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15 mar 2015

Corricollano. Llegamos, vimos y vencimos



Pero sólo porque no era una carrera y porque, además, correr era lo de menos.

El domingo pudimos disfrutar de la hospitalidad del Corricollano, ese club que lo mismo obtiene resultados inmejorables en maratón, manda a diez personas a los 101 de Ronda o se marca un cocido para trescientos amigos y conocidos. Así, sin alharacas. Habían organizado una salida de amigos por la Dehesa Boyal de Puertollano, un paraje magnífico para triscar, pasear o montar en bicicleta, y hacer entrega a continuación de los corrijotes, los premios anuales del club.

Llegamos prontito después de recoger borrachos por las cunetas, a uno directamente en una rotonda. Día soleado y temperatura inmejorable para esto del correr por el campo, en el punto de no estar seguro de si te llevas los guantes o si te pones una capa más: en Puertollano o Ciudad Real eso significa que no debes hacerlo.



Durante un par de horas vimos gentes disfrutando al echar un rato en el monte con amigos, conocidos o simplemente con otras personas con las que se comparte afición. Entre ellos había un espécimen de corredor de esos que todos aspiramos llegar a ser cuando seamos mayores: setenta y muchos, con cuerpo para seguir haciéndose sus dos horitas y con las ganas suficientes como para no recortar ni diez metros. “Yo sigo por donde vaya Julio”, decía. De existir y haber tenido esta afición, el hombretón de La Solana no sería muy diferente. Vuelve uno a casa con un par de cosas claras.

Y vencimos porque al llegar nos agasajaron sin tino ni merecimiento. Todo eran cosas ricas que no tenían fin. Choche estuvo pendiente de que no nos faltaran botellines (“que se los bebe JAN…”, pensaba Miguel; “allá él si me los bebo”, pensaba JAN) y la nueva presidenta fue muy simpática y estuvo muy acertada en su intervención (esto lo digo en el necesario tono institucional que caracteriza las relaciones entre clubes).





El último mohicano



Lo que más me gustó a mi fueron los premios. Con ellos corricollano distingue a algunos de sus miembros (con perdón) por sus méritos, de los de competir y también de los de otro tipo. Estos segundos son más importantes que los primeros en un club deportivo: sin lograr buenas marcas un club puede seguir siendo un buen sitio para estar, al que pertenecer, pero sin buenos compañeros no dura ni un suspiro. A uno de ellos le mencionaron por haber acompañado durante varias horas al amigo lesionado, o deshidaratado, o lo que fuera, en un ultra trail de montaña. De eso se trata, claro. Bueno, y luego está Luismi, que reúne los dos tipos de méritos y además es un cachondo, así que su diploma estaba cantado. 





El resumen podría ser: a mi se me saltaron un poco las lágrimas por lo emotivo, Quique creía que algún premio le iba a tocar a él y Jorge no estaba pero se acuerda.




12 dic 2014

La III IKENONA será por BEATRIZ (CxB)

Ya os hemos dicho AQUÍ que el próximo viernes 19 de diciembre a las 22:00 horas celebramos en Poblete nuestra III IKENONA (Ilusionante Kedada Noctura Navideña).

Y este año, servirá para poner el broche de oro para nuestra actividad estrella de este año 2014: CORRIENDO POR BEATRIZ.

Sofía Nevado nos pidió que lo contáramos en CRTv. Y así lo hemos hecho. Aquí os lo enseñamos.


Animaos a venir a correr o a andar con nosotros y, sobre todo, colaborad con Beatriz durante los últimos días de CxB.

¡Muchas Gracias!

Nos vemos el viernes 19.


7 ago 2014

Un fin de semana a la carrera: El Escorial - Cercedilla - Puerto de Navacerrada - Miraflores de la Sierra


Este fin de semana ha sido la rehostia. Así, sin paliativos.

MANU (nuestro CxC más heavy-metal) quiso que nos diéramos un largo paseo por la sierra madrileña a modo de entrenamiento, aperitivo o ensayo general antes del lío del Mont Blanc. 

Y nosotros, que somos de personalidad débil, dijimos que sí a la primera. 

JORGE y yo teníamos que ir para acompasar ritmos, limar asperezas atléticas con determinadas partes de nuestra anatomía y comprobar si estamos haciendo bien las pocas cosas que hacemos de cara al UTMB.

LUIS tenía que venir porque le encanta recorrer nuevas rutas y, además, porque una de las programadas sería la de la CUERDA LARGA, una de ésas que se le meten en la cabeza manteniéndolo en vilo hasta que consigue hacerla. Una "luisada", vamos.

RAMÓN necesitaba, por fin, reencontrarse con los miembros "originales" de CxC después de un tiempo "desaparecido" y los miembros "originales" necesitaban al muchacho de los enormes gemelos trillizos para meterlo en vereda y mantener el grupo compacto y bien peinado.

Los demás no podían venir. Ellos pasarían envidia y nosotros los echaríamos de menos.

Por otra parte, Manu había invitado a más amigos. A MARIAN, una corredora del "Tierra Trágame", una "Woman WindXtrem", de las que da gusto ver subir como una "cabrilla" por los sitios más escarpados y bajar como flotando entre las piedras como si no le costase en absoluto. Y Marian había traído a ALBERTO para que nos acompañara el primer día, un neófito en lo de correr por la montaña, pero todo un experto biciclista de "enduro" (de esos que da miedo ver cuando se tiran monte abajo como si no tuvieran frenos, ni mujer que dejar viuda).

El segundo día, vendría JAVIER, otro amigo de Manu que se está adentrando en las distancias más largas por la montaña.

Jorge, Luis y yo llegaríamos a Madrid el jueves por la noche. Así no tendríamos que madrugar tanto. Risas, chascarrillos de los de siempre y unas hamburguesas riquísimas en "Alfredo´s Barbacoa", regadas con tres medios litros de cerveza fresquita y un gin-tónic después en "The Red Lion" que nos pillaba de paso antes de dormir. 

De los excesos nos acordaríamos al día siguiente... Y menos mal que no me dejaron pedir el "lomo alto de cebón 500 g"... 

01/08/2014: El Escorial - Cercedilla: 50 km. 2.250 m. D+

El viernes temprano llegábamos a Miraflores de la Sierra (lugar donde terminaríamos la última etapa) para dejar nuestro coche allí y subirnos en el de Manu hasta Cercedilla para encontrarnos con Marian y Alberto y allí coger un tren que nos llevara a El Escorial, inicio de la aventura del fin de semana.

Llegamos cinco minutos tarde, perdimos el tren y trastocamos absolutamente los planes del día. Ahora tendríamos que ir en coche a El Escorial. Las caras de Marian y Alberto no podían ser más explícitas. Nos querían matar, aunque su educación les obligó a forzar la sonrisa y decir "no pasa nada". Veían por primera vez a los CxC y eso impresiona (desde un punto de vista negativo, claro)

Empezamos la ruta y, sin saber muy bien por qué (no nos acordábamos de las cervezas, ni del gin-tónic) Luis y yo comenzamos a sudar de lo lindo nada más echar a andar. Los demás iban subiendo normalmente y nosotros echábamos el higadillo a cada zancada. En el km. 3 tuvimos que decir a los demás que siguieran, que nosotros subiríamos más despacio. Luis comenzaba a ponerse blanco y yo, aunque no me veía, me notaba amarillo limón, tirando a azul cadáver. Luis comenzó a vomitar hasta la primera papilla que tomó de niño. Yo no quería vomitar, pero me mareaba. Él dijo que se "rajaba", que se iba al coche. ¡No llevábamos ni 4 km.! Yo notaba que me moría a rajas, pero si lo decía tendríamos que irnos los dos, así que puse cara de hermano mayor y dije: "Luis, hazme caso. Vamos a parar un poco. Yo me quedo contigo (como si me estuviera sacrificando, cuando en realidad no tenía fuerzas ni para dar un paso más). Comemos algo y seguimos". Luis dejó su mente en blanco y se entregó, poniéndose en modo "dime-lo-que-tengo-que-hacer,-que-yo-lo-hago".

En cinco minutos estábamos subiendo otra vez con más pena que gloria. A partir de ese momento todo fue a mejor. Subimos unos 700 metros de desnivel positivo y, una vez arriba, las cosas empezaron a verse de otra forma...
No es que Luis sea un "montaje" es que estaba desorientado
Hasta que nos perdimos y nos volvimos a perder y subimos y bajamos y volvimos a subir... Toda una aventura en la que lo pasamos en grande.
El hombre que "sus robaba" los caballos
Vimos caballos, refugios de montaña, un búnker... Así hasta que llegamos al Puerto de Guadarrama y su asador El Alto del León, donde repusimos fuerzas para seguir hasta nuestro destino: Cercedilla.
Al lado del búnker
Marian y Alberto, que al adelantarse un poco no se habían perdido y habían hecho menos km que nosotros, decidieron alargar un poco más y pasar por la Peñota para ir a Cercedilla. Así les saldrían unos 36-39 km.

Nosotros teníamos que seguir el GR 10, después un ramal señalado con marcas verdes y, posteriormente, el PR 30 que nos llevaría directamente a Cercedilla. Sin embargo, nos dio por perdernos otra vez y empezamos a subir, como si no costara, hasta que nos dimos cuenta de que íbamos camino de La Peñota. Así que tuvimos que desandar lo andado y bajar lo que habíamos subido hasta encontrar el ramal correcto y dirigirnos hasta nuestro destino. 

Al final, después de los despuéses, 50 km y unos 2.250 m D+ para nuestras piernas que, aunque algo cansadas, habían respondido a la perfección a pesar incluso de que las de Luis y las mías creyeron morir a solo cuatro kilómetros de empezar. 
Ya en Cercedilla, recién llegados.
Al llegar nos esperaba Ramón (Oh, Lidl) que nos pidió una cervezas fresquitas y unas tapas para que esperáramos a que llegaran Marian y Alberto. Mientras, mirábamos el cielo gris sobre nuestras cabezas. Eran las nueve y no nos apetecía dormir al raso por si nos pillaba la lluvia que ya hizo acto de presencia cuando estábamos perdidos. Finalmente, Marian, Alberto y Ramón harían vivac en las Dehesas de Cercedilla y nosotros cuatro (Luis, Manu, Jorge y yo) estiraríamos las patas en el Hostal Longinos El Aribel, un hostalito muy majo, limpito y a buen precio justo al lado de la estación. 

Había que cenar. Ramón tendría que acercar a los que tenían el coche en El Escorial (Manu y Marian) y Alberto iría a buscar sitio para hacer vivac. Pero teníamos hambre, mucha hambre.

Así que sin ducharnos, con un simple cambio de camiseta y con la ayuda de las toallitas húmedas nos aseamos lo que pudimos para entrar en el  Restaurante Cambalache, un italiano que nos había recomendado un señor del pueblo. Al principio, cuando nos vieron llegar nos quisieron "colocar" en la calle, a lo que nos negamos. Nos acomodaron en la zona interior y nos sirvieron una rica cena, aunque no lo suficientemente abundante para el hambre que llevábamos. 
Esperando la cena. Y los dedicos de Luis...
La cosa se alargó y, entre pitos y flautas, debimos estar allí unas dos horas y media. Entre tanto, el bueno de Alberto ¡Dios Santo! casi nos arruina la noche (por no decir la vida) cuando nos dijo que comer jamón en una prueba deportiva era poco menos que "cagarla". No, joder, no... Eso no se hace en presencia de Jorge... Por un momento creí que Alberto moriría estrangulado. Menos mal que Jorge, a pesar de su amoralidad extrema, es un hombre respetuoso (bueno, eso y que estaba enfrascado en sus tortellini con salmón como un perrete hambriento y no hacía caso a nadie). La verdad es que echamos unas risas entre todos y lo pasamos en grande en un sitio agradable y con una comida bastante rica.

02/08/2014: Cercedilla - Puerto de Navacerrada. 23 km. 1400 m. D+

El día anterior habíamos hecho más kilómetros de la cuenta, así que el segundo día haríamos menos de lo previsto.

Comenzamos la jornada en Casa Cirilo, dónde estaban los que habían dormido al raso -Marian y Ramón- y Javier, que se incorporaría al grupo en esa jornada. Alberto se había marchado a pegarse un tute de campeonato en bici después de su estreno en lo de correr por montaña.

Antes de salir cargamos pilas con un bocadillo de tortilla francesa con jamón que nos supo a gloria, lo que nos proporcionó fuerzas y ánimos suficientes para ascender por la senda borbónica hasta llegar al puerto de la Fuenfría. Desde allí, bajamos por el arrastradero de troncos, haciendo en camino inverso del Gran Trail de Peñalara (GTP), lo que nos encantó al poder comprobar lo bonito que era ese mismo lugar que un año antes nos hizo resoplar cuando llevábamos unos 90 km en las patas. Después enlazamos con el GR. 10.1, llaneamos a buen ritmo entre bosques preciosos con una temperatura ideal hasta llegar al Puente de la Cantina, donde encontramos a un corredor herido al que tuvimos que auxiliar, utilizando por primera vez el betadine de mi botiquín (parece que jamás va a utilizarse, pero cuando pasa algo debe estar ahí).
Entra la Fuenfría y el puente de la Cantina
Después comenzamos a ascender sin parar hasta el Puerto de Cotos, donde hicimos una parada técnica en la famosa Venta Marcelino para echar una cervecita con limón y comer algo antes de seguir el ascenso por la Senda del Noruego hasta el Alto de Guarramillas, también conocido como Bola del Mundo.
Reponiendo electrolitos en Venta Marcelino
Servidora, Jorge, Ramón, Marian -en holograma- y Javier
Las piernas seguían frescas y fuertes, lo que nos hacía sonreír y pensar que no estábamos tal mal como nuestros cuerpos pueden aparentar.
Jorge, Ramón y Marian llegando a la Bola del Mundo
Una vez arriba, estuvimos moneando un rato, haciendo fotos y riéndonos como si no hubiéramos corrido en toda la mañana. 
La "escuadra" de Marian
El "trípode" de Ramón
La "cucaracha" de Manu 
Desde allí, Marian se puso al frente (una vez más) y nos llevó en un periquete hasta abajo en un frenético descenso "a cholón" por la pista de esquí. Cuando tocamos el cemento, miramos arriba buscando a Manu que se había quedado atrás. No se veía. Ni por la pista de esquí, ni por la que va haciendo eses, ni por la de cemento... Había desaparecido. Teníamos que verlo y no aparecía. Yo ya comenzaba a ver las zonas oscuras como si fueran el cuerpo de Manu -vestido de negro- tirado en el monte... Preocupados, Jorge y yo comenzamos a subir para ir en su busca, hasta que el muy desgraciao nos llamó desde abajo para preguntarnos cuándo llegábamos. Había cogido un camino mucho más suave para llegar a abajo, dándole tiempo a bajar mientras nosotros pensábamos qué haríamos con su cuerpo... ¡La madre que lo parió!

Al final nos salieron 23 km y 1400 metros D+

Ya todos juntos, menos Javi, que había quedado con su contraria, nos dirigimos a Venta Arias para reponer convenientemente las calorías perdidas. Albóndigas para Marian, bocadillo de lomo para Ramón, bocadillo de morcilla (y menuda morcilla) para Manu y judiones de la Granja para Jorge, para Luis y para mí.

Obsérvese el tamaño anormal de la morcilla comparado con el tamaño normal del reloj
Pronto estaríamos en el Albergue de Peñalara (antes incluso de que vinieran a abrirnos), echándonos en la misma puerta una mini-siesta que nos recompuso totalmente.

Cuerpas al sol en la puerta del albergue de Peñalara
Solo estábamos alojados nosotros. Nos instalamos, nos duchamos y nos fuimos al río a meter las piernas en el agua helada lo que nos dejó como nuevos para el siguiente día. 
Crioterapia barata
A las 20:30 comenzábamos a cenar en el Albergue una ensalada "con de to" y una estupenda ración de lasaña casera riquísima, pan, agua y postre lácteo de chocolate.

Antes de las 22:00 horas, con algo de luz entrando por la ventana, estábamos encamados y más anchos que largos.

03/08/2014: Puerto de Navacerrada-Miraflores de la Sierra: 28 km. 1000 m. D+

Domingo, 8:00 de la mañana. Desayuno en el Albergue de Peñalara. Pan, mantequilla, mermelada, bollería, galletas, café, cola-cao, leche... y al campo.

El principio fue matador. Había que subir los 400 metros de desnivel hasta Bola del Mundo (2.265 msnm) del tirón y sin calentar. Hacía frío y viento, pero allí comenzaba la ruta de la Cuerda Larga, la que tanto tiempo había querido hacer Luis.
Las antenas de Bola del Mundo
La ruta es una maravilla, de esas que te hacen sentir que estás en la montaña, sobre todo a nosotros que lo más alto que subimos es a 1300 msnm. 

El día estaba nublado y casi no nos dejaba ver lo impresionante del paisaje a ambos lados de la cuerda. En cuanto abría por algún lado, alguien decía: "¡Mira, mira, mira! ¡Qué bonito! ¡Impresionante!"
Qué bonita estampa, sino fuera por los CxC´s
Destrepando como si nada...
Manu nos iba explicando por dónde íbamos pasando (cerro de Valdemarín, Cabeza de Hierro Menor, Cabeza de Hierro Mayor, collado de las Zorras, Navahondilla, Bailanderos, collado de la Najarra) y qué teníamos a nuestro alrededor (la Pedriza a nuestra derecha se veía preciosa).

Entre tanto disfrute, también hubo tiempo para hacernos fotos, reirnos, comer, beber y (a pesar de su ineficacia en la reparación muscular inmediata) comer un jamón que nos supo a gloria.
Paradita para comer algo
Alegres y ufanos
Un "planking"
Un "saco de patatas"
Luis, al fondo, confundiéndose con el vértice geodésico
Una vez en el collado de la Najarra descendimos por un sendero muy disfrutón hasta el Puerto de la Morcuera, tanto que Ramón se despistó un poco, torciéndose el tobillo y dando con sus huesos en el suelo, rompiéndose las mallas un pelín e hiriéndose el orgullo más que el cuerpo.

Al llegar a la Morcura nos acordamos del avituallamiento del GTP del año pasado. Llegábamos allí al amanecer. Nos acordamos de la calurosa y cariñosa recepción por parte de Mercedes Rita Pels en el avituallamiento, de que a Jorge se le calló el jamón al suelo (lo que no impidió que nos lo comiéramos)... de momentos que se quedan grabados en la memoria de una prueba ultra con independencia de que puedan situarse con precisión en el mapa.

Ya solo quedaba bajar y bajar; primero por un sendero y después por pistas para evitar que el tobillo de Ramón volviera a fallar. Afortunadamente, nos seguíamos sintiendo enteros y fuertes (incluso un poco guapetes).

Pronto estábamos en Miraflores de la Sierra, fin de la etapa y de la aventura del fin de semana. 

Buscamos la parada del bus que llevaría a Manu hasta el Puerto de Navacerrada para recoger su coche. Allí mismo encontramos una fuente en la que metimos los pinreles para gozo y disfrute de éstos y del resto del cuerpo. Justo en frente había una pizzería, lo que nos facilitaba la labor de reponer fuerzas. 
Con los pies en remojo
Tres pizzas familiares (cuatro quesos, jamón y de no sé que con pimientos) para los seis, coca-colas y cervezas. 

El pobre Manu tuvo que coger el autobús antes de que salieran las pizzas, así que tuvimos que llevarle su parte a Casa Cirilo, donde estaba el coche de Marian y el de Ramón para distribuir equipajes y marcharnos cada uno a nuestra casa.

Gracias a Manu -al hambriento Manu en aquellos momentos- había transcurrido un fin de semana de los de recordar durante toda la vida, unos días de correr por el campo sin otro objetivo que disfrutar, con amigos, sin pretensiones, salvo la de llegar allí arriba o a la parte de aquel monte que se ve a lo lejos.

Ahora solo queda que pasen unos días hasta que llegue el 29 de agosto para enfrentarnos al que seguramente se convertirá en nuestro amigo, el Mont Blanc, con independencia de que nos ponga más o menos resistencia para ello. Haremos lo posible por conquistarlo con las armas que tenemos. No son muchas, pero son las nuestras: paciencia, constancia y humor para enfrentar los momentos duros -que sin duda llegarán- y para disfrutar de los buenos, esos que, al final, son los que quedan mejor grabados en nuestra memoria.






13 may 2014

¡FUENCALIENTE, qué hermosa eres!


Decía Marck Ajoufer que “la perspectiva es, en la vida, tan importante como, al menos, otras cosas igual de importantes, en la vida, que la perspectiva”. Y eso es así.

Sucede que, como pasa con otras cosas importantes, para sacar un provecho personal a la perspectiva es fundamental tener su poquito de autocrítica y eso es difícil. Ejemplo: Uno sale a correr al monte en solitud y regresa a casa pensándose un titán, un lebrel metamorfoseado en ser humano, un bicho mitológico nacido para devorar kilómetros al ritmo del mejor. Bien, tenemos la autoestima a la altura de los pelillos de la nariz de la Estatua de la Libertad.

Al día siguiente salimos de nuevo a trotar al monte, esta vez con unos “amigos”. Tres horas después te encuentras amagao debajo de un chaparro lamentando tu vituperable estado de forma y preguntándote cómo puedes pasar de promesa olímpica a mierdaseca en 24 horas.

Cuestión de perspectiva, mafren.

Personalmente, si me comparas con el charcutero del barrio de mi madre después de la calderetada de la Romería de San Isidro, soy un adonis, un atleta de superélite; si me enfrentas al Kilian Jornet aquel soy un mierdo así de alto.

Perspectiva de nuevo.

Eso nos pasó el pasado fin de semana a algunos ceporceses que nos vimos envueltos casi sin saber cómo, en una quedada correcampista tremenda. No solo la zona era espectacular, sino que la compañía era de esas que te ponen en tu sitio.

Los ceporceses no somos muy de comparar cuerpas porque normalmente salimos perdiendo, como a nivel intelectual tampoco semos unas lumbreras (menos el presidente, pero él suaviza el potencial de su psique con un permanente estado de semiausencia o, precisamente, sumido en alguna profunda reflexión en a saber qué idioma), cuando nos juntamos con otros tronchamontes nos dedicamos a decir tontás. Pero lo que vimos al bajarnos del auto en la zona de Fuencaliente nos minó la moral: unos gachós de impresión, enjutos pero fuertacos, de hipertrofia muscular evidente pero ágiles, vestidos de hoko pero con clase... Vamos que había un excampeón del mundo (del mundo entero, oiga) de Duatlón y un amiguete que hizo 9º en la general del Maratón de Sables... No digo más.

Y empezamos a triscar monte. Esta vez el trío CxC lo conformaban el conseguidor (Miguel Ángel), el figura (David Gutiérrez) y el nieto de la Orosia (pa serviles).

Fuencaliente no entiende de calentamientos y nuestros partenaires del pie contra monte tampoco, así que el primer kilómetro fue un subidón seguido de otro subidón para bajar un cortafuegos a cuchillo y volver a subir a lo bestia. Servidor no sabía si seguir penando a un ritmo que evidentemente no era el mío o echarme a llorar abrazao a un pino. Por delante Miguel y Guti avanzaban como jureles llevados por la corriente, como si no les costase a los cabrones. Menos mal que a los cimarrones que marcaban el ritmo les dio por parar a mear -al fin y al cabo deben ser humanos- y pude recobrar el aliento.

Yo soy diésel y sé que las subidas fuertes al principio me dejan listo de papeles, por lo que visto desde mi perspectiva no iba demasiado mal a pesar de ir echando el bofe. Miguel y Guti, al contrario, son gasolinas trucaos y no les cuesta ponerse a toda leche de inicio. Iban bien desde su visión del asunto. Perspectiva.

Como además la zona es un auténtico lujazo para el correcampismo, iban pasando los kilómetros. Lo de Fuencaliente es espectacular. Lo tenemos ahí, a una hora de la capital y es un auténtico paraíso donde se pueden encontrar desniveles importantes y paisajes maravillosos por los que correr. Pinar por aquí, sendero por allá, riachuelo que cruzamos y...

Cambio de perspectiva. A Miguel se le pone terco el intestino justo al llegar a la primera subida gorda. Yo veía cómo se iban los titanes corriendo hacia arriba y a mi colega por abajo sudando cicuta. Le espero, me dice que tiene que obrar y se para. Sigo para arriba andandito y le espero. Con medio kilo menos llega el fulano. A trotar a por los buenos.

Desde ahí la cosa cambió. Yo me fui encontrando mejor, como me suele pasar siempre y Miguel, a peor. A él le van más las subidas tendidas y largas que los cortafuegos y verse tan lejos de los demás le hizo pupita en la cabeza. Desde ahí y hasta el final de la ruta penó como el que se tragó las trébedes, pero supo sufrir y aprender una nueva lección. Y es que pocas veces de las que sales al monte a darte un buen tute no aprendes algo.

Terminó mal físicamente y moralmente tocado, justo al contrario que yo, que finalicé la etapa con alegría en las piernas y en el espíritu, convencido de que la Quijote Legend esa me la meriendo sí o sí. Cuestión de perspectivas.

Lo que no sabe Miguel es que no fue tan mal como él creía, sólo que esta vez le tocó sufrir atrás y para llevar esa carga hay que entrenarla. Si en vez de los compañeros con los que le tocó lidiar, hubiera ido con algún principiante habría terminado de los primeros y con mejores sensaciones haciendo el mismo tiempo. Perspectiva. Ahora le toca analizar dónde falló (quizá salió demasiado rápido), aprender la lección y tirar de manual de psicología, porque le va a tocar aguantarme durante 152 kilómetros dentro de tres semanas y eso es algo para lo que no todo el mundo está preparado. 

¿Que vamos a terminar la Quijote Legend esa?
Por supuesto. Y en muchos momentos tendrá que tirar él de mí y yo de él, y entre los dos tendremos que ofrecerle alguna ostieja al Lidl (Ramón) que también se viene aunque esté entrenando en secreto (?). Y lo vamos a pasar teta.

Perspectiva, amiguetes, ya lo decía el bueno de Mark Ajoufer.


Fotos cedidas por los asistentes, así en general...





2 may 2014

III Trail Batalla de Alarcos (TBA) 05-04-2014

Si, ya sé que hace casi un mes de esto, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Sí, ya sé que hay otras "crónicas" atrasadas, pero todo llegará. Ya, ya, por ejemplo la CORRETRAIL. Sí, que sería mejor "colgar" hoy una previa de la MINEROS TRAIL, pero de momento toca el TBA, el III TRAIL BATALLA DE ALARCOS:



Eran las siete de la mañana cuando bajaba de casa. Tenía que acompañar a Paco (el inconmensurable) para facilitarle el correr largo por el campo. El TBA tiene 50 kilómetros de cabo a rabo (con perdón), pero siendo un recorrido de ida y vuelta puede acortarse a voluntad del consumidor siempre que se cuente con un medio de retorno. En este caso Paco dejaría su coche en el kilómetro 22, más o menos, para que pudiera cortar antes y no se le atragantaran, ni mentalmente, tantos kilómetros. A pesar de su envergadura, Paco siempre ha sido un hombre prudente (pudiendo haber impuesto su criterio a base de tollinas). Allí podría dejar de correr o, si se viese con fuerzas, subir el cortafuegos hasta las antenas de Alcolea de Calatrava y alargar el recorrido con otros 3 km, acumulando unos cientos de metros más de desnivel.

A las ocho menos diez estábamos en Poblete, en la plaza de San Francisco. ¡Qué alegría! ¡Cuánta gente conocida! Casi todos amigos. De Poblete, Ciudad Real, Miguelturra, Puertollano, Toledo, Madrid... Hasta Santi Palillo vino ¡Qué alegría conocerle! Me lo presentó Canillas (otro fenómeno) al llegar. El grupo de los "Paquetes" cada vez acude con más miembros (c.p.) a la TBA, muchos de ellos repitiendo, como Paco (Sand), Pie Rojo, Canillas... Hasta estuvo alguien cuyo blog también seguimos con asiduidad: Francisco Delgado "YOKU" ("Las Crónicas del Buey Herido"), pero no nos dimos cuenta. Como en su blog sale en una foto sacando la lengua, no lo conocimos. Amigo, o metes la lengua en las fotos o la sacas en las carreras. De lo contrario, no podremos saludarte ni felicitarte por tu blog.   

También vinieron nuestros amigos, Luis Arribas (el corredor, escritor y archiconocido bloguero SPANJAARD), el no menos prolijo Manu García (sí, el que será nuestro compañero de fatigas en el UTMB, filósofo y escritor del blog "Remontando por la Vida") y Anne Souplet, la francesa de la eterna sonrisa. ¡Ah! y Rafa, un tipo cuya foto podría adornar sin problemas la definición de "cachondo mental". Mu salao, sí señor.
Foto: Carlos Velayos

Pronto cogimos los dorsales de la no-carrera. Allí estaban Paco y Marín, que por cierto ya puede empezar a correr después del sustillo que se llevó hace unos meses. ¡Nos alegramos mucho todos, Marín!
Foto: Carlos Velayos
Iván Palero (la cabeza del TBA) cogió el altavoz y nos dijo las cuatro instrucciones de rigor para que todo saliese -como salió- a las mil maravillas.

A las 8:14 más o menos salíamos en busca del cerro de Alarcos.

El día era gris, con niebla y una ligera llovizna. La humedad del ambiente era alta, muy alta. El sudor hacía acto de presencia casi en los primeros pasos. Y, a pesar de todo, el día era absolutamente espectacular. Los verdes eran magníficos. Los grises del cielo, desde el plata al plomo, pasando por perlas y blancos rotos. Incipientes flores. El suelo blando, esponjoso, para cuidar nuestras articulaciones. La temperatura ideal. La compañía inmejorable.

Y pasaban los kilómetros entre admiraciones, exclamaciones y expresiones tales como "¡Qué bonito está el campo!" "¡Vaya día!" "¡Espectacular!" "¡Impresionante!"

La "cantera", la ermita de Alarcos, el puente, la vía pecuaria, la laguna de la Posadilla, el cruce con la carretera de Alcolea a Corral...
M. Ángel. Foto: Carlos Velayos
Luis Arribas. Foto: Carlos Velayos
Quique Gª. Foto: Carlos Velayos
Luis Arroyo. Foto: Carlos Velayos
Y seguían pasando kilómetros entre avituallamientos con agua, isotónica, gominolas, fruta, frutos secos (¡en una no-carrera gratis!).
Luis Arribas ensilando. Foto: Carlos Velayos
De izqd a dcha: Luis, Rafa, Anne, Manu, Iván, Miguel. Foto: Carlos Velayos

Volcán de Peñarroya, laguna del mismo nombre, Valtravieso, caballos cruzando entre la niebla, la Cañada Real Soriana...
Caballos. Foto: Toty
Nosotros íbamos en grupillo desde un principio, tirando unos u otros dependiendo de las fuerzas, las ganas o las sensaciones de cada uno. Sin embargo, cuando alguno se descolgaba por delante, esperaba. Y si lo hacía por detrás era esperado. Camaradería CxC. El grupo estaba formado por Miguel Ángel, José Antonio Nieto, Luis Arribas y el menda lerenda.

Por detrás quedaban Luis (el Presi), su cuñadísimo (José Luis "el Pelu") y Paco (para intentar hacer la mitad y, por tanto, su MMP en distancia. El tiempo es lo de menos...) en compañía de Adrián (el rey del "descalcismo"). Jorge se quedó en casa con fiebre, dolor de garganta y de alma por no poder acompañarnos (bueno... y una mala leche descomunal).
Adríán, Paco y Nicco. 3 fenómenos. Foto: Toty
José Luis, "el Pelu". Foto: Carmen Briñas
Pronto llegarían los caminos públicos de Alcolea, el cortafuegos -desde hace poco llamado "Cortafuegos Miguel Casado"), las antenas y unas vistas impresionantes.
El cortafuegos visto desde arriba por Toty
Al final, Paco y Adrián subirán el cortafuegos. Adrián, además, decide ir a por los segundos veinticinco kilómetros de la vuelta con sus sandalias.

A partir de aquí, todo igual, pero al revés. Camino de vuelta para repetir sensaciones inmejorables, preciosos paisajes y magnífica compañía.

Además, en la subida a Peñarroya nos unimos a Miguel Martín Illescas y Alfredo Romero, no separándonos en lo que quedaba de carrera, salvo en la subida a Alarcos en la que Miguel, por eso de estirar las piernas, nos sacó tres minutillos, esperándonos en la fuente para encarar los últimos kilómetros, ya en bajada, hasta el pueblo.
Quique, Alfredo, Miguel, J. Antonio y Luis.
M. Ángel haciendo la foto.

Entrando en meta. Foto: Carlos Velallos
En definitiva, una no-carrera preciosa. Diez al recorrido. Diez a la organización. Diez al ambiente. Diez a la una, diez a las dos, diez a las tres.

Y después... Migas, paella, queso, choricito, cerveza... Y charla.
Guti y Jorge no corrieron, pero comieron y bebieron
Con el Presi y con Santi Palillo.
Por cierto, la luz cenital me viene muy mal
Con Paco y Luis Arribas.
Aunque Arribas esté ensimismado en su ensile cervecero vinatero
Y todos contentos. Hasta los niños.

Y para agradecer el esfuerzo a Iván Palero, le regalamos un jamón y un cuchillo grabado con la leyenda TBA 2014.
Foto: Carlos Velayos
Y después, café, licores, copas y más charla...

 



Gracias por todo Iván. Y gracias al resto que hicieron posible un día tan especial.

Si queréis ver el recorrido en wikiloc, podéis PINCHAR AQUÍ, pero lo mejor será que vengáis el año que viene para que nadie tenga que contároslo.