8 jul. 2013

GTP2013. Hecho está. (Por Ramón, "El Lidl")

Terminamos (creo) esta saga del GTP con la crónica de Ramón, nuestro Lidl, una crónica desde el pasado hasta la meta de 2013.

¡Ahí va!

Por el Collado del Piornal (Foto: Kataverno.com)
Me niego a buscarle explicación a enrolarse en algo como el Gran Trail de Peñalara. Hacemos cosas a diario mucho más ridículas, absurdas y temibles sin tratar de buscarles motivos o méritos. ¿Por qué en el tema ultrero nos compelen u obligamos a dar explicaciones metafísicas? Cuestión de convencionalismos, creo.

          Además, en caso de buscar motivos, acabarían siendo una excusa barata para decir que lo hacemos porque nos apetece. Y, total, tampoco llegaríamos a ser entendidos por los que no quieren entender. En conclusión: Lo hacemos porque nos sale de los cojones.

El caso es que afrontar 110 y pico km no se hace todos los días. Pero se hace y punto. A mí se me cruzo la idea en la primera edición del GTP, en 2010. Cuando era un imberbe corredor que se creía que, por haber terminado los 101 de Ronda en 18 horas, con un escasísimo entrenamiento, me podía permitir cualquier cosa. No sabía lo que era la montaña de verdad, las zonas técnicas, los desniveles acumulados. No sabía lo que quemaba lanzarse sin control en las bajadas. En definitiva, era un capullo.

Como no podía ser de otra manera me retiré en Rascafría, km 55 y pico, con bastante dignidad física y temor reverencial a la subida de Peñalara anocheciendo. Pude hacer más pero hice bien. Es decir, acabé mi primera edición con éxito: Descubrí la montaña, disfruté de paisajes espectaculares (aún tengo viva la imagen de ver amanecer bajando La Maliciosa) y, especialmente, dejé de ser un capullo atrevido.

Al año siguiente, edición del 2011, me inscribí a conciencia. Sabía a lo que me enfrentaba, incluso fui a un entrenamiento guiado para conocer la Cresta de Claveles y la bajada de Peñalara a La Granja. Ya conocía todo el GTP hasta el km 80. Me faltaba acumular kilómetros en solitario (aún no era un CxC, es más, CxC aún no existía) y hacer uso de mi cabezonería y reconocido individualismo psicopático para afrontarlo con ciertas garantías.

Al final, por motivos personales, no pude casi entrenar ni afrontar la prueba. Es más, un domingo por la mañana cuando me dirigía a uno de los entrenos guiados (quería conocer el último tramo de la prueba) tuve que volver con urgencia a casa.

La Sierra de Guadarrama ya no era sólo cuestión de ocio, ni de reto deportivo. Empezaba a erigirse como una traba personal que no me dejaba ser del todo libre. Puede parecer ridículo, pero nuestra cabeza hace asociaciones de ideas de forma involuntaria que por mucho que queramos es difícil cambiarlas.

Durante algunas semanas pensar en poder afrontar aquel GTP era pensar que mi vida transcurría con bendita monotonía y tranquilidad, pensar en que algunas cosas no sucedían.

Como he dicho, mi balance del GTP2011 fue “no presentado”. Y, contradictoriamente, el GTP se incrustó en mi imaginario personal. No puedo decir en este caso que me hiciera más fuerte, ni mejor persona. Simplemente había que continuar.

Después de muchos avatares, y estar bastantes meses sin correr, lo retomé a mediados de ese mismo año, agosto de 2011, por la Vía Verde de nuestra casta y pura Ciudad Real. Hacía 4km 400m hasta el final de la misma, y me tenía que parar para estirar el cuerpo abotargado por la inactividad y el calor antes de afrontar la vuelta.

En un mes el GTP y otras cosas habían pasado al olvido y ni siquiera sacaba fuerzas para volver a La Atalaya, un lugar preferido, el único monte que tenemos por Ciudad Real para entrenar cuestas, senderos y pedregales.

A finales de ese verano, no sé muy bien cómo, me convertí en Líder (¿?) del Club Deportivo Elemental CorriendoporelCampo.

Un engendro aún en ciernes al que sometí mis canillas y trillizos por el único motivo de no saber decir que no a nada, porque si me lo hubiera (o hubiese) pensado bien quizá… Quizá…

Entendí que la principal condición del Líder de CxC debía ser asimilar los insultos y despechos de los novatos corredores con una sonrisa. A veces dudaba, incluso, de sí los improperios contenían una mínima dosis de cariño y/o afecto, pero qué diablos, no salía tan caro.

Comenzamos a descubrir los montes cercanos a la capital. Los CxC fundadores comenzaron a estilizarse y a descubrir el poder de sus cuerpas, y el Líder a redescubrir mens y corpore con el añadido de “estos patanes no pueden correr más que yo”.

La simbiosis me produjo más dolores de cabeza alcohólicos postentreno que agujetas y, también, la renovación de objetivos.

Superando retos menores llegó el momento GTP2012. Jorge, Luis y Quique se matricularon en el hermano menor de 60km con acierto. El Líder se calentó, iba de subidón y tantas ganas le tenía al GTP que volvió al 110.

Como suele suceder en esto de correr, mi entusiasmo sin control terminó en lesión de la cintilla ilotibial izquierda. A pesar de ello mi estado físico era bastante bueno y con unas rápidas e insuficientes sesiones de fisioterapia me puse en la salida del GTP2012 versión bestia.

Lo que tenía que pasar: Retirada en La Granja, km80, tras penar como nunca durante 30 km, aguantando el dolor, sobre todo en la bajada de Peñalara.

Aún así, llegué antes del cierre de control de tiempo al km80 y me convencí de unas cuantas cosas: i) Sin lesión y siendo prudente esto de los cientodiez se acaba, coño (aún no sabía lo largos que se hacen los treinta km finales) ii) Por muy fuerte que estés, o te creas, hay que cuidarse de las debilidades por mínimas que sean, si no todo se puede ir al traste. iii) No es bueno tirarse (con perdón) a la montaña por despecho, orgullo o cojones (válgame qué bonita palabra). Al menos hay que poner la satisfacción delante de todo ello.

Salto al 2013. Por fin parece que la cintilla ilotibial está totalmente recuperada gracias a los consejos y recomendaciones de Toty Moraleda. Pero los avatares del año, y el Secretario del CxC, me han llevado a tener dos ultraretos en 20 días: el medio Ironman (Buitrago del Lozoya, también en la Sierra de Guadarrama para no ser menos) y el GTP110; el 8 y 27 de junio respectivamente.

Mis compañeros de club me dijeron que era mucho y que me iba a dar algo. No les faltaba razón. En todo caso, decir que me extrañó verlos impregnados de prudencia (algo que no está recogido en la definición del CxC reglamentario)

Realmente, pienso que no tenían miedo a quedarse sin Lidl (ya he quedado en un Líder de marca blanca) sino que temían que yo pudiera (o pudiese) ser más cerril que ellos.

Tras estudiar planes de entrenamiento por separado de medio ironman y ultratrail, y comprobar que eran totalmente incompatibles, me decidí a hacer ambas cosas. Qué cojones (otra vez) ni siquiera tengo tiempo para seguir como Dios manda el plan del medio ironman, pues ya puestos…

Mi instinto y autoconocimiento (sic) me indicaron que entrenando bien la natación, la bicicleta lo que pudiera y alternar salidas de trail con los CxC y los del Trail Pirata me valdría. ¿Sería otra vez preso de mi megalomanía o, por fin, estaba haciendo las cosas bien?

Pues vamos a saldar cuentas con la Sierra del Guadarrama.

En Buitrago del Lozoya conseguí acabar mi primer medio ironman en un decente tiempo de 6h 21’. No me ahogué y sólo bebí unos 5 litros del embalse de Riosequillo (éxito absoluto) Aguanté sobre la bicicleta lluvia, granizo y 1.150 m de desnivel positivo con rampas hasta del 9%. Aguanté y me arrastré en una media maratón (6’28” de media total por km) donde la mitad del recorrido era por caminos y otros 400 m de desnivel. Yo creía que esto del triatlón era más señorito, pero no. Me acordé de alguien que me dijo tiempo atrás por guasap: “un medio planchaman con cuestas, como le gusta a nuestro Lidl” La madre que lo parió. Y más a mí por hacerle caso en algo. Terminé bastante vacío pero satisfecho. Tocaban cuatro días de descanso, diez para afinar el tema trail y otros tantos de relax. La cintilla bien, gracias.

Navacerrada. ¿A la cuarta irá la vencida? Obviamente, si hubiera/ese pensado en planes de entrenamiento y cosas técnicas no habría salido.

Me limité a ponerme a mi lugar, cosa que no es tan fácil de hacer, y pensar sólo en mis circunstancias: No me duele nada. Me ha dicho mi Chamán que mi cintilla aguantará sin problemas. Soy duro de mollera aunque tuerza el gesto. Estoy mucho más fuerte que cuando hice 80km el año pasado. Voy bien acompañado. Se sale de noche. No hay previsión de inclemencias meteorológicas.

Mi único miedo era el cansancio acumulado, esa fatiga que conoce el corredor de largas distancias. Esa puñetera fatiga que no da la cara pero te mina poco a poco, y si aparece de golpe te deja seco. El medio planchaman me había dado seguridad y moral, pero quizá me hubiese quemado más de lo que creía y habían pasado sólo 19 días; y entre medias mi estado cerril me había llevado a hacer el duro 10K de Piedrabuena en 44’.

Ese era mi miedo, pues uno de mis errores es que en la búsqueda de confianza hago más de lo que debo. Bueno, y había otra cuestión: ¿Tres CxC cada uno de su padre y de su madre juntos durante más de 24h? ¿Un psicorunner solitario como yo rodeado de cuerpas ensiladoras? ¿Nos inflaríamos a ostias? ¿Quién sobreviviría?

El resultado fue una gestión de los kilómetros improvisada pero casi perfecta. Como buena teoría de los vasos comunicantes, cuando uno estaba seco el otro se fortalecía. Cuando uno tenía desánimo salía uno optimista. Sólo hubo un momento de vacío total, antes de la Casa de la Pesca, cuando los tres pensábamos en todo lo malo a la vez, cuando la retirada o el fuera de control fue una sombra que empezó a tomar algo de cuerpo aunque nadie lo mencionase.

Creo que ha sido el único momento en todo el GTP en el que ejercí de Lidl al gritarle a Jorge que corriera, cuando yo ni siquiera podía (cuádriceps sobrecargados desde Rascafría) para así comernos volando los 2km que quedaban hasta el siguiente avituallamiento sin darle vueltas al coco.

Quitado ese momento, y a pesar del penar excesivo de los últimos 20km, todo fue lo mejor que pudo. Me dio rabia frenar al grupo por momentos, pues apareció la fatiga acumulada en mis cuádriceps, que sobrecargados desde antes de lo debido impidieron correr algunos tramos que hiciesen más llevadera la última noche y ganar algo de tiempo. Aunque, quizá, esa fuese una señal positiva para regular el ritmo y no reventar al final en el intento de bajar de 26h. Qué sabe nadie.

27 horacas 11 minutacos tienen difícil resumen: El gusto de correr acompañado como si fueses sólo. Las putas piedras. Hilera de frontales al cielo de La Maliciosa. Patadas a las putas piedras. Amanecer sin saber cuándo ha pasado la noche. Resbalones. Culadas. Qué bonito está el campo. Aniquilar avituallamientos. Nada de sueño. Chuminolas de cafeína. Rodillazos a las putas piedras (tengo un moratón en la tibia digno de estudio, con forma de menhir el majete) Recuerdos de getepés anteriores. Éste lo acabo. ¿Cuánto queda? El puto Lidl que no puede correr. La madre que parió la Casita de la Pesca. Catarsis. Luis habrá hecho ya los 60 con el miembro. Dolor en los cuádriceps. ¿Otra vez de noche? ¡Amos coño! El bilbaíno que nos orientó la bajada. Rumiar a fuego lento la llegada. Tortura psicológica. Navacerrada, ¡ostias! Meta. Sentirse libre de uno mismo.

No diré mucho más del GTP2013 (bastante rollo va) pues nada mejor puedo añadir a las dos crónicas previas de Quique y Jorge. Y porque me siento incapaz de reflejar las sensaciones que se viven en un reto de estas características y, como decía Jorge, las pequeñas historias personales que cada uno guarda dentro.

Sólo os aconsejo que miréis las caritas y los ojos de los tres CxC en la foto de meta.

Nunca veréis tres miembros juntos con la mirada tan limpia.
Foto de Kataverno.com

5 comentarios:

Daniel dijo...

La verdad es que esas caritas dicen bastante. Y demostrado queda que tanto ensilamiento e hidrátación post-entreno es bueno.
Felicidades a los CxCs.
Sds

mayayo oxigeno dijo...

Enhorabuena! Con graves secuelas neuronales, como pone de relieve la crónica, pero getepero al fin y al cabo. Bravo! Nos vemos el año que viene en la salida de Navacerrada, el 27 de JUnio, dorsal al pecho. Irrecuperables, los llaman :)

spanjaard dijo...

Ya tenéis otro reto por delante. Ser subSpanjaard.

Desde un cocedero de mariscos llamado Cascais, abraços y puntapiés en las canillas.

Héroes!

CorriendoporelCampo dijo...

¡Gracias a los tres!

mro.jabalí dijo...

Enhorabuena paisanos!!!
Menuda pasada!!!
Ya nos contaréis los secretos...
El problema en estos es casos es...¿y ahora qué...? Miedo me dáis..

Abrazos y muuucha admiración.