31 oct. 2012

Otras cosas del correr: Recordando a Carmen Téllez

Resulta complicado explicar por qué Juan Carlos y yo acudimos el lunes por la noche a Almagro.

Hace unos días vi en Facebook la convocataria que hacía el Almagro Trotón Club para subir corriendo al Cerro de la Yezosa con la única intención de recordar a su compañera de entrenamientos, Carmen Téllez, recientemente fallecida.

La noticia de su muerte había corrido como la pólvora. Al ver su foto, supe quién era. No pasaba desapercibida. Recordé su alta figura y su melena rubia y abundante. Hasta me parecía recordarla con una sonrisa. La había visto muchas veces corriendo en el Circuito de Carreras Populares de Ciudad Real.

También leí "El Dragón y la Doncella", escrito por Paco Borlado Milla, y se me heló la sangre. El relato era original, cercano y muy emotivo. Contaba la historia de esta atleta popular, su lucha contra la enfermedad, su "escapatoria" en el correr, el amor a sus hijos...

El lunes, 29 de octubre de 2012, hacía un año de su último entrenamiento, un año desde aquella luna llena de otoño. Y ése era el día que sus compañeros querían repetir aquel último entrenamiento por ella, con ella, para ella, como lo habían hecho en otras lunas llenas.

No la conocíamos personalmente, pero queríamos sumarnos a la iniciativa del Almagro Trotón Club.

Preparándonos para salir
La noche era fría y húmeda cuando salimos del pabellón municipal, sede del Club. Sin embargo, rápidamente entramos en calor al empezar a trotar. Se hablaba de Carmen. Se contaba cómo era, qué hacía, cómo entrenaba. Alguien nos contaba que había tenido la suerte de poder pasar junto a ella parte de sus últimos días. Nos dijeron que dejó dicho que no se hablara de ella en pasado, que se hablara en presente. Y bien presente que estaba... Fueron unos seis kilómetros de charla por caminos recorridos muchas veces por Carmen. Después se unieron algunos más para comenzar los dos kilómetros de subida al punto más alto, a la antena, al dragón. Las respiraciones se hicieron más sonoras, más rítmicas, más difíciles.  Las piernas nos respondían a la perfección y en un momento llegamos a lo más alto, en la primera línea. Allí estaban la familia y más amigos. Esperamos a que llegasen todos los que venían corriendo.

Nos acercamos a un monolito traído para ella y escuchamos la locución de "El Dragón y la Doncella" adornada con una base musical inmejorable. La luna llena, los atletas, los amigos, los familiares, los hermanos, los padres, "el Dragón" y "la Doncella". No la conocíamos, pero se notaba que ella estaba allí, en ellos. Y ellos en ella.

"¿No sería un orgullo para ellos [sus tres hijos] que cuando miraran desde el pueblo a mi cumbre pudieran decir... aquello es el alto Carmen Téllez... y ella era mi madre, mi bendita madre." Al oír aquellas palabras del relato un escalofrío me recorrió la espalda.

De www.almagro.es
Después habló su hermano en nombre de la familia y nos contó cosas muy sencillas que les había enseñado Carmen: "Lo importante es despertarse cada día y sentirse vivo, sano". "Abrazaos, besaos, decíos que os queréis"

Finalmente se descubrió una placa conmemorativa.

De www.almagro.es
Nosotros solo éramos espectadores, respetuosos espectadores, quizá extraños, conmovidos, emocionados, traspasados por el momento.

Ya solo quedaba volver, en silencio, recordando las palabras que habíamos oído. Tardamos en reaccionar. Solo corríamos. Un pie delante del otro, sin cansarnos, sin sentir.


En poco tiempo bajamos el cerro, desandamos los caminos y regresamos al punto de partida. Allí nos acogieron los del club, nos ofrecieron resguardo, bebida, queso, frutos secos... Como si fuéramos del grupo.

Quizá esto también sean cosas del correr. Correr casi 17 kilómetros para recordar.

No sabemos muy bien por qué fuimos. Lo que sí sabemos es que nos alegramos mucho de haberlo hecho.


8 comentarios:

Daniel dijo...

Bonita y emotiva forma de recordar a alguien.

Anónimo dijo...

Muy emotivo y cómo muy bien dices "Qizá esto también sean cosas de correr".
Bea

R. Gª. ALDARIA dijo...

Que lleva Carlos en la cabeza? Hubo tramos de ruta bajotierra?

Anónimo dijo...

Emotivo relato, la verdad que yo también compartí esas mismas zancadas, que hiciste el otro día. Si a ti te emocionó, no te puedes imaginar los que tantas y tantas veces hicimos este trayecto con Carmen.
Gracias por participar en este acto de recuerdo.
Jesús.

Anónimo dijo...

Por favor ¿podría ponerse en contacto conmigo en Pacoborlado@hotmail.com? Me ha gustado muchó su post y quisiera pedirle un favor. Soy el autor del texto al que usted se refiere. Sería tan amable? Muchas gracias

Anónimo dijo...

De parte de la familia. Todo un detalle esas preciosas palabras dirigidas a Carmen y a su querido Club Trotón. Vuelvo a decir que los corredores de fondo sois tan resistentes porque vuestro corazón es grande en los dos sentidos, gracias y un abrazo. Ya que conozco vuestra web la seguiré.
Elías, hermano de Carmen.

CorriendoporelCampo dijo...

Daniel, Bea, seguro que, de haber ido, hubierais disfrutado y sentido "eso especial" que nosotros sentimos.
Ramón, la luna era suficiente, pero ya sabes que Juan Carlos cuando se pone...
Jesús, tienes razón, si nosotros sentimos, lo vuestro tuvo que ser bastante especial. Gracias a vosotros por acogernos así.
Paco, todo correcto. Como te dije, ya sabes dónde estamos para lo que haga falta.

CorriendoporelCampo dijo...

Elías, muchas gracias a vosotros por enseñarnos que las cosas muy, muy difíciles también pueden encararse con mucha dignidad.
Nosotros solo queríamos aportar nuestro pequeñito grano de arena, por si os venía bien. Pensamos que cuanta más gente, menos frío. Y allí estuvimos muchos. Como dijiste, algún significado tendrá. Algo debía tener Carmen cuando fuimos tantos en aquella gélida -y, sin embargo, cálida- noche de luna llena