17 may 2013

De Arroba de los Montes al Estrecho de las Hoces

Sábado, 11 de mayo. Era un sábado de los de correr.

Se corría la Transvulcania en la isla de La Palma (83,3 km. 4415 m. D+ y 4110 m. D-). Allí estarían Toty, Iván, José Luis, Marín, Luismi. Máquinas del carrerismo campestre y de lo que les pongas.

Y en Castellón, además de la CSP 115 km., se correría la Marató i Mitja (MIM) (63 km. 2850 m. D+ y 1600 D-). Allí disfrutarían Luis, Jorge, Ricardo y el gran Manuwar. Máquinas de lo que les pongas también, pero éstos -como yo- en versión diésel.

Incluso alguno habría por ahí, como nuestro querido amigo Daniel (De T run is T life), corriendo los 101 km de Ronda

Y aquí, en La Mancha, un pura sangre y un diésel "deshacendaos". Juan Carlos y yo. ¡No podía ser! No podíamos quedarnos quietos. No tendríamos tanto tiempo como los de la Transvulcania o la MiM, porque Juan Carlos tenía una comunión en Toledo y yo tenía una comida (a la hora de comer, claro) y un cumpleaños que se preveía como "merienda-cena-ydetó". Así que decidimos hacer una ruta cortita, pero por un sitio que no conociéramos. El lugar elegido sería todo el monte que hay entre las poblaciones de Arroba de los Montes y Puebla de Don Rodrigo. 

Eran las 6 de la mañana cuando Juan Carlos pasaba por mi casa para hacer los setenta kilómetros que nos separaban del inicio de nuestra ruta. Llegábamos allí con luz. 
Juan Carlos acicalándose

Dejamos el coche en el pueblo y tras una primera intentona errónea salíamos de la población y comenzábamos a subir directamente y sin anestesia hasta la cuerda de la Sierra de Arroba. Un kilómetros y medio para ascender unos doscientos metros.  


Subiendo a la Sierra de Arroba
Nada más volcar hacia el lado sur de la sierra, el paisaje empezaba a cambiar. Más verde, más tupido, más bonito.


Pronto te encuentras con una puerta que puede traspasarse sin problemas y, desde allí, se desciende por un cortafuegos hasta una pista en perfectas condiciones que discurre por la mitad de la falta del cerro, con vistas a la Sierra de Enmedio.
La valla
El inicio del cortafuego

Juan Carlos por delante y por detrás (con perdón) y la Sierra de Enmedio


Desde esa pista perfectamente conservada (parece que la han barrido) se comienza a descender muy suavemente a lo largo de unos 10 km. Se trata de una de esas bajadas en las que, sin tener apenas sensación de descenso, las piernas van rápidas y sin esfuerzo. Ni cuesta, ni te cargas. Además, nosotros lo hicimos despacio porque el paisaje era precioso, la temperatura ideal y parábamos para poder contemplar lo que se abría ante nuestros ojos, para hacer una foto o para tratar de ver lo que oíamos entre el bosque. Vimos alguna serpiente, muchos pájaros y algunos ciervos.

Después de esos 10 km vemos el río Guadiana, uno de sus meadros, justo antes de encerrarse en el Estrecho de las Hoces.


Justo después vuelves a perder de vista el río, porque el camino empieza a descender aún más y el terreno de la izquierda queda cada vez más alto. Sin embargo, nosotros nos apartamos del camino para poder contemplar nuevamente el río.
Subiendo una bonita loma para contemplar el río Guadiana
Mirador natural


Desde allí el espectáculo es magnífico. Todo el meandro abajo, el Estrecho al fondo, la sierra, el ruido del agua, los pájaros, el olor a campo, una luz preciosa y nada más.

Volvemos otra vez al camino por donde habíamos llegado y nos acercamos, ahora sí, al río en una bajada más directa. No obstante, antes de llegar a abajo nos hacemos unas fotos que, en realidad, no sirven ni para trasladaros lo bonito que estaba todo, ni la alegría que teníamos por estar allí. En dos horas solo habíamos estado corriendo, oliendo, mirando, viendo, disfrutando, sin nadie que nos molestase.





Y después de las fotos, ahora sí, bajamos finalmente al nivel del río, lo que aprovechamos para comer unas barritas de cereales con chocolate que estaban de escándalo.


Un descansito y a seguir corriendo. Sin embargo, esta vez el camino se dirigía desde el nivel del agua hasta lo más alto de la sierra de Enmedio, poco a poco, sin mucho desnivel, pero sin parar de subir. Ahora iríamos viendo el valle a nuestra izquierda, intuyendo a lo lejos por dónde habíamos bajado a la ida. Los metatarsos de mi pie izquierdo estaban empezando a inflamarse. Es lo que tiene hacer el bestia unos días antes por piedras con unas zapatillas desgastadísimas con más de 1500 km en su suela. Cada piedra que se clavaba me iba doliendo más, pero no pararíamos. Más de diez kilómetros de subida con un pequeño falso llano en mitad. El paisaje, igual de bonito que antes.

De repente estábamos en la carretera que une la Puebla de Don Rodrigo y Arroba, pero justo antes de llegar a ella, bajamos por un cortafuegos en lo que sería la parte final de nuestro recorrido, una sucesión de desniveles importantes hacia arriba y hacia abajo que no nos darían tregua hasta llegar, nuevamente al inicio de la pista que habíamos cogido al principio después de subir y bajar parte de la Sierra de Arroba.


Desde allí solo quedaba desandar lo andado, subir y bajar directamente a Arroba de los Montes para terminar con casi 31 kilómetros en las piernas, 1060 metros de desnivel positivo y 4 horas de monte para recordar.

A las 12:15 estaba de vuelta, ducha rápida y al campo, esta vez para comerme una fabulosa paella con amigos, amigas, churumbeles y mucha cerveza.


Paella by FELIPE

Si quieres ver la ruta completa en WIKILOC, pincha aquí.


10 may 2013

Teoría y praxis del BRIEFING


Sabemos que este blog se ha convertido en un referente en materia de urbanidad y por ello hemos creído adecuado proporcionaros algunas indicaciones acerca del modo en que debéis comportaros en ese acto social que os pone tan nerviosos. Como los españoles ya no vamos ni a misa ni a los toros, la simple idea de encontrarnos en un recinto cerrado con otras personas sin tener en nuestras manos una pancarta o un silbato hace que nos entre un cosquilleo incómodo. Así que vamos a ello.
¿Qué es esto?
Un briefing es la charla técnica que nos dan antes de una carrera, en nuestro caso por la montaña, el campo o el puto monte sin más. Los hay de varios tipos. El más rudimentario es el que di yo mismo el otro día en la In-Fernán Caballera: me subí a un banco de la plaza del pueblo y dije cuatro cosas bien dichas, se me olvidaron otras tantas y al final tuvo que subir Quique a hacer algunas correcciones y a completar la charla. Comportarse en estos casos es muy sencillo: basta con escuchar con media sonrisa y, cuando el pollo acabe, darnos la vuelta con un “aaarrea…” o un “adioslaluz”. El problema son los otros, esos que tienen lugar la tarde de antes cuando retiras el dorsal y te meten en un sitio tipo cine con butacas e incluso sacan un ordenador (sí, amigos, los famosos medios audiovisuales) y te enseñan una bonita presentación con todos los datos relevantes, los que ya están en el reglamento que se supone que hay que haber leído y algunos nuevos: “cuidado con la bajada del ahorcado, que parece que tiene piedra suelta”, “el último mapa dice que va a caer la de dios es cristo”, “no tiréis papelicos al campo”, etc.
¿Cuál es el problema?
Si no sabéis cuál es el problema que aquí se plantea es que o bien no habéis ido a uno de estos briefings, o es que vosotros ya tenéis buena pinta de serie. Los demás ya conocéis la sensación de comprobar que eres un mierdaseca a la vista de tanto cuerpo atlético o enjuto. ¡Claro que no les veis en la carrera! ¡Es que no coincidís con ellos ni siquiera en la salida! Y frente e a ellos, tú. Sí, el mismo que salía el jueves y llegaba el domingo, el que un buen día se astragó (normalmente coincidió que tuvo descendencia) y empezó a correr. Dos sensaciones alternativas recorrerán tu mollera: la de que te miran tanto porque están pensando en echarte a una cazuela y la de que vas necesitando desenroscar la boina una vueltecita más. Pero descuida, que CxC sección enseña y divierte te ayudará, si no a pasar desapercibido, sí al menos a moverte con algo parecido a la dignidad. Y para ello lo primero es conocer al enemigo.
Paisanaje (propuesta de sistematización)
Este es el primer tipo: el enjuto cuarentón. No es muy alto pero se le ve fuerte y recio. No le sobra de nada, especialmente pelo, porque o bien es calvo o está muy rapado. En el vestir es sobrio pero acertado: llevará una segunda capa de marca cara pero que se ve usada, preferentemente con el símbolo o el nombre de algún club, aunque también puede ser de la selección andaluza o balear de carreras por montaña. Pantalones de montaña caros, sin atajos. Zapatillas de correr por el monte limpias, aunque se las ve pateadas: preferentemente salomon speedcros y nunca unas asics porque, claro, son para gordos. Y todo eso de vivos colores. La conclusión es que viene a esto, sí, pero probablemente también vaya a comprar de esta guisa a Ahorra Más. De este tipo en CxC tenemos a uno.
El segundo se parece al anterior: de hecho, podría ser él mismo pero quince o veinte años atrás. Tiene pelo, probablemente largo y, los días especiales, rizado a lo 11811. El outfit anterior le parece convencional, así que además de risas y seguridad en uno mismo lleva ropa de tienda de skater, más o menos lo mismo que utiliza en temporada cuando se acerca a Pirineos a hacer snow. Pero, ay amigo: de aquí a diez años todos calvos y te veo con las speedcros. Y volverás a los esquís.
El tercer tipo es el triatleta que está probando. Parte del primer tipo pero le saca una cabeza y media y varios palmos de envergadura. Tiene unas espaldas que no le caben en el cuerpo, el culo duro como una piedra y no le gusta la ropa excesivamente llamativa: la atención ya la llama él, si eso. Está serio y concentrado porque no viene aquí a hacer el capullo, ni a perder el tiempo ni, mucho menos, a hacer snow. O gana o le dará un pajarón.
La solución
No te preocupes. Siempre puedes ir al briefing disfrazado de portero de balonmano, es decir, con un buen chándal de paño y una sudadera de roky balboa gris, ambas prendas tala XXL (como Quique); o vestido de entrenador de fútbol 7, categoría alevín, con un anorak de esos que te hacen como una bola (como Jorge); o vestido como si vinieras directo de los billares, ya sabéis, vaqueros, parte de arriba de chándal de cremallera y zapatillas para salir volao (como yo, excepto por lo del chándal, que me da corte); o vestido como un entrenador de baloncesto del Dinamo de Zagreb (como Paco Vargas), o con lo último de Decatlón (esperemos que sea el próximo Príncipe de Asturias del deporte). Vayas como vayas, eso sí, míralos bien a todos para ver si se te pega algo y en esta carrera, por lo menos, intenta no llegar el último. Siempre puedes amenazar al penúltimo con agredirle físicamente si no se deja adelantar (como haría otro CxC, por cierto).
Y dicho esto, cierro que salgo disparado a ver si llego al briefing de la maratóimitja. Vamos Jorge y yo, y acompañamos a Ricardo, amigo cabezón, y a Manu, que parece dispuesto a dar muerte al falso metal en cuanto den la salida.
PD: en la próxima contribución de CxC-Urbanidad, cómo comportarte en el vestuario después de una carrera de montaña.


9 may 2013

26 km por LA CALDERINA

De Izq. a Dcha: Arriba: Guti, Iván, Jorge, Quique, Toty, Nano.
Abajo: Juan Carlos, Marín, Miguel Ángel, José Luis, Ramón, José.


Hace ya bastantes años, el día 1 de mayo de 1886, comenzaban unas jornadas de lucha obrera en Chicago que se saldaban finalmente con la muerte de varios sindicalistas que exigían una jornada laboral de 8 horas (los Mártires de Chicago).

Por eso se eligió el 1 de mayo para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores, fiesta del movimiento obrero mundial.

«ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa»

Como la cosa no está para quitarle horas al trabajo, nosotros se las quitamos al sueño y a la casa para destinarlas a correr por el campo.

Este 1 de mayo los CxC correríamos sí o sí. Pensábamos hacerlo por la zona del embalse del Vicario, pero el día de antes surgieron varias opciones: los Bomberos harían una salida cortita por la zona de Picón con unos amiguetes que querían comenzar a dar zancadas por el campo. Serían 15 km suaves. Por otro lado, los Quijotes Transalpinos (ahora Transvulcánicos) querían irse a la Sierra de la Calderina para hacer unos 25 km con el desnivel que fuera menester para llegar a punto para su participación en la carrera dela isla de La Palma.

No sé cómo Juan Carlos unió sus ganas de correr con las ganas que tenía Nano de ir a trotar un rato por La Calderina, pero, al final, nos decidimos por la versión más larga y dura (con perdón) de las tres. Bueno, sí lo sé. Juan Carlos le dijo a Nano que serían solo 15 o 20 kilómetros. Seguro que se equivocó y le bailaron los números.

A las siete y media de la mañana del día 1 salíamos para allá Juan Carlos, Nano, Ramón, Jorge y yo. En otro coche irían Toty, Miguel Ángel, Guti, Iván Manzano y Marín. Desde Los Yébenes saldrían José Luis y  un colega suyo que no conocíamos: José. En total, doce.

A las 8:20 empezábamos a trotar todos juntos desde un descansadero de la Ruta del Quijote situado a unos dos kilómetros del pie de La Calderina. Hasta allí el ascenso era muy suave, tanto como el ritmo que llevábamos. Desde el comienzo de la subida a la Calderina hasta su cumbre hay casi cinco kilómetros de pista con un desnivel constante. Pronto estábamos arriba.

Mientras subía pensaba en la diferencia de percepción que vas teniendo con el paso del tiempo y de los kilómetros. Hace un año y ocho meses acudíamos por primera vez a La Calderina. Ramón aguantó la tirada y subió corriendo, pero ni Luis ni yo fuimos capaces. Se me hizo eterna, tuve que parar varias veces a andar y cuando paraba ni andar podía. Sin embargo, después de este tiempo y, sobre todo, de muchos kilómetros en las patas, la cosa se ve de otra manera. Se me hizo muchísimo más corta, más suave y más bonita. ¡Cosas del “celebro”!

Arriba nos hicimos las fotos de rigor, echamos un trago, picamos algo (yo, gominolas) y vimos el siguiente cerro que había que subir. Desde allí se veía bonito. Acto seguido iniciamos el descenso, pero para variar y no aburrirnos a mitad de bajada nos “tiramos” por un cortafuegos que nos sirvió para disfrutar, poner a prueba los tobillos y decir sandeces sin ton ni son (Los de CxC, claro. Los otros son muchachos sensatos)




Una vez abajo enfilamos el nuevo objetivo, otro cortafuegos (esta vez para subirlo) que estaba a unos dos kilómetros y medio. La cosa empezaba razonable, pero poco a poco se iba poniendo dura (c.p.) hasta el punto de cagarte en la madre y el padre del cortafuegos. Así que hubo que poner la reductora, echarle paciencia, cuádriceps y gemelos. Como era de esperar, Juan Carlos, José Luis e Iván iban en el grupo de cabeza, en el que también se coló Guti, como si aquello fuera para ellos  más llano que para nosotros. Nosotros -para controlar el tema, no porque fuéramos echando los higadillos- cerrábamos el pelotón por este orden: Jorge, Ramón, Yo, Miguel y Nano que, en aquellos momentos, se acordaba de todas las generaciones pasadas y futuras de Juan Carlos. – Y que quince o veinte kilómetros. – Decía con cara de pocos amigos

Menos mal que arriba echamos un trago y yo, como experto nutricionista que soy gracias a los muchos años que me vengo nutriendo, les enseñé a los demás los magníficos geles que llevaba esta vez para recuperarme del esfuerzo y reponer hidratos y proteínas para seguir como una moto. Geles de atún en forma de empanada envuelta en papel de aluminio. No es que estuviera bueno, es que te dejaba nuevo. Llevé dos trozos y uno de ellos fue repartido y degustado entre los más valientes. 


Ahora tocaba crestear por una zona preciosa de toboganes de unos dos kilómetros y medio. La vista era espectacular. Lástima que Jorge empezara a notar molestias estomacales (seguramente por no haber comido empanada). Nano también iba bastante tocado por una sobrecarga en los aductores.  Menos mal que el amigo Toty (el cuidador) iba a su lado, con su cámara, dándoles palique para que se les pasara más rápido. La verdad es que Toty es la “madre” del grupo, sin duda. 


Desde allí ya solo quedaba bajar (2,5 km) y llanear (6 km), cada uno a su ritmo. Sin embargo, de vez en cuando, los primeros esperaban a los últimos para reagruparnos.  

En la última parada me hice el valiente y seguí el ritmo de dos de los crack del grupo (Juan Carlos e Iván) y, sorprendentemente, conseguí llegar al final a la misma vez que ellos -y antes que los demás- lo que hizo que terminase con unas sensaciones extraordinarias.

Camiseta seca, estiramiento, unas risas, unas fotos y para casa, no sin antes parar a tomar un par de cervezas para reponer ácido fólico, que es muy importante según Txus Mari.











En definitiva, 26 km y pico de carrera, unos novecientos metros de desnivel positivo y un buen rollo espectacular.

Quizá haya que ir pensando en darles un toque a los Bandoleros del Guadarrama para ver si les interesa una sección de Bandoleros Manchegos que, como ellos, disfrutan enormemente de la naturaleza, el deporte, la compañía y los post (o entrenamientos pasivos en barra o mesa de bar)  

*Por cierto, ¿quién hizo la foto de grupo?


6 may 2013

"I MINEROS´TRAIL" 28-04-2013



El 28 de abril nos plantamos en Cabezarrubias del Puerto (Ciudad Real), en pleno Valle de Alcudia y Sierra Madrona, para recorrer los 23 km de la MINEROS'TRAIL. Acudíamos Luis (el Presi) y yo en representación de CxC. Los demás estaban o más perros que un trillo o haciendo como que trabajaban.

No habíamos estado nunca por la zona a pesar de que ABILIO DAIMIEL (alma mater de la carrera) nos había invitado a reconocer el terreno unas semanas antes. Así que, nada más abandonar Puertollano, Luis y yo comenzamos a referir nuestra frase preferida en estas ocasiones: “¡Cómo está el campo!”.

En el desvío hacia Hinojosas el paisaje se volvía espectacular. La carretera comenzaba a ascender dejándonos ver más abajo, a nuestra izquierda, un precioso verde salpicado de encinas. - ¡Luis, coño, estate atento a la carretera que nos hostiamos!

Caía agua-nieve. En la In-Fernán, solo una semana antes, un sol de justicia y ahora un frío de pelotas. Nada más salir del coche nos dimos cuenta de que la temperatura era aún más baja de la que esperábamos. Además, el viento tampoco ayudaba en exceso a mantener la temperatura corporal que, siendo de las dimensiones que gastamos, se escapaba a raudales (¿Raudales? ¿Einnn? ¡Qué cursi!). La gente calentaba con guantes y gorro, cortavientos, chubasqueros, plumas… Aquello parecía pleno invierno.

Con esto del “Circuito Trail Pirata de Ciudad Real” que hemos parido entre unos pocos estamos consiguiendo que un buen grupo de amantes del correteo por el campo de la zona nos conozcamos para compartir afición y, si se tercia, una cervezas, unas viandas y unos chascarrillos variados. ¿Qué sería del deporte sin humor?

Parecía que estábamos en casa. A cada paso un amiguete: Toty, Iván Palero (Cabesc), Miguel Ángel, Guti, Iván Manzano, Miguel Casado, Javi, Valentín, Raúl (Sindiosniamo), el otro Raúl, los chicos y chicas de Fondistas de Miguelturra (Miguel, Ana, Carmen…), Moi, Carlos (el "alacrán")... Incluso Félix (Arte-Casa) se animó, por fin, con esto del trail. En definitiva, un montón de gente maja. Además, también vimos a muchos conocidos “asfalteros” que probarían por primera vez esto de correr por el campo.  

Pronto vimos a Abilio, acelerado por los nervios de los instantes antes de la carrera. Nadie sabe lo que hay que “liar” para organizar algo así hasta que no se “mete en harina”. Trazar recorrido, balizar, organizar voluntarios, avituallamientos, recabar apoyo logístico, económico, instituciones… Estaba que no estaba, hablaba y no te miraba, te miraba y no te veía. Estaba conectado al 100% para que, al final, mereciera la pena todo el esfuerzo.

Recogimos dorsales y bolsa del corredor, nos tomamos un cafelito calentito, visitamos a ROCA y volvimos al coche para terminar de vestirnos de “armaos”.

Con puntualidad alemana (joder, también son puntuales los alemanes, qué angustia…), a las 10:00 empezábamos a darle a las canillas. La carrera salió lanzada, encabezada por un chaval de Granada que, al parecer, había dormido en el pueblo la noche de antes “amagao como una liebre” – en palabras de un cabezarrubense – en una furgoneta de las pequeñas.

Pronto salíamos del pueblo en dirección a Hinojosas pisando asfalto durante un kilómetro, lo justo para calentar antes de encarar una pista de subida de unos tres kilómetros que hacía que te olvidaras del frío en un pis-pas. Después, senderito precioso de casi otros dos kilómetros hasta llegar al primer avituallamiento líquido de la carrera  (el Puerto de los Mineros).

El ritmo en general seguía siendo vivo. Qué manía tienen los del asfalto de no parar a andar en las subidas y de beberse el agua en marcha. ¡Qué prisas!

Luego sendero muy técnico de bajada pronunciada que requería algo de experiencia, fuerza en los cuádriceps, concentración y mucha vista. El agua se había llevado -literalmente- la mitad del sendero, haciéndose una especie de zanja de medio metro de ancha y medio metro de profunda, dejando unas veces a un lado, otras al otro y en ocasiones a ambos, el espacio suficiente para apoyar el pie. Había que bajar bailando de un lado a otro o dejando la zanja en medio. En aquel momento Miguel Ángel y Guti iban a mi lado. Se me ocurrió decir que yo iría bajando despacio porque no me fiaba aún de que mi tobillo izquierdo estuviera recuperado y fuerte. Miguel dijo que él tampoco iría rápido, su tobillo estaba hinchado y no quería arriesgar. ¡Menos mal! Empezó a bajar como si le persiguiera la Guardia Civil. A los 10 segundos dejé de verlo. Bajó como una exhalación, como un obús, como… Bueno, muy deprisa. Guti igual. Tardé un ratejo en volver a cogerlos.
La próxima vez o me estiro o me pongo un wonder-bra (foto: Eladio)
Pa mí que estos dos serán CxC muy pronto (foto: Eladio)
Luego supimos que más de uno se “vertió” en la bajada y vio de cerca el suelo. Yo, finalmente, no noté molestias y empezaba a encontrarme cada vez mejor.

Después de casi dos kilómetros bajando, volvía la tranquilidad en la Dehesa Boyal de Puertollano, con suaves toboganes que hacían que las piernas se relajasen y la vista pudiera contemplar el bosque de pino que nos rodeaba. A veces subías, a veces bajabas… Y en mitad un avituallamiento líquido y sólido. Agua, isotónica, barritas, fruta. Yo comí y bebí de todo en pequeñas dosis. Mientras, veía a gente pasar que casi no paraba. Ya los cogería después...
Luis y Raúl por la Dehesa Boyal de Puertollano, como dos cabrillas
(foto: Joaquín Bautista) 
Y después, otra subidita, no muy pronunciada y una bajada muy disfrutona que te permitía mirar al frente y a los lados para comprobar la belleza de la zona. El olor era impresionante, la flor de la jara empezaba a verse, salpicando el verde de blanco y amarillo. ¡Qué maravilla!

Ya en el kilómetro catorce y pico, de repente, la última subida gorda del día, Puerto Sufrido (que si no tienes bastante con el nombrecito, te dicen que su sobrenombre es “el mortirolo”, que no está mal). Sin embargo, tampoco es para tanto. A pesar de que tiene desniveles de hasta el 27%, simplemente hay que subirla andando, a ritmo, pim-pam, pasito a pasito y en un rato estás coronando el puerto (los buenos la suben trotando sin despeinarse, claro). Además, yo iba pensando en el último avituallamiento -esta vez líquido- que me haría llegar al pueblo en óptimas condiciones de hidratación.
Ahí tenéis al muchacho de Graná, subiendo al trote "el mortirolo" (foto: Eladio)
Pronto había que desviarse de la pista hacía la derecha para entrar en un precioso sendero (no había forma de perderse con tanto voluntario) con tramos de hierba que te llegaban al pecho y con el espacio justo para poner un pie detrás del otro. ¡Alucinante! 

En aquel tramo fui solo, sin nadie detrás ni delante. Simplemente iba disfrutando porque me encontraba fresco, sin frío ni calor, sin tener los músculos cargados. Solo iba pensando en lo bien que lo estaba pasando, lo bonito que era el lugar. También me acordé de Jorge, de Ramón, de Juan Carlos… Se estaban perdiendo una carrera preciosa. Cuando me di cuenta estaba otra vez en una pista. Vi a gente por delante, pero esta vez sabía que mi ritmo era más rápido que el suyo, que podría pasarles y, al pensar eso, me di cuenta de que nunca me había preocupado adelantar. Claro, lo mismo da terminar el octavo que el décimo por la cola…

Ahora pasaba por debajo de un puente y poco después el sendero se convertía en pista para llevarte de regreso al pueblo. Cada vez más deprisa, cada vez más suelto…
Este puente se pasa por arriba y por abajo (foto: Joaquín Bautista)
Solo quedaba una subidilla. Cuando crees que todo es bajada, que el pueblo está ahí abajo, la pendiente se acumula, bajas aún más y, lógicamente, aparece una pequeña subida para alcanzar de nuevo la cota de la plaza del pueblo, lugar donde termina la carrera. En otras ocasiones ese pequeño escollo (una subida al final, una vueltecita más, un cambio de dirección justo antes de llegar a la meta que ya estás viendo) me hubiera contrariado. Sin embargo, esta vez, al llegar tan fresco, no me importó. Ya estaba allí. Había bastante gente en la plaza.

23 km. Más de 700 m de desnivel positivo. 2 horas, 22 minutos y sensaciones inmejorables ¡De lujo!

Después me enteré que el primero fue el muchacho de Granada que durmió en la furgoneta y que terminó en 1:47 horas. También acabaron de lujo Luis Miguel Naranjo (3º) en menos de 1:50, Miguel Casado (6º) e Iván Manzano (7º) en 1:50 horas.  ¡Joder, menudos máquinas!. Y yo que creía que había ido fetén… Bueno, qué coño, fui fetén para mi nivel.

Pensé que tendría que esperar un buen rato a que llegara Luis, pero el también hizo una buena carrera. Cuando me di cuenta estaba allí, con Raúl, entrando en 2:36 horas. Si este hombre entrenara al menos un par de días en semana… Lo mismo ganábamos dinerete con él…

Al llegar nos esperaba otro avituallamiento líquido y sólido para recuperar fuerzas.
Plátano, naranja, pan con aceite, bebidas... (foto: Eladio)
Duchita en el pabellón del pueblo y a la plaza otra vez. Aprovechamos y nos tomamos una cañita en uno de sus bares que, al final, resultó ser de un colega abogado (Juan José Martín Municio). Después era la entrega de trofeos. Esta vez no eran copas, ni mandangas de esas que nadie pone en su casa, salvo que se llame Aramís Fuster o Paco Porras. Los trofeos eran mineros de goma-espuma. Y, además, las chicas de Fondistas de Miguelturra se llevaban algunos de ellos en la general femenina y en su categoría.
Tres sonrientes zagalas con sus trofeos
(Carmen -centro- y Ana -derecha- son chicas "fondistas" de Miguelturra
y amigas de CxC) (foto: Joaquín Bautista)
También sortearon regalos (prendas deportivas) y a Miguel le tocó un cortavientos muy apañao que nos dio envidia a todos.
Miguel tan contento agraciado por el sorteo de regalos (foto: Joaquín Bautista)
Y de ahí, a un salón del pueblo a comer migas. Iba a ser en la plaza del pueblo, pero los organizadores -atentos y rápidos- decidieron trasladarlo para que no pasásemos frío. 100 panes picaron para las migas. No iban a faltar...
Sartencita individual (foto: Joaquín Bautista)
Cadena de montaje de los platos de migas (foto: Joaquín Bautista)
Llegamos de los primeros (a esto no nos gana nadie) y pronto teníamos en nuestra manos un plato con colmo de migas con su chorizo, su hígado, sus torreznos, su pimiento… Y cerveza a cholón. Sin tino. Recuperamos hidratos y proteínas en un santiamén. Y empezaron las conversaciones con los amiguetes y que si otra cervecita, otro chascarrillo, otra cervecita. Y otro amiguete y otra cervecita…
Nos delata el color de la nariz
No sabría calcular, pero allí comió todo el que quiso, hubiera corrido o no. ¿300 personas? ¿400? Nos dio tiempo a conocer incluso a Luis Miguel Naranjo, uno de los crack de la zona en cuanto a carrerismo se refiere, miembro del equipo de Puertollano que formó parte de los Quijotes Transalpinos, finisher de numerosas pruebas de maratones, ultra-distancia (entre ellos Sables), campeón regional del media maratón, subcampeón regional de maratón, premio al mérito deportivo de Castilla-La Mancha… Y, encima, el tío va y nos dice: "Hombre, vosotros sois los de CorriendoporelCampo, ya tenía yo ganas de conoceros." Fue todo un placer para nosotros, porque, además, parece un tipo simpático, con sentido del humor, sencillo y humilde. ¿A que lo hacemos de CxC?

Bueno, a lo que iba, que siendo fieles al más puro estilo CxC, sin darnos cuenta, sin esforzarnos siquiera, pudimos comprobar cómo en un momento determinado ya no quedaba nadie en el salón. Se habían ido todos. Bueno, solo quedaban los de la organización y los de CxC. Y aún así nos dio tiempo a tomarnos otras cuatro o cinco cervecitas más y a hacernos fotos.
Con Municio, el "abogao".
Con Abilio

Con la sartén
Con la escoba
No es que no tuviéramos prisa, no es que nos diera igual la hora que era, es que no os podéis imaginar lo que disfrutamos viendo la cara de satisfacción de Abilio y del resto de gente que había trabajado en la carrera.

Y ya sabéis lo de la exaltación de la amistad y tal… Nos decían: “los de CxC sois los más grandes” (y es verdad que tenemos un tamaño considerable y que pesamos lo nuestro) “¡Cómo se nota que no ha venido el periodista! ¡Cinco barriles de cerveza que han sobrado!” (en ese momento yo también eché en falta a Jorge y me puse un poco nervioso creyendo que tendríamos que bebernos todo aquello… Hubiéramos tenido que “hacer noche”). “Los de CxC no se pueden ir de aquí sin tomarse un cubata” (¿y cómo les vas a decir que no?). Al final tuvimos que volver al bar de Juanjo Municio “el abogao” y entregarnos.

La verdad es que lo pasamos en grande, con gente grande en un día grande para el pueblo, para el Club La Petaca, para el deporte, para todos.

Desde aquí queremos daros las gracias a todos los que participasteis de un modo u otro en la organización de la carrera y, en especial, a Abilio por habernos hecho pasar un día de los que se recuerdan mucho tiempo. Todo fue perfecto: el antes, el durante y el después.

Coño, que salimos encantados del pueblo, con una sonrisa en los labios, algún kilito de más en la zona del abdomen y una invitación para participar en el mes de julio en la carrera popular que organiza el CLUB LA PETACA para recorrer poco más de 6 km por el pueblo y en la que, después, se hinchan de comer y de beber (al parecer creen que es muy de nuestro estilo y que podemos hacer un buen papel en ella).

¡Hasta julio entonces!