1 oct 2012

De Calatrava la Vieja a las Tablas de Daimiel


No es que hiciese mal tiempo, hubiese viento, hiciese frío o lloviese...

Como dijo Jorge, simplemente hacía un día "para destetar hijosdeputa", que no sé bien por qué lo dice, ni qué significa, pero queda como muy bestia y muy malo y fatal, además de ordinario. Pues eso, así estaba el día.

Eran las 16:30 del sábado cuando salíamos en coche hacia Carrión de Calatrava, en concreto hasta el aparcamiento de la Ermita de la Virgen de la Encarnación (Patrona de la localidad), situada justo enfrente del Castillo de Calatrava la Vieja, cuna de la Orden de Calatrava, la más antigua de las órdenes militares de la piel de toro. 

También venía Marcos (nuestro amigo gallego), un tipo que, como el agua, se amolda a cualquier cosa sin ningún problema. Que hay que correr, se corre. Que hay que comer, se come. Que hay que beber, se bebe. No hace ascos a nada. ¡Qué agradecido! ¡Y qué "bien mandao"!

Desde que este verano le llevamos a correr por el curso seco de aquel arroyuelo al lado de Santo Domingo de las Posadas le ha picado el gusanillo-runner y corre un día sí y otro también una media de 8 km. a la verita del Miño, allá en Ourense.

Al llegar al aparcamiento, surgió la pregunta: ¿Qué hacemos?. 
-Correr
-Ya, pero ¿cuánto?
-Hasta las Tablas de Daimiel
-Ya, pero ¿cuánto es eso?
-Unos diez o doce kilómetros - Dijo Luis, que era el que, en su día, había "preparado" la ruta desde Ciudad Real a las Tablas pasando por allí (que, por cierto, está pospuesta sine día).
-¿De ida o de ida y vuelta?
-Pues no sé... de ida.

Luis no tenía ni pajolera idea de los kilómetros que había desde allí hasta las Tablas de Daimiel. Él solo estaba enciscado en que tenía que cruzar las Tablas por una presilla que había entre dos islejas del humedal...

Eran alrededor de 17 kilómetros los que nos separaban de las Tablas (menos mal que yo lo había medido antes en wikiloc). Por eso, en un momento de lucidez, el gallego pensó en voz alta y dijo: "Yo no creo que pueda, lo más que corro habitualmente son 10 kilómetros. Bueno, y una vez hice 14"  
-Bueno, no te preocupes, Marcos, vamos más allá con el coche y recortamos el trayecto.- Dijo Luis
-Ya, pero yo no quiero que por mi culpa...
-No te preocupes, Marcos, corremos menos y punto- Cortó tajante y decidido Luis.
-Ya, pero, ¿por qué no empezáis a correr vosotros y yo adelanto un poco con el coche y así...?
-¡Que no, Marcos!- Zanjó Luis.
En ese momento nos miramos Jorge y yo, sabiendo que nosotros nos bajábamos allí y empezábamos a correr, sí o sí. Su puerta y la mía se abrieron al unísono. Rápidamente salían Luis y Marcos. El presi empezó a maldecir y a hacer gestos sin orden ni concierto. Por un momento pensó que él también se vendría, pero justo al pensarlo, miró al gallego y, cagándose en todo lo vivo para sus adentros, dijo: -Venga, Marcos, que estos capullos empiecen a correr que nosotros nos adelantamos en el coche y les esperamos un poco más allá. 
Momento en el que Marcos, aguantando la mirada a Luis, pensó:
"¡A mí no me jodas!"
Cuando llevábamos alrededor de 4 km, los encontramos.

Solo había que seguir la Ruta del Quijote, que en ese tramo coincide con la etapa sexta de la ruta principal del GR 114 (Camino Natural del Guadiana). Como su propio nombre indica, iríamos todo el tiempo al lado del río, sin desniveles y con un firme perfecto.

Pero Luis tenía que cruzar la presilla. Y no se le ocurrió otro sitio para acercarse al río que un camino con una cartel que decía "Prohibido el paso. Finca Particular".

Primero, casoplón. Al lado, casa del guarda. Después, una casilla como ésas que habitan seres extraños en algunos cuentos. Un poco más allá, el río sin posibilidad de cruzar. Sin noticias de la presilla, ni lugar de paso alguno.
La casilla del cuento
De pronto apareció el guarda. Antes de que le diese tiempo a echarnos la bronca por haber llegado hasta allí por un camino particular, Luis se adelantó:
-Mireusté, ¿podríamos hacerle una pregunta? es que estamos perdidos.
-Vamos a ver - Contestó el guarda.
-Estamos buscando una presilla para cruzar al otro lado del río...
-Por aquí no es.
-Al parecer hay un paso entre dos islejas. Mire el mapa este que traigo...
-Ya, pero por ahí no se puede. Además, está más arriba.
-Ya, ¿pero no se puede, ni corriendo? Es que yo creo que estamos aquí y...
-¿Pero de dónde vienen ustedes?
-De Carrión de Calatrava
-¡¿Andando?!
-No. Corriendo
-¿Pero ustedes están locos? ¿Y quieren llegar a las Tablas? Pero eso está muy lejos. Pero ¿cómo van a vernir corriendo desde allí? Eso está muy largo
-No se crea. Y luego tenemos que volver
-Pero ustedes están locos... ¡Cagüendiole...!
-Si quiere Ud. preparar unas cervecillas para cuando volvamos, se lo agradeceríamos... -Le dije yo, para romper el estupor de aquel señor tan incrédulo (y, por si acaso las preparaba).
Luis y el Sr. Guarda
(No llevaba gafas de moderno,
es que queremos preservar su intimidad y anonimato)
El guarda nos miraba de arriba a abajo sin creer lo que realmente le decíamos. Le agradecimos su amabilidad, su colaboración y, para dejarle más tranquilo, le dijimos que iríamos por el camino del Guadiana. Cuando empezamos a correr de nuevo se despidió de nosotros diciendo: ¿pero están locos de verdad?.

En cuanto se dio la vuelta, volvimos a tronchalindes hasta la senda donde le habíamos dejado para ir más cerca del río. Ése fue el mejor tramo, el más divertido. Corrimos por una senda verde con mucha agua por las lluvias de los dos días anteriores. Pero pronto se acabó lo bueno y nos vimos obligados a retomar el Camino Natural del Guadiana que, poco a poco, nos llevó al molino de Molemocho, situado en la entrada del Guadiana al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. 
El molino de Molemocho
Justo al lado del molino hay un bar (¡Un bar!) y, como no podía ser de otra forma, tuvimos que parar.

Cerveza isotónica (tres con limón y una sola) para reponer electrolitos y una migas cortesía de la casa para reponer carbohidratos y algo de proteínas gracias a los torreznos y al choricito que las aderezaba. Cada día descubrimos nuevas alternativas a las sosas barritas e indigestos geles...
La cerveza

Las migas

Y el gallego dando buena cuenta de ellas

Una vez repuestos, dispuestos y apuestos, volvimos sobre nuestros propios pasos para regresar hasta donde Marcos y Luis habían dejado el coche.

Nada más salir se lió la marimorena. Caía agua como si fuera la última vez que iba a llover. Nos empapamos, literalmente. Menos mal que pronto terminó la tormenta y la cosa se arregló. 

Oscurecía y no llevábamos frontales. Jorge y yo aligeramos el paso para poder llegar lo antes posible al coche y evitar algún kilómetro a Luis y Marcos. También evitaríamos el rodeo del río y no dejaríamos el camino en ningún momento. Jorge iba como un tiro, tanto que tuve que decirle treinta y siete veces y media que aflojara el paso o me hacía el muerto.

 Al final, todos juntos otra vez. Mientras nos poníamos ropa seca, hicimos las cuentas y, una vez más, nos salieron a favor:

-Unos 28 kilómetros para Jorge y para mí 
-Unos 23 para Marcos y para Luis
-Una nueva máxima distancia para Marcos (9 km. más de lo que había corrido de un tirón)
-Un guarda más para las anécdotas.
-Un reto más para Luis: Hasta que no encuentre la presilla no dormirá tranquilo.

¡Nos vemos corriendo por el campo!

(Algunas fotos más para que podáis reír a gusto)

Justo antes de salir de avanzadilla

Ya juntos

Marcos, un gallego muy manchego

Tres gansos muy gansos

22 sept 2012

Con la resaca a cuestas, nunca mejor dicho

Este humilde servidor de ustedes no sabía que al día siguiente tocaba correr. Cuando a la escasez de recursos neuronales se une el trabajo (mira que pagarme a mi por algo) y alguna que otra cerveza, el resultado obvio es el olvido de planes inmediatos, mediatos, atos y hasta del nombre de los propios churumbeles.

Sucedió tal que por casualidad. A un "¿Por qué no cambiamos la hora de la carrerita dominical un poco más tarde que me viene regular?", le siguió un "Es mañana". Y luego "No, mañana es sábado. Digo la carrera".
-Es mañana. 
-Mañana es sábado
-Por eso. 
-¿Qué?.
-¡Mañana!.
-¿Mañana qué?
-Sábado. ¡La hostia!
Y me puse otra cerveza.
Y me enteré de que la salida larga (con perdón x2) de la semana era el sábado como intentaba hacerme entender Quique. Acabáramos.

Si les digo que cenamos medallones a la plancha de sangre de bicho autóctono con arroz al aroma de la huerta (morcilla negra como el corazón de Esperanza Aguirre), costillas de animal en salsa de miel, trozos de otro cuadrúpedo al estilo de razas infieles y un perol de paisaje que me salió fenoménico, no se me asusten, CxC viandas de ayer y siempre en estado puro. Insisto en que yo no sabía que al día siguiente tocaba madrugón para ir a correr al campo. El resto de expedicionarios sí lo sabía y aún así se pusieron como fudres de comer. Ellos sabrán.

Sonó el despertador a las siete y el que más el que menos levantose, ungiose en aceites de carrerista, calzose las babuchas de correr y a La Atalaya.

Allí esperaba Juan Carlos, alias Plancton, alias El Puto Calvo, alias comonopagueslacuotadelclubyavasacobrar.

Ale, al monte.

 El monte, ese basurero

La Atalaya es una gozada, un sitio al ladito de la megalópolis ciudarrealeña con sus hectáreas de campo, su monte bajo y sus cuestas. Allí se puede hacer desde un circuito de cinco kilómetros a lo tonto somarro hasta darse un palizón de padre y muy señor mio. El que se dibuja en estas letras es una cosa intermedia, como los enanos del Señor de los Anillos que eran más grandes que los sosos esos de la comarca pero más chicos que los demás aunque, eso sí, con más cojones quelmachoalmagro.

En un vamos pacá, ahora pallá, ahora subimos, ahora bajamos, huy, mira un conejete, ¿seguimos? ¡Coño pos claro! ¿Andestá Luis? Ha petao... nos endiñamos unos diez kilómetros. Luego el presidente (a sus pies de usted y de su santa esposa que hace unas costillas al horno pa ponerlas un piso, toma laismo) dijo que el ya si eso se iba para el coche.

El señor presidente un ratejo antes de decirnos ahí sos quedais, prendas

El trío resultante cogimos trocha arriba, trocha abajo, descubrimos sendillas nuevas en descenso que pronto habrá que subir, corroboramos nuestros extraordinarios estados de forma y nos clavamos (con perdón) 17 kilómetros de subibaja. Buenas sensaciones y ganas de más, como mandan los canones esos.

Si quieres ver la ruta, PINCHA AQUÍ.

18 sept 2012

La compañía del corredor de fondo


¿Habéis oído hablar de la soledad del corredor de fondo?

Este sábado, 15 de septiembre, Juan Carlos decía -más o menos- que, en el fondo, lo de correr siempre implica soledad y que, aunque corras con alguien, siempre hay un momento en el que te quedas delante o detrás, que seguir un ritmo que no es el tuyo, tanto si es más rápido como si es más lento, al final te pasa factura.  


¿Qué significaba aquello? ¿Tenía pensado dejarme tirado en cualquier momento? ¿Iría a mi ritmo hasta que calentara y después pondría su velocidad de crucero, mucho más rápida que la mía? Juan Carlos corre que se las pela, está más fuerte que el vinagre y, cuando se pone un dorsal, no conoce a nadie. Al menos esta vez no había dorsal, porque solo estábamos él y yo.

Juan Carlos también es mi amigo. Parece mentira que hayan pasado más de 27 años desde que coincidimos, por casualidad, un verano en Murcia, en el Mar Menor. Después volvimos a coincidir, cinco años después, en COU, en San José. Fue un gran año. Lo pasamos muy bien los cuatro del fondo (César, McKey, Juan Carlos y yo). Aún recuerdo aquéllas noches de "estudio" en su casa. Todos íbamos con la sana intención de estudiar, pero lo que más hacíamos, con diferencia, era comer. Todo nos venía bien, pero sobre todo recuerdo aceitunas caseras guisadas por su madre y cantidades industriales de fuet y longaniza con mayonesa. Café. Coca-Cola. Aceitunas y fuet con mayonesa. César haciendo el ganso y los demás descojonados de la risa. Buenos recuerdos.

Después, cada uno siguió con su vida, pero, a pesar de ello, jamás nos hemos perdido la pista. Es lo que tienen las ciudades pequeñas...

También corrimos juntos este año gran parte del Trail Peñalara 60 km .
Ahí tenéis al colega
Y, después de todo aquello, ¿correríamos solos estando uno al lado del otro? ¿Es verdad que, al final, el corredor de fondo está condenado a la soledad? 

¡Y un huevo! ¡Ni de coña!

Fueron más de 21.500 metros, más de 1.050 metros de desnivel acumulado y algo más de 140 minutos de carrera por el campo y, salvo escasos segundos de silencio obligado por no tener resuello como consecuencia de alguna subidita, no paramos de hablar. Nos pusimos al día ¡y de qué forma!

La felicidad. Las pequeñas cosas. Los buenos momentos. Los malos. La valentía. La cobardía. La vida en pareja. Los hijos. La familia. Los retos. Los errores. En definitiva, la Vida (con mayúsculas) mientras corríamos entre montes, alrededor de lagunas, entre juncos, jaras, chaparros, por coladas de antiguos volcanes, por campos de cereal segado, por veredas, pistas, senderos... 

Correr me gusta, pero si además lo hago con amigos es -¿cómo decirlo?- la hostiaenverso. Así, sin más.

¿Que por dónde corrimos? Eso ya os lo contaré otro día con detalle. De momento,  aquí tenéis la ruta en wikiloc para que le echéis un vistazo.





14 sept 2012

La sierra de Villarrubia de los Ojos 08-09-12

El pasado sábado, día 8 de septiembre, conforme al CALENDARIO CxC, teníamos que darle a las canillas para recorrer el campo y, concretamente, la sierra de Villarrubia de los Ojos.

En principio estábamos apuntados Luis, Jorge y el menda lerenda, pero con la historia del calendario, también se apuntó Julián Amores que, desde que probó la droga campera en la I Carrera Popular por el Campo "Villa Fernán Caballero" no es capaz de imaginar un trote asfáltico, poligonal, ni -en general- urbano. No podía ser de otra forma.

Todo se desarrolló conforme al guión establecido y dentro del horario previsto. A las 7:30 en CR. A las 8:30 en el depósito de agua de Villarrubia de los Ojos. Justo a esa hora aparecían, además, unos jóvenes un poco escandalosos que se dirigían en coche hacia nosotros. Sacaban las manos para saludar. ¡Otros chalaos que se vienen a correr con nosotros! - pensamos. Sin embargo, al acercarse más pudimos comprobar que no nos saludaban, sino que bailaban dentro del coche apurando la fiesta que duraría, como poco, desde el viernes por la noche. ¡Qué recuerdos! Nosotros también éramos normales antes... (Cuando me refiero a nosotros excluyo a Julián, soltero de oro archiconocido en las provincias de Toledo y Ciudad Real, sobre todo de noche, aunque también hay quien dice que hay un tipo muy parecido a él que trabaja en una entidad bancaria en la ciudad imperial, pero éste es un tipo serio, claro).

¡Al lío! 

Después de los recuerdos, los anhelos y los falsos mensajes entre nosotros del tipo "a mi ya me apetecen otras cosas", "yo ya estoy harto de eso" o "yo ya no lo hago porque no quiero" empezamos a correr a ritmo cansino evocando, quizá, aquellas mañanas resacosas de tiempos lejanos (en el caso de Julián lo de "tiempos lejanos" debe sustituirse por "semana pasada")

Justo antes de arrancar.
El de la postura de jubilado es Luis.
El de la mochila del cole es Julián. El resto es Jorge.
En muy poco tiempo nos pusimos a subir al tran-tran, sin prisa pero sin pausa. Y lo que era una fresca mañana se convirtió en un día de calor.

No es la época más adecuada para disfrutar del campo, pero la zona es muy bonita.

Pronto dimos (esta vez sí) con la puerta de entrada a la vía pecuaria, una vía pecuaria poco utilizada, llena de vegetación y piedras que no debe estar muy transitada por ciclistas. Los ciclistas suelen abrir sendas que nos vienen de perlas a los trail-runners (suelo decir corredores -incluso carreristas- campestres, pero soy un "tocapelotas" y sé que esto de los anglicismos forzados le pone de los nervios a MAYAYO, ;-) ¡Un saludo, Sergio!)

Jara, chaparros, un ciervo, otro, cuatro, piedras, más piedras, subir, subir y, ¡coño! ¡una bajada! ¡qué bien!. ¡Ah, es que nos hemos equivocado, por ahí no es!. Vuelta a subir para subir un poco más y, de recompensa, llegar a la tablilla de "vía pecuaria" para poder contemplar unas impresionantes vistas de la llanura manchega.

¡Qué buena pinta tiene el de naranja...!
Encontramos otra indicación de "vía pecuaria" que bajaba, pero preferimos una pista más a la derecha que seguía subiendo. Y subimos para seguir disfrutando de la vistas. Al sur, la llanura. Al norte, más monte y monte sin rastro de carreteras, tendidos eléctricos, construcciones... Seguimos disfrutando. Cruzan una cierva y su cría. Ahora un cortafuegos. Nos encontramos con una valla. Paramos, contemplamos, un trago de agua y unos chascarrillos. Julián es un gran fichaje. No solo sube y baja con total facilidad, sino que además es un tipo simpático y muy gracioso (aún no pienso hablar de su facilidad para ensilar gin-tonics)

¡Québonitostálcampo!
Por fin toca bajar. Jorge toma la delantera, después Luis, luego yo y Julián detrás. Bajada larga y con desnivel, de las que machacan los cuádriceps.

Justo cuando mejor lo estaba pasando, mi tobillo falla. Torcedura y cojetá de las de llenarte la oreja de tierra. Tengo que reducir velocidad por el dolor cada vez mayor. Al final de la bajada me esperaban mis colegas para ver qué pasaba. Jorge sacó un spray de frío, me lo echó en el tobillo, seguimos un rato andando y, al momento, el dolor pasó. A seguir corriendo. Es lo que tiene ser un tipo fuerte, además de atractivo...

Pronto llegaríamos al llano, dejamos una casa de labor a nuestra derecha, cruzamos el cauce de un arroyo, vimos otros dos ciervos y otra vez a subir hasta ver otro cartel de "vía pecuaria" que parecía ir por un cañón hasta el cartel que habíamos visto arriba, pero preferimos coger la pista más a la derecha que parecía subir más arriba. Subir, subir, subir sin parar hasta casi completar "el ocho" que se ve en el mapa de la ruta. 

Y cuando ya estaba todo subido tocaba volver a bajar hasta llegar a las puertas de la casa (mejor dicho, casoplón, de la finca "Valparaíso". Nos habían dicho que una vía pecuaria pasaba justo por delante de ésta.
Sin embargo, salió a nuestro encuentro un malhumorado guarda que nos recriminó con muchas voces y poco tacto nuestro atrevimiento a pasar por allí. Le dijimos que creíamos que íbamos por la vía pecuaria y él nos contestó que él también creía que... le iba a tocar la lotería. ¿¿¿???

Rápidamente nos preguntó si llevábamos mapa, a lo que contestamos que no. Creo que, como en las aventuras de "Dora la Exploradora" ésa era una de las palabras clave. Si hubiéramos dicho lo de "el mapa, el mapa, el mapa, el mapa" con ese ritmo cansino de los dibujos animados no hubiera pasado nada.

Pero el guarda se creció. Como no llevábamos mapa, la vía pecuaria no iba por allí.

Nos contó que había tenido discusiones con ciclistas del pueblo (de Villarrubia, se entiende), que le habían cortado la valla en varios sitios, que en internet había mucho listo y, para rematar, nos dijo con muy malos modos y con mucha chulería que él era mucho más ecologista que nosotros, sin que nosotros nos hubiéramos decantado por esa opción siquiera.

Yo, después de todo aquéllo, me jugué el tipo y le pregunté: Pero... bueno, entonces... ¿la vía pecuaria pasa por aquí, por delante de la casa, no? El guarda ni contestó. En aquel momento de despiste, conseguimos que nos abriera la puerta de salida de la finca que daba al camino que nos llevaría de nuevo a Villarrubia de los Ojos.

Al final, algo más de 17 kilómetros y unos 1.500 metros de desnivel acumulado durante dos horas y tres cuartos por el campo, incluyendo paradas, torceduras de tobillo y chapa-charla con el guarda de Valparaíso.

(Julián, no pienses que somos unos bronca-runners, que esto no nos había pasado nunca)

Ya solo quedaba volver a Ciudad Real para asaltar "Comestibles ELOY" y repostar con bocata de jamón y cerveza fresquísima en plena calle. Si es que somos unos perro-flauta-runners...

Gestionando los bocatas en "Comestibles ELOY". Por cierto,
¿se me ve el cartón o es el brillo de mi pelo?
Recuperando


5 sept 2012

¿Te vienes a correr con nosotros?


Cada vez hay más amigos, conocidos, amigos de conocidos, conocidos de amigos, incluso algún abogado (¡Dios, un abogado!) que nos preguntan cuándo será la próxima ruta, dónde iremos o si ésta es larga y dura (con perdón).

Bueno, tampoco son tantos, pero los suficientes como para, al final, quedar mal con alguno de ellos. Igual que te dicen que ellos no tienen nivel (pero que sí les gusta el campo), que no suelen correr (pero que sí le dan a la bici de montaña) o que ellos no aguantarán esas subidas (pero sí hacer un maratón en menos de tres horas), también te dicen que les llames la próxima vez por si pueden acompañarnos y, como es normal, se te  olvida. O llamas a uno y a otro no.

Pero esto se va a acabar. 

1. Porque hemos publicado esta entrada para que te enteres de lo que tienes que hacer si no quieres perderte ningún sarao CxC, incluyendo en nuestro blog este sencillo y práctico calendario 


2. Porque hemos añadido una nueva pestaña al blog con el nombre "¿Te vienes a correr?" para que tengas el calendario siempre a mano.


3. Porque hemos puesto una imagen con el sencillo mensaje "¿Te vienes a correr con nosotros? ¿Dónde? ¿Cuándo? PINCHA AQUÍ" que te enlaza directamente a la pestaña que te hemos dicho antes, por si no la ves.


Y, en cuanto le cojamos el aire al calendario, en éste podrás ver no solo el día, la hora y el sitio dónde quedaremos, sino también una crónica de la misma (si es que la hemos hecho ya) y, siempre que podamos, el enlace al wikiloc para ver la ruta y su desnivel.

Una vez que accedas al calendario podrás navegar por él como si estuvieras en tu casa. Ponte cómodo.

Si te apetece el plan, acude al sitio indicado a la hora prevista. Solo tienes que ser puntual. Sin más.

Si quieres confirmar tu asistencia, saber algo más o, simplemente, decirnos algo, déjanos un comentario o mándanos un correo a corriendoporelcampo@gmail.com

Más no podemos hacer...
¡Venga! ¡Anímate!

¿CxC? ¡Mejor que un "CHINO"!*


(*) Eslogan del último concierto de los "Mejor Kallaos"

3 sept 2012

Ya estamos aquí de nuevo

Ya iba siendo hora de volver por aquí.

No es que este verano nos hayamos tocado los webs (que sí), es que queríamos daros un descanso. Bastante es que nosotros hayamos tenido que seguir aguantándonos, como para haceros a vosotros la misma faena.

No es que hayamos hecho muchos kilómetros (que no), pero tampoco lo hemos dejado. Lo que si hemos dejado (a su libre albedrío) han sido los cuerpos. Hemos disminuido el correr y hemos mantenido (si no aumentado) el comer y el beber. Resultado: kilos de lorza entreverada que han evitado que se nos claven los huesos en  la arena de la playa, los verdes suelos piscineros, sofás, camas y demás lugares de descanso y esparcimiento estival.

Además de eso, solo algunas cosas que destacar.

Estuvimos unos días de vacaciones por tierras de Castilla (Santo Domingo de las Posadas - Ávila - para más señas) con Luis (el presi), Jorge (el periodisto), Marcos (el galego), contrarias y churumbeles. A pesar de que la actividad fundamental consistió en ensilar líquido (cerveza a cholón y algo de gin-tónic por la noche; El agua solo la vimos en formato piscina y con sol) y comer como si no hubiera un mañana, también corrimos por allí. Uno de los días por el curso seco de un río que nos lo hizo pasar bomba ("bomba" es como muy infantil, pero es que llevamos entre niños más de un mes...)


También hemos estrenado zapas (Otras Lafuma Moon Race. Me he abonado), hemos hecho turismo, hemos cocinado, hemos disfrutado con las criaturas, hemos hecho senderismo por Gredos...

Nuevecitas. ¡Qué bonitas!

Viendo la muralla de Ávila

Una paellita by Luis y Marisol 

Luis poniendo orden entre la chiquillería como buen Presidente
También hemos ayudado a Santi (el presidente -y único miembro- de nuestro club de fans) a organizar la I Carrera Popular por el Campo 'Villa Fernán Caballero'. Diseñamos el recorrido, corrimos arriba y abajo para encontrar la mejor solución, en un sentido, en el contrario, tuvimos que variarlo a última hora por unas colmenas de abejas colocadas en el último momento, pensamos dónde había que poner puntos de avituallamiento sólido y líquido, balizamos el recorrido... En definitiva, disfrutamos organizando un sarao pensando, únicamente, en enseñarle a quien viniera lo divertido que es correr por el campo. Además, el día de la carrera, Jorge y yo experimentamos algo que jamás habíamos vivido. Hicimos de "corredores escoba". Por primera vez llegábamos los últimos sin que aquello significara que éramos los más lentos del grupo y lo pasamos en grande. Al llegar, vimos las caras de la gente (después sus mensajes de ánimo por las redes sociales) y, al parecer, disfrutaron. Era lo único que pretendíamos. Nos alegramos mucho. 

Estuvimos todos (y alguno más) y para celebrarlo nos tomamos unas cervecillas en mitad de una calle del pueblo. Tori nos sorprendió con una nevera llena de botes y una mochililla atestada de chorizo, salchichón, queso... con tan buena suerte que, nada más sentarnos en el bordillo de la acera, llegó el panadero con su furgoneta y nos surtió de pan recién hecho para empujar los embutidos y las cervezas. En aquel momento me acordé de los "Bandoleros del Guadarrama", ellos saben por qué.
Tori partiendo chorizo en mitad de la calle
Tampoco podemos olvidar que este sábado, primer día de septiembre, disfrutamos de la compañía del gran SPANJAARD al que hicimos miembro (con perdón) de honor de este nuestro maravilloso club. También asistió Iván Palero (Cabesc), sus mujeres, las nuestras, los hijos de todos (aportando cada uno lo suyo, se entiende). La verdad es que lo pasamos en grande sin hacer nada especial, salvo comer, beber, charlar y disfrutar de la compañía (que no es poco). Iba a explicarlo, pero como Luis Arribas escribe un poquito mejor que yo os pongo AQUÍ el enlace en el que él nos lo cuenta directamente.
Al fondo, el Gasset. Delante, Luis Arribas. A la izquierda, los famosos dedicos.  
Durante estos días también hemos hecho planes (ya los iremos contando), hemos pensado en mejorar este inmejorable blog (;-), así como nuestra forma física (aunque todavía está por discutir la forma en sí:  redonda, ovalada, de pera, manzana, botijo...).

En definitiva, más CxC o CxC en estado puro. Más por menos es imposible.

Ale, majetes, que cogemos carrerilla para empezar el nuevo curso...



23 jul 2012

¿Evoluciono a las XTwings 3 o me compro otro par de las 2 y reinvierto el ahorro en cordero?
(TEST DE MATERIARL)



Me encantan esos artículos que comienzan con un “como me decía mi amigo tal (y aquí un nombre de escritor de renombre, artista internacional, filósofo sofista o gañán destripaterrones...)” para luego hilar con verbo fluido el resto del pensamiento encandilando al lector no sólo por el argumentario sino por lo alto de las amistades del tal articulista cuya vida hemos de envidiar y que sin duda es mejor que la nuestra. De hecho me encantaría comenzar éste de tal modo, pero como carezco de amigos famosos recurriré a la familia.
Como me decía siempre mi abuelo: “¡mira que eres gilipollas, niño!”. Aquella acertada sentencia, certera y llena de sabiduría me abrió los ojos y me hizo pensar que si la naturaleza no me había dotado de un cerebro sobresaliente lo mejor sería ir con pies de plomo, no fuera uno a convertirse en un gilipollas con ínfulas y terminara en política.
Así que decidí pensarme las cosas dos o tres veces según la importancia. Que tiene uno que elegir el color del coche, se lo piensa dos veces, que tiene uno que elegir moza casadera para hacer chiquillos, tres. En lo relativo a la elección del siguiente par de zapatillas de correr por el monte hago hasta un TEST de MATERIARL como en los blogs buenos. Así de importante es el asunto.
Sucede que yo gasté en su día unas Salomon XTwings 2 y me encantaron. Después de destrozar unas Asics Trabuco, quiero volver a Salomon para ver si aquellas sensaciones siguen vigentes ahora que mis salidas al monte son mucho más largas. Y, claro, aparece la duda. ¿Me lanzo al gasto, al lujo y me hago con las nuevas y muy fardonas XTwings 3 o ahorro haciendome con unas XTwings 2 que ahora están muy baraticas y son también fardonas?
El oscuro objeto de deseo





¿Cómo hacer un test de material sin tener el material para probarlo? Fácil: suponiendo, que es barato. A la espera de que el señor Salomón en persona tenga a bien mandarme un par de ellas (tampoco tengo mallas de esas que apretan ni camisetas trénicas) y amparado en la internete me marco una review sin haber view antes siquiera.
Las 3 son fardonas. Es más, son más fardonas que las 2, pero tampoco por mucho. Estéticamente le podríamos poner un +1 a favor de la última versión. Pero como hasta la fecha sólo las he visto en tres colores mientras que las 2 las tienes hasta con estampados de Bob Esponja, dejo la ventaja sólo en 0,5.
Una cosa fundamental es la amortiguación, que uno es flojo de rodillas y con tendencia a changarse en la zona por la que se dobla la pierna. Aquí, según dicen los que sí las han probado y la propia marca, la versión 3.0 ha mejorado a su hermana pequeña. Vale. Mola. Pero... ¿En cuanto notará mi cuerpa la mejoría? Quiero yo decir la nueva amortiguación ¿me blindará las rodillas? ¿me permitirá correr sin dolores media horita más? No se yo. En fin, como el departamento de inventar amortiguaciones de Salomon se lo habrá currado le doy otro puntito. 1’5 de ventaja.
La lazada es igual de molona en ambas. A mi eso de estirar y que el pié quede ahí encajonadito pero lo justo, me gusta horrores. Y luego el sobrante lo metes en su saquito para no engancharte con las ramas. Ahí la 3 no innova nada. Medio punto que le quito, por perracos.


Unas igualicas a las que yo tenía



Otro punto fundamental para mi es el refuerzo de la puntera. Yo que soy de correr arrastrando los pies como un zombi necesito protección porque yo lo valgo y mis uñas también. Ahí sí que hay información de que las nuevas zapas rompen con todo (sutil toque de humor). A lo visto si tropiezas entrando a misa de 7 (AM) en San Pedro -cosa que se estila mucho en este club sobretodo los martes- haces en el suelo unas catacumbas y una boca de metro. Más 2 para las 3.
Luego hay otras cosas técnicas como el upper, las costuras que no están, el contagrip de las suelas, etc, cosas sobre las que tengo una ignorancia tan grande que no merece la pena ni que lo explique pero que deben tener su interés.
El caso es que me salen tres puntos de ventaja a favor de las XTwings3 que en el mejor de los casos están más de 40 leuros más caras que sus predecesoras. ¿Hago ahora una lista de las cantidades ingentes de chicha, chicha del mar, chicha del campo, cerveza y demás que puedo comprar con 40 leuros?
A pesar del científico estudio y de analítico post no me queda nada claro. Me temo que hasta que no vea las XTwings3 en directo tendré dudas.
¡Hojtias! ¡estas no las había visto y me he namorao! ¡Qué gonicas!