30 ene. 2011

La Bicicleta: un deporte más de penar que de regocijo

La frase de hoy ha sido la que ponemos en el título: "La Bicicleta: un deporte más de penar que de regocijo".
El perfil no era del todo exigente, pero nuestros culos (el de Luis y el mío) no están (ni por genética, ni por entrenamiento) hechos para estar subidos a un sillín durante dos horitas... al menos de momento. El de Jorge (el culo) es otra cosa... como siempre lo vemos al ir detrás de él continuamente... Es un culo de campeonato, de los que sirven para cuatro piernas...
A pesar de todo, lo hemos pasado en grande. Nos han pasado bastantes biciclistas de un grupo muy conjuntado y con muy buena pinta: las tortugas verdes. Al final he distinguido entre ellos a Julián (el de la Virgen de la Pasión, Hermandad de Semana Santa de la que Paco (Vargas) es su Hermano Mayor. El caso es hacer penitencia... ¡Qué obsesión!
Luis nos ha hecho parar para hacer sus cosillas (y lo de cosillas no lo pongo por poner...)


¡A ver si la próxima vienes meao, hermoso! Así no tienes que estar buscando 10 minutos...
 Nos ha dado tiempo a hacer el gamba, como siempre.

Lo difícil fue cruzar el río. Menos mal que pesamos y las ruedas siempre tocaron tierra
Y a hacer la típica foto en la que Luisito pone sus dos dedicos de rigor


Lo de siempre. Entre que llegamos, nos preparamos, hacemos la mitad de la ruta, paramos a comernos unas mandarinillas y unos frutos secos, hacemos el camino de vuelta y llegamos al sitio de partida se nos pasa el tiempo volando y en cuanto terminamos estamos pensando cuándo será la próxima vez que saldremos.
La semana que viene, al parecer, vamos a darle a las piernas sin pedales. A embarrarnos hasta las tetas...
¿Quién se anima?

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡¡Pero qué bonito lo pasáis!!
Oye, que te ha quedao campestre del tó el blog. Me encanta. Mejor que negro, dónde va a parar.
María.