18 abr. 2012

X Carrera por Montaña de Cuenca

Ya han pasado tres días desde que corrimos la X Carrera por Montaña de Cuenca.

He tenido que esperar un poco para evitar que me dijerais que estoy loco, porque vine con las pilas puestas de tal manera que pensaba que el año que viene no solo tendría que correrla, sino ganarla. Se me olvidaba que el primero ( Miguel Caballero ) llegó dos horas y dieciséis minutos antes que yo a la línea de meta. Al parecer lleva un plan de entrenamiento más serio que el mío. Yo salgo y corro (unas veces más deprisa y otras más despacio, según me dice -y deja- la cuerpa).

Ahora, más tranquilo y reposado, pienso un poco mejor.

Sé que no hace falta que pase un año para poder ganar a Miguel Caballero. De hecho, estoy seguro de que este año no me ha ganado, como mucho me habrá empatado. Al menos, en disfrutar de la carrera. Yo lo he pasado en grande durante casi cinco horas y él -el pobre- no ha llegado ni a tres…

Es cierto que acudía con más miedo que vergüenza. Los días de antes recordaba que en esta misma carrera (aunque en su versión corta) nos estrenábamos el año pasado en esto de las carreras de montaña, que tardamos unas dos horas y cuarenta minutos en completarla y que la misma se nos había hecho tan dura como bonita. No estaba seguro de pasar el corte de las tres horas en el kilómetro 15.3 o si tendría suficiente con las seis horas que daba la organización para recorrer los 32 km de sube y baja sin parar.

Cuando el sábado por la tarde Jorge, Luis y yo llegamos al briefing (o sesión informativa, que diríamos en mi pueblo) comprobamos lo mismo que el año anterior: para correr bien por montaña hay que ser calvo (o en su defecto raparse) y tener los pómulos como Mick Jagger después de tres meses de huelga de hambre. Será moda, pero en el briefing había una sorprendente proporción de calvos enjutos. También acongojaba un poco eso de verlos equipados, con ropas de marca muy marcadas (tanto por letras, como por músculos) de la Selección Región de Murcia de Montaña, Federacio Balear De Muntanya, Selección Aragonesa, Selección Andaluza,  Seleccio Catalana Curses De Muntanya-FEEC

Y nosotros, que solo somos grandes bebedores de cerveza a cholón, comedores de campeonato y trasnochadores del copón –una buena selección, eso sí– compartiríamos senda, campo y recorrido con aquellas fieras.

Como no podía ser de otra forma, después de la sesión informativa y por llevar la contraria, nos fuimos a hidratarnos convenientemente a base de cañas de cerveza inmejorablemente tiradas y a alimentarnos a base de carbohidratos de baja calidad e ínfimo precio. Nos fuimos a un restaurante chino, sabiendo que ahí no fallaríamos. Todos son iguales. Quienes fallaron fueron ellos cuando nos preguntaron si queríamos algo de postre y les dijimos: “Sí, haga Ud. el favor de traernos la carta nuevamente, que cenaremos otra vez”. Se les pusieron ojos de occidental cuando vieron los fideos y tallarines chinos, el pollo con almendras, verduras, pato pequinés y demás etcéteras que éramos capaces de engullir.


Después, teniendo en cuenta que era temprano, nos vimos obligados a tomar una copita (yo cerveza, por mi respeto hacia la prueba) en un garito de esos que nos sabes si es un café, un bar de copas, de cañas, un bingo o una sala de fiestas (de los que nos gustan a nosotros; de los que puedes entrar a las 13:00 h. y salir a las 6:00 h.). Fuimos prudentes y a las once y media estábamos en la cama como si nada.


Al día siguiente, ya los cuatro (Ramón acudió esa misma mañana, saliendo de Ciudad Real a las 4:30 de la madrugada) fuimos a desayunar a las inmediaciones de la salida con mucho tiempo de antelación (una media hora antes de que empezara la carrera). Café con leche y churros (porras, para los puristas; de los grandes, vamos) ¡Claro! Las miradas a nuestro alrededor parecían de carnaval: con ojos muy grandes y boca muy pequeña.

Calenté unos cinco minutos escasos y a correr (8:30 a.m). Los otros tres corricamperos saldrían 15 minutos después para correr la corta.

Desde ese momento empecé a disfrutar y no paré hasta la línea de meta.

Desde el principio coincidí con unos tipos muy majos de GRUP DE MUNTANYA MONOVER, JOSE FRANCISCO LEAL FERNÁNDEZ y ALBERTO RICO DELTELL (lo pongo así, con los nombres completos, por si les da por teclearse en San Google y se encuentran aquí algún día) y entre los tres fuimos tirando unos de otros hasta completar todo el recorrido. El pobre Alberto (apodado “Campana”, para más señas) había pasado una noche de perros y hasta tuvo que aliviar el estómago en mitad de carrera para poder continuar. Pensó en abandonar en el punto de control intermedio, pero siguió con un par hasta ver el cartel de META. Quizá José y yo podríamos haber ido durante la segunda mitad de la carrera más rápido que Alberto como consecuencia de su estado, pero no merecía la pena. Jose, que era el que más fuerte iba durante toda la carrera tuvo un susto en la última parte (en forma de pinchazo en el abductor). Yo que fui bien durante la primera mitad (pasamos el control del km. 15.3 en dos horitas), me encontraba eufórico en la segunda. Nos ayudamos unos a otros, nos esperábamos, tirábamos cuando nos encontrábamos mejor, animábamos al que iba peor… En fin, un gustazo compartir una carrera tan bonita, con unos paisajes impresionantes y con tipos que, como yo, daban más importancia al fondo que al tiempo. (Si no vas a ganar, céntrate en disfrutar)

José Francisco a mi izquierda, Alberto a la derecha

Recorrimos sendas preciosas, cruzamos el río varias veces, atravesamos bosques, nos acercábamos y nos alejábamos de Cuenca, subiendo y bajando sin parar, por escalones, puentes, piedra… hasta tuvimos que agarrarnos a unas cuerdas para hacer rappel y cubrir un desnivel en mitad del recorrido. ¡Impresionante!


La organización también fue excelente. En los avituallamientos teníamos agua, isotónica, orejones, dátiles, ciruelas pasas, plátanos, naranjas, barritas energéticas y geles (menos mal que no había jamón y caldito calentito; no hubiera terminado nunca ). Además, tanto los puestos de avituallamiento como los médicos estaban estratégicamente colocados (justo donde podías necesitarlos, donde venía un gran esfuerzo o donde había algún peligro de caída) Los voluntarios no paraban de animar…

No sé si sería el paisaje, los compañeros, la organización, la temperatura, el ritmo… pero yo no llegué a sufrir en ningún momento. Disfruté, disfruté y disfruté.

Cuando llegué a meta, me esperaban los otros tres corricamperos que habían terminado muy bien su carrera (Ramón tardó 1:45, Jorge 2:11 y Luis 2:12), reduciendo con creces los tiempos y aumentando las sensaciones positivas del año anterior.


Ducha, bocata de la organización (no nos quedamos a la paella que ofrecían para llegar a casa cuanto antes), otro bocata a la salida de Cuenca, carretera y manta.

El año que viene corremos la larga los cuatro (y quien se apunte).

¡Que tiemblen Miguel Caballero y los calvos enjutos!

9 comentarios:

spanjaard dijo...

Acorde con la crónica.
Me he levantado y he prorrumpido en aplausos cuando leía la astracanada en el chino. Sí señor. Se repite de todo. Ni licor ni chupito: ¡doble de pollo al limón!

Además has dado con una clave sin quererlo, quizá. Los primeros solo sirven para ir desbrozando el terreno. Lástima no arrastraran más los pies o apisonaran más algunas senda. Esos ni disfrutan ni nada.

Ah, Luis es el único que corre más o menos sin hacer sandeces. Los otros dos ¿sois de algún grupo de mimo? ¿Por qué levantáis las braceras y perniles así?

Dios os guarde el saque. Muchos, muchísimos años.

Nos vemos.
SPJ

Kike dijo...

Los tuercelindes ya cumplimos uno de los requisitos para correr por la montaña. Lo de los pómulos de Mick Jagger, estamos a ver si fichamos a Mario Vaquerizo para ver cómo se hace...

Por cierto, despacico con los almuerzos que os pegáis! :)

Anónimo dijo...

Lo de recorrimos sendas preciosas, cruzamos el río, etc, etc, te ha quedado un poco cursi, pero debe ser por tanto aire puro. Eso no puede ser bueno.
Por lo demás plas, plas, plas!!. Me tenéis flipando, no pensaba que vuestra locura de corriendo por el campo os iba a llevar tan lejos.
Bea.

Marisol dijo...

Enhorabuena a los "carreristas"!!!

Anónimo dijo...

El secreto para haber evolucionado tanto en este tiempo corriendo está en la nutrición pre-carrera y en la reposición de electrolitros de después que tan bien practicais. Seguid asi.
Dani.

CorriendoporelCampo dijo...

Entonces... intentaremos seguir evolucionando, al menos en lo que a lo gastronómico se refiere. Lo de correr más o mejor, ya es más difícil. ¡Gracias por pasar por aquí, Dani!

CorriendoporelCampo dijo...

Beatriz, Marisol, muchas gracias por vuestros ánimos! Da gusto ver que siempre estáis por aquí!
Kike, los tuercelindes sois unos fenómenos en lo que os pongáis, con pelo y sin él!
Spanjaard, aunque tienes el anca en salmuera, podríamos quedar para una fiesta de correr, comer y beber, pero sin correr...

miguelflor dijo...

Mira que no haber leido tu crónica hasta ahora, lo que me había perdido, desde luego que has disfrutado de una carrera mas que dura, los de enjutos lo he entendido a la primera a mi me pasa lo miso cuando me cruzo con estos semiguepardos montañeros. Desde luego que tenía que ficharte la organización de la carrera para promocionarla. Enhorabuena por ser finisher disfrutando que no es poco.

El año que viene, tengo que ir si o sí, ya lo llevo diciendo dos años pero este me has convencido. A ver si nos vemos Quique.

CorriendoporelCampo dijo...

Miguel, es una carrera que no puedes perderte. Es preciosa! A ver si coincidimos en alguna y, si no, en la de Cuenca el año que viene fijo!
Ya he visto que tienes tu fascitis controlada. Me alegro mucho!