, pero el sol empezaba a calentar.

Nada más empezar a cruzar el río, Luis metió uno de sus pies en el agua, lo que le contrarió bastante. Se autoinsultó con insultos muy insultantes y nosotros, como no podía ser de otra forma, nos reímos escandalosamente.

La ruta empezaba a ser muy bonita.  A nuestra derecha, el río Jabalón. A nuestra izquierda, cerretes y cerretes que hacen serpentear suavemente el agua.

Todo está verde, muy verde.

Pasamos al lado de grandes fincas, con portadas y vallas que cuestan mucho más que nuestras casas. Una de ellas tiene incluso una zona perimetral de césped. ¡Y que hay crisis! Será para algunos…

Al poco vimos un refugio de pescadores muy coqueto y muy bien conservado con un cartel que ponía “respetar el sombraje y su entorno”. El sitio estaba limpio y parece que lo utilizarán no solo para resguardarse, sino también para echar un bocado o un trago, porque tenía mesa y asientos.


Seguimos. El perfil es prácticamente llano, menos por una zona de suaves toboganes que, en algunos tramos, están cubiertos de piedra.



Más adelante, llegamos a un bosquecillo precioso dónde sacamos el mapa para orientarnos. Había un cruce de caminos y no sabíamos por dónde ir, si seguir el instinto o el cartel de la ruta que parecía ir hacia el lado contrario a dónde queríamos ir. Lógicamente hicimos caso... del instinto, faltaría más.


¡Allí empezó lo divertido!

El agua estaba allí mismo y, con el agua, el barro

Cruzamos una viña inundada y, al final, nos dimos de bruces con el Jabalón. No nos apetecía volver por donde habíamos venido. No queríamos volver a correr por un barrizal donde se te metía el pie en el barro hasta el tobillo.

¡Había que cruzar!

1 de diciembre y ¿había que cruzar el río?

Es cierto que ya hemos recorrido muchos kilómetros por el campo, subido montañas, corrido bajo lluvia, tormentas, nieve… Pero nunca habíamos cruzado un río, así sin más. Nunca habíamos metido los pies en el agua adrede al correr o, como en este caso, para seguir corriendo.

No hizo falta decir gran cosa: ¡¡¡aaaaaaaaamos!!!
el pez queso
Y lo siguiente fue disfrutar, disfrutar y disfrutar.


No es que lo hiciéramos a propósito, es que el río nos rodeaba de forma que tuvimos que vadearlo en varias ocasiones. La primera fue mojándonos hasta el gemelo, después nos llegó al muslo y a Luis, en un descuido, le subió hasta la cintura.

Risas y más risas.

Y, al salir del agua, para más cachondeo empezamos a correr por el barro de un "sembrao" hasta que Luis gritó: ¡Coño, mi zapatilla! – y cuando se dirigió a coger la zapatilla que había quedado atrapada - ¡Coño, la otra!
con las manos en las zapas o al revés
Se cambió de calcetines y, a los pocos kilómetros otra vez el río.

Antes nos habíamos mojado hasta los gemelos, ahora nos tocaba vadearlo de verdad
Qué bien se cruza el río con los calcetines sequitos...
Por fin llegábamos a tierra firme.

Seguimos corriendo hasta que preguntamos a unos lugareños que podaban viñas por el camino más corto hasta Aldea del Rey. Nos indicaron sin dudar y nos dirigimos, alegres y ufanos, hasta la localidad donde nos aguardaba nuestro coche para llevarnos como unos marqueses hasta donde habíamos empezado y, desde allí, hasta Ciudad Real.

En resumen, 20 kilómetros de disfrute total, entre risas, agua, viñas, caminos de barro y sol y, como siempre, entre amigos.

No me extraña que estemos tan picados con esto y que, quien no lo haya vivido alguna vez, piense que estamos locos.

¡Hasta otra locura!