1 feb. 2011

De cómo nuestro héroe abre una nueva ruta denominada "la tan histórica como puta rutilla de los cojones del moro"

Como quedamos el pasado fin de semana en salir el domingo próximo a correr como cervatillos por esos montes de Dios esta mañana me he puesto el atuendo de conquistar y me he echado a los caminos abriendo una nueva rutilla a la que denomino "la tan histórica como puta rutilla de los cojones del moro". Por favor no confundir con aquella otra de "la ruta del moro de los cojones" de la que quizá os hable en otro momento.
Al grano que es gerundio.
Salgo de la residencia de los Ureña Ramos en dirección al puto campo, es decir, por detrás. Enfillo así, sin anestesia ni nada la subidilla a la cantera de Horcisa y me percato de que el camino empieza a ponerse parriba mucho antes de lo que yo creía.
Sin resuello pero con la satisfacción del deber cumplido hago cima y me lanzo a un vertiginoso descenso que me lleva por dos veces consecutivas al borde del esmorre pero las Salomon hacen su trabajo y me mantienen en la vertical a pesar del barro.  A partir de aquí inicio una subida a Alarcos pero por mitad del monte, por el bello sendero que muestra la imagen.


Una vez llegados a la cima y sin tener que alertar a ningún servicio de urgencia me lanzo de nuevo hacia abajo como si me persiguieran.
Una vez abajo la cordura exigía que me fuera para casa pero como uno no se caracteriza precisamente por su cordura dije ¡qué coño! y me fui hacia el puente viejo de Alarcos donde el pasado domingo en bici os conté que había una bonita senda que subía al cerro.
Bien. Si normalmente estos senderos ascendente de lejos parecen menos de lo que son pero una vez en faena dices no era pa tanto, este no sólo sí era pa tanto sino que además me cago en sus putos muertos uno a uno. No digo más.
Sin piernas, ni resuello, ni honra, ni ganas de na llego a la cima y, ahora sí, enfilo por la carreterita -bendita horizontalidad- hacia casa. Una hora y cinco minutos después de salir y once kilómetros en la riñonera  llego a casa.
El domingo os espero. Traeros las zapatillas de patear barro y los gemelos de competición que la cosa es seria.

4 comentarios:

Quique, Jorge y Luis dijo...

¡Jesúsmaríayjosé! Y yo con el ojal todavía débil. Estamos perdidos.

Quique, Jorge y Luis dijo...

Por cierto, quedamos a las 9 am que si no me linchan.

Anónimo dijo...

Miedo me está dando y... cuanto más miedo, más gustico... ¡Qué vicio!
Quique

Anónimo dijo...

Pero qué animales que sois!!
Menos mal que os ha dao por correr...
María.