22 abr. 2014

Bacalao al meneo (RE-CxC-TA)

Fuente: http://es.123rf.com
Sí, amiguitos, me he escapado un rato del plató de Master Chef (les estoy alicatando un baño) para deleitaros con otra RE-CxC-TA, un nuevo aldabonazo de calorías rebozadas directas a vuestras arterias, otro ejemplo de que el comer como un CxC no es malo para la salud ni necesariamente malo para la psique.

En directo, desde la cocina de Maese Pantagruel: “Bacalao al meneo”. Yeah!!

Nos encontramos ante una receta ancestral con la que mi abuela Orosia aparece en esta sección por primera vez. Habrá más, seguro.

Sería de idiotas ponerse a preparar el “Bacalao al meneo” (léanlo con la voz del de la Hora Chanante, veréis qué risión) “¡meneo!”, sin tener a mano un perolón, un sartenón, un cebollón, patatas... a cholón, bacalao saladito y los apechusques necesarios para realizar una bechamel -garante de que el plato alcanzará las cuotas hipercalóricas que necesitamos para ensilarnos un ultratrail de esos al día siguiente (Nunca, repito, nunca, el mismo día) quicir: leche, harina y poco más, tampoco os voy a aburrir con detalles. Insisto en que no pongo las cantidades de cada cosa porque se me puede tildar de desagerao, mentiroso... o, lo que es peor, alguien pueda pensar que en otras proporciones el condumio sería más resultón y crearme un trauma como cocinero y comunicador. Solo diré que yo le pongo MUCHO de TODO.

El primer paso hay que llevarlo a cabo la noche anterior cuando debemos meter a remojo el bacalao salao. Yo suelo darle una ducha antes para quitarle toda la sal, luego lo pongo en agua y no le cambio el líquido elemento más veces porque me gusta saladillo el asunto. El día señalado nos despediremos de los seres queridos (y de la familia el que la tenga) y nos meteremos en la cocina. A mi me gusta cocinar en pelota picada con un mandilillo que me hizo mi hijo Rodrigo en el cole a base de manotones de colores, elegantón, pero entiendo que habrá quien prefiera cocinar vestido. No tengo nada contra ellos.

Abrimos una cerveza.

Como esto no es un programa de la tele donde lo tienen todo a mano peladito y presto, lo primero es echar un rato pelando patatas y loncheándolas en trozos relativamente gordos. También pelaremos y trocearemos muy finita la cebolla. Poner a pochar en el perolón la cebolla a su amor. Para el que no esté suficientemente familiarizado con el argot cocineril diremos que "a su amor" viene siendo flojito. Mientras la cebolla nos entrega su esencia a la vez que va cogiendo calor, freímos las patatas. Atención que este es un paso delicado, tedioso y pelín coñazo. Las patatas hay que freírlas con espacio suficiente entre ellas. No queremos roces, pegotones ni rupturas. Paciencia y al lío. Necesitamos una textura muy concreta para las patatas, tienen que quedar fritas pero aguantar un meneo importante después con la bechamel y el resto de cosas ricas. No os preocupéis que hay un truco fenómeno. Sacamos las patatas, las secamos y llamamos a algún familiar, vecino, invitado, que nos caiga peor que el agua a Masiel y le lanzamos, una a una, las patatas a modo de frisbi a lo que viene siendo la frente. Si la patata se rompe nos hemos pasado, si la frente sangra nos hemos quedado cortos. Y así con todas. Hacerlo una vez las patatas estén más o menos frías, no me vayáis a desgraciar a alguien. Si no tenéis frontón humano cerca también podéis pincharlas y comprobar que el centro todavía no está blandurrio.

Abrimos otra cerveza.

Perpetramos la bechamel. Os diría que comprarais alguna de vuestra confianza o que la hicierais en la thermomix o algún otro cacharro parecido pero en cualquier caso la bechamel ha de quedar bastante líquida.

Volvemos al perol donde las cebollas deben andar ya carbonizadas por muy poco fuego que les pusierais. ¡Hay que fijarse más coño! ¡Que lleva el perol echando humo diez minutos! En caso de que hayais estado suficientemente listos como para parar el poche en su punto, le volvemos a dar candela y le echamos las patatas, el bacalao crudo en trozos grandecitos y la bechamel.

Llega entonces el momento que da nombre al plato porque todo eso tiene que dar un par de hervores y si no le vas dando meneos al perol te se pega todo y se forma una plasta que no se la comería ni Quique después
del UTMB. Bueno no, Quique se come lo que sea.

Cuando todo haya estado diez minutitos haciendo un simpar chup-chup lo dejamos reposar un ratejo y al plato. Ojo que este apaño aguanta la calor mejor que un termo. Atentos a las lenguas.

Emplatamos y a disfrutar. 

Eso sí, que no me entere yo de que alguien me emplata el asunto en plan catedral de Salamanca minimalista. 

Cucharón y tentetieso.

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