31 dic. 2014

La TOMASADA de Navidad


Casi todos los años por estas fechas solemos hacer una salidita (con perdón) por el campo, aprovechando el gélido ambiente exterior para compensar el tórrido corazón de los ceporceses.

Nuestro presidente, ese hombre que te sorprende sin piedad organizando salidas sin ton ni son, quiso empezar la pretemporada el pasado domingo. Así, sin anestesia.

Tengo que decir que yo no paré lo suficiente después del UTMB (el montblanc ése, para quien no haya oído hablar jamás de estas cosas nuestras del correr). Cuando consigues  hacer una barbaridad de ese tipo, te crees invencible y, como consecuencia de ello, no paras, sigues, quieres más. Si has hecho el UTMB, puedes con todo. Y es cierto que ese poso queda en tu cerebro y que, aun siendo una afirmación absolutamente falsa, te ayuda a superar malos momentos y te da un plus de experiencia de la que podrás tirar cuando sea menester. Pero hay que parar, amigos. De lo contrario, el cuerpo -que es sabio, a pesar de sus caprichosas formas como las que adopta el mío- te dice: ¡O paras, o te paro! Y a mí me lo dijo el pasado mes de noviembre en Málaga, en la Axarquía Trail. Di un petardazo que ni queriendo. Mi cuerpo me dejó más tirado que una colilla y, para regocijo suyo, me dejó en el mismo lugar que a Ramón (nuestro ¡oh, Lidl!) le dejó el suyo. Se pusieron de acuerdo los hijos de puta. A treinta y tantos kilómetros de la salida y a cuarenta y tantos de la meta (con perdón). Justo en el sitio que más frío hacía de todos lo que habíamos pasado y en el avituallamiento en el que más chicas simpáticas había, con lo que no sabías si que te "repatriaran" o que te "remataran" entre aquellas agradables y solícitas señoritas (en lo que al avituallamientos se refiere, claro está).

Bueno, que me lío. A lo que iba: Que Luisito se fraguó su salida de Navidad simplemente para empezar a mover las piernas después de mes y medio de parón que, todo se ha dicho, nos ha venido muy bien a nosotros y a las distribuidoras de cerveza en general. Yo, personalmente, me llevo cinco kilitos de regalo con lo que esta vez le he pedido a Papá Noel que en vez de traerme algo, se lo lleve. Pero no me ha hecho ni puto caso. Tendré que tragarme mi ateísmo, rebajarme y confiar en los Reyes Magos. Ya verás como ahora me las pagan todas juntas y me traen algo hipercalórico.

Joder, otra vez me he ido.

Bueno, que el domingo quedamos Luis, Jorge, Tomás y yo para echar un ratillo, estirar las piernas y empezar a saborear de nuevo esas agradables sensaciones que produce el correr por el campo en el cuerpo y la mente. Al final, Jorge se cayó de la convocatoria por haberse levantado con el cuello como el de un cantaor flamenco (de los que tanto le gustan a JAN) cuando está en pleno "quejío": duro y tieso (con perdón).

Quedando solamente los tres y viniendo Tomás, nuestro "Aspirante" (al que de aspirante solo le queda el sobrenombre) que suele parar por tierras catalanas inspecciona que te inspecciona, decidimos sobre la marcha dedicarle la salida a él y llamarla "La TOMASADA de Navidad". ¡Somos así!

Haríamos un trocito de la ruta de ida y vuelta de la última TBA (Trail Batalla de Alarcos), lo que comúnmente podríamos denominar "la Ruta Palera" por haber sido ideada por nuestro querido amigo Iván Palero (Cabesc)

Para recortar los cincuenta kilómetros que tiene la ruta (25 de ida y otros tantos de vuelta) empezaríamos en la carretera que une Alcolea de Calatrava y Corral de Calatrava, a la altura de la ruta que viene de la Casa de la Posadilla. Desde allí iríamos hacia el final de la ruta (las antenas de Alcolea) y vuelta. La verdad es que no recordábamos cuántos kilómetros saldrían, pero no habría problema porque cuando quisiéramos nos daríamos la vuelta.

El campo está precioso. Al principio el verde destaca del marrón rojizo y arcilloso hasta llegar a lo alto de Peñarroya. Después, se mezcla con la tierra gris del volcán y más tarde se va aclarando y tiñendo de un marrón claro por la caliza del terreno, hasta que llegas al cortafuegos del Boquerón y te adentras en un bosque de pinos que te lleva a lo más alto de la ruta, donde están las antenas de TV de Alcolea, en el pico Hoya Redonda. Podéis PINCHAR AQUÍ si queréis ver la ruta. 

Habíamos llegado al primer cortafuegos y, ya que estábamos allí, ¿como no íbamos a subirlo? Llevábamos una hora más o menos. Lo bajamos, cruzamos el arroyo de los Clérigos y, poco después, vimos las antenas de TV, allá en lo alto. Y, ya que estábamos allí, ¿cómo no íbamos a subir? Justo antes nos habían pasado unos motoristas y unos quadtreros (¿se dice así?). Nos preguntaron si subiríamos hasta arriba y les dijimos que sí. Pero no nos creyeron. De hecho, subieron con sus máquinas y esperaron para ver qué hacíamos. Cuando nos vieron correr hacia arriba no daban crédito. Cuando llegamos nos preguntaron de dónde éramos y cuando les dijimos que de Ciudad Real, dijeron: ¿No vendréis de allí?.
"Esta vez no"- les respondimos.

Hasta fotos quiso hacernos uno de ellos, el apodado "Mazorco". Y Luis, nuestro presidente, ejerció de tal y tomo la iniciativa en la conversación y hasta en los "selfies". 

Luis y "Mazorco"
Con los motoristas, quadtreros y sus máquinas.
El homeless es Tomás. Es que es hipster...
Y después de aquello, vuelta a casa por donde habíamos venido, pero más cansados. Al final, salieron 25 s kilómetros y más 1000 metros de desnivel acumulado. Lo que iba a ser una salidita para tomar contacto con el campo y para ir poniendo el cuerpo a tono se convirtió en un palizón de aúpa, que hizo que la última parte se nos resistiera. Tres horas y pico de disfrute, de reencuentro con el trail running, de conversación animada y de miedo durante los últimos kilómetros, pensando en que al día siguiente no podríamos con nuestra cuerpa serrana. Hasta ayer (martes) por la tarde, Luis seguía teniendo fiebre y el cuerpo dolorido como si lo hubieran apaleado. Yo ya voy sintiendo que los tobillos, rodillas y demás coyunturas corporales son mías y Tomás... Tomás aún no ha dicho nada.

Por tanto: ¡Señoras, señores, animalejos atléticos, trail runners de pacotilla!, recuerden: para empezar a correr siempre es mejor empezar por distancias inferiores a los 25 km y con menos de 1000 metros de desnivel acumulado, al menos el primer día. 

¡CxC, aprendiendo a palos desde 2010!

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