8 sept 2011

XXXIV Medio Maratón Ciudad Real-Torralba de Calatrava


Tal y como os decíamos en la entrada anterior, este domingo (04/09/2011) nos hemos metido entre pecho y espalda los 21 km. 97,5 m. de la "XXXIV Medio Maratón Ciudad Real-Torralba de Calatrava", la tercera más antigua de España y la decana de Castilla-La Mancha.

No teníamos grandes aspiraciones. De esa manera evitamos grandes descalabros.

Decidimos correrla simplemente por cómo es: tremendamente aburrida ("cansina", que dirían los Tuercelindes).

Pensamos que nos serviría para preparar el Quixote Maratón del 30 de octubre en Ciudad Real. Meteríamos más kilómetros de competición y, sobre todo, prepararíamos la cabeza, ese elemento imprescindible para recorrer 42 km 195 m. Todos los que han corrido el Quixote Maratón coinciden en que no es la mejor prueba para debutar. Al parecer, a pesar de ser absolutamente llana, se hace eterna, sobre todo los tramos de los polígonos industriales por los que discurre (su mayor parte) y el tramo de carretera que une Ciudad Real con Miguelturra, además de que esos suplicios se sufren por partida doble al ser dos vueltas al circuito. Además, en Miguelturra suele haber bastante más animación. Ya sabéis que los "churriegos" son únicos para el jolgorio, además de defensores a ultranza de su pueblo. Animan con música, cocinan gachas, hacen migas... y convierten la jornada en un día festivo. En definitiva, hacen pueblo y afición. Lástima que en Ciudad Real, siendo tan dignos, tan pijos y de tan buenas familias, no esté de moda animar en una carrera. Y eso que son "populares" (¡¡ups!!) . Como dice un amigo, "salvo para las procesiones...".

Bueno, pues eso, que la carrera de Ciudad Real a Torralba podría servirnos de referencia para el maratón por ser parecida en animación en su recorrido por la capital (5 km en los que no encuentras casi a nadie) y por el coñazo que supone recorrer el resto por una carretera recta hasta Carrión, atravesar el pueblo ante la sorprendida mirada de los carrioneros (que tampoco son la alegría de la huerta), continuando por otra carretera recta hasta Torralba. Ese último tramo se hace interminable. La torre de la iglesia de Torralba parece estar siempre, por mucho que corras, a la misma distancia, tanto que cuando llegas a la desviación para entrar en el pueblo y ves el punto kilométrico 19, no das crédito. "Ya estoy en Torralba y aún quedan 2 km", piensas.

A pesar de todo lo anterior, cuatro miembros (con perdón) del CDE CorriendoporelCampo -cuatro valientes- estábamos dispuestos a disfrutar del día, de la carrera y de lo que con ella viniese. Antes de salir vimos a los Tuercelindes, unos máquinas que terminaron la carrera en torno a 1 hora 25 minutos -¡tendrán "ansia viva"!-, a Felipe (y, después, a su simpática madre a la que, sin duda, conveceremos para que se haga del Club), a Pepe y a Santiago (Fondistas de Miguelturra; el primero un máquina que se zampa la media en 1 hora 27 minutos, estando mal...).

Nosotros éramos cuatro con tres actitudes distintas:

Ramón correría para medirse (recordemos que es nuestro fichaje estrella). Terminó en 1 hora y 35 minutos (4:32 min/km). Y con muy buenas sensaciones...

Jorge y yo nos habíamos propuesto terminar en menos de dos horas, metiéndole la distancia a nuestras lindas y queridas cuerpas. Yo terminé en 1 hora y 51 minutos (5:17 min/km) con mucha fuerza y magníficas sensaciones. Jorge tuvo que sufrir desde el kilómetro 12 como consecuencia de un pinchazo producido por un tirón en el psoas iliaco del día anterior cuando montaba en la piragua (quién nos mandará...). A pesar de eso, terminó contento por haber superado el sufrimiento durante nueve kilómetros, terminando en 1 hora y 59 minutos (5:39 min/km)

Un psoas iliaco como el de Jorge, pero sin lesión
Tori sabía que terminaría, aunque fuese a base de sobornos a los voluntarios para que le trasladasen en patines, bicicleta o burro-taxi. Como tiene más cabeza que Dios talento (que dice mi padre) se apretó los kilómetros en poco más de dos horas y cuarto (6:29 min/km) y eso que él solo corre cuando hay competeción. Lo de entrenar no va con él. Sólo practica ese juego (que no deporte) llamado padel.

Al final, como cualquier club que se precie, tuvimos nuestros admiradores y animadores en meta. Bueno, en este caso, admiradora-animadora. Aprovechando que la carrera terminaba en su pueblo, Angélica quiso estar ahí (imagino que para reirse un rato). Desde aquí le damos las gracias por el detalle y por hacernos la foto que recoge el momento en el que los cuatro integrantes del club nos reuníamos nuevamente tras la prueba.


Después, piscina, relax y cada uno a su casa. Seguiremos entrenando, si no para rebajar marcas, para sufrir menos y disfrutar más.
Ya salimos como club en los "papeles"

4 sept 2011

V RAID DEPORTIVO VILLA DE MIGUELTURRA


Hoy (03/09/2011) hemos participado en el "V Raid Deportivo Villa de Miguelturra", una prueba organizada por el Club SADEN y el Ayuntamiento de Miguelturra a través del Patronato Municipal de Deportes. Además, cuenta con la colaboración de Entrevolcanes, empresa de turismo activo de Castilla La- Mancha, y la asociación Peralvillo Aldea Ecológica. Según indicaba la organización, el objetivo de este raid "no es hacer de él una prueba de alto nivel nacional o que puntúe para el campeonato de España, simplemente se trata de iniciar a todas aquellas personas que lo deseen a probar otro tipo de deportes y ante todo, que disfruten en una competición única realizada en el paraje Natural de Peralvillo". El objetivo lo han conseguido con creces. Nosotros hemos disfrutado de lo lindo.

Había que realizar cuatro pruebas:

1. TIRO CON ARCO: lanzamiento de 3 flechas, que descontaban tiempo del total conseguido, según se acertaba en los anillos de la diana. De fuera al centro, se descuentan de 5 en 5 segundos, hasta llegar al centro que vale 1 minuto.
2. PIRAGÜISMO: Recorrido de unos 100 metros (ir hasta una boya, rodearla y volver), iniciándose el control del tiempo desde que empezabas a remar en la piragua.
3. MONTAIN BIKE: Recorrido por circuito balizado de unos 10 kilómetros aproximadamente.
4. CARRERA A PIE: Recorrido de unos 5 kilómetros hasta la meta.
La prueba empezaba a las 10 de la mañana, pero había que estar a las 9 para recoger dorsales, recibir instrucciones, colocar la bicicleta en boxes...

A las 9 en punto estábamos cruzando el puente de Peralvillo. Ya estaban algunos y otros iban llegando. Y empezamos a ver bicicletas... y menudas bicicletas. Mal empezábamos. La diferencia con las nuestras era notable. De hecho la mía tenía el transportín que uso para fijar la sillita de Paula. Era como ir en turismo al campeonato de Fórmula 1. Pero no importaba, el objetivo de la prueba era otro.

Al recoger nuestros dorsales, Luis se mosqueó al saber que su categoría no era la de adultos, sino la de vetaranos y, en un acto de locura extrema, comenzó a preguntar a las muchachas de la organización qué edad tenía él, como ellas tuvieran que saberlo o como si las fuera a "pillar" en un "renuncio" que hiciese rebajar su categoría. Jorge, con sentido común, le dijo que sería mejor "pelearse" con los mayores que con los jóvenes. Luis le miró, cogió su dorsal y se fue refunfuñando sin saber qué edad tenía en realidad.

Empezamos a ver que los veteranos, con independencia de que tuvieran pinta de más o menos rápidos que nosotros, parecían tipos majos a primera vista. Algunos de ellos eran ya conocidos, como Manolo Viso, un tipo amante del deporte (anterior Concejal de Deportes de Miguelturra) y con un gran sentido del humor.

Comenzaba la prueba a las 10 de la mañana, y empezábamos a tirar con el ARCO. Yo era el primero de nosotros tres. Metí las tres, pero solo dos de ellas estaban dentro de la diana (con puntuación). Luis tiraba después. Clavó solo dos. Jorge, por último, perdió las tres flechas (¡un fenómeno! ¡un indio!).

Después la PIRAGUA, con un viento racheado que nos hizo pensar que había que empezar por un lado, rodear la boya y volver con ayuda del viento y las olas, las cuales a punto estuvieron de tirarnos. Sin embargo, la cosa era divertida, sobre todo cuando ponías nuevamente los pies en la tierra sin mojarte.

Luego la BICICLETA. Como no estamos acostubrados, empezamos como si nos fuera la vida en ello y, en realidad, lo que se nos iba eran las fuerzas, poniéndose los cuádriceps como piedras. Yo creía que me estallaban. No había recorrido ni un kilómetro cuando empecé a ver a Luis por detrás, cada vez más cerca. No solo me alcanzó, sino que me pasó, sin que yo pudiera hacer nada. Subidas jodidas para nosotros, peligrosas bajadas con mucha piedra... Casi le cojo en la última, pero no fui capaz. Me sentía cada vez mejor y, cuando estaba más suelto, terminaban los diez kilómetros. Luis empezaba a CORRER por delante (ya iba con mejor tiempo que yo). Solté la bice y traté de ir lo más deprisa posible. Sin embargo, lo que llaman "transición" es una faena y, por mucho que quieras darle a las canillas, éstas no responden. Se me ocurrió mirar hacia atrás y vi a Jorge. ¡¡¡Cagonlaputadeoros!!! No solo me había pasado Luis, sino que me iba a alcanzar Jorge. ¡Ni de coña!. Llegué a la baliza que había para dar la vuelta corriendo y empecé a encontrarme mejor, notaba las piernas mucho más sueltas, podía correr más rápido. En ese momento, cuando yo volvía, Jorge se cruzaba conmigo, sin que se le ocurriese decir otra cosa que "¿qué pasa? ¿has pinchado?". Solo emití un gruñido y empecé a aumentar el ritmo. Conseguí superar a Luis. Cuando le pasaba me decía el muy cabrón: "no sé cómo puedes hacer esto con esa cuerpa que tienes". Ni le contesté. Yo solo pensaba en llegar el primero, tal y como había salido (así evitaba cachondeos varios). Miré el reloj. Iba a un ritmo de cuatro minutos y medio el kilómetro. Así terminaba, con buenas sensaciones, con fuerza y pensando que de haber durado más habría sido mejor para nosotros. Al poco tiempo llegaba Luis y muy poco después, Jorge. Después reconocimos que, como somos unos "picaos" nos fuimos ayudando, aun sin saberlo, a correr más rápido el último tramo. Tanto, que Jorge terminó TERCERO DE LA CATEGORÍA DE VETERANOS, obteniendo el segundo trofeo en dos semanas para el Club.
Un exitazo, sobre todo porque lo pasamos en grande.
Jorge recogiendo el trofeo de manos de un protector civil.
No sabemos qué ha sido de Luis y de mí, pero lo sabremos el lunes cuando salgan todos los tiempos y la clasificación.
Ahí tenéis al par de dos, que parecen recién casados...
Después, nos invitaron a un refrigerio y a unas raciones en el centro social de Peralvillo. Se hizo la entrega de premios y nos fuimos a celebrarlo como mandan los cánones (los nuestros, claro): con barbacoa y cositas ricas de comer y fresquitas de beber. Un lujo para un sábado.
Celebrándolo en la intimidad
Mañana nos vamos a la "XXXIV Media Maratón Ciudad Real – Torralba". El club estará representado por Ramón, Jorge, Tori y el menda lerenda. A ver qué hacemos. Ya os contaremos...

2 sept 2011

XXIII Trofeo Excelentísimo Ayuntamiento de Ciudad Real (Orientación)


Este sábado (27/08/2011) se celebraba el "XXIII TROFEO EXCMO. AYTO. DE CIUDAD REAL" organizado por el CDB "Orientación Ciudad Real".

Santi de la O, el presidente del "Club de Fans de CorriendoporelCampo", nos llamó, nos informó de lo anterior y nos puso en contacto con los organizadores.

Sólo sabíamos (por Santi) que eso de la orientación era, más o menos, correr por el campo completando un circuito marcado con balizas que debían encontrarse con la ayuda de un mapa y, en su caso, de una brújula. Cuando oímos lo de correr y lo del campo no hizo falta más. Lo otro (mapa, balizas, signos, símbolos, brújula...) no importaba. Como podéis intuir, CorriendoporelCampo tenía que estar allí. No sabíamos para qué, pero había que estar.

A las nueve del sábado estábamos Luis, Paco y yo en las inmediaciones de la Presa del Gasset (Fernancaballero) como clavos (clavos gruesos y despistados, eso sí). Nos tomaron los datos personales y nos explicaron prácticamente lo mismo que nos había dicho Santi y algo más de las pinzas electrónicas que debíamos utilizar para el control de paso por todas las balizas en el orden establecido, no sin antes decirnos que éstas tenían un precio de 36 euros (por si las perdíamos, imaginando, seguro, que pensaron que los que nos perderíamos seríamos nosotros con pinzas incluidas). La prueba era valedera para la IX Copa de Castilla-La Mancha de Orientación, pero nosotros participaríamos en una categoría denominada "INICIACIÓN"

Representantes de CDE CorriendoporelCampo. Categoría INICIACIÓN.
Comenzó la prueba y empezamos a salir (se corre de forma individual y saliendo en intervalos de un minuto entre uno y otro) y, nada más salir corriendo, empezamos a disfrutar.

Este es el mapa que nos dieron
La mañana fue magnífica, con sol y viento suave y fresco. El terreno que recorrimos muy variado (caminos, sendas, campos de cultivo, bosquecillos, ribera...) en las inmediaciones de la presa del Gasset. Lo que hacíamos era lo que nos gusta hacer (correr por el campo), aunque con un mapa en la mano para intentar encontrar las balizas (blancas y naranjas) tratando de identificar por dónde ibas y adónde debías llegar, comprobando que la que encontrabas era la correcta (llevan un número) para seguir a la próxima hasta completar, en nuestro caso, un total de doce puntos, que medidos en línea recta formaban un circuito de unos tres kilómetros y medio. Ni que decir tiene que, en realidad, recorres bastante más distancia como consecuencia de los accidentes del terreno y las "vueltas" que das hasta encontrar los puntos.
Paco entrando en meta
Lo pasamos genial a pesar de que cuándo nos miramos las piernas parecía que nos habíamos peleado con gatos monteses (Luego nos enteramos de que se corría con patalón largo. Con razón decíamos que no hacía tanto frío...). Estuvimos un rato haciendo tiempo para ver cómo salían y entraban otros corredores hasta que decidimos marcharnos porque empezaba a hacer calor. En ese momento sacaron las clasificaciones provisionales y ¡¡¡SORPRESA!!!

Categoría Iniciación:
1º Jesús Enrique García Herrera (39 minutos)
2º Luis Arroyo Jiménez (48 minutos)
3º xxxxx por el tema de protección de datos (1 hora 5 minutos)
4º Francisco Javier Vargas Ortega (1 hora 6 minutos)
5º xxxxx por el tema de protección de datos (1 hora 56 minutos)
...

Éramos muy pocos en nuestra categoría pero lo provisonal se hizo definitivo ¡¡¡Ganamos!!!. ¡¡¡Campeones, campeones, oeoeoeeee!!!!
Nuestra copa era como de juguete,.. Más que copa, es chupito...

El primer trofeo del CDE CorriendoporelCampo. Y eso que no vinieron nuestros miembros (con perdón) más destacados (Ramón porque se excedió con la hidratación la noche anterior y Jorge porque se preparaba para excederse esa misma tarde-noche en tierras madrileñas)

Habrá que ir pensando en una sala de trofeos... Se admiten donaciones de inmuebles para el Club.

Subida al Pico de la Calderina (Sierra de la Calderina)

Esta foto no "pega" nada aquí, pero está claro que Ramón quería salir en plan chulito...
Los viajes suelen ser siempre interesantes, más si tienes buena compañía. Se habla de todo y de nada, de algunas cosas con importancia y de otras sin ella. A veces (aunque no suele ser aconsejable) de lo divino y de lo humano... Chema y yo, en un viaje de trabajo, hablábamos del campo, de la naturaleza, de andar, de correr... Así fue como me contó que había subido andando al pico de la Calderina (1.208 m.), situado en la sierra del mismo nombre, una de las más importantes de las que forman los Montes de Toledo, situada entre las provincias de Toledo y Ciudad Real.

La ruta empieza al lado de la N-401 (Ciudad Real-Toledo), justo en el camino que sale a la izquierda (sentido Toledo), nada más pasar el cruce de Urda.

Habíamos quedado a las 7:45. A las 8:30 estábamos allí.

Empezamos a correr con una temperatura ideal (con un ligero y fresco viento). No habíamos completado los dos kilómetros cuando, de repente, un movimiento sísmico sin precedentes dejó a todo el mundo acojonado. Bueno... a todos, menos a mí. No sé cómo coño lo hice, pero en la parte más plana, lisa y acondicionada del camino me torcí el tobillo derecho, dándome un hostión de los llamados "de campeonato". Al caer, rodar e incorporarme como un resorte (no porque no me hubiese hecho daño, sino porque me jode mucho mancharme y la tierra en aquel lugar era muy rojiza) pude ver cómo un pastor corría hacia mí moviendo la cabeza de lado a lado y con los ojos en blanco, como pensando "este modorro se ha matao". El dolor era fino como si me clavaran una aguja a mala leche, pero, después de unos minutos, aquello no se hinchaba, lo que en nuestra más que contrastada experiencia en diagnósticos traumatológicos significa que no había ocurrido nada grave. Como suele ser habitual los demás me decían que si quería seguir andando, que si lo dejábamos o que si nos quedabamos allí a esperar qué pasaba. Habíamos ido a conquistar esa montañaca y la conquistaríamos...

Así que empezamos a correr (despacico, eso sí) y a subir y a subir y a subir. Al principio Luis se quedó un poco rezagado. Ramón y yo seguimos juntos, aunque por poco tiempo. Rápidamente pude comprobar como los gemelos de Ramón (que más que gemelos, yo creo que son trillizos o cuatrillizos) empezaban a quemar madera, subiendo aquellas pendientes como si fuese montado en unas escaleras mecánicas. ¡Qué gustico da verle correr!. Y yo que parezco... (mejor véis la descripción que se ha hecho de mí en el apartado de MIEMBROS -con perdón-) Así que, como si estuvieramos enfadados, corrimos cada uno a nuestro ritmo aquel camino que nos llevó a lo más alto del pico, donde se encuentran unas antenas que, aunque destrozan el paisaje, son las que permiten que pueda llegarse hasta allí por una ruta tan bien conservada.

Juntos nuevamente nos hicimos las fotos de rigor, echamos un trago, nos comimos unas barritas energéticas y, sobre todo, disfrutamos de las impresionantes vistas (a un lado, Ciudad Real; al otro, Toledo). Una maravilla.
Luis y yo dándole la espalda a Toledo

Ramón de espaldas a Ciudad Real
El camino de vuelta, es decir, la bajada, no tiene mucha importancia atlética, aunque sí para el apartado anéctodas. A mitad de camino nos encontramos a un fulano con una tartana de coche averiado y atravesado en el camino. Tuvimos que ayudarle a darle la vuelta al coche para que con la pendiente, esta vez a favor, pudiera arrancarlo. Más abajo podéis ver la prueba fotográfica (y eso que no venía el periodista...)
Tras la polvisca, el vehículo ya "en marcha"
Al final, casi 13 kilómetros de ruta de ida y vuelta, la mitad hacia arriba y la mitad hacia abajo por el mismo camino y unas vistas preciosas desde arriba. Habrá que seguir investigando para alargarla y seguir conquistando territorios...

Gracias, Chema, por el descubrimiento.
Recorrido marcado por el GPS
Perfil

19 ago 2011

La Ruta del CARES a la CARRERA

Aunque casi no se ve, en la foto hay un círculo rojo y, dentro, está Jorge.
Una muestra para ver el inmeso paisaje que disfrutamos.
Antes de llegar a Asturias ya teníamos en mente hacer la RUTA DEL CARES corriendo. No obstante, no sabíamos si seríamos capaces de sacar un “rato”, ni si nuestras contrarias estarían dispuestas a quedarse con las fieras mientras nosotros nos íbamos de ruta, que para el caso es como si nos fuéramos de juerga, aunque sin copas, humo, ni gasto alguno, salvo el energético o calórico, el temporal y el de las zapatillas…

Tuvimos suerte y nos regalaron un mañana para nosotros (¡¡¡muchas gracias, reinas!!!). A pesar de ello, para no ser abusones, quedamos a las siete y media de la mañana para desayunar: café con leche, sobaos y unas tostadas que nos hizo Luis, el marido de Deli, de la Casa Rural “El Molino”, nuestro alojamiento en Arenas de Cabrales (muchas gracias desde aquí también a vosotros por vuestra hospitalidad, vuestra simpatía y… vuestra fabada, claro).

Cogimos el coche y nos dirigimos a Poncebos, donde comienza la ruta de 12 kilómetros hasta llegar a la población de Caín, donde termina (o viceversa).  
Aquí se puede comprobar la orografía de la ruta
Sobre las ocho y veinte nos pusimos las mochilas y empezamos a correr. La primera parte (un kilómetro y pico) es durilla, con una importante subida que hicimos a muy buen ritmo, aunque andando, al no saber si las fuerzas nos respetarían no solo para ir, sino también para volver, es decir, para realizar los 24 kilómetros sin sufrir demasiado. La duración estimada de la ruta (ida y vuelta) si se hace andando es de entre seis y siete horas.

El principio de la subida es algo abrupto y bastante seco, pero después, comienza un auténtico espectáculo natural digno de ver en un recorrido prácticamente llano. 
¡¿A que parezco un atletazo?!
Cuatro cabras. Una de ellas con mochila y reloj con gps.

La ruta atraviesa los macizos central y oriental de los Picos de Europa y discurre por un desfiladero por donde corre el río Cares. El camino está literalmente escavado en la roca desde principios del siglo XX. Se mejoró en los años 40 y se trata de una obra de ingeniería civil para aprovechar la riqueza hidroeléctrica en la central de Camarmeña, siendo la vía de comunicación más cercana entre los pueblos de Caín (León) y Poncebos (Asturias) separados, sin embargo, por más de 100 km. de carretera.
¡¿Es bonito o no?! (el paisaje, claro)
El paisaje es sobrecogedor, con desniveles cortados a plomo que nos ponían los pelos de punta al pensar en un desafortunado resbalón. A pesar de ello, el camino no es peligroso (salvo para niños pequeños que correteen sueltos) y suele tener en los sitios más estrechos un metro y medio de ancho. Sin embargo la sensación, en comparación con el tamaño del entorno, es que corríamos por un cable de acero, lo que nos encantó, quizá porque no estemos bien de la cabeza.

En uno de los túneles
En ocasiones la senda discurre al lado de la conducción de agua construida para la central hidroeléctrica, otras veces por túneles húmedos y oscuros que hacían las delicias de dos chalaos como nosotros y la mayoría por repisas de piedra que nos ilusionaban al hacernos creer que corríamos por sitios que nadie más había pisado.

También hay que cruzar dos puentes, el de Bolín, donde se cruza el Cares a gran altura y, posteriormente, el de Los Rebecos. 


Además, como el cielo amenazaba lluvia, salimos temprano y nuestro ritmo era más rápido que el de los demás, fuimos todo el camino solos, salvo a un matrimonio que adelantamos en la salida y unos cuantos que nos cruzamos casi al final. ¡Una auténtica gozada!

Pasadas las nueve y media de la mañana, llegábamos a la zona más angosta del recorrido, a la presa de Caín, donde empieza a abrir el valle y se ven las primeras casas del pueblo. Llegamos chorreando de sudor, como si nos hubiésemos metido en el río (el viento no corre mucho por el desfiladero y la humedad es alta).

Paramos en el primer bar que vimos abierto, donde tomaban café unos cuantos paisanos del lugar. Nada más vernos, uno de ellos exclamó - ¡Coño! ¡¿Venís corriendo?! pero… ¿a qué hora habéis salido?.

- Hace, exactamente, una hora y diecisiete minutos – Dije mirando mi reloj, como si la cosa no tuviera importancia alguna.

- ¡Cagüendiossss! ¡Una hora y diecisiete minutos! – Dijo sorprendido el de mayor edad.

En ese momento me quité la camiseta (sin que nadie se desmayase, por cierto) y la retorcí para darle mayor expectación al momento, consiguiendo licuar algún decilitro que otro de sudor puro y duro (limpico, eso sí, de recién duchado esa misma mañana...).

A la vez, Jorge me preguntaba si tenía hambre. – Toda – Le dije. Extendí la camiseta sobre una valla, a la vez que el señor Cainita (o de Caín) le decía a la concurrencia –Eso no seca, eh… Sí se nota que venís corriendo, sí… no como otros que veo yo que echan a correr desde ahí mismo, desde el puente; dicen que vienen corriendo… y llegan secos… Una hora y diecisiete minutos, cagüendiosss – seguía compartiendo el señor con admiración.

- Sentaos aquí, muchachos, y tomad algo que recuperéis fuerzas, que tenéis que venir reventados…

En ese momento salía Jorge con un Acuarius, un zumo de naranja y una caña de chocolate para cada uno.

Nos bebimos aquello de dos tragos, nos comimos la caña de tres bocados, nos echamos a la espalda nuevamente las mochilas y nos despedimos de aquellos simpáticos lugareños para correr el camino de vuelta. No habíamos dado cuatro zancadas cuando a nuestras espaldas oímos: cagüendiosss, una hora y diecisiete minutos… cagüendiossss…

No sabemos por qué, pero la vuelta resulta distinta a la ida, parece que el camino es otro, igual de espectacular, pero otro.

Ves otras cosas, otra perspectiva, tienes otras sensaciones e, incluso, parece más peligroso, tienes más sensación de vértigo. Otros doce kilómetros de disfrute total…
A veces las vistas y las sensaciones son alucinantes
¡¡¡Cómo está el campo!!! dijimos varias veces, acordándonos de las veces que lo decimos en nuestra tierra, La Mancha, que en aquel lugar se recuerda, por la comparación, como un lugar muy, muy lejano.

En el camino de vuelta, como ya era más tarde y había mucha más gente haciendo el recorrido, vimos y sentimos de todo. La mayoría eran unos secos que, si no les saludábamos, ellos no nos decían ni “mú” (Jorge decía que era por mí, que soy muy feo), aunque cuando pasábamos se nos quedaban mirando de dos formas distintas, según fueran españoles o extranjeros. Los primeros nos miraban con cara de decir: “menudos chalaos… ¿a que se caen los gilipollas?, serán venaos…”. Los extranjeros, sin embargo, nos miraban con una mezcla de respeto y admiración.

Hubo algunos que nos inmortalizaron con sus cámaras fotográficas y, otros, hasta nos aplaudían y nos animaban como si les hiciera ilusión vernos correr por allí.

Para los foráneos éramos atletas, para los nacionales cortos de mente… Así son las cosas.

En cualquier caso, nos queda la ilusión de habernos convertido, quizá, en leyenda, gracias a la admiración que despertamos en aquel paisano del bar (llamémosle PELAYO), siendo la causante de aquella exclamación espontánea e incontrolable que jamás olvidaremos: ¡¡¡Cagüendiosss, una hora y diecisiete minutos…!!!

Estas son las típicas cosas que, con el tiempo, se exageran. Pelayo, a la semana de haber sucedido lo que os contamos le referiría a otro paisano que  una mañana habían llegado corriendo desde Poncebos dos chavales que, a pesar de tener barriguita, habían recorrido los doce kilómetros en poco más de una hora y, un mes después, aquél le diría a otro que dos atléticos jóvenes habían tardado menos de una hora en completar la ruta para que, otro mes después, ése dijese que dos atletas (al parecer, olímpicos) no habían tardado ni media hora en recorrer los doce kilómetros que separaban Poncebos de Caín… Pues, que no os engañen, fue una hora y diecisiete minutos a la ida y una hora y once a la vuelta, ya que el desnivel era menor en ese sentido. Menos de dos horas y media de auténtico disfrute del bueno.

Os la recomendamos a todos: a los que corráis, a los que andéis y a los que, como nosotros, disfrutéis como guarros en un charco haciendo deporte por el campo.

17 ago 2011

XI Carrera Urbana Villa de Corral


La sombra de la foto no es casualidad.
Es un recurso artístico para ocultar ciertos antiestéticos pliegues de la zona abdominal. No sabemos por qué siempre nos venden camisetas deformadas...
 Nuestro C.D.E. CorriendoporelCampo participó en la "XI Carrera Urbana Villa de Corral" a través de los tres miembros (con perdón) que podéis ver en la foto.
La temperatura era agradable... para estar a cubierto y con aire acondicionado. Sin embargo, en la calle hacía un calor de no te menees (aunque menos que en años anteriores). Menos mal que la organización -excelente en todos los sentidos- alivió el calor reinante en esta carrera de 10.000 metros mediante duchas en el recorrido, puestos de agua en abundancia y mucho ánimo. Además, los paisanos del pueblo nos regalaron muchas palmas, vítores y chascarrillos varios muy ocurrentes que nos animaban a seguir. Algunos tuvieron la feliz idea de obsequiarnos, además, con algún que otro remojón gracias a mangueras que sacaban de sus propias casas. ¡¡¡Unos fenómenos!!!.
En lo deportivo nada que destacar de la actuación del CDE CorriendoporelCampo, salvo que nuestras marcas fueron, como viene siendo habitual, desastrosas.
Por eso contaremos lo verdaderamente importante...
Empezamos a calentar a nuestro ritmo hasta que vimos a unos tipos con unos atuendos muy de nuestro gusto (verdes, exactamente iguales que el verde de nuestro escudo, el de la hierba fresca del campo por donde nos gusta correr) con la leyenda (o el letrero, que dirán algunos) de "TUERCELINDES, AC". "¡Coño, los del Tuercelindes!" - dijimos. Nos acercamos, nos identificamos (nosotros aún no tenemos equipación, aunque sí mucho "don de gentes") y les conocimos. Tal y como habíamos supuesto, son unos tipos muy majos a los que se les nota que son, sin esforzarse, gente sana, agradable y divertida. En lo deportivo, no podemos decir nada de ellos porque ni los vimos correr (por la ventaja que nos sacaban), ni los vimos entrar (por el mismo motivo). No obstante, dejamos constancia del encuentro y del compromiso de ambos clubes de tener una próxima jornada de hermanamiento en la que, con la excusa de correr, nos atiborraremos de cerveza y raciones de las que se pegan al riñón. Desde aquí aprovechamos para avisar del citado encuentro a las autoridades sanitarias, por si acaso...
Resulta premonitoria la actividad desarrollada por el furgón que sirvió de fondo a la instantánea
También resultó destacable la participación (fuera de concurso) de los integrantes más jóvenes de nuestro club.


Y, por último, y no por ello menos importante, no podemos olvidar la abundante ingesta de sandía fresquita tras la llegada a meta, la no menos abundante hidratación a base de cerveza y la recuperación que nos procuraron varias rebanadas de pan frito con miel, todo ello por cortesía de la magnífica organización de la carrera.
Ducha fresquita y, posteriormente, cena en el merendero de la piscina (al ladito de la duchas del pabellón cubierto) en compañía de Tomás, Lolita (corredora de gran proyección) y sus hijos, Alberto e Isabel, con los que seguro volveremos a coincidir en más de un evento lúdico-deportivo de éstos...
En resumen, una tarde-noche muy agradable para cerrar el mes de julio y entregarnos, como sólo nosotros sabemos hacer, a los placeres de una vacaciones bien merecidas.

Del VICARIO al GASSET a la carrera (o nuestra primera carrera con RAMÓN, el fichaje estrella del verano)

Era sábado por la mañana. Habíamos quedado a las ocho. Hoy tendríamos chica nueva en la oficina, aunque no se llamaba Farala, ni era divina. Era otro tío, se llama Ramón y corre que se las pela. (Si este post lo hiciera Jordi, que es un grosero, después del "corre que se las pela" hubiera añadido un "y viceversa". Pero como no soy como él, yo no lo digo. Además, aquí no hablamos de intimidades muy íntimas, salvo que sea imprescindible).
Solo iríamos Luis, Ramón y yo. Jordi alegó un dolor espantoso en una de sus rótulas para eludir la cita, aunque, en opinión de Luis y mía, todo fue fruto de un "acongojamiento" (por no decir "cagalera") por el hecho de que nuestro flamante fichaje fuera un tipo curtido en algún que otro ultratrail... Pero bueno, no le diremos nada... por eso de los traumas y demás.
A lo que íbamos... Después de las presentaciones (Ramón, Luis -nuestro presidente-; Luis, Ramón -el que será la figura de nuestro club-), nos dirigimos en coche hasta la cola (con perdón) del pantano del Vicaro, exactamente hasta aparcar en el puente que hay en Peralvillo. Desde allí comenzamos nuestra carrerita hasta la presa del embalse de Gasset con un ritmo que -como mandan los cánones- nos permitió ir conversando todo el camino. Primero corrimos a la vera del río Banuelos, atravesamos unas fincas con ganado vacuno que nos miraba como pensando "ande irán estos tres chalaos, con lo bien que se está a la sombra de una encina", después volvimos a la vera del río hasta llegar a un descansadero de la Ruta del Quijote (con sus mesas y bancos al lado del río) de donde parte un camino en pendiente ascendente que discurre entre monte y encinas para después volver a bajar hasta llegar nuevamente a la vera del río que nos condujo a un pequeño bosquecillo de eucaliptos con una sombra más que apetecible, dejando a un lado el camino que lleva a Fernancaballero, cruzamos un puente y llegamos a la presa del embalse de Gasset tras recorrer en total 8 km. con un perfil muy llano y llevadero.
Allí, comprobamos el estado del embalse, dijimos nuestra manida frase "¡¡¡cómo está el campo!!!", añadiéndole en este caso la de "¡¡¡cómo está el pantano!!!" y la de "¡¡¡qué hermosura, qué gustico da ver tanta agua!!!", echamos un trago, nos hicimos la foto que ilustra este post y la que sigue y nos dimos media vuelta para desandar lo andado.

A última hora, Ramón impuso un ritmo infernal (de unos tres o cuatro segundos más rápido por km.) que sólo yo aguanté. Seguimos hablando y concretando nuestras impresiones sobre el apasionante mundo de "las mujeres y la vida", repasando, como no podía ser de otra manera, a aquéllas que eran conocidas por ambos, llegando a una conclusión categórica: no las entendemos, pero nos encantan. Cuando llegó Luis, para evitar que hablaramos de su "demarraje inverso", así como para "atar" convenientemente el fichaje de Ramón, ofreció por cuenta del club (es decir, de su bolsillo) un suculento desayuno isotónico a base de cerveza con limón light, pincho de tortilla española light, magro con tomate light y más cerveza con limón light... La prueba, más abajo...

En definitiva, un nuevo socio de calidad, 16 km más en nuestra piernas, algún que otro gramo más en nuestros AAP (airbags abdominales personales) como consecuencia del desayuno y, sobre todo, un buen rato de deporte, charla y risas.

Nota: Este post tiene ya su antigüedad (23/07/2011). No obstante, mediando el mes de agosto (en el que hasta "el tato" descansa, pudiéndose incluso cortar durante siete días las principales calles de Madris -¿o eso era por otra cosa?) y tratándose del primer fichaje estrella del club, era incuestionable su publicación