1 dic 2013

¡Pero ponle freno ya, hombre! (de la serie "Allá dónde fueres haz como si corrieres")

 
El viernes éste vuestro Pte. tuvo una reunión con unos amigos suyos dedicados al estudio de problemas de enorme relevancia práctica como, por ejemplo, el sexo de los ángeles. Digamos que el participante medio en tan singular evento escapaba de la definición de "tío normal" y alcanzaba un nivel alto de heterodoxia o, directamente, de frikismo. Hice un buen papel.
 
Aprovechando el magno acontecimiento, el domingo quedé a echar una carrerita con algunos participantes en aquella reunión y con otros amigos comunes, todos ellos miembros (c.p.) del Tribunal Consuetudinario, una institución dinámica y abierta como pocas al cambio social y en la que, a pesar del criterio de Quique, sí es posible tener amigos.
 
Y al lío: Parque del Retiro, 8:15 h., cerca de 20.000 personas dispuestas a correr juntos en beneficio del Hospital de Parapléjicos de Toledo. Unos se enfrentaban a la distancia de 5 kms. y otros, los más osados, a la de 10. Fue estupendo poder correr por el centro de Madrid, calle Alcalá y Castellana incluidas, abierto a la práctica deportiva y con el tráfico de vehículos cortado. Exactamente igual que en nuestro maratón de Ciudad Real.
 
Lo mejor de todo fue correr por primera vez con algunos buenos amigos, aunque se echó de menos a Carlos, que es más perro que un trillo. Esperanza se portó como una jabata, renegando como le es propio, Pedro iba como un tiro gracias a la tortilla del Colegio Mayor de las canarias, a Marga ni la vi de lo rápido que salió y Luis me hizo una joaquina en el último kilómetro emulando, al parecer, al mejor Corchete.
 
Y por si fuera poco me encontré con Aparicio en una de las puertas del Retiro: sí, ya sabéis, ése que quedó quinto en La Atalayera, nada menos.
 
En definitiva, buena carrera y después cervecitas con amigos a media mañana, que es cuando mejor sientan. Preparación específica y entrenamiento de calidad para Chiva.

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