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10 may 2016

¡Corre! Que se presenta RUN CON LIMÓN


¡En CxC no solo corremos!

De hecho, algunos de nuestros miembros (con perdón) se dedican a cosas tan dispares como fabricar chorizos, desgranar los recónditos vericuetos del Derecho Administrativo, enseñar al que no sabe, vender zapatos, contar noticias deportivas, defender pleitos, dar de comer al hambriento, arreglar sonrisas... Vamos, que somos un poco de todo y mucho de nada. 

Pero si se trata de oficios de relumbrón, tenemos que hablar de nuestro miembro (con perdón) de honor, el maestro LUIS ARRIBAS, al que nosotros en su día conocimos como SPANJAARD y al que ahora, gracias al cariño, llamamos "el Arribas". 

Y al bueno del Arribas se le da muy bien todo lo que tiene que ver con correr y, además, también es un fenómeno en lo que a escribir se refiere.

Esta vez ha vuelto a juntar las dos cosas y le ha salido un pelotazo de escándalo, un RUN CON LIMÓN de los más rico y refrescante que podeis degustar en estos tiempos en los que lo comercial y el postureo se mezclan a partes iguales para sacar tajada de todo lo que tiene que ver con el running (antiguo footing o jogging, que te toda la vida ha sido correr).

Y es que Luis Arribas no tiene ni un pelo de tonto, ni de tontería. Llama a las cosas por su nombre. Sus más de treinta años corriendo y haber superado más de cien veces la distancia del maratón le hacen conocer de verdad y desde hace mucho todo lo que ahora nos descubren los recién llegados a esto del tacón-punta-tacón.

Y como él es un tipo muy afable (para nuestra suerte) y muy CxC (para su desgracia) va a venir aquí, con nosotros, a presentar su RUN CON LIMÓN

Y lo hará -como es él- de forma original:

Quedaremos el día 28 de mayo a las 11:00 en el Parque del Pilar, en el Rumor del Agua (Terraza Guridi). Lleva zapatillas de deporte porque nos daremos un trote de media horita con el autor mientras charlamos de todo un poco. Y, después de ese trote para entrar en calor y en materia, a las 12:30, tendrá lugar, allí mismo, la presentación del libro. Ni que decir tiene que siendo un libro con ese título, en ese entorno y estando por medio los CxC alguna cerveza cae mientras se presenta la criatura.

También está avisado ROBERTO LEAL (sí, ese andaluz guapito, muy majo, presentador de "España Directo") prologista del libro, amigo del Arribas y también otro corredor de los que piensan dónde van y no cuándo llegan.
Roberto Leal de www.robertoleal.es
No lo dudes. Si quieres saber de qué va esto del correr de verdad de la buena, si quieres que te presenten de tú a tú un libro sobre lo que más te gusta, no te lo puedes perder. Y si no sabes aún de qué va esto, tampoco faltes, porque aquí te vas a enterar de lo vale un runner.

¡No lo olvides! Si quieres correr con nosotros, el día 28 de mayo a las 11:00 en el Parque del Pilar (Rumor del Agua - Terraza Guridi). Si solo quieres asistir a la presentación y tomarte algo con nosotros, vente a las 12:30 para que nos de tiempo a estirar las piernas y la lengua antes y a contar unos chascarrillos al final.

¡TE ESPERAMOS!




"Run con Limón se diseñó para que llevara dos hielos, dos dedos de run y dos rodajas de limón. Resume esos pensamientos a los que un corredor, al menos una vez en su vida, debe enfrentarse. Resume lo que siempre quiso saber el acompañante o familiar del que corre. En resumen, es un libro que alguien tenía que sacar en mitad de la más productiva y sonada de las burbujas del deporte español. En consecuencia, usted debe adquirir este libro, o exigir que se lo presten una vez en la vida. Encontrará textos que ningún aficionado a correr debería perderse. Y ningún amigo de alguien que corre debe dejar de tenerlos en cuenta. Están contados con un vaso en la mano y barba de dos días. Vale. Regañando un poco. Eso es el efecto del limón. Este es el típico libro para saberlo todo sobre el famoso running. El típico regalo que haces para perder la amistad de tu compañera deportista o de tu hijo, al que intentas animar igual que hiciste tú en aquellos años gloriosos del correr sin aparatos. Después de treinta años corriendo, ahora toca enseñar a esos millones que ahora corren. Es hora de mirar atrás y arrepentirse de todo. Como tropezamos con la misma piedra dos y tres veces, seguramente para poder seguir haciendo lo mismo."

1 may 2015

Maratón de Madrid 2015. Una experiencia lejos del campo (por Carmelo García)


En CxC no somos mucho de maratones de asfalto, pero en ocasiones merece la pena darle a las canillas atravesando calles, avenidas, plazas y -en el mejor de los casos, parques urbanos- rodeados de edificios, semáforos y vehículos a motor.

Carmelo, el hermano de Miguel Ángel, nuestro corredor más hipster, quería enfrentarse por primera vez a la distancia mítica, a los 42 kilómetros y pico. Quería, simplemente, saber qué se siente al cruzar la meta. Por tanto, como su objetivo no era correr como si le persiguieran, quisimos acompañarle para echarle una mano si es que lo necesitaba. 

Esta crónica, como no podía ser de otra forma, es suya.

Gracias, Carmelo, por permitirnos acompañarte en tu primer maratón.






Maratón de Madrid 2015. (26.05.2015) 
Una experiencia lejos del campo.
Por Carmelo García. @sencilloxfavor  

Este fin de semana se ha celebrado el maratón de Madrid con 15000 inscripciones agotadas y 12043 finisher. El keniata Ezekiel Kiptoo Chebii repitió victoria con 2.12.00 -Ezekiel fue el primer atleta que bajó de 2.10 en Madrid- en una carrera dura, por el diseño del recorrido, por la lluvia y por el frío. (Por comparar, también hoy, el keniata Eliud Kipchoge se quedó con la Maratón de Londres con un tiempo de 2.04.13)

Quique, David y Miguel Ángel, dispuestos a hacer kilómetros para su GTP de Peñalara, se pusieron de acuerdo para venir a Madrid y "acompañarme" en la aventura de hacer mi primer maratón.

Digo aventura, porque para mi era un suceso extraño que vivía por primera vez, con resultado incierto y algo de riesgo; Digo algo de riesgo y hacer, porque con 105 kg de peso yo no me atrevo a hablar de correr, pero sí de hacer; Digo "acompañarme" porque estuvieron ahí, al lado, conmigo, corriendo, andando, animando, reforzando, haciéndome dudar para sacar de mi "el seguimos que llevaba dentro", poniéndole alegría a un día gris y dando mensajes del tipo “tranquilo, encuentra tu ritmo”. ¡ menudo mérito, tener a alguien a tu lado sin que te taladre el cerebro con mensajes fáciles y cansinos!. Simplemente, AGRADECIDO SEÑORES.

Terminamos en un tiempo superior al esperado, y el clima nos reservó para otro día el placer de las cervezas y aperitivos. Al despedirnos, Quique, sabiendo que diría que sí, me invitó a hacer una entrada libre en vuestro blog y aquí me he colado sin ninguna otra pretensión que compartir contigo mi proceso. El proceso de hacer una maratón con 105 kg y en 5.24 h. Desde el principio hasta el caldo de cocido después del km 42.

¿Por qué me da por hacer una maratón?

Soy competitivo, en lo quiero y en el entorno en que quiero. No trato de ser el más rápido. Hacer kilómetros me gusta, me sienta bien estar conmigo, concentrarme en escuchar mi cuerpo, mi ritmo. Esto me da vida y con la edad, 43, quiero estar cerca de lo que me da vida.

Me alejo de ser esclavo de los mensajes fáciles de libros de auto ayuda. Huyo de lo vano, de la gente tóxica, de los dogmas …
  
Esto va de bienestar, de esfuerzo, de amistad, de innovar, de ahí estoy, de cabeza. De logro, de enfocar tus esfuerzos a un propósito. De sentir, pero de sentir sabiendo qué haces. De descubrir tus límites identificando las señales que encuentras en ese camino para parar o seguir.  

En este sentido, me gustó la entrada de la película Déjame Vivir del proyecto Summits of my Life de Kilian Jornet: “Lo que estás a punto de ver es la forma como una persona altamente preparada se mueve por la montaña. Se aconseja no seguir ni copiar su ejemplo”. (Sigo el Summit of Life de Kilian Jornet. Es un gran atleta, no le conozco como persona, pero a mi me ganó por los valores del proyecto, del equipo. Es un equipo. Me gusta su filosofía).

Hago ejercicio regularmente. Corro, hago bici, esquío, juego al pádel …

Empecé a correr en 2012 y en este periodo he hecho 8 “medias” y cuatro “Behobias”; entre 2.01 h y 2.18 h. El tiempo hoy no me interesa. Dejó de interesarme el día que quise bajar de 50 m, los 10 km; hice 50.04 y es probable que sea la carrera con peores recuerdos. Voy pasado de peso. Dejé de fumar y pasé de 90 a 105 kg entre 2013 y 2014. (En 2016, DM, haremos esta carrera con 90 kg. Este ya es un nuevo reto)

Así, un día de noviembre de 2014, después de una Behobia desastrosa y sin muchas ganas de entrenar, necesitaba un “motivo para seguir”. Me fui a ver a mi monitor/entrenador (entreno en la escuela del corredor del Gimnasio DOS) y le dije que quería preparar la maratón de Madrid). Jaime Rosado, es un tío 10, prudente y respetuoso. Te da su opinión y se atreve a decirte no.  Un triatleta, “modelo madelman”, en activo en el club de los diablillos de Rivas, y que siempre está al otro lado del teléfono o del mail para ayudarte –le puedes seguir en @jaimecadalso-.

Sólo me faltaba decirlo en casa. Pero ahí tengo ventaja porque mi mujer, Natalia, siempre va conmigo y me ayuda en cualquier cosa que me propongo. Ella y los niños – Rodrigo y Álvaro - fueron clave en este proceso como te contaré más adelante.

A finales de Noviembre ya tenía cinco cosas: 1 mi motivo, 2 mi reto, 3 el apoyo de la familia, 4 mi entrenador, y 5 mi chequeo médico.  

El entrenamiento

El programa no lo entendía, me parecía insuficiente. Con tiradas no excesivamente largas, series, gimnasio… ¡ Pero si esto va de correr mucho tiempo, me decía mi Pepito Grillo!.

El día de la cena de Navidad, con los compañeros de la escuela del corredor, recibí el mismo mensaje de varias personas: No te preocupes. Confía en él. Sabe lo que hace. Todos lo hemos conseguido.

Así hice. Me despreocupé. Mi trabajo consistía en poner el tiempo y el esfuerzo, Un día, me dije: Si no confías en Jaime, te buscas otro. Si confías en él, se acabó. No dediques ni un minuto más a esto.

En el último mes, reforcé esta idea publicando un tweet: “para preparar tu primera maratón, toca confiar en tu entrenador. Gracias @jaimecadalso”. A eso, @JoseMariaPena añadió, “Y confiar en ti … que sí que puedes”. Está bien que los amigos te digan que confíes en ti. También @lolagd74 y @jftp1970 han estado ahí estos cuatro meses con mensajes y ánimos. 

El resto, es planificarte para incorporar a tu vida los entrenamientos. La gente que corre largas distancias, en general, no suele andar por la vida dando escusas. Es gente de logro y de propósito.

La comida.

Poco te puedo decir sobre esto. Mi cabeza me dijo: “quita lo que sobra; lo que te aleja de correr y p´alante. Ya llegará el momento” No me compliqué mucho, fuera alcohol y a comer variado. Eso sí, para mi, las cervezas de los fines de semana, no es alcohol.

La última semana, mucha pasta, verduras y pollo. Para desayunar pan con tomate, jamón y café con leche sin lactosa.

El día antes de la carrera, mi cabeza me pidió un buen entrecot para comer, con una ensalada. Para cenar sushi, película y a la cama.

Sobre los geles para la carrera, fui probando para encontrar los adecuados. El día de la carrera, no te puedo decir porqué, no funcionaron.

La ropa

Te puedes liar. El mercado ofrece variedad y para mi ha sido fundamental leer y preguntar sobre todos los detalles. “Ni todo lo caro es lo mejor, ni a ti te vale todo aunque sea caro”.

Los atletas corren con zapatillas, un pantalón minimalista y con una camiseta de tirantes. ¡Ya!, ¿y?. Son atletas. Todo les vale y  les sienta bien. Dedican su vida a correr. No se les ocurre ponerse algo nuevo el día de la carrera, ni algo que no hayan probado mucho.

Vimos corredores vestidos con disfraces de torero y con zapatillas crocs – de playa o de reposo-; mi respeto y admiración para ellos y para cualquiera que pueda hacerlo. Yo no puedo. A mi, elegir bien me da seguridad. Probar me tranquilidad, o no. Haber probado, me da la certeza que este calcetín no me hace ampollas, o que esta malla no aprieta, o …

Después de mi elección, sólo puedo decir que ni un tirón, ni una ampolla, ni una rozadura. Nada que se pueda achacar a las plantillas, ni a las zapatillas, ni a los calcetines, ni a las mallas, ni a las camisetas. Parece que iba bien equipado, e ir bien equipado es llevar lo que a ti te va bien.

“El Fisio”, las plantillas y el calzado.

En mayo de 2013, pasé por el taller. Unas plantillas mal hechas, o mal adaptadas, un resbalón, un esguince de tobillo, posible cambio en la pisada y ¡crack!: La Cintilla Iliotibial, o síndrome del corredor.

En ese momento, di vueltas por varios fisios y por amigos, Lola y Felipe eran clientes, llegué a Holystic. (Su cuenta de twitter @holysticpafrica, que hace mención a su labor social en África, y su web www.holystic.es).

Allí, al frente está Pablo Llanes, un tipo alto y agradable, al que le gusta el baloncesto y del que puedes ver fotos con deportistas de élite que te dan la confianza que pierdes cuando pasas por varios fisios. Tiene un problema: es del Madrid, pero eso lo sabes cuando ya estás en la clínica y no hay marcha atrás.

Me recomendaron que Pablo me hiciera el diagnóstico y que después daba lo mismo quién me tratara; todos eran buenos. Carmina, compañera en la escuela del corredor del DOS, trabaja allí –es la jefa en la sombra, la que pone el orden… -, me cuadró una hora con Pablo para el diagnóstico. Posteriormente, por opciones de disponibilidad, empecé con Alberto Blanco. Alberto para mi, es “El Fisio”. Él me recuperó y él ha cuidado de mi cintilla y del resto de mis dolores. Durante estos cuatro meses, mis visitas a la clínica han sido planificadas. El día de la carrera, ni un dolor. Después de la carrera, los propios del cansancio. Al día siguiente, el lunes, ya estaba rodando para iniciar la desintoxicación.

Alberto, con la confianza ya ganada, me sugirió “mirarme” unas plantillas con “Javi”. Y Javi, Javier Barrio Calvo, dio con la tecla que faltaba. Adiós a los problemas en los pies, con las zapatillas, con los callos, con las ampollas…

A partir de ese momento, elijo zapatillas por el peso y en función de cómo encaja la plantilla.

El día antes de la carrera.

Me levanté temprano y salí a rodar 30 minutos. En ayunas, y ni idea de porqué así. Me fui al lugar en el que he hecho la mayor parte de las series. Inconscientemente busqué el recuerdo de los entrenamientos y los ánimos de los compañeros de series y rodajes – Félix, Carmina, Ana, LuisJa, Javi, Luis, Dioni, Miguel A. “El Pibe”, Carlitos, Juanma, Jaime… -. (Aquí un abrazo especial a Javi, que no pudo correr por fallecer su padre esa misma semana y a Luis, que quedó tercero de su categoría; un crack y un señor)

Recordé los días de lluvia, de frío, de sol, pulsaciones a tope…

Rodando muy suave, vi la meta en El Retiro. Y ahí, es donde aparecen los niños y Natalia, esperando a que les cojas de la mano y entres con ellos. Esa imagen fue clave. A mi me ayudan los ejercicios de visualización del camino para llegar al logro. Me centro en el camino, no en el logro. No cruzo la meta, eso me lo reservo, me centro en ver, en coger las manos y ahí me desconecto. Cruzar la meta me lo guardo para el día de la carrera. Es mi premio.

Después del rodaje, a preparar la ropa y día de deporte para los niños. A las 11, hockey sobre patines parte I. El equipo pre benjamín B de Gredos San Diego, ganó 1-0 al pre benjamín B del Colegio Aldovea. Buen partido de Álvaro, que con 7 años está perfectamente integrado con los chavales de tercero y cuarto de primaria.

Comida temprana, un poco de lectura rápida y otra vez al hockey sobre patines parte II. Partidazo en la categoría de alevines entre los colegios Gredos San Diego y Virgen de Europa en Boadilla. Ganó Gredos San Diego 1-5, con un fantástico partido de todo el equipo; lucharán por estar en la Final Four de la categoría de alevines con los mejores equipos de Madrid. Rodrigo ha vuelto en plena forma después de 6 semanas con el brazo escayolado.

A la vuelta, repaso mental  de la carrera. Llegó un momento en que conocía el recorrido de memoria. Esta vez decidí ir sin música. La música me la pusieron Quique y Miguel.

Sushi para cenar. Buena digestión, viendo una película y a la cama. Caí redondo. (Dormí como decía Larry Bird que dormía la siesta antes de los partidos de Boston. Señal de triunfo)

La carrera.

Desayuno a las 6.00. Repaso de la ropa en función del nuevo tiempo, con dudas hasta el último minuto.

A las 8, con algo de retraso, salgo de casa. En cinco minutos aparco en el Barrio de la Estrella. Ahí me encuentro con algo parecido al Equipo A, con furgoneta incluida: Quique, haciendo planes con la mochila y los geles, Miguel haciendo fotos y desde detrás de los árboles, y prefiero no saber de donde, pero con una caja de toallitas en la mano, aparece David.

Repasamos todo, les doy mis geles y pastillas de hidratación, y nos dirigimos, bajo la lluvia, hacia la salida. Allí hemos quedado con amigos. Por el camino, con José María y Merche que van a por la media –Merche se hace un esguince y como es poco bruta entra por delante del coche escoba, pero entra. ¡Qué tía @mevama!-, con Diego, que va a 4.30 a la maratón – y hace 4.26-, con José Manuel, que dice que no sabe qué va a hacer, o que si se va a parar, y se calza un 4.45 h, y con Tomás, del que desconozco su tiempo pero se perdió en la carrera con David.

En el km  15, sin esperarle, apareció el murito. Se fue sobre el 18. Qué putada. De éste ni había oído hablar. Prepárate porque es nuevo y cada vez aparece más en las largas.

Por el 20 nos encontramos y saludamos a “Manuwar”, que ya había terminado de rodar la media. A partir del 21, bajamos el ritmo. El objetivo terminar y hacerlo sin lesionarme.

En la Casa de Campo, del 26 al 31 ya intuíamos que llegábamos. Allí nos esperaba Rafa, con la bici. Mojándose. Él llevó el mensaje a meta de “lentos pero seguros”. Con ritmo.

Quique ya por el 32 al salir de la Casa de Campo dijo que íbamos sobre 5.30 h. Los últimos 7 km fueron largos. Llovía, hacía frío. Desde el 36 fotos en el Reina Sofía, en Atocha, en el Paseo del Prado, en Neptuno, en Cibeles, en Goya, así hasta el final.  Desde el km 40, y sobre todo en la plaza del Marqués de Salamanca, fue una fiesta hasta llegar a meta.  

Y allí con frío y lluvia, mojados estaban ellos: Álvaro, Rodrigo y Natalia. A su lado, Mikel, con Mar y con Rafa.

Álvaro y Rodrigo entraron en la línea de meta. Les cogí de la mano, ellos tiritaban de frío y yo no te puedo contar con palabras… ¡Me atrevo a invitarte a que lo pruebes!


 



Por detrás, durante 58 minutos, entraron los 191 corredores que completaban los 12053 Finisher. Nosotros corriendo a los coches.

En casa, ducha fría y caliente. Cervecita con olivas y algo salado, Caldo de Cocido y a reposar.

El resto de amigos y familia, que me han acompañado, no hoy, sino estos cuatro meses, quedaron aparcados para después de la siesta. Estaba destrozado: Mónica, Felipe, Lola, Javier, Iñigo, Julio, José María, Jaime, los compañeros de la Escuela del Corredor… Los sobrinos, el 4 del Barça y Constança, y tod@s los que me dejo, Un abrazote a tod@s.

¡Nos vemos en el campo!





31 dic 2014

La TOMASADA de Navidad


Casi todos los años por estas fechas solemos hacer una salidita (con perdón) por el campo, aprovechando el gélido ambiente exterior para compensar el tórrido corazón de los ceporceses.

Nuestro presidente, ese hombre que te sorprende sin piedad organizando salidas sin ton ni son, quiso empezar la pretemporada el pasado domingo. Así, sin anestesia.

Tengo que decir que yo no paré lo suficiente después del UTMB (el montblanc ése, para quien no haya oído hablar jamás de estas cosas nuestras del correr). Cuando consigues  hacer una barbaridad de ese tipo, te crees invencible y, como consecuencia de ello, no paras, sigues, quieres más. Si has hecho el UTMB, puedes con todo. Y es cierto que ese poso queda en tu cerebro y que, aun siendo una afirmación absolutamente falsa, te ayuda a superar malos momentos y te da un plus de experiencia de la que podrás tirar cuando sea menester. Pero hay que parar, amigos. De lo contrario, el cuerpo -que es sabio, a pesar de sus caprichosas formas como las que adopta el mío- te dice: ¡O paras, o te paro! Y a mí me lo dijo el pasado mes de noviembre en Málaga, en la Axarquía Trail. Di un petardazo que ni queriendo. Mi cuerpo me dejó más tirado que una colilla y, para regocijo suyo, me dejó en el mismo lugar que a Ramón (nuestro ¡oh, Lidl!) le dejó el suyo. Se pusieron de acuerdo los hijos de puta. A treinta y tantos kilómetros de la salida y a cuarenta y tantos de la meta (con perdón). Justo en el sitio que más frío hacía de todos lo que habíamos pasado y en el avituallamiento en el que más chicas simpáticas había, con lo que no sabías si que te "repatriaran" o que te "remataran" entre aquellas agradables y solícitas señoritas (en lo que al avituallamientos se refiere, claro está).

Bueno, que me lío. A lo que iba: Que Luisito se fraguó su salida de Navidad simplemente para empezar a mover las piernas después de mes y medio de parón que, todo se ha dicho, nos ha venido muy bien a nosotros y a las distribuidoras de cerveza en general. Yo, personalmente, me llevo cinco kilitos de regalo con lo que esta vez le he pedido a Papá Noel que en vez de traerme algo, se lo lleve. Pero no me ha hecho ni puto caso. Tendré que tragarme mi ateísmo, rebajarme y confiar en los Reyes Magos. Ya verás como ahora me las pagan todas juntas y me traen algo hipercalórico.

Joder, otra vez me he ido.

Bueno, que el domingo quedamos Luis, Jorge, Tomás y yo para echar un ratillo, estirar las piernas y empezar a saborear de nuevo esas agradables sensaciones que produce el correr por el campo en el cuerpo y la mente. Al final, Jorge se cayó de la convocatoria por haberse levantado con el cuello como el de un cantaor flamenco (de los que tanto le gustan a JAN) cuando está en pleno "quejío": duro y tieso (con perdón).

Quedando solamente los tres y viniendo Tomás, nuestro "Aspirante" (al que de aspirante solo le queda el sobrenombre) que suele parar por tierras catalanas inspecciona que te inspecciona, decidimos sobre la marcha dedicarle la salida a él y llamarla "La TOMASADA de Navidad". ¡Somos así!

Haríamos un trocito de la ruta de ida y vuelta de la última TBA (Trail Batalla de Alarcos), lo que comúnmente podríamos denominar "la Ruta Palera" por haber sido ideada por nuestro querido amigo Iván Palero (Cabesc)

Para recortar los cincuenta kilómetros que tiene la ruta (25 de ida y otros tantos de vuelta) empezaríamos en la carretera que une Alcolea de Calatrava y Corral de Calatrava, a la altura de la ruta que viene de la Casa de la Posadilla. Desde allí iríamos hacia el final de la ruta (las antenas de Alcolea) y vuelta. La verdad es que no recordábamos cuántos kilómetros saldrían, pero no habría problema porque cuando quisiéramos nos daríamos la vuelta.

El campo está precioso. Al principio el verde destaca del marrón rojizo y arcilloso hasta llegar a lo alto de Peñarroya. Después, se mezcla con la tierra gris del volcán y más tarde se va aclarando y tiñendo de un marrón claro por la caliza del terreno, hasta que llegas al cortafuegos del Boquerón y te adentras en un bosque de pinos que te lleva a lo más alto de la ruta, donde están las antenas de TV de Alcolea, en el pico Hoya Redonda. Podéis PINCHAR AQUÍ si queréis ver la ruta. 

Habíamos llegado al primer cortafuegos y, ya que estábamos allí, ¿como no íbamos a subirlo? Llevábamos una hora más o menos. Lo bajamos, cruzamos el arroyo de los Clérigos y, poco después, vimos las antenas de TV, allá en lo alto. Y, ya que estábamos allí, ¿cómo no íbamos a subir? Justo antes nos habían pasado unos motoristas y unos quadtreros (¿se dice así?). Nos preguntaron si subiríamos hasta arriba y les dijimos que sí. Pero no nos creyeron. De hecho, subieron con sus máquinas y esperaron para ver qué hacíamos. Cuando nos vieron correr hacia arriba no daban crédito. Cuando llegamos nos preguntaron de dónde éramos y cuando les dijimos que de Ciudad Real, dijeron: ¿No vendréis de allí?.
"Esta vez no"- les respondimos.

Hasta fotos quiso hacernos uno de ellos, el apodado "Mazorco". Y Luis, nuestro presidente, ejerció de tal y tomo la iniciativa en la conversación y hasta en los "selfies". 

Luis y "Mazorco"
Con los motoristas, quadtreros y sus máquinas.
El homeless es Tomás. Es que es hipster...
Y después de aquello, vuelta a casa por donde habíamos venido, pero más cansados. Al final, salieron 25 s kilómetros y más 1000 metros de desnivel acumulado. Lo que iba a ser una salidita para tomar contacto con el campo y para ir poniendo el cuerpo a tono se convirtió en un palizón de aúpa, que hizo que la última parte se nos resistiera. Tres horas y pico de disfrute, de reencuentro con el trail running, de conversación animada y de miedo durante los últimos kilómetros, pensando en que al día siguiente no podríamos con nuestra cuerpa serrana. Hasta ayer (martes) por la tarde, Luis seguía teniendo fiebre y el cuerpo dolorido como si lo hubieran apaleado. Yo ya voy sintiendo que los tobillos, rodillas y demás coyunturas corporales son mías y Tomás... Tomás aún no ha dicho nada.

Por tanto: ¡Señoras, señores, animalejos atléticos, trail runners de pacotilla!, recuerden: para empezar a correr siempre es mejor empezar por distancias inferiores a los 25 km y con menos de 1000 metros de desnivel acumulado, al menos el primer día. 

¡CxC, aprendiendo a palos desde 2010!

18 sept 2014

[Test Material] SALOMON S-LAB ADV SKIN HYDRO 12 SET. Mi mochila UTMB

Con esto del UTMB he tenido que aprender varias cosas. Y no todas son estrictamente de correr…

Estuve toda una tarde pensando cuál sería la mejor forma de meter en mi nueva mochila todo el material que tendría que llevar en carrera.

Nunca había hecho una prueba de 168 km, ni había tenido que llevar tanto material obligatorio. Para darle más emoción, la mochila era nueva.

Me había probado la SALOMON S-LAB ADVANCED SKIN HYDRO 12 SET de Miguel y al ponérmela dije: ¡Coño!, lo que –como podréis imaginar- en este caso denota sorpresa y admiración.

130 € de mochila (en oferta). Un pastizal, pero es otro mundo.

Es la cuarta mochila que tengo, tampoco es que sea un experto en mochilas.

La primera era una mochila de montaña, marca BORIKEN, que compré en Sprinter por menos de 20 euros que, a las primeras de cambio se quedó relegada a mochila para paseos (de andar) por el campo. El motivo: mi cuerpa serrana. Las cintas que salen de las correas de los hombros se me iban clavando debajo de los brazos como si se tratara de un instrumento penitencial.

La segunda fue de Decathlon. Una económica QUECHUA DIOSAZ que descarté tras la primera puesta. Me dejó los lomos altos como si hubiera estado tirando de un carro atado con sogas de pita. Es lo que tiene ser de “tronco hermoso” o, como diría mi abuela (q.e.p.d), “lustroso”. Ahora la tiene mi cuñada, “la miembra”, que es de figura esbelta y no tiene esos problemas.

Después de mis marcas sobaquiles, opté por ir a una tienda en Alicante, especialistas en lo de correr por montaña, y probarme varias. Al final, elegí la SALOMON XA 10+3, mucho más “de correr” y, a la vez, mucho más cara, unos 60 euros.  

Me ha ido bien con ella. He hecho desde entrenos  hasta carreras de más de 100 km. Incluso he hecho alguna multietapa con saco y aislante atados a la misma como AQUELLA CABEZONERÍA DE LUIS.
  
La tengo varios años. En concreto ya ha cumplido tres, le he metido muchos, pero que muchos kilómetros y la verdad es que está nueva. Le he hecho apaños, le he cortado cintas, le he cosido otras, la he personalizado, customizado y me va de lujo, pero cuando probé la SALOMON “FETÉN” (S-LAB ADVANCED SKIN  HYDRO 12 SET) pensé que tenía que ser mi mochila para el UTMB.

Solo tenía que probar si entraba todo el material, así que tuve que pedírsela a Miguel para comprobarlo. Cabía. Justo, pero cabía. Ya solo tenía que pedir una talla XL (la de Miguel es una M/L) y probarla “en marcha”.

Entre unas cosas y otras, la mochila no llegaba y solo pude probarla unos días, ninguno largo y sin todo el material. Exactamente lo contrario de lo aconsejado en todos los blogs, foros, webs… Pero “ca uno es ca uno” (y K2, una piragüa).

Por eso, como os decía al principio, pasé una tarde en casa con la mochila y con todas las cosas que llevaría al UTMB pensando cómo metería yo todo aquello (con perdón) para llevarlo de la mejor manera posible.

Y este fue el resultado :
Primer esquema mochilero
Como podéis ver en mi esquemático dibujo la mochila tiene varias partes diferenciables. Además, aunque no aparece en el dibujillo, tiene 2 bolsillos con cremallera a ambos lados que suponen un doble fondo de fácil acceso (sin quitarte la mochila) en los laterales, justo al lado de los bidones flexibles que trae la propia mochila en la parte frontal. Por último, la mochila tiene en la espalda un doble fondo en la que encontrarás una funda para introducir en ella la bolsa de agua que, con el típico tubito, aumentará la capacidad hidrante del invento hasta los 2 litros.

Toda la mochila es "extensible" con lo que el material se adapta a lo que le vayas metiendo (con perdón, otra vez). El material es muy ligero y no es impermeable por ningún lado, lo que te obliga a meter las cosas en bolsitas para que no se mojen con la lluvia o el sudor.

Después de hacer el dibujito, se lo mandé inmediatamente y muy contento a Jorge por WhatsApp, ya que éste se había comprado otra mochila igual. Al poco recibí un mensaje suyo que decía: "tú tienes mucho tiempo libre, no?". No se lo tomé a mal, sabiendo lo suyo (ser un amoral casi desde su nacimiento). Jorge, siendo un bebe, no lloraba por hambre, sueño, frío o calor. Lloraba porque le parecía igual de bien llorar que no llorar, sin más. 

A pesar de todo. La colocación final fue mejorando en mi cabeza y resultó ser la siguiente:
Esquema mochilero definitivo. Así salí de Chamonix

PARTE CENTRAL: (vertical, podríamos decir):
Como a esta parte se accede por una cremallera vertical situada en el lado derecho, hay que meter (ya no pienso pedir más perdón) lo que menos se usa en el lado izquierdo (lo que vendría a ser el fondo si el acceso estuviera arriba). 
Al fondo, para que vaya pegado a la espalda, en una bolsita (1), el pantalón largo y las manoplas impermeables, todo bien dobladito y aplastadito. 
Ahora empezamos a meter cosas más gruesas (¡y dale!)  
Lo primero, el frontal de repuesto con sus pilas (2), bien envuelto en papel film. 
Después, en otra bolsa, las mallas piratas (3) que sólo me pondré si hace mucho frío (yo acostumbro a correr con las canillas al aire incluso con mucho frejjjco).
En el centro del centro (como Mariano) el pequeño botiquín (4), una venda elástica adhesiva (5) y la crema de protección solar (6), en... (¡Truco gratis!) un botecito de esos en los que venían los carretes de fotos.
Y por último (lo primero que te encuentras al abrir la cremallera) el chubasquero (7) y el frontal (8). Además, aquí quedará sitio para meter la gorra, otro buff y, en mi caso, 250 gramos de orejones (albaricoques secos) para ir tirándole.
Este recipiente tienen el tamaño justo para llevar la crema que necesitas,
permiten meter el dedo (uff) y, además,
la crema no se sale por muchos botes que dé.
Dentro de la parte central hay un bolsillito pegado a la parte más externa de la mochila, lo más lejos de la espalda, no sé si me explico... donde viene la manta de emergencia (A) de serie. Además, ahí irán las toallitas húmedas (B), para limpiar la ojarasca -sin hache- en caso de apretón y otro juego de pilas de repuesto (C) por si acaso. Dentro de la bolsa de la manta de emergencia -que no utilizaría salvo eso, emergencia- metí el DNI y la licencia de montaña.

PARTE BAJA: (dispuesta en horizontal, recogiéndote los lomos)
Es también elástica y su acceso no se cierra con nada, salvo con la propia goma (también elástica) que remata la tela que la forma. No obstante, se ajusta a la perfección y no se cae nada en carrera, salvo que lleves la mitad dentro y la mitad fuera, lo que sería de medio-lelos.
Igual que en la parte alta, al fondo del fondo en la parte central, pegado a los riñones, metemos en una bolsita (9) una gasa estéril de 10x10 cm, una venda elástica tubular -por si hay que vendar rápidamente- unos calcetines y un buff de repuesto. Esto no habría que utilizarlo salvo necesidad (como todo, claro). 
En el centro, en la parte más baja, la segunda capa térmica bien enrollada (10) y una primera capa (11) enrollada igualmente. En uno de los lados, zonas de más fácil acceso, meteremos el gorro y los guantes en una bolsita (12) y, en el otro lado, un buff, los manguitos y las pantorrilleras dentro de otra bolsita (13).

PARTE DELANTERA:  
Lo más destacable son los compartimentos en los "tirantes" (14) para meter los dos botellines flexibles de 0,5 l. cada uno de ellos. Los botellines se van vaciando y se van comprimiendo por lo que no rebotan, ni se mueven. Cero molestias.

Encima de los botellines también hay unos pequeños bolsillos dobles. En uno de ellos (15) metí una navaja multiusos muy sencilla (hoja, lima, pinzas, palillo, punzón y, lo más, importante, sacacorchos, abrelatas y abridor de botellines) y en el otro (16) el silbato (de serie) y un protector labial (que yo soy de morro fino).
Debajo de los botellines hay otros bolsillitos pequeños en los que llevé las cápsulas de sales (18), metidas en... (¡Segundo truco gratis!) ese huevecillo -normalmente amarillo- que viene en el interior de los huevos KINDER, dejando el otro lado (19) para desperdicios tipo envoltorio de gel.
Ideal para meter pastillas o cápsulas de sales minerales
En LOS LATERALES: 
A continuación de los botellines, hacia la parte lateral de la mochila hay otros bolsillos alargados (17) que aproveché para meter geles y barritas, teniendo estos siempre a mano.
Y, a continuación, las cremalleras de otros dos bolsillos, cada uno en un lateral, que empleé para meter el vaso plegable (D) en un lado y el móvil  (E) en el otro. A mano, pero protegidos para que no se pierda nada.

BASTONES: Mis bastones telescópicos de tres tramos irían colocados gracias a las cintas elásticas que hay en un lateral en la parte más baja de la mochila, dándoles una vuelta para retorcerla a su alrededor y fijarlos, cruzándolos para llegar a la goma que hay arriba que debe tensarse, lo que los deja completamente sujetos para que corras, subas, bajes o bailes el chachachá

RESULTADO:
Todo fue perfecto. Al final, solo tuve que cambiar los orejones de sitio, sacándolos a un lateral de la parte baja trasera para tenerlos más a mano e ir comiendo sin necesidad de quitarme la mochila (aunque es algo más difícil para acceder, se consigue con un poco de práctica)

La mochila no me resultó incómoda en ningún momento, no me rozó por ningún sitio y, en la mayoría de las ocasiones, no me la quitaba ni en los avituallamientos. Parecía que no llevaba nada. El peso se reparte perfectamente y ni en las bajadas más radicales pierde la compostura.

En definitiva, un DIEZ de mochila. Después de 168 km así, el precio te resulta realmente ajustado. Quizá por eso, a ojo de buen cubero, la mitad del pelotón, si no más, llevaba esta mochila en el UTMB.

Espero que os sirva de algo.

Nota 1: A pesar de todo, Jorge también cree que esta colocación del material en la mochila es acertada. De hecho fui yo el que "hice" su mochila para el UTMB. Señora Concha, su hijo tiene dos madres, la biológica -Ud.- y la deportiva -yo-. Esperemos que el primer domingo de mayo compre dos regalitos en vez de uno.

Nota 2: Los de SALOMON no nos han regalado la mochila, ni nos han hecho descuento en la compra de la misma, por lo que la opinión contenida más arriba se debe, única y exclusivamente, a lo que me sale de las entrañas, sin más. No obstante, se aceptan encargos como SALOMON FIELD TESTER. Buen precio garantizado. ;-)




13 jun 2014

QUIXOTE LEGEND: Aventuras y desventuras de aquéllos a los que llaman leyenda sin serlo

Antes de empezar la QL
Después de las "divagaciones prescindibles" previas del Lidl, aquí nos cuenta su historia hasta convertirse en LEYEEEEEEENDA...

Día DTocan 47 km y 2.400 D+

La evocadora Plaza Mayor de Alcaraz retumbaba. El speaker que acompañó la prueba, tipo con cuerpa de CxC, agradable, de buena voz y mejor entusiasmo, le puso tanta exaltación a la presentación, y alabó tanto nuestros cuerpos embutidos en polipropileno, que me hizo dudar de si el tinglado era montañero o bélico. Fotos previas, saludos a un dron (a saber, cacharro volador que graba) y a correr. Y correr de verdad, no ese “correr” de ultratrail que dura lo que duran las miradas de los aturdidos espectadores de la salida y luego se convierte en caminata. El nivel general de la manada, el terreno de pista fácil y el poco desnivel inicial nos llevó a hacer algo más de 9 km en la primera hora. Empecé a retener a Jorge y a Miguel, más por miedo propio que por prudencia ajena. No quería ralentizar su ritmo pero yo, de seguir así, iba a durar cuarto y mitad. Regulamos bastoneando las primeras cuestas ciertamente empinadas (¡con perdón!) y, aún así, seguíamos adelantando gente. Los primeros 19 km, hasta el primer avituallamiento, fueron un aperitivo de pista en sombra entre bosques.

Después de la calma viene la tempestad o, mejor dicho, el Pico de la Almenara. Un subida montañera de verdad, de clavar bastones y subir la rodilla hasta el pecho buscando apoyos entre el rocaje vivo. Corta pero muy intensa. El cambio sobrecargó sin aviso el cuádriceps de Jorge y, además, comenzó el calor.

El cresteo y el inicio de la bajada era peligroso, obligaba a hacer malabarismos con apoyos al límite de las suelas para, literalmente, no despeñarse. Miguel se llevó un susto en uno de sus gemelos por un apoyo extraño que no fue a más. Al rato, a pesar de mi torpeza técnica, adelanté a los otros dos ceporcés. Algo no iba bien. La sobrecarga de Jorge era por culpa de la maldita cintilla iliotibial que se le enganchó finalmente en la rodilla con el esfuerzo de la bajada y le obligó a retirarse poco más adelante. Fue un momento difícil, sin duda el más duro de la carrera para los tres, más que los desniveles, el granizo y la kilometrada.

Lo de “no hay mal que por bien no venga” no deja de ser una putada de refrán, y no creo que venga del todo al caso, pero a la fuerza ahorcan: Estoy convencido de que este episodio le dará al Secretario fondo de armario de sobra para vencer  al UTMB.

Para completar el día se me agarró un dolor de cabeza de mil demonios que devino en mareo. No sé si pájara, si deshidratación, si exceso de pastillas de sales, si exceso de compresión de las poco testadas pantorrilleras en mis trillizos.

El caso es que llegamos a meta en un tiempo razonable a pesar de los parones por las variadas desdichas, todo ello gracias a Miguel, a su compañerismo e infinita paciencia.

En meta Jorge nos confirmaba que no iba a salir el próximo día, y yo acudía al puesto de la Cruz Roja para toma de tensión, oxígeno en sangre y esas minucias. Estaba todo bien. El día siguiente sólo podía ser mejor.

Sábado. 58 km y 3.360D+.

A los que tengan la referencia de la carrera por Montaña de Chiva: Imaginad una prueba de dureza similar (algún kilómetro menos, algún desnivel más) sazonada con la tunda del día anterior (a nivel físico y emocional) y con lluvia persistente, granizo y tormenta eléctrica al paso del Pico de las Mentiras y, luego, mucho barro, asqueroso y pegajoso barro.

Eso me planteaba a mí mismo antes de salir (sin saber aún lo del granizo, la tormenta y el barro) para no caer en la tentación de pensar que me esperaba un esfuerzo menor, que por haber hecho un día ya podía con lo que viniese, que qué más da.

 En estos asuntos, y en otros, es clave tener la referencia de las horas para poder proyectar debidamente los esfuerzos y la alimentación, si no lo haces estás perdido.

Salimos al paso, Miguel fresco, intacto, y yo dubitativo por la pájara del día anterior pero con fuerzas. Cogimos buen ritmo dentro de las referencias de nuestros compañeros de pelotón, de ahora te adelanto, ahora pasas tu.

El entorno ayudaba. Las Salegas del Maguillo, el Collado Tornero, el Pico Mentiras. Si la primera etapa fue de paisaje poco sorprendente, esta nos metió en la montaña de lleno, largas subidas y bajadas no excesivamente técnicas.

La primera subida la hicimos a buen ritmo junto a David, César, Teresa y alguno más, tipos de esos que pareces conocer de toda la vida quizá por tener parecidos dolores y la misma tara de ultrero. Llevado por el paisaje y por el ritmo de Miguel nos plantamos a mitad de subida del Pico Mentiras sin excesivo desgaste.

Pero empezó la fiesta en forma de chispeo y luego en progresión: Lluvia, aguanieve, granizo, rayos, viento, ráfagas de niebla. Cuando le pedí al cuerpo un poco más me di cuenta que no lo tenía. Aguanté haciendo la goma hasta la cumbre. Estábamos helados. Yo me sentía agotado y destemplado.

Pasadas las primeras complicaciones técnicas de la bajada insistí a Miguel en que tirase. Íbamos justos para el tiempo de corte del segundo avituallamiento, además yo pensaba en serio en la retirada, el cuerpo no me respondía y visto lo de ayer no creía que fuese a mejor. No abuso de cuestiones que sólo uno aprecia porque las pasó canutas, como tirar de matorral para desahogar un estómago debilitado. Resumo: Pasamos ambos el corte, yo bastante justo, y conseguimos acabar.

Yo llegué por dos motivos, por orden de importancia: Porque el Elegante CxC tiró de mí a buen ritmo durante la primera mitad (cortaron a gente antes y después de la subida al Pico Mentiras) y porque, luego, tiré de orgullo, no, perdón, de malahostia para no retirarme y tras “ajustar” el intestino, correr en las bajadas y subir el Pico Ardal a golpe de riñón.

Efectivamente, un ultra te suele devolver lo que le das, antes y durante la carrera. A mí me dio sufrimiento, frío, agotamiento, entumecimiento de pies y manos, patinazos en el barro, mierda, arañazos, destemple, abandono… Y avituallamiento, desesperación positiva (¿temeridad?), medida del esfuerzo, convencimiento, paciencia, constancia e ilusión para llegar corriendo a meta, convencido de tomar la salida al día siguiente. 

En definitiva, un día de esos en los que penas y te preguntas por qué corres o maltrotas ultratrails y te queda bien claro que debes seguir haciéndolo. Por el entorno natural y por uno mismo. Cómo diría nuestro Presidente, "hay que demostrarse a uno mismo que se puede hacer lo que se debe". ¡Y a tomar por culo!

Tercer día.- Porque esta crónica no deje de ser una crónica transmutando en evangelio somnífero, estoy prescindiendo de muchos detalles que ya he hecho llegar a la organización en la encuesta de satisfacción.

Para quién no lo sepa: Dormíamos en vivac –tiendas de campaña- y cada día tocaba hacer y deshacer el petate, hacer cola para cenar y desayunar (los que corrían más también para comer) y ducharse con agua fría.

Al caso: El domingo a las 07:00 a.m. daba gusto ver al Sr. Vicepresidente CxC agacharse con soltura a enrollar su colchón, sentarse en la silla sin lanzar el culo a ojo de buen cubero y andar grácilmente y bien peinado entre espectros. ¡Qué crack!

Corroboré que el más espigado de los CxC se iba a salir del mapa cuando en la salida, cuando yo usaba los bastones no para andar sino para luchar contra la fuerza de la gravedad, dijo ufano “¡Lidl! Vamos más adelante, que hoy hay más gente y se va a formar tapón” ¡Qué crack! Si la hubiese palmado en la QL habría querido esa frase en mi epitafio.

Efectivamente, el último día las “leyendas” de a por etapas compartíamos mantel con otros doscientos, cuerdos humanos estos, que hacían “sólo” los 50 km y 2.460 mD+ dominicales. Entre ellos, Juan Carlos y Nano que, no sé los motivos, no mostraron envidia alguna por estar en nuestro pellejo. Sobre todo, creo, en el mío.

Yo ya me sentía finisher por poder tomar la salida. Miguel estaba como recién venido de las vacaciones. Tan dispar era mi estado respecto al suyo que hasta en la caminata de la primera subida me sacaba un metro de cada dos. La forma y los gestos dieron por hecho que tenía que tirar y disfrutar, ¡si no lo hubiese hecho lo habría molido a bastonazos!

¡Qué carrerón hizo sin despeinarse! Bueno, el nunca se despeina. Quiero decir, que nunca un CxC llegó tan lejos en tan poco tiempo: 07h 22’ – 41º en la general de la etapa. Aviso: Tiene madera de ultratrailer poderoso. A quién corresponda: Solicito revisión de los Estatutos del Club para que no haya que echarlo.

Yo conseguí ir de menos a más (ir de menos a menos habría sido imposible) La lección del día anterior me motivó. Los paisajes fueron de nuevo espectaculares. Las dudas sobre pasar los tiempos de corte (fundadas, entre otras cosas, en qué los añejos habitantes de un par de aldeas me preguntaban si venían alguien más detrás de mí) se diluyeron, y me vinieron las fuerzas justas para correr a ratos, emocionarme al paso por el Nacimiento del Río Mundo y pillar a mis compañeros de ruta de días anteriores.

Molido pero feliz acabó la aventura en meta con un abrazo entre los tres CxC, porque el que no estaba también contaba.

¿Quién me iba a decir que un tipo con melena que le ponía las copas a mi Padre los viernes noche iba a ser mi compañero de aventuras y desventuras en una cosa llamada ultratrail por etapas?. Y que íbamos a salir vivos del envite. ¡Bravo!
El petate y la tienda que nos regalaron después de los tres días de acá para allá
Por último y por darle relumbrón, certeza y medida a la “comunidad del anillo” de Quique:

Miguel Ángel lo consiguió todo, si es que le hacía falta: Consagrarse como ultratrailer, disfrutar y emocionarse sin parar y un tiempazo final.
Jorge, por culpa de una inmerecida hostia de garrote, ha medido y templado su temperamento y paciencia, disponiéndose para próximas batallas.
Ramón, llevó el jodido anillo, sin saber medir si era más jodido el anillo o él mismo. No pudieron conmigo y entre el granizo perdí, además del dorsal, la capa.

Y ya que no puse cita al principio, la pongo al final, para que el miembro (sin perdón) de Manuwar se sienta correspondido, y por mediar en la supuesta virtud de ser leyenda bajo el nombre del Quijote, que las cosas importantes han de quedar en su sitio:

“(…) y yo quedaré satisfecho y ufano de haber sido el primero que gozó el fruto de sus escritos enteramente, como deseaba, pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las de mi verdadero don Quijote van ya tropezando y han de caer del todo sin duda alguna». Vale.”