23 sept 2011

Menos CRISTIANO y más KILIAN

No. No estoy aprovechando este blog para manifestarme sobre mis creencias religiosas o sobre la ausencia de éstas.

Yo NO quiero ser CRISTIANO RONALDO.

Estoy harto de "estrellitas", de niños pijos multimillonarios, de futbolistas galácticos más preocupados por su tupé que por disfrutar practicando su deporte. Estoy harto de entrenadores mediáticos que resultan ser el cáncer de su equipo, de la competición y del propio deporte. Estoy hasta los mismísimos de escuchar sus excusas de pacotilla cuando pierden un partido. Me da pena pensar que hay miles de críos que llenan sus paredes de posters con la jeta de deportistas antideportivos, irresponsables y débiles que no son capaces de reconocer sus propios errores, ni los aciertos de los demás.

Por eso, yo quiero ser KILIAN JORNET.

Y, sin embargo, casi nadie le conoce. No se sabe que es catalán y, probablemente, el mejor corredor del mundo de ultratrail... Él lo tiene que saber, por fuerza... pero no se le nota. Lo que se le nota es que es un deportista de verdad y un tipo que, sobre todo, disfruta haciendo lo que hace: correr y esquiar por montaña.

Quizá todo lo corrompa el dinero, quizá, quizá, quizá...

18 sept 2011

IX Media Maratón "CIUDAD DE PUERTOLLANO" (18-09-2011)

Como ya os adelantamos, CxC (CorriendoporelCampo) estaría en la IX Media Maratón "Ciudad de Puertollano". Además, con una novedad importante. Importantísima, quizá. Esta vez tendríamos a una fémina representando a nuestro club: LOLITA.


Cinco miembros (con perdón) de CxC tomaríamos la salida de esta media maratón con diversos objetivos:

Uno (Ramón) para seguir demostrando que es nuestro líder deportivo por capacidad y resultados. Otros (Jorge y yo) para intentar preparar nuestro asalto al maratón el próximo día 30 de octubre. Alguno (Luis) para demostrarse a si mismo (nosotros ya lo sabemos) que es capaz de mejorar (si no por capacidad, al menos por cabezonería) y, la última, nuestra fémina corredora-competidora (Lolita), para estrenarse en la distancia de los 21 km y pico y para darnos la razón cuando decimos que tiene una enorme proyección en esto del correteo.

Podríamos contar pormenorizadamente cómo fue la carrera kilómetro a kilómetro, pero quizá -como insinua Spanjaard en su "cró-ni-ca"- no sea eso lo que queréis leer. Quizá haya tantas crónicas como corredores, tantos momentos como pasos, varias carreras en una sola... Por eso, quizá, sólo os diré que todas nuestras caras nada más cruzar la meta sonreian. 
 
Todos habíamos mejorado el tiempo de nuestra "última vez". Lolita debutaba con una magnífica carrera para quedar la séptima de su categoría en un tiempo de 1:52:12, corriendo a un ritmo medio de 5:19 min/km, lo que nos demuestra que su margen de mejora es inmenso. 

1:35:00; ritmo 4:30 min/km

1:46:40; ritmo 5:03 min/km
1:49:36; ritmo 5:12 min/km

 1:52:12; ritmo 5:19 min/km

1:57:05; ritmo 5:33 min/km
¡Qué lástima que en nuestra provincia no tengamos ni una sola carrera de montaña!. Asi que... a falta de carrera por el campo... nos arrastramos por el asfalto.

Habrá que ir pensando en organizar, como club, alguna "lobá" campestre...

El próximo fin de semana queremos inflarnos de campo. NOS VAMOS A CAZORLA!!!!

13 sept 2011

Ruta "El Gigante"


Imagen de la ruta marcada por el GPS
Somos bastante anarquistas en lo que al carrerismo campestre se refiere. Quizá sea nuestro espíritu aventurero el que nos lleva a decidir sobre la marcha por dónde vamos o cuál es la mejor ruta de ida o de vuelta. Así nos pasa… Y eso que Luis, nuestro Presidente, es más metódico y científico… a veces...

Este domingo (11/09/2011) habíamos quedado a las 7:45 de la mañana (debería decir madrugada) sin tener muy claro dónde iríamos. Se barajaban varias posibilidades: La ruta del Gigante (que no conocíamos), la sierra de Villarrubia (que solo había sido “conquistada” una vez por Luis y en solitario) y la sierra de Malagón (conocida hasta cierto punto)

Así que, como no podía ser de otra forma, elegimos –sobre la marcha- explorar la ruta del Gigante, es decir, la que no conocíamos en absoluto salvo por las explicaciones que nos dio uno de los participantes en el Raid Villa de Miguelturra (“en vez de torcer a la derecha para subir la primera cuesta, todo derecho”) y por el mapa que nos envío Luis por e-mail unos días antes, que, lógicamente, nadie miramos.

Esta vez estábamos casi todos: Luis, Jorge, Ramón, yo y… por fin… Paco (ese hombre que corre como un gladiador porque le da la gana… y punto)

Aparcamos en el puente de Peralvillo que cruza la cola (con perdón) del Vicario y empezamos a correr hacia la izquierda, es decir, hacia la presa. Al llegar a una casa que hay al pie del camino, giramos hacia la derecha . Al parecer, es el Camino del Paraíso (no porque conduzca al sitio donde te alojan si le ganas un pleito al Diablo, sino porque lleva a la finca del mismo nombre que, imagino, tomará éste del paraje en el que se encuentra).
Qué contraluz más curioso! Si no fuera porque están meando...
Seguimos rectos, atravesamos una zona con un cartel de “Reserva de Fauna”, corrimos por entre las casas de la citada finca, con unos impresionantes viñedos (muy hermosos, que suelen decir por aquí). Nada más pasar las casas de la finca nos encontramos con un señor sentado en una piedra a la sombra de un eucalipto al que preguntamos si por allí se llegaba al Gigante. Nos contestó, mirando para otro lado, que él no tenía ni idea.  Ni se nos pasó por la cabeza preguntarle más, sobre todo al descubrir la escopeta de dos cañones que tan cariñosamente mantenía en su regazo. No sé por qué, pero avivamos el ritmo.
Paco y Luis venían detrás, así que cada tres pasos volvíamos la mirada para no perderlos de vista por si acaso al armado fulano se le cruzaba un cable. Tampoco sabíamos muy bien si íbamos por camino público o heredad ajena... (que diría Luis; bueno, y el Código Civil). A partir de ese momento (y no habíamos corrido ni cuatro kilómetros) no teníamos ni idea de por dónde teníamos que ir. Así que... corrimos a ojímetro (o lo que es lo mismo, por el sitio contrario al que dice Ramón, que siempre se equivoca). Como había que llegar a un camino y parecía que había que dar mucha vuelta, decidimos cruzar un viñedo (heredad ajena, fijo).
Deliquiendo a la carrera entre viñas
Llegados al camino en cuestión, empieza un recorrido precioso entre monte bajo, pinos, viñas... 
Ahora, eso sí, hay dos cuestas de las llamadas de "hayvalahostia". La primera corrible. La segunda menos. A veces parecía que te ibas a caer. Los pies resbalaban por la pendiente. Ramón, Jorge y yo las subimos como pudimos (unos mejor que otros) y esperamos a Luis y Paco que venían por detrás.

Llegaron, hicimos grupo nuevamente, nos cagamos todos juntos en la madre que parió a las cuestas aquellas, dijimos lo de "¡¡¡qué bonito está el campo!!!" y volvimos a echar el ojímetro para ver por dónde llegaríamos al Gigante. Como llevábamos recorridos 8 km, Paco, en un ejercicio de prudencia inusual en el grupo, decidió dar media vuelta y volver por dónde habíamos llegado. Los demás seguimos lo que desde allí parecía el camino que nos llevaría al Gigante en un periquete. ¡Dos vallas tuvimos que saltar! De lo contrario hubiéramos aparecido en Sebastopol. Encaramos el cerro por mitad del monte hasta que encontramos un camino que, esta vez sí, nos llevó a los riscos del punto más alto de lo que nosotros creemos (que todavía no sabemos) que es "El Gigante". 
Nada más llegar, Jorge exclamó (bueno, mejor dicho, voceó; que Jorge no sabe exclamar muy bien): "Bicho gordo, bicho gordo" Miramos hacia donde señalaba con su dedico señalador y vimos, a unos diez o quince metros de nosotros, un ciervo de tres pares de... cuernos que se alejaba de allí molesto por nuestra presencia. Más lejos divisamos unas cuantas ciervas con sus crías (imaginamos, porque no tenían cuernos; aunque, bien pensado, otros tienen cuernos y no son ciervos...) Después del espectáculo, como nos quedamos con la boca abierta, aprovechamos para echar un trago y un bocado en aquéllos riscos de no sabemos quién.
Punto más alto de "El Gigante"
Seguimos por la cresta y, lógicamente, sin que hubiese camino, senda, ni nada que se le pareciese. Entre jaras y chaparros llegamos a un camino-cortafuegos que nos llevó de bajada hasta un pinar delimitado por una valla que dejábamos a la izquierda. Seguimos corriendo, corriendo y corriendo y la valla no terminaba (¡Vaya!). Teníamos que seguir. Cuando llevábamos casi cinco kilómetros al lado de la valla, casi llegando al borde del embalse del Vicario, nos dimos cuenta de que no la estábamos rodeando. ¡Estábamos dentro!. Así que, nuevamente a saltar la valla cual delincuentes allanadores de predios ajenos (¡y llevábamos tres!).

Mucho más tranquilos ya por camino público corrimos bordeando el Vicario hasta encontrar nuevamente el Camino del Paraiso para llegar, por fin, y después de 24 km, al lugar de partida.

Como ya viene siendo habitual, paramos en El Campestre para hidratarnos convenientemente y reponer fuerzas. Allí estaba Paco (hartico de esperar) con unas cuantas birras de ventaja sobre nosotros.
La misma cara tienen que cuando suben cuestas...
Al final contentos por haber pasado 3 horas y 20 minutos en el campo y casi 2 horas y 40 minutos en movimiento. En total, 24 kilómetros y unos 400 metros de desnivel positivo. Y, como siempre, lo más importante: ¡¡¡lo que disfrutamos!!! 
Perfil marcado por el GPS

8 sept 2011

XXXIV Medio Maratón Ciudad Real-Torralba de Calatrava


Tal y como os decíamos en la entrada anterior, este domingo (04/09/2011) nos hemos metido entre pecho y espalda los 21 km. 97,5 m. de la "XXXIV Medio Maratón Ciudad Real-Torralba de Calatrava", la tercera más antigua de España y la decana de Castilla-La Mancha.

No teníamos grandes aspiraciones. De esa manera evitamos grandes descalabros.

Decidimos correrla simplemente por cómo es: tremendamente aburrida ("cansina", que dirían los Tuercelindes).

Pensamos que nos serviría para preparar el Quixote Maratón del 30 de octubre en Ciudad Real. Meteríamos más kilómetros de competición y, sobre todo, prepararíamos la cabeza, ese elemento imprescindible para recorrer 42 km 195 m. Todos los que han corrido el Quixote Maratón coinciden en que no es la mejor prueba para debutar. Al parecer, a pesar de ser absolutamente llana, se hace eterna, sobre todo los tramos de los polígonos industriales por los que discurre (su mayor parte) y el tramo de carretera que une Ciudad Real con Miguelturra, además de que esos suplicios se sufren por partida doble al ser dos vueltas al circuito. Además, en Miguelturra suele haber bastante más animación. Ya sabéis que los "churriegos" son únicos para el jolgorio, además de defensores a ultranza de su pueblo. Animan con música, cocinan gachas, hacen migas... y convierten la jornada en un día festivo. En definitiva, hacen pueblo y afición. Lástima que en Ciudad Real, siendo tan dignos, tan pijos y de tan buenas familias, no esté de moda animar en una carrera. Y eso que son "populares" (¡¡ups!!) . Como dice un amigo, "salvo para las procesiones...".

Bueno, pues eso, que la carrera de Ciudad Real a Torralba podría servirnos de referencia para el maratón por ser parecida en animación en su recorrido por la capital (5 km en los que no encuentras casi a nadie) y por el coñazo que supone recorrer el resto por una carretera recta hasta Carrión, atravesar el pueblo ante la sorprendida mirada de los carrioneros (que tampoco son la alegría de la huerta), continuando por otra carretera recta hasta Torralba. Ese último tramo se hace interminable. La torre de la iglesia de Torralba parece estar siempre, por mucho que corras, a la misma distancia, tanto que cuando llegas a la desviación para entrar en el pueblo y ves el punto kilométrico 19, no das crédito. "Ya estoy en Torralba y aún quedan 2 km", piensas.

A pesar de todo lo anterior, cuatro miembros (con perdón) del CDE CorriendoporelCampo -cuatro valientes- estábamos dispuestos a disfrutar del día, de la carrera y de lo que con ella viniese. Antes de salir vimos a los Tuercelindes, unos máquinas que terminaron la carrera en torno a 1 hora 25 minutos -¡tendrán "ansia viva"!-, a Felipe (y, después, a su simpática madre a la que, sin duda, conveceremos para que se haga del Club), a Pepe y a Santiago (Fondistas de Miguelturra; el primero un máquina que se zampa la media en 1 hora 27 minutos, estando mal...).

Nosotros éramos cuatro con tres actitudes distintas:

Ramón correría para medirse (recordemos que es nuestro fichaje estrella). Terminó en 1 hora y 35 minutos (4:32 min/km). Y con muy buenas sensaciones...

Jorge y yo nos habíamos propuesto terminar en menos de dos horas, metiéndole la distancia a nuestras lindas y queridas cuerpas. Yo terminé en 1 hora y 51 minutos (5:17 min/km) con mucha fuerza y magníficas sensaciones. Jorge tuvo que sufrir desde el kilómetro 12 como consecuencia de un pinchazo producido por un tirón en el psoas iliaco del día anterior cuando montaba en la piragua (quién nos mandará...). A pesar de eso, terminó contento por haber superado el sufrimiento durante nueve kilómetros, terminando en 1 hora y 59 minutos (5:39 min/km)

Un psoas iliaco como el de Jorge, pero sin lesión
Tori sabía que terminaría, aunque fuese a base de sobornos a los voluntarios para que le trasladasen en patines, bicicleta o burro-taxi. Como tiene más cabeza que Dios talento (que dice mi padre) se apretó los kilómetros en poco más de dos horas y cuarto (6:29 min/km) y eso que él solo corre cuando hay competeción. Lo de entrenar no va con él. Sólo practica ese juego (que no deporte) llamado padel.

Al final, como cualquier club que se precie, tuvimos nuestros admiradores y animadores en meta. Bueno, en este caso, admiradora-animadora. Aprovechando que la carrera terminaba en su pueblo, Angélica quiso estar ahí (imagino que para reirse un rato). Desde aquí le damos las gracias por el detalle y por hacernos la foto que recoge el momento en el que los cuatro integrantes del club nos reuníamos nuevamente tras la prueba.


Después, piscina, relax y cada uno a su casa. Seguiremos entrenando, si no para rebajar marcas, para sufrir menos y disfrutar más.
Ya salimos como club en los "papeles"

4 sept 2011

V RAID DEPORTIVO VILLA DE MIGUELTURRA


Hoy (03/09/2011) hemos participado en el "V Raid Deportivo Villa de Miguelturra", una prueba organizada por el Club SADEN y el Ayuntamiento de Miguelturra a través del Patronato Municipal de Deportes. Además, cuenta con la colaboración de Entrevolcanes, empresa de turismo activo de Castilla La- Mancha, y la asociación Peralvillo Aldea Ecológica. Según indicaba la organización, el objetivo de este raid "no es hacer de él una prueba de alto nivel nacional o que puntúe para el campeonato de España, simplemente se trata de iniciar a todas aquellas personas que lo deseen a probar otro tipo de deportes y ante todo, que disfruten en una competición única realizada en el paraje Natural de Peralvillo". El objetivo lo han conseguido con creces. Nosotros hemos disfrutado de lo lindo.

Había que realizar cuatro pruebas:

1. TIRO CON ARCO: lanzamiento de 3 flechas, que descontaban tiempo del total conseguido, según se acertaba en los anillos de la diana. De fuera al centro, se descuentan de 5 en 5 segundos, hasta llegar al centro que vale 1 minuto.
2. PIRAGÜISMO: Recorrido de unos 100 metros (ir hasta una boya, rodearla y volver), iniciándose el control del tiempo desde que empezabas a remar en la piragua.
3. MONTAIN BIKE: Recorrido por circuito balizado de unos 10 kilómetros aproximadamente.
4. CARRERA A PIE: Recorrido de unos 5 kilómetros hasta la meta.
La prueba empezaba a las 10 de la mañana, pero había que estar a las 9 para recoger dorsales, recibir instrucciones, colocar la bicicleta en boxes...

A las 9 en punto estábamos cruzando el puente de Peralvillo. Ya estaban algunos y otros iban llegando. Y empezamos a ver bicicletas... y menudas bicicletas. Mal empezábamos. La diferencia con las nuestras era notable. De hecho la mía tenía el transportín que uso para fijar la sillita de Paula. Era como ir en turismo al campeonato de Fórmula 1. Pero no importaba, el objetivo de la prueba era otro.

Al recoger nuestros dorsales, Luis se mosqueó al saber que su categoría no era la de adultos, sino la de vetaranos y, en un acto de locura extrema, comenzó a preguntar a las muchachas de la organización qué edad tenía él, como ellas tuvieran que saberlo o como si las fuera a "pillar" en un "renuncio" que hiciese rebajar su categoría. Jorge, con sentido común, le dijo que sería mejor "pelearse" con los mayores que con los jóvenes. Luis le miró, cogió su dorsal y se fue refunfuñando sin saber qué edad tenía en realidad.

Empezamos a ver que los veteranos, con independencia de que tuvieran pinta de más o menos rápidos que nosotros, parecían tipos majos a primera vista. Algunos de ellos eran ya conocidos, como Manolo Viso, un tipo amante del deporte (anterior Concejal de Deportes de Miguelturra) y con un gran sentido del humor.

Comenzaba la prueba a las 10 de la mañana, y empezábamos a tirar con el ARCO. Yo era el primero de nosotros tres. Metí las tres, pero solo dos de ellas estaban dentro de la diana (con puntuación). Luis tiraba después. Clavó solo dos. Jorge, por último, perdió las tres flechas (¡un fenómeno! ¡un indio!).

Después la PIRAGUA, con un viento racheado que nos hizo pensar que había que empezar por un lado, rodear la boya y volver con ayuda del viento y las olas, las cuales a punto estuvieron de tirarnos. Sin embargo, la cosa era divertida, sobre todo cuando ponías nuevamente los pies en la tierra sin mojarte.

Luego la BICICLETA. Como no estamos acostubrados, empezamos como si nos fuera la vida en ello y, en realidad, lo que se nos iba eran las fuerzas, poniéndose los cuádriceps como piedras. Yo creía que me estallaban. No había recorrido ni un kilómetro cuando empecé a ver a Luis por detrás, cada vez más cerca. No solo me alcanzó, sino que me pasó, sin que yo pudiera hacer nada. Subidas jodidas para nosotros, peligrosas bajadas con mucha piedra... Casi le cojo en la última, pero no fui capaz. Me sentía cada vez mejor y, cuando estaba más suelto, terminaban los diez kilómetros. Luis empezaba a CORRER por delante (ya iba con mejor tiempo que yo). Solté la bice y traté de ir lo más deprisa posible. Sin embargo, lo que llaman "transición" es una faena y, por mucho que quieras darle a las canillas, éstas no responden. Se me ocurrió mirar hacia atrás y vi a Jorge. ¡¡¡Cagonlaputadeoros!!! No solo me había pasado Luis, sino que me iba a alcanzar Jorge. ¡Ni de coña!. Llegué a la baliza que había para dar la vuelta corriendo y empecé a encontrarme mejor, notaba las piernas mucho más sueltas, podía correr más rápido. En ese momento, cuando yo volvía, Jorge se cruzaba conmigo, sin que se le ocurriese decir otra cosa que "¿qué pasa? ¿has pinchado?". Solo emití un gruñido y empecé a aumentar el ritmo. Conseguí superar a Luis. Cuando le pasaba me decía el muy cabrón: "no sé cómo puedes hacer esto con esa cuerpa que tienes". Ni le contesté. Yo solo pensaba en llegar el primero, tal y como había salido (así evitaba cachondeos varios). Miré el reloj. Iba a un ritmo de cuatro minutos y medio el kilómetro. Así terminaba, con buenas sensaciones, con fuerza y pensando que de haber durado más habría sido mejor para nosotros. Al poco tiempo llegaba Luis y muy poco después, Jorge. Después reconocimos que, como somos unos "picaos" nos fuimos ayudando, aun sin saberlo, a correr más rápido el último tramo. Tanto, que Jorge terminó TERCERO DE LA CATEGORÍA DE VETERANOS, obteniendo el segundo trofeo en dos semanas para el Club.
Un exitazo, sobre todo porque lo pasamos en grande.
Jorge recogiendo el trofeo de manos de un protector civil.
No sabemos qué ha sido de Luis y de mí, pero lo sabremos el lunes cuando salgan todos los tiempos y la clasificación.
Ahí tenéis al par de dos, que parecen recién casados...
Después, nos invitaron a un refrigerio y a unas raciones en el centro social de Peralvillo. Se hizo la entrega de premios y nos fuimos a celebrarlo como mandan los cánones (los nuestros, claro): con barbacoa y cositas ricas de comer y fresquitas de beber. Un lujo para un sábado.
Celebrándolo en la intimidad
Mañana nos vamos a la "XXXIV Media Maratón Ciudad Real – Torralba". El club estará representado por Ramón, Jorge, Tori y el menda lerenda. A ver qué hacemos. Ya os contaremos...

2 sept 2011

XXIII Trofeo Excelentísimo Ayuntamiento de Ciudad Real (Orientación)


Este sábado (27/08/2011) se celebraba el "XXIII TROFEO EXCMO. AYTO. DE CIUDAD REAL" organizado por el CDB "Orientación Ciudad Real".

Santi de la O, el presidente del "Club de Fans de CorriendoporelCampo", nos llamó, nos informó de lo anterior y nos puso en contacto con los organizadores.

Sólo sabíamos (por Santi) que eso de la orientación era, más o menos, correr por el campo completando un circuito marcado con balizas que debían encontrarse con la ayuda de un mapa y, en su caso, de una brújula. Cuando oímos lo de correr y lo del campo no hizo falta más. Lo otro (mapa, balizas, signos, símbolos, brújula...) no importaba. Como podéis intuir, CorriendoporelCampo tenía que estar allí. No sabíamos para qué, pero había que estar.

A las nueve del sábado estábamos Luis, Paco y yo en las inmediaciones de la Presa del Gasset (Fernancaballero) como clavos (clavos gruesos y despistados, eso sí). Nos tomaron los datos personales y nos explicaron prácticamente lo mismo que nos había dicho Santi y algo más de las pinzas electrónicas que debíamos utilizar para el control de paso por todas las balizas en el orden establecido, no sin antes decirnos que éstas tenían un precio de 36 euros (por si las perdíamos, imaginando, seguro, que pensaron que los que nos perderíamos seríamos nosotros con pinzas incluidas). La prueba era valedera para la IX Copa de Castilla-La Mancha de Orientación, pero nosotros participaríamos en una categoría denominada "INICIACIÓN"

Representantes de CDE CorriendoporelCampo. Categoría INICIACIÓN.
Comenzó la prueba y empezamos a salir (se corre de forma individual y saliendo en intervalos de un minuto entre uno y otro) y, nada más salir corriendo, empezamos a disfrutar.

Este es el mapa que nos dieron
La mañana fue magnífica, con sol y viento suave y fresco. El terreno que recorrimos muy variado (caminos, sendas, campos de cultivo, bosquecillos, ribera...) en las inmediaciones de la presa del Gasset. Lo que hacíamos era lo que nos gusta hacer (correr por el campo), aunque con un mapa en la mano para intentar encontrar las balizas (blancas y naranjas) tratando de identificar por dónde ibas y adónde debías llegar, comprobando que la que encontrabas era la correcta (llevan un número) para seguir a la próxima hasta completar, en nuestro caso, un total de doce puntos, que medidos en línea recta formaban un circuito de unos tres kilómetros y medio. Ni que decir tiene que, en realidad, recorres bastante más distancia como consecuencia de los accidentes del terreno y las "vueltas" que das hasta encontrar los puntos.
Paco entrando en meta
Lo pasamos genial a pesar de que cuándo nos miramos las piernas parecía que nos habíamos peleado con gatos monteses (Luego nos enteramos de que se corría con patalón largo. Con razón decíamos que no hacía tanto frío...). Estuvimos un rato haciendo tiempo para ver cómo salían y entraban otros corredores hasta que decidimos marcharnos porque empezaba a hacer calor. En ese momento sacaron las clasificaciones provisionales y ¡¡¡SORPRESA!!!

Categoría Iniciación:
1º Jesús Enrique García Herrera (39 minutos)
2º Luis Arroyo Jiménez (48 minutos)
3º xxxxx por el tema de protección de datos (1 hora 5 minutos)
4º Francisco Javier Vargas Ortega (1 hora 6 minutos)
5º xxxxx por el tema de protección de datos (1 hora 56 minutos)
...

Éramos muy pocos en nuestra categoría pero lo provisonal se hizo definitivo ¡¡¡Ganamos!!!. ¡¡¡Campeones, campeones, oeoeoeeee!!!!
Nuestra copa era como de juguete,.. Más que copa, es chupito...

El primer trofeo del CDE CorriendoporelCampo. Y eso que no vinieron nuestros miembros (con perdón) más destacados (Ramón porque se excedió con la hidratación la noche anterior y Jorge porque se preparaba para excederse esa misma tarde-noche en tierras madrileñas)

Habrá que ir pensando en una sala de trofeos... Se admiten donaciones de inmuebles para el Club.

Subida al Pico de la Calderina (Sierra de la Calderina)

Esta foto no "pega" nada aquí, pero está claro que Ramón quería salir en plan chulito...
Los viajes suelen ser siempre interesantes, más si tienes buena compañía. Se habla de todo y de nada, de algunas cosas con importancia y de otras sin ella. A veces (aunque no suele ser aconsejable) de lo divino y de lo humano... Chema y yo, en un viaje de trabajo, hablábamos del campo, de la naturaleza, de andar, de correr... Así fue como me contó que había subido andando al pico de la Calderina (1.208 m.), situado en la sierra del mismo nombre, una de las más importantes de las que forman los Montes de Toledo, situada entre las provincias de Toledo y Ciudad Real.

La ruta empieza al lado de la N-401 (Ciudad Real-Toledo), justo en el camino que sale a la izquierda (sentido Toledo), nada más pasar el cruce de Urda.

Habíamos quedado a las 7:45. A las 8:30 estábamos allí.

Empezamos a correr con una temperatura ideal (con un ligero y fresco viento). No habíamos completado los dos kilómetros cuando, de repente, un movimiento sísmico sin precedentes dejó a todo el mundo acojonado. Bueno... a todos, menos a mí. No sé cómo coño lo hice, pero en la parte más plana, lisa y acondicionada del camino me torcí el tobillo derecho, dándome un hostión de los llamados "de campeonato". Al caer, rodar e incorporarme como un resorte (no porque no me hubiese hecho daño, sino porque me jode mucho mancharme y la tierra en aquel lugar era muy rojiza) pude ver cómo un pastor corría hacia mí moviendo la cabeza de lado a lado y con los ojos en blanco, como pensando "este modorro se ha matao". El dolor era fino como si me clavaran una aguja a mala leche, pero, después de unos minutos, aquello no se hinchaba, lo que en nuestra más que contrastada experiencia en diagnósticos traumatológicos significa que no había ocurrido nada grave. Como suele ser habitual los demás me decían que si quería seguir andando, que si lo dejábamos o que si nos quedabamos allí a esperar qué pasaba. Habíamos ido a conquistar esa montañaca y la conquistaríamos...

Así que empezamos a correr (despacico, eso sí) y a subir y a subir y a subir. Al principio Luis se quedó un poco rezagado. Ramón y yo seguimos juntos, aunque por poco tiempo. Rápidamente pude comprobar como los gemelos de Ramón (que más que gemelos, yo creo que son trillizos o cuatrillizos) empezaban a quemar madera, subiendo aquellas pendientes como si fuese montado en unas escaleras mecánicas. ¡Qué gustico da verle correr!. Y yo que parezco... (mejor véis la descripción que se ha hecho de mí en el apartado de MIEMBROS -con perdón-) Así que, como si estuvieramos enfadados, corrimos cada uno a nuestro ritmo aquel camino que nos llevó a lo más alto del pico, donde se encuentran unas antenas que, aunque destrozan el paisaje, son las que permiten que pueda llegarse hasta allí por una ruta tan bien conservada.

Juntos nuevamente nos hicimos las fotos de rigor, echamos un trago, nos comimos unas barritas energéticas y, sobre todo, disfrutamos de las impresionantes vistas (a un lado, Ciudad Real; al otro, Toledo). Una maravilla.
Luis y yo dándole la espalda a Toledo

Ramón de espaldas a Ciudad Real
El camino de vuelta, es decir, la bajada, no tiene mucha importancia atlética, aunque sí para el apartado anéctodas. A mitad de camino nos encontramos a un fulano con una tartana de coche averiado y atravesado en el camino. Tuvimos que ayudarle a darle la vuelta al coche para que con la pendiente, esta vez a favor, pudiera arrancarlo. Más abajo podéis ver la prueba fotográfica (y eso que no venía el periodista...)
Tras la polvisca, el vehículo ya "en marcha"
Al final, casi 13 kilómetros de ruta de ida y vuelta, la mitad hacia arriba y la mitad hacia abajo por el mismo camino y unas vistas preciosas desde arriba. Habrá que seguir investigando para alargarla y seguir conquistando territorios...

Gracias, Chema, por el descubrimiento.
Recorrido marcado por el GPS
Perfil