10 may 2013

Teoría y praxis del BRIEFING


Sabemos que este blog se ha convertido en un referente en materia de urbanidad y por ello hemos creído adecuado proporcionaros algunas indicaciones acerca del modo en que debéis comportaros en ese acto social que os pone tan nerviosos. Como los españoles ya no vamos ni a misa ni a los toros, la simple idea de encontrarnos en un recinto cerrado con otras personas sin tener en nuestras manos una pancarta o un silbato hace que nos entre un cosquilleo incómodo. Así que vamos a ello.
¿Qué es esto?
Un briefing es la charla técnica que nos dan antes de una carrera, en nuestro caso por la montaña, el campo o el puto monte sin más. Los hay de varios tipos. El más rudimentario es el que di yo mismo el otro día en la In-Fernán Caballera: me subí a un banco de la plaza del pueblo y dije cuatro cosas bien dichas, se me olvidaron otras tantas y al final tuvo que subir Quique a hacer algunas correcciones y a completar la charla. Comportarse en estos casos es muy sencillo: basta con escuchar con media sonrisa y, cuando el pollo acabe, darnos la vuelta con un “aaarrea…” o un “adioslaluz”. El problema son los otros, esos que tienen lugar la tarde de antes cuando retiras el dorsal y te meten en un sitio tipo cine con butacas e incluso sacan un ordenador (sí, amigos, los famosos medios audiovisuales) y te enseñan una bonita presentación con todos los datos relevantes, los que ya están en el reglamento que se supone que hay que haber leído y algunos nuevos: “cuidado con la bajada del ahorcado, que parece que tiene piedra suelta”, “el último mapa dice que va a caer la de dios es cristo”, “no tiréis papelicos al campo”, etc.
¿Cuál es el problema?
Si no sabéis cuál es el problema que aquí se plantea es que o bien no habéis ido a uno de estos briefings, o es que vosotros ya tenéis buena pinta de serie. Los demás ya conocéis la sensación de comprobar que eres un mierdaseca a la vista de tanto cuerpo atlético o enjuto. ¡Claro que no les veis en la carrera! ¡Es que no coincidís con ellos ni siquiera en la salida! Y frente e a ellos, tú. Sí, el mismo que salía el jueves y llegaba el domingo, el que un buen día se astragó (normalmente coincidió que tuvo descendencia) y empezó a correr. Dos sensaciones alternativas recorrerán tu mollera: la de que te miran tanto porque están pensando en echarte a una cazuela y la de que vas necesitando desenroscar la boina una vueltecita más. Pero descuida, que CxC sección enseña y divierte te ayudará, si no a pasar desapercibido, sí al menos a moverte con algo parecido a la dignidad. Y para ello lo primero es conocer al enemigo.
Paisanaje (propuesta de sistematización)
Este es el primer tipo: el enjuto cuarentón. No es muy alto pero se le ve fuerte y recio. No le sobra de nada, especialmente pelo, porque o bien es calvo o está muy rapado. En el vestir es sobrio pero acertado: llevará una segunda capa de marca cara pero que se ve usada, preferentemente con el símbolo o el nombre de algún club, aunque también puede ser de la selección andaluza o balear de carreras por montaña. Pantalones de montaña caros, sin atajos. Zapatillas de correr por el monte limpias, aunque se las ve pateadas: preferentemente salomon speedcros y nunca unas asics porque, claro, son para gordos. Y todo eso de vivos colores. La conclusión es que viene a esto, sí, pero probablemente también vaya a comprar de esta guisa a Ahorra Más. De este tipo en CxC tenemos a uno.
El segundo se parece al anterior: de hecho, podría ser él mismo pero quince o veinte años atrás. Tiene pelo, probablemente largo y, los días especiales, rizado a lo 11811. El outfit anterior le parece convencional, así que además de risas y seguridad en uno mismo lleva ropa de tienda de skater, más o menos lo mismo que utiliza en temporada cuando se acerca a Pirineos a hacer snow. Pero, ay amigo: de aquí a diez años todos calvos y te veo con las speedcros. Y volverás a los esquís.
El tercer tipo es el triatleta que está probando. Parte del primer tipo pero le saca una cabeza y media y varios palmos de envergadura. Tiene unas espaldas que no le caben en el cuerpo, el culo duro como una piedra y no le gusta la ropa excesivamente llamativa: la atención ya la llama él, si eso. Está serio y concentrado porque no viene aquí a hacer el capullo, ni a perder el tiempo ni, mucho menos, a hacer snow. O gana o le dará un pajarón.
La solución
No te preocupes. Siempre puedes ir al briefing disfrazado de portero de balonmano, es decir, con un buen chándal de paño y una sudadera de roky balboa gris, ambas prendas tala XXL (como Quique); o vestido de entrenador de fútbol 7, categoría alevín, con un anorak de esos que te hacen como una bola (como Jorge); o vestido como si vinieras directo de los billares, ya sabéis, vaqueros, parte de arriba de chándal de cremallera y zapatillas para salir volao (como yo, excepto por lo del chándal, que me da corte); o vestido como un entrenador de baloncesto del Dinamo de Zagreb (como Paco Vargas), o con lo último de Decatlón (esperemos que sea el próximo Príncipe de Asturias del deporte). Vayas como vayas, eso sí, míralos bien a todos para ver si se te pega algo y en esta carrera, por lo menos, intenta no llegar el último. Siempre puedes amenazar al penúltimo con agredirle físicamente si no se deja adelantar (como haría otro CxC, por cierto).
Y dicho esto, cierro que salgo disparado a ver si llego al briefing de la maratóimitja. Vamos Jorge y yo, y acompañamos a Ricardo, amigo cabezón, y a Manu, que parece dispuesto a dar muerte al falso metal en cuanto den la salida.
PD: en la próxima contribución de CxC-Urbanidad, cómo comportarte en el vestuario después de una carrera de montaña.


9 may 2013

26 km por LA CALDERINA

De Izq. a Dcha: Arriba: Guti, Iván, Jorge, Quique, Toty, Nano.
Abajo: Juan Carlos, Marín, Miguel Ángel, José Luis, Ramón, José.


Hace ya bastantes años, el día 1 de mayo de 1886, comenzaban unas jornadas de lucha obrera en Chicago que se saldaban finalmente con la muerte de varios sindicalistas que exigían una jornada laboral de 8 horas (los Mártires de Chicago).

Por eso se eligió el 1 de mayo para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores, fiesta del movimiento obrero mundial.

«ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa»

Como la cosa no está para quitarle horas al trabajo, nosotros se las quitamos al sueño y a la casa para destinarlas a correr por el campo.

Este 1 de mayo los CxC correríamos sí o sí. Pensábamos hacerlo por la zona del embalse del Vicario, pero el día de antes surgieron varias opciones: los Bomberos harían una salida cortita por la zona de Picón con unos amiguetes que querían comenzar a dar zancadas por el campo. Serían 15 km suaves. Por otro lado, los Quijotes Transalpinos (ahora Transvulcánicos) querían irse a la Sierra de la Calderina para hacer unos 25 km con el desnivel que fuera menester para llegar a punto para su participación en la carrera dela isla de La Palma.

No sé cómo Juan Carlos unió sus ganas de correr con las ganas que tenía Nano de ir a trotar un rato por La Calderina, pero, al final, nos decidimos por la versión más larga y dura (con perdón) de las tres. Bueno, sí lo sé. Juan Carlos le dijo a Nano que serían solo 15 o 20 kilómetros. Seguro que se equivocó y le bailaron los números.

A las siete y media de la mañana del día 1 salíamos para allá Juan Carlos, Nano, Ramón, Jorge y yo. En otro coche irían Toty, Miguel Ángel, Guti, Iván Manzano y Marín. Desde Los Yébenes saldrían José Luis y  un colega suyo que no conocíamos: José. En total, doce.

A las 8:20 empezábamos a trotar todos juntos desde un descansadero de la Ruta del Quijote situado a unos dos kilómetros del pie de La Calderina. Hasta allí el ascenso era muy suave, tanto como el ritmo que llevábamos. Desde el comienzo de la subida a la Calderina hasta su cumbre hay casi cinco kilómetros de pista con un desnivel constante. Pronto estábamos arriba.

Mientras subía pensaba en la diferencia de percepción que vas teniendo con el paso del tiempo y de los kilómetros. Hace un año y ocho meses acudíamos por primera vez a La Calderina. Ramón aguantó la tirada y subió corriendo, pero ni Luis ni yo fuimos capaces. Se me hizo eterna, tuve que parar varias veces a andar y cuando paraba ni andar podía. Sin embargo, después de este tiempo y, sobre todo, de muchos kilómetros en las patas, la cosa se ve de otra manera. Se me hizo muchísimo más corta, más suave y más bonita. ¡Cosas del “celebro”!

Arriba nos hicimos las fotos de rigor, echamos un trago, picamos algo (yo, gominolas) y vimos el siguiente cerro que había que subir. Desde allí se veía bonito. Acto seguido iniciamos el descenso, pero para variar y no aburrirnos a mitad de bajada nos “tiramos” por un cortafuegos que nos sirvió para disfrutar, poner a prueba los tobillos y decir sandeces sin ton ni son (Los de CxC, claro. Los otros son muchachos sensatos)




Una vez abajo enfilamos el nuevo objetivo, otro cortafuegos (esta vez para subirlo) que estaba a unos dos kilómetros y medio. La cosa empezaba razonable, pero poco a poco se iba poniendo dura (c.p.) hasta el punto de cagarte en la madre y el padre del cortafuegos. Así que hubo que poner la reductora, echarle paciencia, cuádriceps y gemelos. Como era de esperar, Juan Carlos, José Luis e Iván iban en el grupo de cabeza, en el que también se coló Guti, como si aquello fuera para ellos  más llano que para nosotros. Nosotros -para controlar el tema, no porque fuéramos echando los higadillos- cerrábamos el pelotón por este orden: Jorge, Ramón, Yo, Miguel y Nano que, en aquellos momentos, se acordaba de todas las generaciones pasadas y futuras de Juan Carlos. – Y que quince o veinte kilómetros. – Decía con cara de pocos amigos

Menos mal que arriba echamos un trago y yo, como experto nutricionista que soy gracias a los muchos años que me vengo nutriendo, les enseñé a los demás los magníficos geles que llevaba esta vez para recuperarme del esfuerzo y reponer hidratos y proteínas para seguir como una moto. Geles de atún en forma de empanada envuelta en papel de aluminio. No es que estuviera bueno, es que te dejaba nuevo. Llevé dos trozos y uno de ellos fue repartido y degustado entre los más valientes. 


Ahora tocaba crestear por una zona preciosa de toboganes de unos dos kilómetros y medio. La vista era espectacular. Lástima que Jorge empezara a notar molestias estomacales (seguramente por no haber comido empanada). Nano también iba bastante tocado por una sobrecarga en los aductores.  Menos mal que el amigo Toty (el cuidador) iba a su lado, con su cámara, dándoles palique para que se les pasara más rápido. La verdad es que Toty es la “madre” del grupo, sin duda. 


Desde allí ya solo quedaba bajar (2,5 km) y llanear (6 km), cada uno a su ritmo. Sin embargo, de vez en cuando, los primeros esperaban a los últimos para reagruparnos.  

En la última parada me hice el valiente y seguí el ritmo de dos de los crack del grupo (Juan Carlos e Iván) y, sorprendentemente, conseguí llegar al final a la misma vez que ellos -y antes que los demás- lo que hizo que terminase con unas sensaciones extraordinarias.

Camiseta seca, estiramiento, unas risas, unas fotos y para casa, no sin antes parar a tomar un par de cervezas para reponer ácido fólico, que es muy importante según Txus Mari.











En definitiva, 26 km y pico de carrera, unos novecientos metros de desnivel positivo y un buen rollo espectacular.

Quizá haya que ir pensando en darles un toque a los Bandoleros del Guadarrama para ver si les interesa una sección de Bandoleros Manchegos que, como ellos, disfrutan enormemente de la naturaleza, el deporte, la compañía y los post (o entrenamientos pasivos en barra o mesa de bar)  

*Por cierto, ¿quién hizo la foto de grupo?


6 may 2013

"I MINEROS´TRAIL" 28-04-2013



El 28 de abril nos plantamos en Cabezarrubias del Puerto (Ciudad Real), en pleno Valle de Alcudia y Sierra Madrona, para recorrer los 23 km de la MINEROS'TRAIL. Acudíamos Luis (el Presi) y yo en representación de CxC. Los demás estaban o más perros que un trillo o haciendo como que trabajaban.

No habíamos estado nunca por la zona a pesar de que ABILIO DAIMIEL (alma mater de la carrera) nos había invitado a reconocer el terreno unas semanas antes. Así que, nada más abandonar Puertollano, Luis y yo comenzamos a referir nuestra frase preferida en estas ocasiones: “¡Cómo está el campo!”.

En el desvío hacia Hinojosas el paisaje se volvía espectacular. La carretera comenzaba a ascender dejándonos ver más abajo, a nuestra izquierda, un precioso verde salpicado de encinas. - ¡Luis, coño, estate atento a la carretera que nos hostiamos!

Caía agua-nieve. En la In-Fernán, solo una semana antes, un sol de justicia y ahora un frío de pelotas. Nada más salir del coche nos dimos cuenta de que la temperatura era aún más baja de la que esperábamos. Además, el viento tampoco ayudaba en exceso a mantener la temperatura corporal que, siendo de las dimensiones que gastamos, se escapaba a raudales (¿Raudales? ¿Einnn? ¡Qué cursi!). La gente calentaba con guantes y gorro, cortavientos, chubasqueros, plumas… Aquello parecía pleno invierno.

Con esto del “Circuito Trail Pirata de Ciudad Real” que hemos parido entre unos pocos estamos consiguiendo que un buen grupo de amantes del correteo por el campo de la zona nos conozcamos para compartir afición y, si se tercia, una cervezas, unas viandas y unos chascarrillos variados. ¿Qué sería del deporte sin humor?

Parecía que estábamos en casa. A cada paso un amiguete: Toty, Iván Palero (Cabesc), Miguel Ángel, Guti, Iván Manzano, Miguel Casado, Javi, Valentín, Raúl (Sindiosniamo), el otro Raúl, los chicos y chicas de Fondistas de Miguelturra (Miguel, Ana, Carmen…), Moi, Carlos (el "alacrán")... Incluso Félix (Arte-Casa) se animó, por fin, con esto del trail. En definitiva, un montón de gente maja. Además, también vimos a muchos conocidos “asfalteros” que probarían por primera vez esto de correr por el campo.  

Pronto vimos a Abilio, acelerado por los nervios de los instantes antes de la carrera. Nadie sabe lo que hay que “liar” para organizar algo así hasta que no se “mete en harina”. Trazar recorrido, balizar, organizar voluntarios, avituallamientos, recabar apoyo logístico, económico, instituciones… Estaba que no estaba, hablaba y no te miraba, te miraba y no te veía. Estaba conectado al 100% para que, al final, mereciera la pena todo el esfuerzo.

Recogimos dorsales y bolsa del corredor, nos tomamos un cafelito calentito, visitamos a ROCA y volvimos al coche para terminar de vestirnos de “armaos”.

Con puntualidad alemana (joder, también son puntuales los alemanes, qué angustia…), a las 10:00 empezábamos a darle a las canillas. La carrera salió lanzada, encabezada por un chaval de Granada que, al parecer, había dormido en el pueblo la noche de antes “amagao como una liebre” – en palabras de un cabezarrubense – en una furgoneta de las pequeñas.

Pronto salíamos del pueblo en dirección a Hinojosas pisando asfalto durante un kilómetro, lo justo para calentar antes de encarar una pista de subida de unos tres kilómetros que hacía que te olvidaras del frío en un pis-pas. Después, senderito precioso de casi otros dos kilómetros hasta llegar al primer avituallamiento líquido de la carrera  (el Puerto de los Mineros).

El ritmo en general seguía siendo vivo. Qué manía tienen los del asfalto de no parar a andar en las subidas y de beberse el agua en marcha. ¡Qué prisas!

Luego sendero muy técnico de bajada pronunciada que requería algo de experiencia, fuerza en los cuádriceps, concentración y mucha vista. El agua se había llevado -literalmente- la mitad del sendero, haciéndose una especie de zanja de medio metro de ancha y medio metro de profunda, dejando unas veces a un lado, otras al otro y en ocasiones a ambos, el espacio suficiente para apoyar el pie. Había que bajar bailando de un lado a otro o dejando la zanja en medio. En aquel momento Miguel Ángel y Guti iban a mi lado. Se me ocurrió decir que yo iría bajando despacio porque no me fiaba aún de que mi tobillo izquierdo estuviera recuperado y fuerte. Miguel dijo que él tampoco iría rápido, su tobillo estaba hinchado y no quería arriesgar. ¡Menos mal! Empezó a bajar como si le persiguiera la Guardia Civil. A los 10 segundos dejé de verlo. Bajó como una exhalación, como un obús, como… Bueno, muy deprisa. Guti igual. Tardé un ratejo en volver a cogerlos.
La próxima vez o me estiro o me pongo un wonder-bra (foto: Eladio)
Pa mí que estos dos serán CxC muy pronto (foto: Eladio)
Luego supimos que más de uno se “vertió” en la bajada y vio de cerca el suelo. Yo, finalmente, no noté molestias y empezaba a encontrarme cada vez mejor.

Después de casi dos kilómetros bajando, volvía la tranquilidad en la Dehesa Boyal de Puertollano, con suaves toboganes que hacían que las piernas se relajasen y la vista pudiera contemplar el bosque de pino que nos rodeaba. A veces subías, a veces bajabas… Y en mitad un avituallamiento líquido y sólido. Agua, isotónica, barritas, fruta. Yo comí y bebí de todo en pequeñas dosis. Mientras, veía a gente pasar que casi no paraba. Ya los cogería después...
Luis y Raúl por la Dehesa Boyal de Puertollano, como dos cabrillas
(foto: Joaquín Bautista) 
Y después, otra subidita, no muy pronunciada y una bajada muy disfrutona que te permitía mirar al frente y a los lados para comprobar la belleza de la zona. El olor era impresionante, la flor de la jara empezaba a verse, salpicando el verde de blanco y amarillo. ¡Qué maravilla!

Ya en el kilómetro catorce y pico, de repente, la última subida gorda del día, Puerto Sufrido (que si no tienes bastante con el nombrecito, te dicen que su sobrenombre es “el mortirolo”, que no está mal). Sin embargo, tampoco es para tanto. A pesar de que tiene desniveles de hasta el 27%, simplemente hay que subirla andando, a ritmo, pim-pam, pasito a pasito y en un rato estás coronando el puerto (los buenos la suben trotando sin despeinarse, claro). Además, yo iba pensando en el último avituallamiento -esta vez líquido- que me haría llegar al pueblo en óptimas condiciones de hidratación.
Ahí tenéis al muchacho de Graná, subiendo al trote "el mortirolo" (foto: Eladio)
Pronto había que desviarse de la pista hacía la derecha para entrar en un precioso sendero (no había forma de perderse con tanto voluntario) con tramos de hierba que te llegaban al pecho y con el espacio justo para poner un pie detrás del otro. ¡Alucinante! 

En aquel tramo fui solo, sin nadie detrás ni delante. Simplemente iba disfrutando porque me encontraba fresco, sin frío ni calor, sin tener los músculos cargados. Solo iba pensando en lo bien que lo estaba pasando, lo bonito que era el lugar. También me acordé de Jorge, de Ramón, de Juan Carlos… Se estaban perdiendo una carrera preciosa. Cuando me di cuenta estaba otra vez en una pista. Vi a gente por delante, pero esta vez sabía que mi ritmo era más rápido que el suyo, que podría pasarles y, al pensar eso, me di cuenta de que nunca me había preocupado adelantar. Claro, lo mismo da terminar el octavo que el décimo por la cola…

Ahora pasaba por debajo de un puente y poco después el sendero se convertía en pista para llevarte de regreso al pueblo. Cada vez más deprisa, cada vez más suelto…
Este puente se pasa por arriba y por abajo (foto: Joaquín Bautista)
Solo quedaba una subidilla. Cuando crees que todo es bajada, que el pueblo está ahí abajo, la pendiente se acumula, bajas aún más y, lógicamente, aparece una pequeña subida para alcanzar de nuevo la cota de la plaza del pueblo, lugar donde termina la carrera. En otras ocasiones ese pequeño escollo (una subida al final, una vueltecita más, un cambio de dirección justo antes de llegar a la meta que ya estás viendo) me hubiera contrariado. Sin embargo, esta vez, al llegar tan fresco, no me importó. Ya estaba allí. Había bastante gente en la plaza.

23 km. Más de 700 m de desnivel positivo. 2 horas, 22 minutos y sensaciones inmejorables ¡De lujo!

Después me enteré que el primero fue el muchacho de Granada que durmió en la furgoneta y que terminó en 1:47 horas. También acabaron de lujo Luis Miguel Naranjo (3º) en menos de 1:50, Miguel Casado (6º) e Iván Manzano (7º) en 1:50 horas.  ¡Joder, menudos máquinas!. Y yo que creía que había ido fetén… Bueno, qué coño, fui fetén para mi nivel.

Pensé que tendría que esperar un buen rato a que llegara Luis, pero el también hizo una buena carrera. Cuando me di cuenta estaba allí, con Raúl, entrando en 2:36 horas. Si este hombre entrenara al menos un par de días en semana… Lo mismo ganábamos dinerete con él…

Al llegar nos esperaba otro avituallamiento líquido y sólido para recuperar fuerzas.
Plátano, naranja, pan con aceite, bebidas... (foto: Eladio)
Duchita en el pabellón del pueblo y a la plaza otra vez. Aprovechamos y nos tomamos una cañita en uno de sus bares que, al final, resultó ser de un colega abogado (Juan José Martín Municio). Después era la entrega de trofeos. Esta vez no eran copas, ni mandangas de esas que nadie pone en su casa, salvo que se llame Aramís Fuster o Paco Porras. Los trofeos eran mineros de goma-espuma. Y, además, las chicas de Fondistas de Miguelturra se llevaban algunos de ellos en la general femenina y en su categoría.
Tres sonrientes zagalas con sus trofeos
(Carmen -centro- y Ana -derecha- son chicas "fondistas" de Miguelturra
y amigas de CxC) (foto: Joaquín Bautista)
También sortearon regalos (prendas deportivas) y a Miguel le tocó un cortavientos muy apañao que nos dio envidia a todos.
Miguel tan contento agraciado por el sorteo de regalos (foto: Joaquín Bautista)
Y de ahí, a un salón del pueblo a comer migas. Iba a ser en la plaza del pueblo, pero los organizadores -atentos y rápidos- decidieron trasladarlo para que no pasásemos frío. 100 panes picaron para las migas. No iban a faltar...
Sartencita individual (foto: Joaquín Bautista)
Cadena de montaje de los platos de migas (foto: Joaquín Bautista)
Llegamos de los primeros (a esto no nos gana nadie) y pronto teníamos en nuestra manos un plato con colmo de migas con su chorizo, su hígado, sus torreznos, su pimiento… Y cerveza a cholón. Sin tino. Recuperamos hidratos y proteínas en un santiamén. Y empezaron las conversaciones con los amiguetes y que si otra cervecita, otro chascarrillo, otra cervecita. Y otro amiguete y otra cervecita…
Nos delata el color de la nariz
No sabría calcular, pero allí comió todo el que quiso, hubiera corrido o no. ¿300 personas? ¿400? Nos dio tiempo a conocer incluso a Luis Miguel Naranjo, uno de los crack de la zona en cuanto a carrerismo se refiere, miembro del equipo de Puertollano que formó parte de los Quijotes Transalpinos, finisher de numerosas pruebas de maratones, ultra-distancia (entre ellos Sables), campeón regional del media maratón, subcampeón regional de maratón, premio al mérito deportivo de Castilla-La Mancha… Y, encima, el tío va y nos dice: "Hombre, vosotros sois los de CorriendoporelCampo, ya tenía yo ganas de conoceros." Fue todo un placer para nosotros, porque, además, parece un tipo simpático, con sentido del humor, sencillo y humilde. ¿A que lo hacemos de CxC?

Bueno, a lo que iba, que siendo fieles al más puro estilo CxC, sin darnos cuenta, sin esforzarnos siquiera, pudimos comprobar cómo en un momento determinado ya no quedaba nadie en el salón. Se habían ido todos. Bueno, solo quedaban los de la organización y los de CxC. Y aún así nos dio tiempo a tomarnos otras cuatro o cinco cervecitas más y a hacernos fotos.
Con Municio, el "abogao".
Con Abilio

Con la sartén
Con la escoba
No es que no tuviéramos prisa, no es que nos diera igual la hora que era, es que no os podéis imaginar lo que disfrutamos viendo la cara de satisfacción de Abilio y del resto de gente que había trabajado en la carrera.

Y ya sabéis lo de la exaltación de la amistad y tal… Nos decían: “los de CxC sois los más grandes” (y es verdad que tenemos un tamaño considerable y que pesamos lo nuestro) “¡Cómo se nota que no ha venido el periodista! ¡Cinco barriles de cerveza que han sobrado!” (en ese momento yo también eché en falta a Jorge y me puse un poco nervioso creyendo que tendríamos que bebernos todo aquello… Hubiéramos tenido que “hacer noche”). “Los de CxC no se pueden ir de aquí sin tomarse un cubata” (¿y cómo les vas a decir que no?). Al final tuvimos que volver al bar de Juanjo Municio “el abogao” y entregarnos.

La verdad es que lo pasamos en grande, con gente grande en un día grande para el pueblo, para el Club La Petaca, para el deporte, para todos.

Desde aquí queremos daros las gracias a todos los que participasteis de un modo u otro en la organización de la carrera y, en especial, a Abilio por habernos hecho pasar un día de los que se recuerdan mucho tiempo. Todo fue perfecto: el antes, el durante y el después.

Coño, que salimos encantados del pueblo, con una sonrisa en los labios, algún kilito de más en la zona del abdomen y una invitación para participar en el mes de julio en la carrera popular que organiza el CLUB LA PETACA para recorrer poco más de 6 km por el pueblo y en la que, después, se hinchan de comer y de beber (al parecer creen que es muy de nuestro estilo y que podemos hacer un buen papel en ella).

¡Hasta julio entonces!

22 abr 2013

La IN-FERNÁN CABALLERA en imágenes


Ayer lo pasamos en grande. Fue un día de fiesta en todos los sentidos. Conseguimos juntar más de 100 personas para andar y correr por el campo. No hubo nada que lamentar, el recorrido gustó mucho a los corredores y, lo mejor de todo, quienes probaron quieren repetir.

Aquí os dejamos unas pocas fotos. (Si alguien no quiere verse por aquí, mandadnos un correo y os quitamos, os pixelamos u os mandamos al cubo de la basura -informáticamente hablando, claro-)

Pinchad AQUÍ para ver las fotos

Aquí os iremos dejando más enlaces a otras fotografías:

De KARLOS RAMÍREZ DE VERGER: "CAPTURANDO PÍXELES"

Si queréis ver un vídeo, AQUÍ OS DEJAMOS EL QUE HA REALIZADO TOTY

(Si queréis mandar vuestro material para que lo publiquemos, hacedlo por mail o indicadnos el enlacen donde puede verse)

¡GRACIAS A TODOS POR VENIR!

15 abr 2013

II Trail Batalla de Alarcos (Hoko edition)

¿Por qué uno se lanza de buena mañana a correr al campo a ensilarse 25, 30, 48 o 10 kilómetros? ¿Por qué no? Cabría preguntarse.

¿Es Iván Palero una personalidad tan arrolladora, un atractivo tal que hace con solo pedirlo que 50 cuerpas se echen al monte a penar? Lo siento, Iván, pero no. El tipo es majo, tiene su gracia y sabe de la cosa del correr... y del campo... y de correr por el campo también, empero es también calvorota, un poco jode-jode y no tan guapo como puede parecer con según qué gorras de esas que él se pone. ¿Suficiente como para penar por el monte durante horas? ¡Enga coño! ¡Un CxC no pena gratuítamente ni por toda la cerveza de la cuenca del Rin de Suiza a Francia pasando, sí, por Alemania!

Ha de haber algo más, pues. Lo hay y no dudeis, amiguitos, que el día que lo descubra seréis los primeros en enteraros. 

Sí, el campo está que cruje de agua, verde y flores, pero eso con un caminar tranquilico con los churumbeles también se ve. 

“¡Oiga que vienen muchos amigos!”. Cierto es, y a los karaokes de los viernes en el Vergel también y no voy allí a dejarme las cuernas corriendo. 
“Se  pone usted en forma con lo de correr”. No es menos cierto, pero puede hacerse en menor medida con resultados igual de apetecibles, que no vi yo el sábado por esos montes Brad Pits ni Angelinas Jolies dando cabriolas por entre los arroyuelos. 
“¡Es usted un imbécil, señor escribiente!” Y usted que lo vea, pero no hay argumentario suficiente que justifique porque el menda se ensiló 48 kilómetros (¡48 oigan!) de manera tan gratuita.

Sin embargo estoy feliz. Mi cuerpo me regaló una segunda edición del Trail Batalla de Alarcos llena de grandes sensaciones que se multiplicaron, ahora sí, por el buen rollaco que llevabamos todos, el campo -¡que hay que ver comostálcampo!-, el Iván Palero y su generoso esfuerzo y todo lo demás.

“¡Menuda introducción larga y tediosa”, podría pensar el lector más criticón. “Vayase usted al bloj del Luis Arribas en busca de buena literatura y risas o al de Ser13gio para aprender de cosas del correr”, diría yo en tal caso. Ni que obligara yo a leerse estas cosas a nadie, bastante tengo yo con el Quique ahí tol día “venga payo escríbete algo que se nos van los lectores al Marca y al Interviu”. ¡Que se vayan -coño ya- que no se qué hacer con el dinero que saco con la publicidad!
Perdón. No volverá a pasar. ¡O sí, qué coño!

En fin que el pasado sábado nos reunimos los CxC casi en pleno (hay por ahí un par de ellos más perros que un trillo de cien años) para asistir a la segunda edición del Trail Batalla de Alarcos, mamá del circuito piratón de Trail de Ciudad Real.

Llegamos floridos y hermosos al lugar de la cita. El ex gran Quique que no es ni la mitad de lo que era, el gallego indómito con olor y hasta forma de ducados, el ¡Oh lidl! que está hecho un brazo de mar aunque de mar pequeño tipo mar de mármara, el presidente, Luin, con esos cuádriceps que le robó a un atleta de verdad y servidor de ustedes, el nieto de la Orosia.

Aquello parecía una convención de Hoko. ¡La virgen qué cantidad de ropas trénicas de la tal marca! A unos les quedan mejor que a otros, es verdad pero funcionar funcionan fenomenalmente.

Brifin del tito Iván subido en un bando y a darle a las canillas. Subida a Alarcos por detrás (con perdón), bajada hacia el puente, Via Pecuaria y ya todo para arriba hasta lo más alto de la laguna de la Posadilla. Aquí los comentarios sobre el aspecto del campo eran generosos y merecidos.

De ahí a seguir subiendo hacia el volcán de Peñarroya. Subida durilla y bajada preciosa hasta la laguna homónima. Bueno homónima y superlativa porque no hubo manera de no meter los pieses en el agua. Otra subida breve y la bajada más bonita hacia el puente de las ovejas.

Aquí hubo dos sucesos dignos de mención. Para empezar un fulano se nos declaró como fans. De la emoción y la perplejidad casi me como un chaparro de un trompicón. Qué risión de situación. ¿Pues no va el payo y dice que es un honor correr con los Corriendo por el Campo? Como somos buena gente le dimos el teléfono de nuestro siquiatra de cabecera. Mu majo el mozalbete, mal de la cabeza, pero majo.

El otro suceso fue una inoportuna lesión del amigo Manu que había venido nada menos que desde la capital, desde los madriles, ¡aquí, a correr con los del pueblo! Mu majo también pero tuvo que poner pies en alto como los toreros. Sus restos los repatriaron a la zona de ensile y parece ser que se fue contento al fin y al cabo. ¡Viva el Trail Metal!

Entre unas cosas y otras llegamos al primer avituallamiento móvil que se viene meneando según tenga a bien el tito Iván en poner su coche acá o alla. Si no me comí cuarto de kilo de chuminolas no me comí ninguna. ¡Cosa más rica por Belenos!

Aquí la carrera se rompió. Se quedaron los medio chalaos, los que “sólo” hicieron 25 kilómetros y seguimos para adelante los héroes, los llamados a rellenar las páginas más gloriosas de la historia de la cosa de correr por el campo, los elegidos, los que anteponemos la voluntad férrea al cansancio, en fin, los tipos duros de cuerpas esculturales. Bueno y los de CxC también. Del del club de fans nada más se supo.

Regreso a Poblete por un camino pelín cansinero y con solano hasta que Iván nos volvió a sorprender con una variante en la ruta que hizo el regreso menos fatal. Yo seguía sintiéndome de puta madre fenomenalmente, pero Quique iba practicando el zombi arrastrando una pata por un problema del tobillo de la otra, cosas de la cuerpa que se changan hasta en un deportista de élite como él. Nos puso cara de irospalanteososcrujo y nos fuimos. 

El chacho Miguel y yo, ahí, chino chano, a nuestro ritmico, despacico hasta el kilómetro 38. Otra vez avituallamiento móvil y otro cuarto kilo de chuminolas pal coleto. Iván -que andaba espantando rapaces de las cuerpas de dos corredores que dijeron basta- nos dice que el recorrido oficial nos lleva de nuevo hasta lo alto de Alarcos. Cruce de miradas y el Miguel y yo que decidimos que tomar el camino más sencillo es de mierdas secas y demás calaña. A por Alarcos, con dos cojones. Yo seguía bien (serían las chuminolas) y Miguel también, asi que cuestón de Alarcos parriba, señora que baja en coche, para y nos da la tarjeta de su siquiatra (?) y Alarcos pabajo por detrás (ya saben) para enfilar la última subida y llanear hasta Poblete y llegar entre los aplausos de los amiguetes al sitio de encuentro. 48 kilómetros para mis patas y las de Miguel (gran jornada, amigo) y algunos menos para Quique y Luis que en el 38 tomaron el camino menos puteante fastidioso. Luis si quiere luego que cuente lo suyo con dos tipos de dimensiones hercúleas. El Oh lidl se quedó en el 25 haciendo gala de nuevo de un carácter suave que nos tiene preocupados y el Gallego indómito clavose otros 25 y otros tantos ducados después.

Del ensile de las horas y los días posteriores no digo nada que me da la risión.

Un placer.

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11 abr 2013

CxC en MURCIA


Se nos acumulan los acontecimientos. Por delante y por detrás (con perdón).

Este sábado tenemos el TRAIL BATALLA DE ALARCOS del tito IVÁNPALERO (cabesc) con sus 50 km en torno al Guadiana y parte de la zona Volcánica del Campo de Calatrava.

El próximo domingo nos divertiremos en la IN-FERNÁN CABALLERA con sus tres circuitos para todos los públicos.

Y el sábado siguiente nos iremos al Valle de Alcudia para correr la MINEROS´TRAIL con los amigos Abilio y Pablo. Echaremos un buen día por el monte, una comida posterior y muchas risas y chascarrillos.

Por detrás (con perdón) (y con cuidado) se nos ha amontonado el trabajo en la vertiente literaria. Hemos corrido igual o más que antes, lo hemos pasado en grande, pero por falta de tiempo se nos han ido quedando en el tintero salidas (otra vez…) que merece la pena que conozcáis. A ver si, poco a poco, vamos colgándolas por aquí.

Empiezo, sin orden ni concierto, por uno de los días de Semana Santa.

Como podéis intuir no hablaré de cuestiones religiosas ni cofrades (Dios me  libre). Sin embargo, (que perdonen los creyentes mis laicas motivaciones) debemos a estas fechas la oportunidad de correr más, beber más cerveza y comer torrijas, arroz con leche y manjares similares (Yo, por ejemplo, he probado la famosa “toña” o“panquemado” típico de la provincia de Alicante. La “mona de pascua” del lugar, en concreto de la panadería M. Hernández de La Mata. Una delicia).

Pero no quería yo hablar de manjares (aunque casi no pueda resistirlo), sino de cosas de este bloj que algunos (pocos) leéis y que, en mi opinión, resultan increíbles.

Ya sé que no es algo exclusivo de éste. Quizá sea algo que nos ofrece la internés, así en general.

Bueno, a lo que voy, que me lío.

Estaba yo en Ciudad Real pensando en las vacaciones que pasaría en los alrededores de Guardamar del Segura, imaginando por dónde podría corretear para seguir acumulando kilómetros de cara al Gran Trail de Peñalara cuando, de repente, me acordé de Daniel y, a la vez, de Murcia, a menos de tres cuartos de hora de donde yo estaría rascándome la barriga (y lo que se terciara).  

DANIEL es un seguidor (quizá, “el seguidor”, porque no habrá muchos) de nuestro blog que vive en Murcia y trabaja en Madrid. Comenta desde hace tiempo casi todas las entradas que publicamos. A él, como a casi todos los hombres, le dio por hacer algo distinto al cumplir los cuarenta: le dio por correr y, a la vez, quiso plasmar su experiencia a través de un blog: T RUN IS T LIVE.

Alguna de las primeras veces que comentó algo de CxC, por inercia, fui a visitar su “cuaderno virtual”. Me di cuenta de que su filosofía era pura filosofía CxC: Le gusta correr por el campo, no es un “posturitas”, parece un tipo normal y, lo que es más importante, se hidrata con cerveza. Parece sencillo, natural. Lo que suele ser un tío sin gilipolleces.

Con el tiempo, también nos hemos hecho “amigos” por facebook, así que, como el que no quiere la cosa, le mandé un mensaje privado preguntándole si conocía algún lugar cercano a Guardamar para correr. Me dijo que no conocía esa zona, pero que le habían hablado de alguna cercana que no estaba mal.

¿Y acercándome hacia Murcia? –  le pregunté con toda la intención del mundo.
Sí, por aquí sí hay lugares bonitos para correr. Si te acercas a Murcia (nunca pensé que le diría esto a un tío)... ¿quieres salir conmigo? – me contestó el muy cachondo.
¡Podría pensarlo! ¿Qué ofrece Ud., caballero? Día, sitio, distancia, tiempo estimado...
Ofrezco bonita amistad o lo que surja. Día: viernes o sábado, lo más temprano posible. Lugar: El Valle, en Murcia capital. Distancia: 13-15 km. D+ 700 mts. Tiempo estimado 1h40 - 2h.

Solo nos faltaba cuadrar con las contrarias y listo. Para eso ya utilizaríamos el Guasap

No nos habíamos visto en persona jamás. Nunca habíamos oído la voz del otro. Solo nos habíamos leído y nos conocíamos por fotos. Y, sin embargo, a las 7:30 del viernes (santo) nos encontrábamos en el aparcamiento de IKEA, como el que acude a una explanada para buscar droga.

Al principio, con un poco de prudencia, midiendo, controlando, tratando de confirmar sospechas. Yo parecía haber acertado: el tipo parecía de lo más normal. En contra de lo que piensa todo el mundo que no es capaz de hacer algo así (me refiero a lo de quedar con un desconocido), Daniel no parecía un psicópata tratando de llevarme al campo, para -aprovechando las circunstancias de soledad y desamparo- asestarme dos puñaladas en la yugular o, en el ¿mejor? de los casos, forzarme, tratando de hacerme un hombre. También me tranquilizó el hecho de que a ojo de buen cubero yo pesara unos 20 kilitos más que él. Imaginaos que me aparece allí un bigardo de 2,05 m. 120 kg y la raya del ojo pintada de verde esperanza…
Con Daniel
Pronto llegamos a “El Valle”. La zona prometía. Aparcamos, me presentó a otros colegas corredores (en principio tampoco suponían una intranquilidad: les superaba por un margen de entre 15 y 25 kg a cada uno). Se marcharon rápidamente. Tenían prisa y nosotros íbamos a esperar a otro amigo de Daniel: FERNANDO.
Con Fernando
Llegó en moto y con unos 17 kg menos que yo. La cosa seguía siendo controlable.

Presentaciones de rigor y ¡A correr! Nada más salir (solo había que cruzar la carretera) empezamos a subir por una pista de tierra. Fernando me informa, como si tal cosa, de que el primer tramo solo eran 3,5 km de continuo ascenso. ¡¿Solo?! No estoy yo acostumbrado a tanta subida seguida. En La Mancha podemos acumular metros de desnivel positivo, pero no del tirón. Me hice el fuerte y no dije ni “mu”. P’alante, como los de Alicante  (que al fin y al cabo está cerca de Murcia). El sitio era precioso y a pesar de la subida íbamos charlando. Eso es que estábamos a gusto.

A mitad de subida llegamos a lo que llaman el “kit kat”, un pequeño y corto llano que supone un paréntesis para respirar sin necesidad de hacer tanto ruido y para colocar la patata a un ritmo no infartante. En definitiva, un apelativo perfecto para el lugar.

Y seguimos subiendo.
Aquí termina la subida
Al llegar a arriba la vista es magnífica. Desde allí se ve un paisaje enorme, gran cantidad de montañas, Murcia… Fernando me iba indicando por qué montes cercanos se celebran carreras.

Zonas de sube y baja. Más posibilidades de ir hablando de mil cosas, de material, de trabajos, de carreras, de la vida en general.

Y volvimos a subir, esta vez por sendas preciosas que nos condujeron a unas antenas, algunas de ellas pertenecientes a la Dirección General de Tráfico. Otras, vaya usted a saber… Desde allí comenzamos a bajar prácticamente sin descanso hasta la pista que habíamos subido del tirón.

Por la hora que era, mucha gente subía cuando nosotros bajábamos. ¡Qué gusto da, mientras bajas, ver a otros que suben lo que tú ya subiste! (soy un poco capullo, lo sé, pero…) Al parecer esas rutas las utilizan mucho los ciclistas. También subía gente corriendo. En algún momento nos despistamos más de la cuenta (es que también pasaron corriendo bastante mujeres muy… murcianas).

Al bajar me di cuenta de que la subida inicial había sido importante y que, para lo larga y empinada (con perdón) que era, la habíamos hecho del tirón sin parar ni un segundo a andar. Estaba sorprendido. Y contento.

Al final, nos salieron unos 14,5 km y 700 m de desnivel. Una hora y cuarenta minutos dándole a las piernas, a la vista y a la “sinhueso”. Un auténtico placer.

Fernando tenía que irse. Nosotros tomaríamos unas cervezas isotónicas.

Nos fuimos a un barecito que había en Murcia. Eran las 10 de la mañana y estaba lleno. Daniel pidió dos cervezas. El camarero, sorprendentemente, preguntó si queríamos “de litro”. Le dijimos que no, que preferíamos no hacer esfuerzos inútiles con los brazos, que sería mejor muchas pequeñas. Cervezas y aceitunas. Y más cerveza. Y una típica marinera murciana y un bocata de salchichas y otro de lomo. Y cerveza. Y jamón y queso. Y más cerveza.
Empezamos a hidratarnos y a recuperar.
La Policía hace lo mismo detrás, en barra.
Quizá habían corrido detrás de un caco
En un descuido, Daniel me dice: Bueno, entonces… ¿Qué? ¿Me fichará CorriendoporelCampo? Están los del SALOMON detrás de mí… Yo tampoco puedo esperar mucho…

El muy truhán quería pillarme desprevenido, harto de cerveza y de comer. Quería liarme, aprovecharse del momento, de la exaltación de la amistad provocada por el chute de endorfinas del carrerismo, por los efluvios del alcohol cervecero, por el retrogusto de la anchoa de la típica marinera… 

Y lo consiguió: ¡Daniel, estás fichado!. Ya te pagaremos en cervezas cuando vengas por aquí. Serás el presidente de la delegación de CxC Murcia. Y a Fernando mételo en la directiva. Y si hacéis algo "oscuro" o "siniestro", por favor, no lo apuntéis en ningún cuaderno.

¡Ay, qué cosas pasan! Y lo que decía antes: sin internet, sin el blog, sin la cara que algunos le echamos a la vida, estas cosas no serían posibles.

Señoras, señores, CORRAN y HAGAN AMIGOS. Y si van por Murcia con ganas de correr o con sed  recuerden que allí ya hay delegación de CxC.

8 abr 2013

Nos vamos al campo con el tito Iván (II Trail Batalla de Alarcos)

El tito Iván Palero se nos lleva al campo. Llega una de las salidas (con perdón) más esperadas por los miembros (cp de nuevo) de CxC, el muy largo (estooo) y más duro (se me va de las manos oiga) Trail Batalla de Alarcos en su segunda edición.
Se trata de una de esas pruebas enmarcadas en el Circuito Trail Pirata de Ciudad Real, de hecho su primera edición fue la mamá de todo lo que ha venido detrás.
La quedada entre amigos (es de lo que se trata) que ha vuelto a organizar Iván reunirá a un buen número de insensatos dispuestos a emular a los moros aquellos (o a los cristianos que no quiero yo que me tachen de esto o aquello) de la tal batalla corriendo hasta donde den las piernas. Sí, hay un recorrido oficial dentro del caracter “allá tú” de la quedada: 50 kilómetros del ala, pero también hay un par de recorridos que propiciarán que los menos locos, los menos preparados o los que se levanten ese día con el pie terco puedan regresar a casa con cierta dignidad y manteniendose en pie por sus propios medios (25 y 32 kilómetros se llaman).
El que suscribe en la primera edición tuvo que tomar las de Villadiego -nunca mejor dicho- a la mitad de la ruta por una muy inoportuna lesión de rodilla que amenaza con joderme fastidiarme también la de este año, pero prometo darlo todo.
¿Qué decir a los mochuelos, mochuelas, correcampistas en ciernes, amateurs de la cosa del monte bajo, asfalteros de espíritu indómito, que no se atreven a echar una mañana por esos caminos? Venirse payos que se pasa muy bien. Vale que luego se suele pasar bastante mal según los kilómetros lastran la cuerpa, pero al final hay cerveza y con eso se zanja cualquier debate. Se pagará cada uno las que ingiera y eso juega en contra de los intereses monetarios de este nuestro querido club pero habrá que jorderse fastidiarse y rehipotecar si es necesario.
Además este año el recorrido tiene unas bonitas variantes y es más que posible que tengamos que vadear el Guadiana: diversión, refrescuni y elevaciones locales de la epidermis por acumulación de fluido (¡Con perdón, coño con perdón!) ¿Quién da más?
La cita es el sábado 13 de abril a las 8 AM en Poblete. Ale, a entrenar un poquito.

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