19 may 2014

Sierra de Guadarrama "After hour"

O de cómo nos vimos envueltos en una salida en privación de sueño y cómo nos desenvolvimos.

sacado de www.fotolog.com
En CxC estamos acostumbrados a entrenar privados de un montón de cosas necesarias para la cosa del correr mucho y rápido así que si además nos privas del sueño somos como un saco de patatas. Y como en el Ultra Trail del Mont Blanc ese, por lo visto, vamos pasar penurias importantes también en esa faceta nos hemos puesto tercos con el tema y hemos decidido probarlo en condiciones llevando nuestras cuerpas más allá del cansancio normal, hacia el derrumbe total. De modo que aprovechando que el tito Luis Arribas cumplió recientemente años (¡cómostas bribón, cómo te me conservas!) decidimos ir a hacerle una visita y, de paso, echarnos al coleto unas horitas de monte.

Así que el pasado viernes me acosté a las doce de la noche y me levanté a las dos. ¿A mear? No, de manera definitiva. No sabía si recenar o desayunar. Con la cuerpa al revés esperé la llegada de Quique que venía directamente de una cenita en casa de su señora prima (la Merce) sin dormir -con dos cojones-. 

Echamos al coche los apechusques de correr y las bebidas isotónicas necesarias y pa Madrid. 

A eso de las 3:00 AM salimos por la autovía después de cerciorarnos de que en Ciudad Real, un sábado de madrugada, no se puede echar gasolina. A la aventura. Llegamos de milagrito a la primera gasolinera de la autovía después de pasar por cuatro estaciones de servicio cerradas. Un sustaco.

Sin más cosas destacables que contar llegamos a Navacerrada donde nos esperaba el señor Arribas. Besos de tornisho, abrazacos, donut y al campo.

Correr al lado de Spanjaard es un gustazo y ya hacerlo en su zona de influencia, un lujo. Te va señalando con el dedete, atiborrándote de información sabrosísima sobre el terreno serrano, mechando el asunto con graciosas anécdotas del estilo “allí se despeñó Genaro Cifuentes en la primera edición de tal carrera”. 

Como quien no quiere la cosa nos enteramos de dónde nos atajó el tito Iván Palero en el GTP 110 del año
pasado apareciendo como un ánima en la fuente de la campana. Y entre chascarrillos y chismes nos merendamos la subida a la Maliciosa dándonos cuenta de lo lejos que estamos del estado de forma idóneo de cara al UTMB ese.
 
Desde allí arriba el paisaje es espectacular y tras darnos al jamón y al resto de vituallas nos lanzamos a una bajada cuasi suicida en la que el bueno de Quicorro empezó a dar muestras de que su tobillo no se ha recuperado todavía. 

Ni Arribas ni servidor (el hijo de la seña Choncha) somos especialistas en bajadas pero le metimos una minutada al pobre Quique que bajaba como el Langui con ampollas. Abajo nos contó que le dolía el asunto y acomodamos el ritmo de marcha a su trantrán para que fuese más seguro y no se jugara el tobillo. 

Bajamos hasta la Pedriza cruzándonos tronchamontistas de vario pelaje y cuando una senda preciosa nos guiaba hacia el siguiente subidón de la jornada Quique volviose a torcer el tobillo. 92 kilos de humanidad son muchos y eso en un tobillo inestable es sinónimo de lesión sino se cura bien.

Así que por una vez -y porque estaba Spanjaard para poner cordura- hicimos lo debido y dejamos al herido que bajara sólo hacia Manzanares el Real andandito y nosotros nos fuimos a merendarnos los 20 kilómetros
que nos faltaban hasta los autos para volver luego a por el lisiado.

Al final Quique se metió unos 22 kilómetros (con 1000 metros de desnivel positivo) penando los diez últimos a base de bien. Menos mal que el paisaje contrarrestaba el dolor.






Arribas y yo nos hicimos unos 30 con 1.400 D+, que no está mal, aunque no era todo lo que queríamos hacer.

Luego el anfitrión se pagó unos huevos rotos (cuya denominación exijo que cambien ya que tuvimos que romperlos nosotros) y nos convidó a ir a su casa a comer. Evidentemente aceptamos y nos presentamos an ca Teresa a ensilarnos un gazpachito y un estofado absolutamente geniales en compañía de la familia Arribas al completo con las Perlembacheres que habíamos llevado nosotros y un vinito acalorante y delicioso que nos sirvió el padre de familia. 

Una comida de esas en las que uno se siente como en casa a pesar de conocer de dos ratejos a los convidantes, lo que no impide que se les tenga un cariño especial.

Del viaje de vuelta tras la pertinente ronda de besos, abrazos y apretones varios, sólo decir que en la M-40 tuve que pedir educadamente a Quique que me dejara conducir porque el cabrón hacía hasta el gesto de
subirse la colcha.

Gracias a tal llegamos a la capitaleja manchega con el trabajo hecho, enteros y privados de sueño. ¡Que por naide pase!

13 may 2014

¡FUENCALIENTE, qué hermosa eres!


Decía Marck Ajoufer que “la perspectiva es, en la vida, tan importante como, al menos, otras cosas igual de importantes, en la vida, que la perspectiva”. Y eso es así.

Sucede que, como pasa con otras cosas importantes, para sacar un provecho personal a la perspectiva es fundamental tener su poquito de autocrítica y eso es difícil. Ejemplo: Uno sale a correr al monte en solitud y regresa a casa pensándose un titán, un lebrel metamorfoseado en ser humano, un bicho mitológico nacido para devorar kilómetros al ritmo del mejor. Bien, tenemos la autoestima a la altura de los pelillos de la nariz de la Estatua de la Libertad.

Al día siguiente salimos de nuevo a trotar al monte, esta vez con unos “amigos”. Tres horas después te encuentras amagao debajo de un chaparro lamentando tu vituperable estado de forma y preguntándote cómo puedes pasar de promesa olímpica a mierdaseca en 24 horas.

Cuestión de perspectiva, mafren.

Personalmente, si me comparas con el charcutero del barrio de mi madre después de la calderetada de la Romería de San Isidro, soy un adonis, un atleta de superélite; si me enfrentas al Kilian Jornet aquel soy un mierdo así de alto.

Perspectiva de nuevo.

Eso nos pasó el pasado fin de semana a algunos ceporceses que nos vimos envueltos casi sin saber cómo, en una quedada correcampista tremenda. No solo la zona era espectacular, sino que la compañía era de esas que te ponen en tu sitio.

Los ceporceses no somos muy de comparar cuerpas porque normalmente salimos perdiendo, como a nivel intelectual tampoco semos unas lumbreras (menos el presidente, pero él suaviza el potencial de su psique con un permanente estado de semiausencia o, precisamente, sumido en alguna profunda reflexión en a saber qué idioma), cuando nos juntamos con otros tronchamontes nos dedicamos a decir tontás. Pero lo que vimos al bajarnos del auto en la zona de Fuencaliente nos minó la moral: unos gachós de impresión, enjutos pero fuertacos, de hipertrofia muscular evidente pero ágiles, vestidos de hoko pero con clase... Vamos que había un excampeón del mundo (del mundo entero, oiga) de Duatlón y un amiguete que hizo 9º en la general del Maratón de Sables... No digo más.

Y empezamos a triscar monte. Esta vez el trío CxC lo conformaban el conseguidor (Miguel Ángel), el figura (David Gutiérrez) y el nieto de la Orosia (pa serviles).

Fuencaliente no entiende de calentamientos y nuestros partenaires del pie contra monte tampoco, así que el primer kilómetro fue un subidón seguido de otro subidón para bajar un cortafuegos a cuchillo y volver a subir a lo bestia. Servidor no sabía si seguir penando a un ritmo que evidentemente no era el mío o echarme a llorar abrazao a un pino. Por delante Miguel y Guti avanzaban como jureles llevados por la corriente, como si no les costase a los cabrones. Menos mal que a los cimarrones que marcaban el ritmo les dio por parar a mear -al fin y al cabo deben ser humanos- y pude recobrar el aliento.

Yo soy diésel y sé que las subidas fuertes al principio me dejan listo de papeles, por lo que visto desde mi perspectiva no iba demasiado mal a pesar de ir echando el bofe. Miguel y Guti, al contrario, son gasolinas trucaos y no les cuesta ponerse a toda leche de inicio. Iban bien desde su visión del asunto. Perspectiva.

Como además la zona es un auténtico lujazo para el correcampismo, iban pasando los kilómetros. Lo de Fuencaliente es espectacular. Lo tenemos ahí, a una hora de la capital y es un auténtico paraíso donde se pueden encontrar desniveles importantes y paisajes maravillosos por los que correr. Pinar por aquí, sendero por allá, riachuelo que cruzamos y...

Cambio de perspectiva. A Miguel se le pone terco el intestino justo al llegar a la primera subida gorda. Yo veía cómo se iban los titanes corriendo hacia arriba y a mi colega por abajo sudando cicuta. Le espero, me dice que tiene que obrar y se para. Sigo para arriba andandito y le espero. Con medio kilo menos llega el fulano. A trotar a por los buenos.

Desde ahí la cosa cambió. Yo me fui encontrando mejor, como me suele pasar siempre y Miguel, a peor. A él le van más las subidas tendidas y largas que los cortafuegos y verse tan lejos de los demás le hizo pupita en la cabeza. Desde ahí y hasta el final de la ruta penó como el que se tragó las trébedes, pero supo sufrir y aprender una nueva lección. Y es que pocas veces de las que sales al monte a darte un buen tute no aprendes algo.

Terminó mal físicamente y moralmente tocado, justo al contrario que yo, que finalicé la etapa con alegría en las piernas y en el espíritu, convencido de que la Quijote Legend esa me la meriendo sí o sí. Cuestión de perspectivas.

Lo que no sabe Miguel es que no fue tan mal como él creía, sólo que esta vez le tocó sufrir atrás y para llevar esa carga hay que entrenarla. Si en vez de los compañeros con los que le tocó lidiar, hubiera ido con algún principiante habría terminado de los primeros y con mejores sensaciones haciendo el mismo tiempo. Perspectiva. Ahora le toca analizar dónde falló (quizá salió demasiado rápido), aprender la lección y tirar de manual de psicología, porque le va a tocar aguantarme durante 152 kilómetros dentro de tres semanas y eso es algo para lo que no todo el mundo está preparado. 

¿Que vamos a terminar la Quijote Legend esa?
Por supuesto. Y en muchos momentos tendrá que tirar él de mí y yo de él, y entre los dos tendremos que ofrecerle alguna ostieja al Lidl (Ramón) que también se viene aunque esté entrenando en secreto (?). Y lo vamos a pasar teta.

Perspectiva, amiguetes, ya lo decía el bueno de Mark Ajoufer.


Fotos cedidas por los asistentes, así en general...





6 may 2014

II MINEROS TRAIL

Un día el Abilio pensó: “¡Rediós, menudos cachos de montes tengo en derredor de mi pueblo”. A lo que siguió un: “¿A que monto una carrera? ¿A que la monto?”. Y la montó. Lo que no podía siquiera imaginar el lebrel era que aquello que denominó MINEROS TRAIL fuera a convertirse en un sitio de peregrinación de la familia CxC.
CxC y allegados
El pasado domingo se celebró la segunda edición y no podía faltar la presencia de las huestes “ceporceses”. Como además hacía calorcito y después del carrerismo había migas se apuntaron también las respectivas contrarias con los mochuelos dispuestos a rematar lo que no pudieran ensilarse los padres. 

La carrera es preciosa. Mu japuta, pero preciosa. Son 24 kilómetros con 1.200 metros de desnivel positivo (que se me hace mucho, pero me lo chivó ayer en el cole Javi, el bombero, que tiene un reloj de esos con altímetro, velocímetro y cosas tecnológicas).

El que suscribe -el nieto de la Lola- se presentó en unas calamitosas condiciones, después de dos semanas con una infección de garganta que me dejó las tragaderas en carne viva, el estómago sin retención por los antibióticos y las fuerzas inexistentes. Los demás ceporceses estaban como siempre, como bestias de la naturaleza que son. Este último comentario no tiene que ser necesariamente bueno, ni malo. Allá cada cuerpa. 

Nada más salir, los tres toretes de turno -Quique, Miguel y Guti- y el señor JAN (José Antonio para los amigos) salieron a escape. Y eso que a Guti se le salía un huevo por unos pantalones que se puso que le van a costar un expediente disciplinario, no solo por las hechuras sino por lo dispar del colorido, sin contar con el poco recato de ir enseñando el GARMIN a cada paso. 
Quique, Miguel, José Antonio y Guti. 
El caso es que servidor de ustedes se lanzó con los tres a medirse con un cuestón de proporciones pornográficas de lo largo, empinado y duro. Craso error. Las fuerzas me abandonaron y con ellas los tres fieras del club que ni miraron para atrás por si me hubiera dado una alferecía del calor que hacía. Así que me quedé solito entre desconocidos trailruners. Por detrás debían venir el presidente, el lidl y algunos aledaños. Mi primera reacción fue pararme, recuperar el hálito y esperar al resto para correr el resto de la Mineros Trail en buena compañía y a un ritmo más tranquilo. Pero la cuerpa me dijo que no, que quería penar. Y yo que tengo menos personalidad que un camarón en tortilla cedí y me puse al ritmo que la cuerpa quiso. Y luego resultó no ser tan malo porque poco a poco fui acercándome a los correcampistas que iban por delante y nadie me echaba mano por detrás (con perdón). Así que dejé de maldecir mi mala forma e intenté disfrutar, algo a lo que nunca debí renunciar. Ahí puedo empezar a comentar el recorrido porque ya no iba cagándome en to. Y la verdad es que es un carrerón. Bonito, bonito. 

Y a la que me metí en un pinar a llanear un ratejo me encontré con los adelantados del club que miraban a Quique con más extrañeza que de costumbre y él, asimismo, mirábase el pie. A poco que hice las preguntas precisas me enteré de que el gran pepino se había chafado un tobillo que le viene dando disgustos de manera reiterativa. Y como voy a ser su co-equipier en el Ultra Trail del Mont Blanc, donde vamos a penar más que el que se tragó las trébedes, mandé al resto a correr como cervatillos y me quedé con él. Charlamos, comprobamos que la mejor opción era que parara y a los dos kilómetros me fui para adelante dispuesto a reencontrarme con el ritmo. El ritmo no lo encontré en parte porque no ando bien de fuerzas, en parte porque me encontré con un cuestón de asombrosas dimensiones. Estaba dos puntos por encima de lamadrequeloparió y solo uno por debajo de yoahínosubo. Después, cresteo realmente bonito en el que fui adelantando gente (se ve que no hacen una criba importante en estas carerras) llegué a un avituallamiento donde, sí, había cerveza. Botellín pal coleto y a correr a la búsqueda de la meta que ya estaba empezando a ponerse terca en llegar.
Avituallándose con botellines al modo CxC 
Antes de verme de morros contra el pueblo me encontré con un gracioso giro a izquierdas y otro cuestón, menos largo que el anterior, pero igualmente (¡cabrón, joputa abiliositecojoteavío!) empinado (cp) en el que terminé de dejarme las fuerzas escasas que me quedaban para afrontar los últimos kilómetros hasta el pueblo en simpático homenaje a the walking dead.

Al llegar, mis dos enanos, esos cachos de carne que me alegran y complican la vida, me dieron la mano y me llevaron a esprint hasta la meta. 2:50 y poco que al fin y al cabo no está tan mal.

Unos seis minutos antes habían pasado Guti y Miguel y por detrás llegarían al rato Ramón, Luis y los aledaños cada cual con sus sensaciones, todos enteros y felices. 

Después cervezas a mansalva, entrega de premios, migas, un café y para casa 24 kilómetros más felices, más viejetes, más fuertes... Con un día menos para la Quixote Lengend esa que me quita el sueño. 

Porteriormente me enteré de que CxC había sido quinto por equipos en lo que posiblemente sea la mayor gesta del club como grupo en la historia y que todos esperamos no se vaya a superar nunca. ¿Quiere esto decir que CorriendoporelCampo, este simulacro de club, esta panda de corremontes es mejor que alguién? En absoluto. No se engañen. Si algún equipo fue puntualmente peor que nosotros en la Mineros sin duda se debe a algún problema de índole superior y no a que nosotros seamos menos lamentables que antaño.

Abilio y Quique en un acto de amor

2 may 2014

III Trail Batalla de Alarcos (TBA) 05-04-2014

Si, ya sé que hace casi un mes de esto, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Sí, ya sé que hay otras "crónicas" atrasadas, pero todo llegará. Ya, ya, por ejemplo la CORRETRAIL. Sí, que sería mejor "colgar" hoy una previa de la MINEROS TRAIL, pero de momento toca el TBA, el III TRAIL BATALLA DE ALARCOS:



Eran las siete de la mañana cuando bajaba de casa. Tenía que acompañar a Paco (el inconmensurable) para facilitarle el correr largo por el campo. El TBA tiene 50 kilómetros de cabo a rabo (con perdón), pero siendo un recorrido de ida y vuelta puede acortarse a voluntad del consumidor siempre que se cuente con un medio de retorno. En este caso Paco dejaría su coche en el kilómetro 22, más o menos, para que pudiera cortar antes y no se le atragantaran, ni mentalmente, tantos kilómetros. A pesar de su envergadura, Paco siempre ha sido un hombre prudente (pudiendo haber impuesto su criterio a base de tollinas). Allí podría dejar de correr o, si se viese con fuerzas, subir el cortafuegos hasta las antenas de Alcolea de Calatrava y alargar el recorrido con otros 3 km, acumulando unos cientos de metros más de desnivel.

A las ocho menos diez estábamos en Poblete, en la plaza de San Francisco. ¡Qué alegría! ¡Cuánta gente conocida! Casi todos amigos. De Poblete, Ciudad Real, Miguelturra, Puertollano, Toledo, Madrid... Hasta Santi Palillo vino ¡Qué alegría conocerle! Me lo presentó Canillas (otro fenómeno) al llegar. El grupo de los "Paquetes" cada vez acude con más miembros (c.p.) a la TBA, muchos de ellos repitiendo, como Paco (Sand), Pie Rojo, Canillas... Hasta estuvo alguien cuyo blog también seguimos con asiduidad: Francisco Delgado "YOKU" ("Las Crónicas del Buey Herido"), pero no nos dimos cuenta. Como en su blog sale en una foto sacando la lengua, no lo conocimos. Amigo, o metes la lengua en las fotos o la sacas en las carreras. De lo contrario, no podremos saludarte ni felicitarte por tu blog.   

También vinieron nuestros amigos, Luis Arribas (el corredor, escritor y archiconocido bloguero SPANJAARD), el no menos prolijo Manu García (sí, el que será nuestro compañero de fatigas en el UTMB, filósofo y escritor del blog "Remontando por la Vida") y Anne Souplet, la francesa de la eterna sonrisa. ¡Ah! y Rafa, un tipo cuya foto podría adornar sin problemas la definición de "cachondo mental". Mu salao, sí señor.
Foto: Carlos Velayos

Pronto cogimos los dorsales de la no-carrera. Allí estaban Paco y Marín, que por cierto ya puede empezar a correr después del sustillo que se llevó hace unos meses. ¡Nos alegramos mucho todos, Marín!
Foto: Carlos Velayos
Iván Palero (la cabeza del TBA) cogió el altavoz y nos dijo las cuatro instrucciones de rigor para que todo saliese -como salió- a las mil maravillas.

A las 8:14 más o menos salíamos en busca del cerro de Alarcos.

El día era gris, con niebla y una ligera llovizna. La humedad del ambiente era alta, muy alta. El sudor hacía acto de presencia casi en los primeros pasos. Y, a pesar de todo, el día era absolutamente espectacular. Los verdes eran magníficos. Los grises del cielo, desde el plata al plomo, pasando por perlas y blancos rotos. Incipientes flores. El suelo blando, esponjoso, para cuidar nuestras articulaciones. La temperatura ideal. La compañía inmejorable.

Y pasaban los kilómetros entre admiraciones, exclamaciones y expresiones tales como "¡Qué bonito está el campo!" "¡Vaya día!" "¡Espectacular!" "¡Impresionante!"

La "cantera", la ermita de Alarcos, el puente, la vía pecuaria, la laguna de la Posadilla, el cruce con la carretera de Alcolea a Corral...
M. Ángel. Foto: Carlos Velayos
Luis Arribas. Foto: Carlos Velayos
Quique Gª. Foto: Carlos Velayos
Luis Arroyo. Foto: Carlos Velayos
Y seguían pasando kilómetros entre avituallamientos con agua, isotónica, gominolas, fruta, frutos secos (¡en una no-carrera gratis!).
Luis Arribas ensilando. Foto: Carlos Velayos
De izqd a dcha: Luis, Rafa, Anne, Manu, Iván, Miguel. Foto: Carlos Velayos

Volcán de Peñarroya, laguna del mismo nombre, Valtravieso, caballos cruzando entre la niebla, la Cañada Real Soriana...
Caballos. Foto: Toty
Nosotros íbamos en grupillo desde un principio, tirando unos u otros dependiendo de las fuerzas, las ganas o las sensaciones de cada uno. Sin embargo, cuando alguno se descolgaba por delante, esperaba. Y si lo hacía por detrás era esperado. Camaradería CxC. El grupo estaba formado por Miguel Ángel, José Antonio Nieto, Luis Arribas y el menda lerenda.

Por detrás quedaban Luis (el Presi), su cuñadísimo (José Luis "el Pelu") y Paco (para intentar hacer la mitad y, por tanto, su MMP en distancia. El tiempo es lo de menos...) en compañía de Adrián (el rey del "descalcismo"). Jorge se quedó en casa con fiebre, dolor de garganta y de alma por no poder acompañarnos (bueno... y una mala leche descomunal).
Adríán, Paco y Nicco. 3 fenómenos. Foto: Toty
José Luis, "el Pelu". Foto: Carmen Briñas
Pronto llegarían los caminos públicos de Alcolea, el cortafuegos -desde hace poco llamado "Cortafuegos Miguel Casado"), las antenas y unas vistas impresionantes.
El cortafuegos visto desde arriba por Toty
Al final, Paco y Adrián subirán el cortafuegos. Adrián, además, decide ir a por los segundos veinticinco kilómetros de la vuelta con sus sandalias.

A partir de aquí, todo igual, pero al revés. Camino de vuelta para repetir sensaciones inmejorables, preciosos paisajes y magnífica compañía.

Además, en la subida a Peñarroya nos unimos a Miguel Martín Illescas y Alfredo Romero, no separándonos en lo que quedaba de carrera, salvo en la subida a Alarcos en la que Miguel, por eso de estirar las piernas, nos sacó tres minutillos, esperándonos en la fuente para encarar los últimos kilómetros, ya en bajada, hasta el pueblo.
Quique, Alfredo, Miguel, J. Antonio y Luis.
M. Ángel haciendo la foto.

Entrando en meta. Foto: Carlos Velallos
En definitiva, una no-carrera preciosa. Diez al recorrido. Diez a la organización. Diez al ambiente. Diez a la una, diez a las dos, diez a las tres.

Y después... Migas, paella, queso, choricito, cerveza... Y charla.
Guti y Jorge no corrieron, pero comieron y bebieron
Con el Presi y con Santi Palillo.
Por cierto, la luz cenital me viene muy mal
Con Paco y Luis Arribas.
Aunque Arribas esté ensimismado en su ensile cervecero vinatero
Y todos contentos. Hasta los niños.

Y para agradecer el esfuerzo a Iván Palero, le regalamos un jamón y un cuchillo grabado con la leyenda TBA 2014.
Foto: Carlos Velayos
Y después, café, licores, copas y más charla...

 



Gracias por todo Iván. Y gracias al resto que hicieron posible un día tan especial.

Si queréis ver el recorrido en wikiloc, podéis PINCHAR AQUÍ, pero lo mejor será que vengáis el año que viene para que nadie tenga que contároslo.