17 mar. 2011

LLUVIA, SOL, VIENTO Y BARRITAS ENERGÉTICAS

Esta vez habíamos quedado para correr el sábado a las cinco en punto. Cuando faltaban cinco minutos recibía la llamada de Luis. Solo me dijo: "nos hemos vuelto locos, ¿no?; ale, pues nos hemos vuelto locos; vamos a correr con esta lluvia, ¿no?". Yo solo le dije: "claro, ¿no?...". "Voy p'allá" - contestó.
Como parecía, nos hizo de todo: cuatro gotas, luego sol, después un poco de viento, unas gotillas, más sol, viento otra vez, más lluvia... ¡De lujo!
Nos apetecía cansarnos. Jorge había tenido una semana de incertidumbre, yo de tensión por la operación de mi padre y Luis, qué os voy a decir... una semana más entre gerifaltes del mundo jurídico (que por nadie pase...)
Además, como Jorge está conectado y absolutamente convencido de que tenemos que hacer una barbaridad del tipo "101 km. de Ronda", "123 km. Transgrancanaria", "Maratón des Sables" "Ultra Trail del Mont Blanc" o "Los 100 km. alrededor de la rotonda de entrada a Poblete" y, además, que tenemos que hacerlo como muy tarde en un añito, quiere empezar a probar cómo nos reacciona la cuerpa serrana ante bebida y comida varia mientras corremos. Para eso se llevó unas barritas Isostar. Yo, sabiéndolo, como soy otro "novelero" (como dice Anne), me llevé mi mochila hidratante (osea, con bolsa de agua dentro y una goma para ir bebiendo mientras corres) con otras barritas, éstas de Mercadona, de chocolate, orejones y dátiles y, por si acaso, unos plátanos. Si nos ponemos a probar... probamos.
Así empezamos a correr y a correr, a subir y a subir, a bajar y a bajar... entre hierba alta mojada que dejaba nuestros pies igual de mojados. Tengo que decir que con la lluvia, la hierba y las suelas mojadas resbalé dos veces, dando finalmente con mi culo también en la hierba (¡menos mal!). Eso sí, con mucha elegacia, qué os voy a contar... Subimos y bajamos todos los cerretes que hay antes de llegar a Poblete.
Cuando llevábamos unos cinco o seis kilómetros, Luis se separó y se volvió, por un atajo descendente, al lugar de partida (esta vez pensó que el tenía que retirarse antes...). Nosotros seguimos, cruzamos la carretera, pasamos por debajo de la autovía y nos dirigimos al cerro donde está la ermita de San Isidro. Esta vez fui capaz de subirla del tirón corriendo (que tiene pelotas), llegando antes que el del culo prieto, pero lo mejor estaba por llegar...

Al lado de la ermita hay un templete que nos resguardó de la lluvia y, ya que estábamos allí, yo saqué los plátanos, las barritas "hacendado" y Jorge las de marca. Nos comimos aquéllo y nos quedamos como si nos hubiéramos metido un cochinillo entre pecho y espalda. Las barritas Isostar eran como ladrillos de frutos secos. O bebías agua o se quedaban en el gaznate a vivir.
Después de la pitanza nos pusimos otra vez a correr y, como si tal cosa, nos encontramos realmente bien, casi como si empezáramos de nuevo.
Al final hicimos casi 16 km. de subidas constantes y, como siempre lo pasamos bomba.
Ahí va el recorrido.

2 comentarios:

Quique, Jorge y Luis dijo...

Así que llegáis más lejos que yo... si es que vais más dopaos que el galgo.

R. Gª. ALDARIA dijo...

Os ha entrado el virus.... Lo siento, yo lo tengo hace unos años y cada vez estoy peor.... Os recomiendo empezar por los 101 de Ronda! Sin prisa pero sin pausa. RAMÓN